Autonomía sin recursos es solo otra palabra para decir que las empresas están solas
En medio de un bloqueo que se intensifica y una crisis energética que paraliza fábricas por horas, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel recorrió tres plantas productivas en La Habana para defender una idea que desafía décadas de centralismo: que las empresas y sus trabajadores deben tener más poder para decidir su propio destino. No es una ruptura con el sistema, sino una apuesta por afinar sus engranajes bajo presión extrema, reconociendo que la supervivencia industrial exige márgenes de libertad que el Estado ya no puede seguir reteniendo.
- Las fábricas cubanas enfrentan paralizaciones de más de ocho horas diarias por falta de electricidad, y el bloqueo estadounidense recrudecido comprime cada eslabón de la cadena productiva.
- Los trabajadores viven bajo escalas salariales rígidas y condiciones laborales deterioradas, atrapados entre restricciones que el Estado central ha tardado en desmantelar.
- Díaz-Canel propone que las empresas fijen sus propios precios, salarios e importaciones, y gestionen directamente el combustible, medidas que representan una descentralización sin precedentes recientes.
- La Ronera Occidental ya instala paneles de energía renovable para autoabastecerse, símbolo de cómo la industria cubana busca soluciones propias ante lo que el Estado no puede proveer.
- La autonomía prometida llega con una condición: las ganancias deben atender también a jubilados, jóvenes y comunidades, convirtiendo a las empresas en actores de responsabilidad social.
- La pregunta que flota sobre todo el recorrido es si esta apertura llegará con suficiente velocidad y profundidad para sostener la producción antes de que el cerco económico se cierre del todo.
El jueves, Miguel Díaz-Canel visitó tres fábricas habaneras —La Pasiega, Cítricos Caribe y la Ronera Occidental— para transmitir un mensaje que resuena con urgencia en la industria cubana: las empresas necesitan más libertad para sobrevivir, y los trabajadores deben estar en el corazón de esas decisiones. Las tres plantas encarnan la lucha diaria contra un bloqueo estadounidense que se ha endurecido y contra una crisis energética que interrumpe la producción durante horas.
El presidente defendió medidas concretas de descentralización: que las empresas aprueben sus propios precios mayoristas y minoristas, distribuyan sus ganancias tras impuestos, fijen escalas salariales propias, importen y exporten sin intermediarios, y gestionen directamente el combustible que necesitan. En un sistema que históricamente ha concentrado estas facultades en niveles superiores del Estado, se trata de un giro significativo.
Pero Díaz-Canel fue enfático en que la autonomía tiene límites éticos: las ganancias no pueden destinarse solo a salarios, sino también a resolver problemas de vivienda, alimentación y bienestar de jubilados y jóvenes. En Cítricos Caribe destacó la capacidad del colectivo para adaptarse a las nuevas medidas, reconociéndola como ejemplo de madurez empresarial.
La visita a la Ronera Occidental expuso la crisis más aguda: cortes eléctricos de más de ocho horas diarias. La fábrica responde instalando un sistema de energía renovable —ya tiene 150 kilowatts, pero necesita 300 para mantener todos sus flujos productivos. Es la imagen más clara de lo que está ocurriendo: empresas cubanas reinventándose en tiempo real, buscando soluciones que el Estado ya no puede garantizar. Si esta autonomía llegará a tiempo y con suficiente alcance sigue siendo la pregunta sin respuesta.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez pasó el jueves recorriendo tres fábricas en La Habana, todas ellas pilares de la producción nacional enfrentadas a una realidad económica cada vez más estrecha. Su mensaje fue claro: las empresas necesitan más libertad para tomar decisiones, y los trabajadores necesitan estar en el centro de esas decisiones.
La Pasiega, que produce pastas cortas, Cítricos Caribe, una exportadora e importadora vinculada al sector agrícola, y la Ronera Occidental, fabricante de rones de marcas conocidas como Legendario y Herencia, fueron los escenarios de esta jornada. Tres empresas que representan la lucha cotidiana de la industria cubana contra un bloqueo estadounidense que se ha intensificado recientemente, sumado a restricciones petroleras que comprimen cada aspecto de la producción.
Díaz-Canel defendió una serie de medidas concretas de descentralización. Propuso que las empresas tengan facultad para aprobar sus propios precios mayoristas y minoristas sin depender de aprobaciones centrales. Planteó que puedan decidir cómo distribuir sus ganancias después de impuestos, que establezcan sus propias escalas salariales, que importen y exporten sin intermediarios, y que gestionen directamente el combustible que necesitan. Estas no son reformas menores en un sistema que históricamente ha concentrado estas decisiones en niveles superiores de la administración estatal.
Pero el presidente fue enfático en algo más: la autonomía empresarial no significa libertad sin límites. Insistió en que las empresas tienen una responsabilidad social con las comunidades donde operan y con sus propios trabajadores. Eso incluye atender a los jubilados, a los más vulnerables, y a los jóvenes. Argumentó que las ganancias no deben destinarse únicamente a aumentar salarios, sino también a resolver problemas concretos de vivienda, alimentación y otros estímulos que mantengan a la fuerza de trabajo en condiciones dignas.
En Cítricos Caribe, el mandatario reconoció lo que llamó la madurez empresarial del colectivo, que ostenta la condición de Vanguardia Nacional. Esta empresa trae al país insumos y productos necesarios para la agricultura, e importa frutas frescas y procesadas, carbón vegetal y miel. Su capacidad para adaptarse a las nuevas medidas aprobadas recientemente en el país fue destacada como ejemplo.
La visita a la Ronera Occidental reveló una de las crisis más agudas que enfrenta la industria: la energía eléctrica. La fábrica ha sufrido paralizaciones de más de ocho horas diarias. Para enfrentar esto, están instalando un sistema de energías renovables que les permita autoabastecerse. Hasta ahora han instalado 150 kilowatts, pero necesitan llegar a 300 para mantener todos los flujos productivos. Es un símbolo de cómo las empresas cubanas están siendo forzadas a reinventarse en tiempo real, buscando soluciones que el Estado no puede proporcionar.
El recorrido de Díaz-Canel sugiere una apuesta por un modelo donde la iniciativa empresarial y la responsabilidad social convergen bajo presión extrema. No es un cambio de sistema, sino un ajuste de cómo funciona dentro del sistema existente. La pregunta que queda abierta es si esta autonomía llegará lo suficientemente rápido y con suficiente amplitud para que estas empresas logren mantener la producción mientras el cerco económico se aprieta.
Notable Quotes
Las utilidades deben destinarse no solo a aumentar salarios, sino también a ayudar a los trabajadores en vivienda, alimentación y otros estímulos— Miguel Díaz-Canel Bermúdez
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el presidente está visitando fábricas ahora, en este momento específico?
Porque la realidad económica es insostenible con el modelo anterior. El bloqueo se ha intensificado, hay una crisis de combustible, y las empresas están paralizadas. Necesita mostrar que hay un plan, que hay movimiento.
Pero ¿es realmente autonomía lo que está ofreciendo, o es más bien una delegación de responsabilidades?
Es ambas cosas. Las empresas ganan poder para decidir precios y salarios, pero también asumen el riesgo de esas decisiones. Y tienen que mantener una responsabilidad social que el Estado ya no puede financiar completamente.
¿Qué significa eso para los trabajadores?
Significa que sus salarios y condiciones laborales dependerán más de cómo le vaya a la empresa específica donde trabajan. Hay más flexibilidad, pero también más incertidumbre. No todos los colectivos de trabajadores van a beneficiarse por igual.
¿Cómo se ve esto desde adentro de una fábrica como la Ronera?
Como una carrera contra el tiempo. Están instalando paneles solares mientras intentan mantener la producción. Es improvisación, pero es improvisación necesaria. Sin eso, cierran.
¿Hay algo que el presidente no dijo en estas visitas?
Sí. No habló de cuánto tiempo pueden aguantar así. Autonomía sin recursos es solo otra palabra para decir que las empresas están solas.