Dinamarca y Groenlandia celebran acuerdo con EE UU entre dudas sobre sus verdaderos alcances

La incertidumbre en torno a Groenlandia no ha sido eliminada, simplemente queda pausada
Un crítico danés cuestiona si el acuerdo resuelve realmente la tensión o solo la congela temporalmente.
Mark

¿Por qué celebran un acuerdo que nadie ha visto?

Mimi

Porque después de meses de tensión extrema —Dinamarca consideraba a EE.UU. una amenaza, sus militares tenían órdenes de abrir fuego— cualquier salida que respete la soberanía se siente como una victoria.

Luke

Pero eso es lo que preocupa. Celebran sin saber qué han acordado. Los detalles no han trascendido.

Mark

¿Qué dice Trump que ha conseguido?

Mimi

Dice que tiene "control permanente" sobre la seguridad y las necesidades de Groenlandia. Eso suena a una victoria importante.

Luke

Excepto que un acuerdo de 1951 ya le permitía a EE.UU. moverse libremente por la isla y abrir bases militares. Los analistas dicen que Trump está vendiendo como novedad lo que ya tenía desde hace setenta años.

Mark

¿Por qué haría eso?

Mimi

Porque necesita una victoria política antes de las elecciones de medio mandato. Su poder en el Congreso está en riesgo.

Luke

Eso es especulación sobre sus motivos. Lo que sabemos es que los expertos daneses dicen que el acuerdo apenas añade nuevas ventajas a Washington.

Mark

¿Qué piensan los groenlandeses?

Mimi

Están más escépticos. Aaja Chemnitz, del partido independentista, dice que no tiene fe en Trump. Hay carteles en Nuuk que llaman "suicidio" a firmar con EE.UU.

Luke

Eso es importante. Groenlandia reclama soberanía. El acuerdo podría ser visto como una cesión, no como una victoria.

Mark

¿Cuál es el verdadero riesgo aquí?

Mimi

Que Trump cambie de opinión. Hace poco amenazó con tomar la isla por la fuerza. Un analista danés dijo que no se pueden lanzar las campanas al vuelo hasta que esté firmado.

Luke

Y aún no está firmado. Estamos hablando de un "principio de acuerdo". El texto no es público. Hay demasiadas incógnitas.

  • Dinamarca y Groenlandia celebran un principio de acuerdo con EE.UU., pero el texto no ha sido hecho público
  • Trump afirma tener "control permanente" sobre Groenlandia; expertos señalan que un acuerdo de 1951 ya permitía esto
  • En diciembre, Dinamarca consideraba a EE.UU. una amenaza; sus militares tenían órdenes de abrir fuego si tropas estadounidenses ocupaban la isla
  • Groenlandia muestra escepticismo; el partido independentista Inuit Ataqatigiit rechaza confiar en Trump

Los gobiernos danés y groenlandés proclaman éxito al respetar la soberanía, pero los detalles del pacto aún no trascienden públicamente. Analistas señalan que Trump necesita presentar una victoria política antes de elecciones de medio mandato, cuando el acuerdo apenas añade nuevas ventajas a EE.UU.

Dinamarca y Groenlandia celebran un principio de acuerdo con Estados Unidos sobre Groenlandia, aunque expertos cuestionan si resuelve realmente las disputas y advierten que Trump presenta como victoria lo que ya existía desde 1951.

Copenhague y Nuuk celebraban el sábado lo que llamaban un principio de acuerdo con Estados Unidos sobre Groenlandia, aunque ninguno de los dos gobiernos había permitido que el público viera el texto. El presidente Donald Trump había anunciado el viernes que el pacto otorgaba a Washington "el control permanente sobre la seguridad y las demás necesidades" del territorio ártico. Las autoridades danesas y groenlandesas quisieron sumarse al optimismo, pero con una salvedad crucial: ambas insistían en que lo acordado respetaba la soberanía del Reino de Dinamarca y el derecho a la autodeterminación de Groenlandia. Era una forma de cerrar un capítulo de máxima tensión con la Casa Blanca, que había llegado a considerar necesario controlar la isla por motivos de seguridad nacional.

Mette Frederiksen, la primera ministra danesa, publicó en Instagram que estaba "contenta" y que se vislumbraba "un buen acuerdo" para Groenlandia, el Reino de Dinamarca y Estados Unidos. Jens-Frederik Nielsen, jefe de Gobierno groenlandés, recalcó que el pacto "reconoce los intereses de Groenlandia". Ambos hablaban con cautela, refiriéndose a una "perspectiva" y a estar "a punto" de cerrar un texto que aún no se había hecho público. El ministro de Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, expresó su esperanza de que "el largo periodo de incertidumbre" diera paso a "un acuerdo vinculante" que reforzara la seguridad en el Ártico y el Atlántico Norte "con respeto a las líneas rojas del Reino de Dinamarca". Martin Lidegaard, titular de Industria y Comercio, se declaró "enormemente feliz". La responsable de Sanidad groenlandesa, Anna Wangenheim, lo calificó como "un paso muy importante", añadiendo: "No debemos olvidar que hemos estado en una situación en la que ha existido el temor a que fuéramos colonizados de nuevo".

Ese consenso inusual en un asunto tan espinoso suscitaba dudas entre expertos. Ask Rostrup, analista político de la cadena danesa TV2, pronosticaba que en los próximos días "habrá muchos nervios" en Copenhague y Nuuk. Señalaba que Trump había amenazado con tomar el control de la isla danesa por la fuerza, por lo que no se podían lanzar las campanas al vuelo hasta que el acuerdo estuviera firmado y todas las incógnitas despejadas. Mads Korsager, corresponsal de Defensa de DR, la televisión pública danesa, observaba que "parece evidente que Estados Unidos reforzará su presencia militar en Groenlandia, pero aún no tenemos ni idea de dónde ni cómo".

Entre los expertos daneses se repetía una idea que parecía clave para que el acuerdo hubiera prosperado: el éxito que proclamaba Trump era, ante todo, una cuestión de relato político. Marc Jacobsen, profesor de la Real Academia de Defensa Danesa, sostuvo que era "importante presentar un nuevo acuerdo para que Trump pueda aparecer como un ganador". El analista de seguridad Peter Viggo Jakobsen incidió en que en la Casa Blanca "se ven obligados" a sacar pecho de un pacto que, a su juicio, apenas aportaba novedades, en vísperas de unas elecciones de medio mandato que amenazaban con restar poder a Trump. El convenio de defensa firmado por Washington y Copenhague en 1951 ya permitía a las fuerzas estadounidenses moverse libremente por la isla ártica y abrir nuevas bases militares. Tampoco era nuevo que ninguna otra potencia pudiera tener presencia militar en Groenlandia. "¡Felicidades Trump! Ahora ya tienes exactamente lo que has tenido desde la década de los cincuenta", ironizó Jacobsen.

Jacob Heinel Jensen, corresponsal en Washington del diario Berlingske, publicó un análisis titulado "Shhhh. No le digan a Trump que quien ha ganado es el Reino de Dinamarca". Lo más asombroso, escribía Jensen, no era el acuerdo en sí, sino que "hayan logrado vendérselo al presidente como un gran éxito para Estados Unidos". La buena acogida en Dinamarca no se limitó al Gobierno. Troels Lund Poulsen, líder de la oposición danesa, aseguró estar "encantado" con la noticia, aunque destacó que "aún pueden surgir imprevistos que provoquen que el acuerdo se posponga de repente". Mads Fuglede, portavoz de Exteriores del ultraderechista Demócratas Daneses, se mostró más crítico, recalando de la idea de dar por bueno un acuerdo basado en la palabra del líder estadounidense: "¿Se puede confiar en la lealtad de Trump a un acuerdo simplemente porque lo firme? La incertidumbre en torno a Groenlandia no ha sido eliminada, simplemente queda pausada".

Esas voces críticas resonaban más en Groenlandia, un territorio que reivindicaba con fuerza su soberanía. Aaja Chemnitz, una de las figuras con más peso en el partido independentista Inuit Ataqatigiit, publicó en Facebook que tenía que esperar a leer el contenido del acuerdo: "Hasta entonces, soy escéptica. No tengo ninguna fe en Trump". Un cartel colocado el sábado por la mañana en el centro de Nuuk rezaba: "¡Firmar el acuerdo con Estados Unidos es un suicidio!". El alivio expresado entre el viernes y el sábado contrastaba con el clima que se vivía en Dinamarca hace apenas unos meses. En diciembre, la inteligencia danesa había llegado a considerar a Estados Unidos una potencial amenaza para la seguridad nacional. Un mes después, el Ministerio de Defensa informó de que los militares desplegados en Groenlandia tenían órdenes de abrir fuego si tropas estadounidenses intentaban ocupar el territorio. Ante ese escenario, el ejército había enviado a la isla bolsas de plasma para transfusiones de sangre en caso de combate y explosivos destinados a inutilizar las pistas de aterrizaje.

No debemos olvidar que hemos estado en una situación en la que ha existido el temor a que fuéramos colonizados de nuevo
— Anna Wangenheim, responsable de Sanidad groenlandesa
¡Felicidades Trump! Ahora ya tienes exactamente lo que has tenido desde la década de los cincuenta
— Marc Jacobsen, profesor de la Real Academia de Defensa Danesa
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