Cada noche, cuando el mercado informal de divisas en Cuba cierra sus operaciones, un número revela lo que los tipos oficiales no pueden ocultar: la distancia entre la economía declarada y la economía vivida. El jueves 8 de octubre, el dólar cerró en 775 pesos cubanos y el euro en 867, ambos con alzas diarias que acumulan, en el último mes, incrementos superiores al once por ciento. Esa brecha de más de 77 pesos entre el tipo oficial y el informal no es una anomalía pasajera, sino el síntoma de una escasez estructural de divisas que erosiona, día a día, la capacidad de millones de cubanos para
Dólar y euro cierran al alza en Cuba: USD a 775 CUP y EUR a 867 CUP
La brecha entre lo oficial y lo real se ensancha cada día
¿Por qué importa tanto que el dólar suba 7,5 pesos en un solo día? Parece un movimiento pequeño.
No es pequeño cuando tu salario estatal es de 2.500 pesos al mes. Ese movimiento significa que todo lo que compres en dólares se vuelve más caro de inmediato. Y en Cuba, cada vez más cosas se compran en dólares.
Pero espera. ¿Cuánta gente realmente compra en dólares? ¿Tenemos números de cuántos cubanos tienen acceso a divisas?
Esa es la pregunta que el artículo no responde. Lo que sí sabemos es que hay demanda suficiente para que el mercado informal exista y sea activo.
¿Y el Segmento III? ¿Por qué el banco no puede simplemente fijar el precio más cerca del mercado real?
Porque eso requeriría que el banco tuviera suficientes divisas para vender. La escasez estructural es el problema de fondo. No hay dólares suficientes en el sistema.
El artículo dice que el Segmento III fue presentado como más flexible, pero sigue muy por debajo del mercado. ¿Quién decidió esos precios? ¿Cuándo fue la última vez que se ajustaron?
El artículo no lo especifica. Solo dice que la brecha persiste y que no logra satisfacer la demanda real.
Entonces, ¿qué hace un cubano que necesita dólares pero no puede conseguirlos en el banco?
Va al mercado informal. Compra en Telegram, en Facebook, en grupos privados. Paga la tasa del mercado paralelo.
¿Y eso es legal?
El artículo no lo dice. Pero es lo que está pasando, y es lo que CiberCuba está midiendo.
¿Cuánto tiempo lleva esto así?
El artículo muestra que en un mes el dólar subió 90 pesos. Eso sugiere que es un proceso que lleva tiempo, no algo nuevo.
Pero no sabemos si es una aceleración o si es el ritmo normal. No tenemos contexto histórico más profundo.
O Pulso
- El dólar y el euro suben simultáneamente en una sola jornada —7,5 y 7 pesos respectivamente— señalando una presión continua y sin pausa sobre las divisas en el mercado paralelo cubano.
- En apenas treinta días, el dólar ha escalado 90 pesos y el euro casi 90, una volatilidad que convierte cada semana en una incertidumbre económica para quienes dependen de estas monedas para sobrevivir.
- La brecha entre el tipo oficial del Banco Central y el precio real en la calle supera los 77 pesos para el dólar, exponiendo el fracaso del Segmento III para satisfacer la demanda real de divisas de la población.
- Los cubanos acuden al mercado informal para emigrar, importar, proteger ahorros o comprar en el sector privado, alimentando una dolarización creciente que el Estado no logra contener ni canalizar.
- Cada subida del dólar arrastra consigo los precios internos, reduciendo aún más el poder adquisitivo de salarios estatales que ya no alcanzan para cubrir el costo de vida cotidiano.
Cada noche, cuando el mercado informal de divisas en Cuba cierra sus operaciones, un número revela lo que los tipos oficiales no pueden ocultar: la distancia entre la economía declarada y la economía vivida. El jueves 8 de octubre, el dólar cerró en 775 pesos cubanos y el euro en 867, ambos con alzas diarias que acumulan, en el último mes, incrementos superiores al once por ciento. Esa brecha de más de 77 pesos entre el tipo oficial y el informal no es una anomalía pasajera, sino el síntoma de una escasez estructural de divisas que erosiona, día a día, la capacidad de millones de cubanos para acceder a bienes esenciales.
En la noche del jueves 8 de octubre, el mercado informal de divisas en Cuba cerró con el dólar en 775 pesos cubanos y el euro en 867, tras subidas diarias de 7,5 y 7 pesos respectivamente. El movimiento fue simultáneo y refleja la presión constante sobre las monedas extranjeras en un país donde conseguirlas es cada vez más difícil.
La perspectiva mensual es más reveladora que la diaria: en treinta días, el dólar ha saltado 90 pesos —un 13,1 por ciento— y el euro ha ganado casi 90 pesos, un 11,5 por ciento. El euro se ha convertido en la moneda más cara del mercado paralelo, superando al dólar por 92 pesos, aunque retrocedió levemente en la semana.
La distancia entre estos precios y los tipos oficiales del Banco Central es abismal. El dólar oficial en el Segmento III se fija en 698 pesos, más de 77 pesos por debajo del mercado informal. El euro oficial está en 781 pesos, frente a los 867 reales. Aunque el Segmento III fue diseñado para acercarse a la realidad, sigue siendo incapaz de satisfacer la demanda existente.
Esa brecha no es accidental: refleja una escasez estructural de divisas en el sistema bancario estatal. Los cubanos necesitan dólares y euros para emigrar, importar bienes que no encuentran localmente, proteger sus ahorros de la inflación o comprar en un sector privado que gana peso en la economía. El MLC, la moneda electrónica creada para canalizar remesas, cerró en 577 pesos de valor orientativo, pero su uso limitado a comercios estatales restringe su circulación frente al efectivo en divisas.
Las cifras provienen de la Tasa de Cambio de CiberCuba, calculada a partir del análisis automatizado de miles de publicaciones en grupos de Telegram y Facebook, descartando ofertas atípicas y ponderando cada operación según su antigüedad. Es un índice informal, pero probablemente la medida más cercana a lo que realmente ocurre en la economía cubana. Cuando el dólar sube 7,5 pesos en un día, los precios internos lo siguen, y la capacidad adquisitiva de una población ya erosionada se reduce un poco más.
En la noche del jueves 8 de octubre, cuando el mercado informal de divisas en Cuba cierra a las 20:00 hora local, el dólar y el euro avanzan juntos. El billete verde sube 7,5 pesos para cerrar en 775 pesos cubanos, mientras que el euro gana 7 pesos y se posiciona en 867 pesos cubanos. Es un movimiento simultáneo que refleja la presión constante sobre las monedas extranjeras en un país donde conseguir divisas es cada vez más difícil.
En una semana, el dólar ha acumulado apenas 5 pesos de ganancia desde los 770 pesos cubanos de hace siete días, un alza modesta del 0,6 por ciento. Pero cuando se mira hacia atrás un mes completo, la cifra es mucho más dramática: el dólar ha saltado 90 pesos desde los 685 pesos cubanos de hace treinta días, un incremento del 13,1 por ciento. En ese mismo período, el billete verde ha oscilado entre un mínimo de 686 pesos y un máximo de 785 pesos, marcando la volatilidad de un mercado que sigue siendo el pulso real de la economía cubana a pesar de la existencia de un tipo de cambio oficial.
El euro, por su parte, ha ganado 89,5 pesos en el último mes, pasando de 778 pesos cubanos hace treinta días a los 867 de hoy, un alza del 11,5 por ciento. Aunque retrocedió ligeramente en la semana, cayendo 3 pesos desde los 870 pesos cubanos de hace siete días, la moneda europea se ha convertido en la más cara del mercado paralelo cubano, superando al dólar por 92 pesos. En el mes, el euro ha tocado un mínimo de 777 pesos y un máximo de 885 pesos.
La brecha entre lo que el Banco Central de Cuba dice que valen estas monedas y lo que realmente valen en la calle es abismal. El banco fija el dólar en 698 pesos cubanos en su Segmento III, el mecanismo que fue presentado como más flexible, pero la diferencia con el mercado informal supera los 77 pesos. El euro oficial está en 781 pesos cubanos, muy por debajo de los 867 que se cotizan en la práctica. Aunque el Segmento III fue diseñado para acercarse a la realidad del mercado, sigue siendo incapaz de satisfacer la demanda real de divisas que tiene la población.
Esta brecha no es un accidente. Refleja una escasez estructural de divisas en el sistema bancario estatal y una demanda que no cesa. Los cubanos necesitan dólares y euros para emigrar, para importar bienes que no encuentran localmente, para proteger sus ahorros de la inflación, o para comprar en el sector privado que cada vez cobra más importancia en la economía. El MLC, la moneda electrónica que el gobierno creó para intentar canalizar las remesas, cierra este jueves en 577 pesos cubanos de valor orientativo, con compra en 498 pesos y venta en 655 pesos. Pero los datos disponibles son escasos porque el MLC no tiene existencia física y su uso se limita a los comercios estatales que lo aceptan, lo que restringe su circulación frente a las divisas en efectivo.
La Tasa de Cambio de CiberCuba, que produce estas cifras, se calcula a partir del análisis automatizado de miles de publicaciones de compraventa de divisas en grupos de Telegram y Facebook. El sistema descarta ofertas atípicas y spam, pondera cada operación según su antigüedad, y consolida un valor representativo que se actualiza varias veces al día. Es un índice del mercado informal, no una cifra oficial, pero es probablemente la medida más cercana a lo que realmente está pasando en la economía cubana.
En un contexto de inflación sostenida, salarios estatales que no acompañan el costo de vida, y una dolarización parcial pero creciente de la economía, cada movimiento en el mercado informal tiene consecuencias inmediatas. Cuando el dólar sube 7,5 pesos en un día, los precios internos suben con él. La capacidad adquisitiva de los cubanos, ya erosionada, se reduce un poco más. No es solo un número en una pantalla; es el reflejo de una economía bajo presión constante, donde la brecha entre lo oficial y lo real se ensancha cada día.
Citações Notáveis
La brecha entre el tipo oficial y el informal refleja la persistente escasez de divisas en el sistema bancario estatal y la alta demanda de dólares y euros por parte de la población— Análisis del artículo
En un escenario de inflación sostenida, bajos salarios estatales y creciente dolarización parcial de la economía, cada variación en el mercado informal impacta directamente en los precios internos y en la capacidad adquisitiva de los cubanos— Análisis del artículo