Díaz-Granados: «A Europa le falta audacia en América Latina»

El terremoto en Venezuela causó daños estimados entre 22.000 y 25.000 millones de dólares, afectando viviendas, infraestructuras públicas y educación.
Europa tiene la ventana abierta, pero le falta el coraje para entrar
Díaz-Granados sobre las oportunidades desaprovechadas de la Unión Europea en América Latina.
Mark

¿Por qué insiste tanto en que Europa carece de audacia? Tiene el 95% de América Latina conectada mediante acuerdos comerciales. ¿No es eso ya una presencia significativa?

Mimi

Conectada no es lo mismo que comprometida. Los acuerdos existen, pero Europa no los está aprovechando para profundizar realmente en la región. Díaz-Granados ve una oportunidad enorme que está siendo desaprovechada.

Luke

Pero ¿qué significa "audacia" en términos concretos? ¿Más inversión? ¿Nuevos tratados? El discurso es claro, pero las acciones específicas que pide no están tan definidas.

Mark

Hablemos del terremoto en Venezuela. Once millones de dólares recaudados contra 22 a 25 mil millones estimados en daños. Eso es una brecha enorme.

Mimi

Exactamente. Y esa brecha solo se cierra si Venezuela normaliza su relación con el sistema financiero internacional. Sin eso, los fondos del Banco Mundial, el FMI, no pueden fluir.

Luke

Pero normalizar significa levantar sanciones, y eso es una decisión política que va más allá de CAF. ¿Cuánto control real tiene el banco sobre eso?

Mark

¿Cree que América Latina está preparada para la transición energética que Díaz-Granados describe?

Mimi

No completamente. Hay proyectos en marcha, ciudades como Niterói que avanzan, pero el problema es que la mayoría de la región aún no ha resuelto lo básico: agua limpia, aire limpio, gestión de basura.

Luke

Y eso es importante porque el 80% de la población vive en ciudades. No es un problema rural, es un problema urbano masivo que afecta a cientos de millones de personas.

Mark

¿Qué tan realista es esperar que gobiernos latinoamericanos prioricen la protección ambiental cuando enfrentan presiones económicas inmediatas?

Mimi

Díaz-Granados no lo plantea como una opción. Lo plantea como una necesidad. La minería ilegal, la deforestación, están degradando el capital natural de la región de forma irreversible.

Luke

Pero sin dinero, sin tecnología de monitoreo, sin capacidad institucional, ¿cómo se implementa eso? El diagnóstico es claro; la solución es menos clara.

Mark

¿Y sobre Trump y el cambio climático? ¿Realmente cree que las relaciones son tan sólidas como dice?

Mimi

Díaz-Granados está siendo diplomático, pero también realista. Estados Unidos cambia de presidente cada cuatro años. Las relaciones tienen que ser más profundas que una administración.

Luke

Aunque es verdad que la política ambiental estadounidense afecta directamente a América Latina. El super Niño que se aproxima no respeta fronteras ni cambios de administración.

  • Europa posee la red de acuerdos comerciales más amplia con América Latina, pero la deja dormir mientras otras potencias avanzan con decisión en la región.
  • La transición energética, la minería ilegal, la deforestación y la crisis de residuos en ciudades donde vive el 80% de los latinoamericanos exigen respuestas que no admiten demora.
  • Un terremoto en Venezuela generó daños de entre 22.000 y 25.000 millones de dólares, pero los fondos recaudados apenas alcanzan los 11 millones, una brecha que revela la fragilidad del sistema de respuesta internacional.
  • Para que Venezuela acceda a financiamiento global, debe normalizar su relación con los bancos de desarrollo y abrir la puerta al FMI y al Banco Mundial, un proceso que depende tanto de decisiones internas como del desmonte gradual de sanciones externas.
  • CAF se prepara para movilizar recursos ante la llegada de un super Niño, apostando por la ciencia como brújula en un continente cada vez más expuesto a la violencia climática.

Desde Madrid, el presidente del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, Sergio Díaz-Granados, lanzó un llamado a Europa para que traduzca sus acuerdos comerciales con la región en compromisos reales y audaces. Con más del 95% de América Latina ya vinculada a la Unión Europea mediante tratados, la arquitectura existe, pero la voluntad de profundizarla escasea. En un continente que enfrenta transiciones energéticas urgentes, ciudades en crisis ambiental y la devastación de desastres naturales, la cautela europea se convierte, en sí misma, en una forma de ausencia.

Sergio Díaz-Granados, presidente del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), viajó a Madrid en octubre para decir en voz alta lo que muchos en la región piensan en silencio: Europa tiene todas las herramientas para ser un socio transformador de América Latina, pero le falta audacia para usarlas. Con más del 95% de la región conectada a la Unión Europea mediante acuerdos comerciales, el andamiaje existe. Lo que falta, dice Díaz-Granados, es decisión política para profundizar esa relación y hacerla práctica.

Los desafíos que justifican esa urgencia son concretos. Centroamérica necesita acelerar su transición hacia energías no convencionales. La región andina enfrenta un déficit de interconexión eléctrica que ningún país puede resolver solo. Y el 80% de los latinoamericanos vive en ciudades que luchan contra la contaminación del aire, el agua y la acumulación de residuos sólidos. A eso se suma el deterioro ambiental provocado por la minería ilegal y la deforestación, que han dejado heridas visibles en los ríos y bosques del continente.

Sobre el avance de líderes autoritarios, Díaz-Granados prefiere el pragmatismo a la alarma: lo esencial es preservar sistemas electorales con reglas claras. Sobre Trump, recuerda que las relaciones entre naciones se construyen a largo plazo, más allá de los ciclos políticos de cuatro años.

La vulnerabilidad climática de la región es inmediata. CAF ya moviliza recursos anticipando la llegada de un super Niño. En Venezuela, tras un terremoto devastador, el banco estableció en 24 horas un mecanismo de recuperación que ha reunido cerca de 11 millones de dólares en donaciones. Pero los daños estimados oscilan entre 22.000 y 25.000 millones de dólares, solo en La Guaira y la región central. Para acceder a fondos internacionales de mayor escala, Venezuela deberá normalizar su situación financiera con los bancos de desarrollo y permitir la operación del FMI y el Banco Mundial, un camino que pasa también por el levantamiento gradual de sanciones.

Como contrapunto esperanzador, Díaz-Granados señala a Niterói, en Brasil, donde casi el 100% del saneamiento básico está resuelto y los vertimientos a la bahía de Guanabara se tratan con soluciones basadas en la naturaleza. Es el tipo de modelo que ciudades como Bogotá, Ciudad de México o Ciudad de Panamá aún están lejos de alcanzar, pero que demuestra que el cambio es posible cuando confluyen voluntad política y financiamiento sostenido.

Sergio Díaz-Granados lleva la voz de un continente que Europa apenas escucha. Presidente del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe desde Santa Marta, Colombia, con 58 años, Díaz-Granados llegó a Madrid en octubre para asistir a la feria Fruit Attraction y hablar con claridad sobre lo que falta en la relación entre el viejo continente y la región que financia su banco: audacia.

La cifra que sostiene su argumento es contundente. La Unión Europea tiene conectada a más del 95% de América Latina mediante acuerdos comerciales. Es, de hecho, el denominador común de la región en materia de comercio internacional. Pero esa red de tratados, dice Díaz-Granados, permanece sin explotar. Europa tiene la oportunidad más clara que existe para profundizar su presencia en el continente, y sin embargo se mueve con cautela cuando debería moverse con decisión. No es una crítica velada sino una invitación directa: la región necesita que Europa sea más práctica, que renueve la relación, que se atreva a hacer más.

Los desafíos que enfrenta América Latina son tan concretos como urgentes. En Centroamérica, la transición hacia energías no convencionales debe acelerarse. En la región andina existe un problema grave de interconexión eléctrica que no pertenece a un país sino a todos ellos: Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia. El Cono Sur, con Brasil, Argentina, Bolivia y Paraguay, tiene oportunidades similares de mejorar su infraestructura energética compartida. Pero la energía es solo una parte del cuadro. El deterioro ambiental de los últimos años ha sido severo, impulsado en gran medida por la minería ilegal y la deforestación. La extracción de oro en los ríos de la región ha dejado cicatrices profundas. Paralelamente, el 80% de la población latinoamericana vive en ciudades que enfrentan crisis de calidad del aire, del agua y de gestión de residuos sólidos. Estas no son abstracciones: son problemas que tocan a cientos de millones de personas cada día.

Cuando se le pregunta sobre el avance de líderes con tendencias autoritarias, Díaz-Granados se rehúsa a dramatizar. Lo esencial, dice, es que la región preserve su sistema electoral: reglas claras, resultados inciertos. Cada sociedad elige a sus líderes según su momento. Lo que importa es mantener las reglas del juego. Sobre Donald Trump y su escaso compromiso ambiental, Díaz-Granados es pragmático. Estados Unidos no es socio del banco, pero es una realidad hemisférica. Es una democracia que renueva su liderazgo cada cuatro años. Las relaciones entre naciones no pueden verse por coyuntura sino a largo plazo, y la relación entre Estados Unidos y América Latina es sólida y diversificada.

La vulnerabilidad de la región ante desastres naturales es inmediata. En los últimos diez años, los fenómenos climáticos extremos han golpeado repetidamente. Ahora se aproxima un super Niño, y CAF se prepara para movilizar recursos hacia los países que serán afectados. La ciencia habla por sí sola; hay que respetarla y seguirla.

En junio, CAF anunció un fondo para la recuperación de Venezuela tras un terremoto devastador. En 24 horas establecieron un mecanismo de restauración y reconstrucción. Hasta el momento han recaudado cerca de 11 millones de dólares en donaciones de países, empresas y organizaciones no gubernamentales. Esos recursos se están ejecutando en la recuperación de escuelas, infraestructuras públicas y viviendas. Pero la magnitud del daño es incomparable con lo recaudado. Las estimaciones oscilan entre 22.000 y 25.000 millones de dólares, entre 19.500 y 22.200 millones de euros, solo para La Guaira y la región central. Para que Venezuela pueda acceder a fondos internacionales más amplios, debe normalizar su situación de cartera con los bancos de desarrollo, no solo con CAF y el Banco Interamericano de Desarrollo, sino también habilitando la entrada del Fondo Monetario Internacional y permitiendo que el Banco Mundial opere. El desmonte gradual de sanciones y el establecimiento de vías que permitan a Venezuela recuperar sus pagos al sistema financiero abrirán la puerta a una recuperación real.

Cuando se trata de modelos urbanos, Díaz-Granados señala a Curitiba y Niterói en Brasil como ciudades que han logrado avances significativos. Niterói cuenta ya con casi el 100% de saneamiento básico, y sus vertimientos a la bahía de Guanabara son tratados mediante soluciones basadas en la naturaleza. En contraste, ciudades grandes como Ciudad de México, Bogotá y Ciudad de Panamá aún no han resuelto adecuadamente la gestión de residuos sólidos. Es un problema que atraviesa América Latina, especialmente en sus grandes urbes, y que requiere no solo voluntad política sino recursos financieros sostenidos.

La región necesita que Europa sea más práctica, que renueve la relación, que se atreva a hacer más
— Sergio Díaz-Granados, presidente de CAF
Lo más importante es que la región preserve su sistema electoral de reglas ciertas y resultados inciertos
— Sergio Díaz-Granados
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