Disidencias de las FARC atacan Suárez, pueblo natal de la vicepresidenta Márquez

Sin víctimas reportadas en este ataque, aunque la región ha sufrido ataques previos con heridos y destrucción de infraestructura civil.
El Ejército repelió el ataque, pero la pregunta permanece: ¿será suficiente?
Reflexión sobre la efectividad de la respuesta militar en una región donde los ataques continúan de manera recurrente.
Mark

¿Por qué atacar precisamente Suárez, el pueblo de la vicepresidenta? ¿Fue un objetivo elegido deliberadamente?

Mimi

Es difícil saber si fue un cálculo estratégico o una oportunidad táctica. Lo que sí es claro es que el EMC tiene presencia en esa región y que un ataque allí envía un mensaje político: que pueden llegar a cualquier lugar, incluso a los lugares más protegidos simbólicamente.

Mark

El EMC acababa de anunciar un cese de operaciones. ¿Cómo se explica que ataquen el mismo día?

Mimi

Eso sugiere que el control dentro de la estructura del grupo no es monolítico. O bien hay unidades que actúan con autonomía, o bien el anuncio fue más una declaración de intenciones que una orden vinculante para todas sus columnas.

Mark

¿Qué tan grave es que no haya habido víctimas?

Mimi

En términos inmediatos, es una suerte para la comunidad. Pero no debería interpretarse como un fracaso del grupo. Un ataque sin bajas sigue siendo un ataque, sigue generando miedo, sigue demostrando capacidad operativa.

Mark

La vicepresidenta pidió refuerzo de seguridad hace una semana. ¿Llegó a tiempo?

Mimi

Aparentemente sí, porque el Ejército estaba presente y pudo repeler el ataque. Pero el hecho de que haya habido otro ataque en la región apenas días después sugiere que los refuerzos no han sido suficientes para disuadir al grupo.

Mark

¿Qué significa el cese de operaciones navideño si no se respeta?

Mimi

Podría significar que el EMC está fragmentado, o que simplemente no tiene el control que dice tener. O podría ser una estrategia de relaciones públicas: anunciar una pausa humanitaria mientras continúan operaciones selectivas que consideren justificadas.

  • Guerrilleros de la columna Jaime Martínez del EMC abrieron fuego contra Suárez durante un partido de fútbol comunitario, convirtiendo un momento de convivencia en zona de combate.
  • El ataque contradice directamente el anuncio del propio EMC de un cese de operaciones desde el 23 de diciembre hasta el 7 de enero de 2026, exponiendo posibles fracturas de mando dentro del grupo.
  • El Batallón de Operaciones Terrestres No. 13 repelió la agresión rápidamente, protegiendo a los civiles y evitando víctimas fatales, aunque la sensación de vulnerabilidad persiste en la región.
  • La vicepresidenta Márquez había pedido refuerzo de seguridad en el norte del Cauca apenas una semana antes, tras un ataque en Buenos Aires que dejó ocho policías heridos y edificaciones destruidas.
  • Atacar el pueblo natal de la segunda autoridad ejecutiva del país no es solo violencia contra civiles: es un mensaje simbólico sobre el alcance y la audacia de estos grupos frente al Estado.

En el norte del Cauca, región que carga el peso de décadas de conflicto armado, el pueblo natal de la vicepresidenta Francia Márquez fue atacado a tiros por guerrilleros de una disidencia de las FARC mientras sus habitantes compartían un partido de fútbol. El Ejército repelió el ataque sin víctimas fatales, pero el incidente revela algo más profundo que una escaramuza: la distancia que aún existe entre los anuncios de paz y la realidad que viven las comunidades. Que el ataque ocurriera el mismo día en que el EMC proclamaba un cese de operaciones navideño habla de las fracturas internas de estos grupos y de la fragilidad de cualquier promesa de tregua.

El domingo por la mañana, mientras los habitantes de Suárez disfrutaban de un partido de fútbol, guerrilleros de la columna Jaime Martínez del Estado Mayor Central abrieron fuego contra esta localidad del norte del Cauca. El Ejército respondió con rapidez: soldados del Batallón de Operaciones Terrestres No. 13 contuvieron el ataque y protegieron a los civiles. No hubo víctimas fatales, pero el incidente dejó expuesta la fragilidad de la seguridad en una región sometida a presión creciente.

Lo que vuelve el episodio especialmente revelador es su contradicción interna: ese mismo domingo, el EMC había anunciado públicamente un cese de operaciones para permitir que las familias colombianas celebraran la Navidad en paz. El ataque a Suárez, ocurrido horas después, sugiere fracturas dentro de la estructura del grupo o una falta de control real sobre sus unidades en campo.

Suárez no es un pueblo cualquiera: es el lugar de origen de la vicepresidenta Francia Márquez, quien apenas una semana antes había pedido urgentemente al ministro de Defensa que reforzara la seguridad en la zona. Esa solicitud llegó tras un ataque en Buenos Aires que dejó ocho policías heridos y varias edificaciones destruidas. En aquel momento, Márquez fue directa: el Gobierno no puede permitir que estos grupos impongan el terror en los territorios.

El norte del Cauca acumula un patrón de violencia que no es esporádico sino sistemático. Atacar el pueblo natal de la segunda autoridad del país tiene una dimensión simbólica que va más allá del daño inmediato: es una señal de que estos grupos consideran que pueden llegar a cualquier lugar. La pregunta que queda abierta es si la presencia militar será suficiente para romper ese ciclo mientras el EMC mantenga su capacidad operativa y sus razones para confrontar al Estado.

El domingo por la mañana, mientras los habitantes de Suárez disfrutaban de un partido de fútbol, el pueblo natal de la vicepresidenta Francia Márquez se convirtió en zona de combate. Guerrilleros de una disidencia de las antiguas FARC abrieron fuego contra la localidad ubicada en el suroeste colombiano, en el norte del Cauca. El ataque fue rápidamente contenido por soldados del Batallón de Operaciones Terrestres No. 13, que pertenece a la Brigada 29 del Ejército, según informó la Tercera División. No hubo víctimas fatales, pero el incidente subraya la fragilidad de la seguridad en una región que ha estado bajo presión creciente de grupos armados ilegales.

El Ejército atribuyó el ataque a la columna Jaime Martínez del Estado Mayor Central, conocido como EMC, la principal disidencia que se desprendió de las antiguas FARC. En un comunicado publicado en redes sociales, la institución militar destacó que la respuesta rápida de sus unidades permitió proteger a los civiles y contener la amenaza. "El Ejército Nacional mantiene presencia y operaciones en la zona, con el propósito de preservar la tranquilidad de las comunidades y contrarrestar el accionar de los grupos armados ilegales", señaló en su declaración oficial.

Lo que hace particularmente notable este ataque es su timing. El mismo domingo en que los guerrilleros disparaban contra Suárez, el EMC había anunciado públicamente un cese de operaciones contra la fuerza pública. Ese alto al fuego, según el comunicado del grupo, estaría vigente desde el 23 de diciembre hasta el 7 de enero de 2026, con la intención de permitir que las familias colombianas celebraran las festividades navideñas sin el temor de una confrontación armada. La contradicción entre el anuncio y la acción sugiere fracturas dentro de la estructura del grupo o una falta de control sobre sus unidades operativas.

La vicepresidenta Márquez no ha emitido declaraciones públicas sobre este ataque específico a su pueblo de origen. Sin embargo, apenas una semana antes, el 16 de diciembre, había dirigido una solicitud urgente al ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, pidiendo que se reforzara la seguridad y se retomara el orden público en el norte del Cauca. Esa petición llegó después de que disidencias de las FARC tomaran la localidad de Buenos Aires, dejando ocho policías heridos y destruyendo varias edificaciones con explosivos. En ese momento, Márquez fue clara en su posición: "Como Gobierno nacional no podemos permitir que estos grupos al margen de la ley impongan el terror en los territorios".

El norte del Cauca se ha convertido en un escenario de violencia recurrente. Los ataques no son aislados ni esporádicos, sino parte de un patrón de confrontación que ha dejado heridos, destrucción de infraestructura civil y un clima de incertidumbre en comunidades que dependen del comercio, la agricultura y la vida cotidiana normal. Suárez, como pueblo natal de la segunda autoridad ejecutiva del país, adquiere una dimensión simbólica adicional. Un ataque allí no es solo un acto de violencia contra civiles; es también un mensaje dirigido al Gobierno nacional sobre la capacidad de estos grupos para llegar a cualquier lugar, incluso a los lugares más significativos para los líderes del Estado.

La respuesta militar fue efectiva en esta ocasión, pero la pregunta que permanece es si la presencia y las operaciones del Ejército en la zona serán suficientes para romper el ciclo de ataques. El anuncio del EMC sobre un cese de operaciones navideño, aunque no se cumplió en Suárez, sugiere que el grupo podría estar bajo presión o que sus líderes están buscando algún tipo de negociación o reconocimiento político. Lo que está claro es que la región seguirá siendo un punto de tensión mientras estas disidencias mantengan su capacidad operativa y sus motivaciones para confrontar al Estado.

Como Gobierno nacional no podemos permitir que estos grupos al margen de la ley impongan el terror en los territorios
— Vicepresidenta Francia Márquez
La acción inmediata de nuestras unidades permitió proteger la vida de los ciudadanos y contener la amenaza en este municipio del norte del Cauca
— Ejército Nacional (Tercera División)
Contact Us FAQ