En Venezuela, la distancia entre lo que dictan los bancos y lo que pagan las personas en la calle sigue siendo una medida silenciosa de la desconfianza colectiva. El 26 de enero de 2023, el dólar paralelo se cotizaba entre 23,07 y 23,22 bolívares según diversas plataformas informales, mientras el Banco Central insistía en un precio oficial de 21,31 bolívares. Esta brecha, pequeña en números pero enorme en significado, revela la tensión entre la narrativa institucional y la experiencia económica cotidiana de millones de venezolanos.
Dólar paralelo en Venezuela: DolarToday marca Bs 23,18 este jueves 26 de enero
La brecha entre lo oficial y lo real es de casi dos bolívares
¿Por qué importa tanto que DolarToday marque 23,18 bolívares si el Banco Central dice que es 21,31?
Porque la mayoría de los venezolanos no puede comprar dólares al precio oficial. El mercado paralelo es donde realmente ocurren las transacciones. Es la brecha entre lo que dice el gobierno y lo que pasa en la realidad.
¿Quién usa estas plataformas para decidir qué hacer con su dinero?
Empresarios que necesitan importar, personas que envían dinero al extranjero, comerciantes que cotizan precios. Si eres dueño de una tienda, no puedes ignorar que el dólar real cuesta casi dos bolívares más de lo que dice el BCV.
¿Qué significa que el crédito creció 140 por ciento pero los expertos digan que no es suficiente?
Significa que aunque hay más dinero circulando, sigue siendo insuficiente para lo que la economía necesita. Es como si alguien te diera un aumento de sueldo del 140 por ciento pero aún no puedes pagar tus gastos básicos.
¿Las actualizaciones cada hora de DolarToday son reales o especulación?
Son reales en el sentido de que reflejan transacciones que ocurren. No es especulación pura, es el precio al que la gente efectivamente está comprando y vendiendo dólares en ese momento.
¿Qué le dice esto a alguien que vive en Venezuela sobre su futuro económico?
Que la inflación sigue siendo un problema grave, que el dinero local pierde valor constantemente, y que las soluciones oficiales no están cerrando la brecha entre la realidad y lo que el gobierno anuncia.
O Pulso
- El mercado paralelo del dólar se movió con inquietud durante toda la jornada, actualizando sus cifras hora a hora como un pulso que el sistema oficial no logra calmar.
- La diferencia de casi dos bolívares entre la tasa del BCV y las cotizaciones informales no es un dato técnico: es el precio que pagan ciudadanos y empresas por no confiar en los canales del Estado.
- Plataformas como DolarToday y Monitor Dólar se han convertido en los verdaderos termómetros de la economía venezolana, más consultados que los boletines del Banco Central.
- La cartera de créditos creció un 140% en 2022, llegando a 755,77 millones de dólares, pero expertos advierten que ese avance no alcanza para cubrir las necesidades reales del país.
- La coexistencia de cifras oficiales en alza y mercados paralelos bajo presión dibuja una economía que avanza en los papeles pero sigue siendo difícil de habitar en la práctica.
En Venezuela, la distancia entre lo que dictan los bancos y lo que pagan las personas en la calle sigue siendo una medida silenciosa de la desconfianza colectiva. El 26 de enero de 2023, el dólar paralelo se cotizaba entre 23,07 y 23,22 bolívares según diversas plataformas informales, mientras el Banco Central insistía en un precio oficial de 21,31 bolívares. Esta brecha, pequeña en números pero enorme en significado, revela la tensión entre la narrativa institucional y la experiencia económica cotidiana de millones de venezolanos.
El jueves 26 de enero de 2023, los venezolanos que necesitaban dólares miraban, como cada día, hacia las plataformas informales antes que hacia el Banco Central. DolarToday marcaba 23,18 bolívares por dólar; Monitor Dólar, 23,07; En Paralelo Vzla llegaba a 23,22. Frente a ellas, el BCV sostenía su tasa oficial en 21,31 bolívares, una cifra que pocos consideraban suficiente para entender lo que realmente costaba acceder a divisas.
Las actualizaciones se sucedían cada hora. A las 7:36 de la mañana, Monitor Dólar registraba 22,96 bolívares; a las 9:02, DolarToday ajustaba a 23,12; a las 10:08, Monitor Dólar subía a 23,18. Cada movimiento reflejaba los vaivenes de la oferta y la demanda en un mercado que opera fuera de los canales formales, pero que para muchos ciudadanos y empresas es el único que cuenta.
Esa brecha de casi dos bolívares entre la tasa oficial y la paralela no era un accidente técnico. Era el síntoma visible de una desconfianza acumulada en la moneda local y de una inflación que los números del Estado no terminaban de capturar. Quienes recurrían al mercado informal pagaban ese costo de manera directa.
En otro frente, el gobierno informaba que la cartera de créditos había crecido un 140% a lo largo de 2022, cerrando el año en el equivalente a 755,77 millones de dólares. El viceministro Román Maniglia presentó el dato como señal de recuperación. Sin embargo, economistas y empresarios coincidían en que ese crecimiento, por significativo que fuera en porcentaje, seguía siendo insuficiente para una economía que demanda inversión profunda en producción, infraestructura y servicios. Los números oficiales mostraban movimiento; las calles contaban una historia de presión que no cede.
En Venezuela, el mercado paralelo del dólar se movía con volatilidad el jueves 26 de enero de 2023. DolarToday, la plataforma más seguida para rastrear el precio no oficial de la moneda estadounidense, marcaba 23,18 bolívares por dólar a lo largo del día, mientras que Monitor Dólar, su principal competidor en la difusión de cotizaciones, registraba 23,07 bolívares. Otras fuentes como En Paralelo Vzla mostraban 23,22 bolívares, y Yummy Dólar una cifra más baja de 21,32 bolívares. Estas plataformas actualizaban sus valores cada hora, reflejando los movimientos constantes del mercado informal donde los venezolanos compran y venden dólares fuera de los canales oficiales.
La brecha entre estas cotizaciones paralelas y la tasa oficial del Banco Central de Venezuela era considerable. El BCV había fijado el precio en 21,31 bolívares por dólar, una cifra que se mantendría hasta el cierre de esa jornada. La diferencia de casi dos bolívares entre la tasa oficial y las cotizaciones del mercado negro reflejaba la desconfianza en la moneda local y la presión inflacionaria que atravesaba la economía venezolana. Los ciudadanos y empresas que necesitaban dólares para transacciones internacionales o importaciones enfrentaban un costo significativamente mayor al recurrir al mercado paralelo.
Esta divergencia no era un fenómeno aislado. A lo largo del día, los portales de seguimiento registraron múltiples actualizaciones. A las 7:36 de la mañana, Monitor Dólar había cotizado el dólar en 22,96 bolívares. Para las 9:02, DolarToday lo había ajustado a 23,12 bolívares. A las 10:08, Monitor Dólar lo ubicaba en 23,18 bolívares. Estas fluctuaciones horarias mostraban cómo el mercado paralelo respondía a cambios en la oferta y demanda, así como a las expectativas sobre la política monetaria y económica del país.
La importancia de estas plataformas radicaba en que se habían convertido en los termómetros reales de la economía venezolana. Mientras que el Banco Central publicaba tasas oficiales de lunes a viernes basadas en operaciones entre bancos públicos y privados, DolarToday y Monitor Dólar capturaban lo que realmente pagaban los venezolanos en las calles y en las transacciones cotidianas. Para muchos, estas cifras eran más relevantes que las oficiales porque reflejaban la realidad del poder adquisitivo y el costo real de acceder a divisas.
Más allá de las cotizaciones diarias, la economía venezolana mostraba signos de recuperación limitada en otros frentes. La cartera de créditos del país había crecido un 140 por ciento entre enero y diciembre de 2022, cerrando el año en 13.211 millones de bolívares, equivalentes a 755,77 millones de dólares al tipo de cambio oficial. Esto representaba un aumento de 441,46 millones de dólares respecto a enero de 2022, cuando la cartera alcanzaba apenas 314,31 millones de dólares. El viceministro de Economía Digital, Banca, Seguros y Valores, Román Maniglia, había informado estos números a través de canales oficiales.
Sin embargo, expertos y empresarios consideraban que este crecimiento crediticio, aunque notable en términos porcentuales, seguía siendo insuficiente para las necesidades reales de una economía que requería inversión sustancial en infraestructura, producción y servicios. La brecha entre lo que el sistema financiero podía ofrecer y lo que la economía demandaba permanecía amplia. El contraste entre el crecimiento del crédito y la persistencia de una inflación reflejada en la divergencia de tasas de cambio ilustraba los desajustes estructurales que enfrentaba Venezuela. Mientras los números oficiales mostraban movimiento, las calles y los mercados paralelos contaban una historia de presión económica continua.
Citações Notáveis
La cartera de créditos cerró diciembre en 13.211 millones de bolívares, equivalentes a 755,77 millones de dólares al tipo de cambio oficial— Román Maniglia, viceministro de Economía Digital, Banca, Seguros y Valores