Dos sismos de 3,9 y 3,7 sacuden Istmina, Chocó, en la noche del domingo

El terremoto del 10 de agosto en San José del Palmar causó 329 muertes, 4.592 heridos, 234 desaparecidos y afectó a 324.157 personas en 16 departamentos.
la tierra bajo sus pies sigue moviéndose
Reflexión sobre el significado de nuevos sismos en una región que aún se recupera del terremoto de agosto.
Mark

¿Por qué estos sismos de magnitud 3,9 y 3,7 merecen atención si son relativamente pequeños?

Mimi

Porque ocurren en una zona que acaba de ser devastada por un terremoto de 7,4. Para las comunidades que aún entierran a sus muertos y buscan desaparecidos, cada temblor es un recordatorio de la fragilidad de su situación.

Mark

¿Qué nos dice el hecho de que hayan ocurrido con solo doce minutos de diferencia?

Mimi

Sugiere que la zona está en un período de actividad sísmica elevada. No son eventos aislados, sino parte de una secuencia. El primero fue profundo, el segundo superficial, lo que indica que diferentes capas de la corteza terrestre están ajustándose.

Mark

¿Por qué la gente en Pereira y Cali sintió temblores de magnitud 3,9 y 3,7?

Mimi

Porque la energía sísmica viaja a través de la roca. Aunque la magnitud es moderada, la profundidad y la proximidad a fallas importantes permiten que el movimiento se propague cientos de kilómetros. Además, en edificios altos, la amplificación del movimiento es mayor.

Mark

¿Qué significa que el segundo sismo fuera "superficial"?

Mimi

Que ocurrió a menos de 30 kilómetros de profundidad, mientras el primero fue a 76 kilómetros. Los sismos superficiales tienden a causar más daño porque la energía tiene menos distancia que recorrer antes de llegar a la superficie.

Mark

¿Cuál es el verdadero peso de esta noticia?

Mimi

No está en los números de magnitud. Está en que 324.157 personas en 16 departamentos aún están contando sus muertos y reconstruyendo sus casas, y la tierra sigue moviéndose bajo ellos.

  • Dos sismos de magnitud 3,9 y 3,7 en Istmina, Chocó, el 23 de agosto con 12 minutos de diferencia
  • Profundidades de 76 km y menos de 30 km respectivamente
  • Percibidos en Pereira, Cali, Armenia, Tuluá y otras ciudades de la región
  • Ocurren 13 días después del terremoto de 7,4 del 10 de agosto que dejó 329 muertes

Dos movimientos sísmicos de magnitudes 3,9 y 3,7 ocurrieron en Istmina con profundidades distintas: 76 km y menos de 30 km respectivamente. Los temblores fueron sentidos en ciudades como Pereira, Cali, Armenia y Tuluá, según reportes de ciudadanos en redes sociales.

El Servicio Geológico Colombiano registró dos temblores de magnitud 3,9 y 3,7 en Istmina, Chocó, con 12 minutos de diferencia el domingo 23 de agosto, percibidos en múltiples ciudades de la región.

La noche del domingo 23 de agosto, dos temblores sacudieron el municipio de Istmina, en Chocó, separados apenas por doce minutos. El primero, de magnitud 3,9, se registró a las 9:28 de la noche a una profundidad de 76 kilómetros. El segundo, más débil pero más cercano a la superficie, alcanzó magnitud 3,7 y fue reportado a las 9:40 p.m., con una profundidad menor a 30 kilómetros. Ambos eventos fueron documentados por el Servicio Geológico Colombiano con epicentros prácticamente en el mismo lugar, en las inmediaciones de Istmina, muy cerca del límite entre Chocó y el Valle del Cauca.

La población más cercana a estos movimientos fue Sipí, en Chocó, ubicada a apenas 24 o 26 kilómetros del epicentro según cuál de los dos sismos se considere. Más lejos quedaron Nóvita, también en Chocó, a unos 55 kilómetros, y Trujillo, en el Valle del Cauca, a aproximadamente 57 o 59 kilómetros. A pesar de las magnitudes moderadas, los temblores fueron percibidos en un área mucho más amplia. Usuarios en redes sociales reportaron haberlos sentido desde Pereira, Cali, Armenia, Tuluá, Calima-El Darién y Dapa, ciudades que se extienden por toda la región occidental del país.

En Pereira, varios ciudadanos describieron la experiencia con cierta alarma. Uno escribió que el movimiento fue "rápido, pero fuerte". Otro relató que la alerta sísmica sonó en su vivienda, lo que lo llevó a prepararse de inmediato: "ahí mismo cogimos maletas, donde cargamos ya linternas, agua, pica". En Cali, una persona reportó haberlo sentido en el cuarto piso de un edificio en el barrio La Flora. Estos reportes ciudadanos, aunque no sustituyen las mediciones instrumentales del Servicio Geológico, dan cuenta de cómo el movimiento fue experimentado a lo largo de cientos de kilómetros.

Estos dos sismos llegan en un contexto de actividad sísmica intensa en la región. Apenas dos semanas antes, el 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 había golpeado San José del Palmar, también en Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros. Ese evento fue catalogado como "muy fuerte" por el Servicio Geológico y dejó un rastro de devastación que aún estaba siendo cuantificado cuando ocurrieron estos nuevos temblores. Según el balance más reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, con corte al domingo 23 de agosto a las 6:30 de la tarde, el terremoto del 10 de agosto había causado 329 muertes, 4.592 heridos y 234 desaparecidos.

La magnitud del desastre anterior se refleja en cifras que abarcan 16 departamentos y 494 municipios. Un total de 324.157 personas resultaron afectadas, distribuidas en 159.924 familias. Las viviendas fueron especialmente golpeadas: 178.236 quedaron averiadas y 31.519 fueron completamente destruidas. Además, 5.884 edificios sufrieron daños y 574 colapsaron. La infraestructura crítica también fue impactada de manera severa: 378 centros de salud, 3.726 centros educativos, 4.140 centros comunitarios, 435 vías, cinco aeropuertos, 115 acueductos, 70 puentes vehiculares y 15 puentes peatonales fueron afectados. Incluso la ganadería sufrió: 1.764 animales fueron afectados y 2.847 rescatados.

Ahora, con estos dos nuevos sismos registrados en Istmina apenas dos semanas después del terremoto mayor, las autoridades mantienen una vigilancia cercana de la actividad sísmica en la zona. Los movimientos del domingo, aunque de menor magnitud, ocurren en una región que claramente sigue siendo inestable. El Servicio Geológico Colombiano continúa documentando cada evento, proporcionando las coordenadas exactas y las características instrumentales que permiten a los científicos entender mejor el comportamiento de las fallas geológicas en esta parte del país. Para las comunidades que aún se recuperan del terremoto de hace dos semanas, cada nuevo temblor es un recordatorio de que la tierra bajo sus pies sigue moviéndose.

En Pereira se sintió. Rápido, pero fuerte
— Usuario en redes sociales reportando el temblor
En Pereira me sonó la alerta y ahí mismo cogimos maletas, donde cargamos ya linternas, agua, pica, etc. Ya no volveremos a ser los mismos
— Ciudadano en redes sociales describiendo su reacción
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