La autonomía empresarial debe asumir responsabilidad, no solo en el discurso
En un momento en que la economía cubana soporta el peso del bloqueo y la escasez energética, el presidente Díaz-Canel recorrió tres empresas estatales habaneras para encarnar una apuesta: que la autonomía empresarial y la voz de los trabajadores pueden ser el motor que mueva lo que las circunstancias externas intentan detener. Su visita no fue solo de inspección, sino de convocatoria —un llamado a que las 176 transformaciones económicas aprobadas dejen de ser papel y se conviertan en práctica cotidiana. La pregunta que queda suspendida es si las instituciones, acostumbradas a esperar instrucciones desde arriba, sabrán ejercer la libertad que ahora se les ofrece.
- El bloqueo estadounidense se ha intensificado y el acceso al petróleo se ha restringido, dejando a fábricas como la Ronera Occidental con más de ocho horas diarias sin electricidad.
- Las tres empresas visitadas —La Pasiega, Cítricos Caribe y Ronera Occidental— representan sectores distintos pero comparten la misma urgencia: mantener la producción con recursos que escasean.
- Díaz-Canel anunció cambios concretos: descentralizar precios, permitir que las empresas fijen salarios propios y eliminen intermediarios en comercio exterior, devolviendo decisiones que antes dependían del Estado central.
- La Ronera Occidental ya instala paneles solares para autoabastecerse, mientras La Pasiega avanza hacia convertirse en microempresa estatal —señales de que la adaptación no espera a que lleguen las normas.
- Las normas jurídicas que respaldan las 176 transformaciones aún no se han publicado, pero el presidente exige que las empresas se preparen ahora, antes de que el marco legal esté formalmente en vigor.
El jueves, el presidente Miguel Díaz-Canel recorrió tres empresas estatales de La Habana en un momento de presión extrema para la economía cubana: el bloqueo estadounidense se ha endurecido, el petróleo escasea y las fábricas buscan desesperadamente cómo mantenerse en marcha. Su recorrido fue también un mensaje: la autonomía empresarial y la participación de los trabajadores son las herramientas disponibles para salir adelante.
La primera parada fue La Pasiega, una fábrica de pastas anterior a la Revolución que hoy opera al 80 por ciento de su capacidad, produce diez toneladas diarias y abastece dietas para niños enfermos. Está en proceso de convertirse en microempresa estatal para ganar mayor margen de decisión. Luego visitó Cítricos Caribe, exportadora e importadora reconocida como Vanguardia Nacional, que trae insumos agrícolas, frutas, carbón vegetal y miel al país. La tercera parada fue la Ronera Occidental —productora de marcas como Legendario y Herencia—, que sufre cortes eléctricos de más de ocho horas diarias y ya instala sistemas de energía renovable para no depender de un suministro que no llega.
Acompañado por los ministros de Industria Alimentaria y Agricultura, Díaz-Canel insistió en que las empresas deben aprovechar las 176 transformaciones económicas aprobadas recientemente. Los cambios son concretos: que las propias empresas aprueben precios mayoristas y minoristas, que decidan cómo usar sus ganancias después de impuestos, que fijen sus escalas salariales y operen en comercio exterior sin intermediarios. Las normas jurídicas que lo respaldan se publicarán pronto, pero el presidente pidió preparación desde ahora.
El núcleo de su mensaje fue la responsabilidad compartida. Las empresas deben aumentar salarios, pero también invertir en vivienda y alimentación para sus trabajadores, y atender a jubilados y sectores vulnerables. Sobre todo, subrayó que los trabajadores deben sentirse parte de la empresa desde la elaboración del plan anual hasta la distribución de utilidades. La verdadera prueba, reconoció implícitamente, será cómo cada empresa convierte esas facultades en realidad cuando las normas dejen de ser promesa y se vuelvan exigencia.
El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez recorrió tres empresas estatales de La Habana el jueves para defender una visión de la economía cubana donde las compañías tengan mayor libertad de decisión y los trabajadores participen activamente en cómo se conducen. Su mensaje llegó en un momento de presión extrema: el bloqueo estadounidense se ha intensificado, el acceso al petróleo se ha restringido, y las fábricas buscan desesperadamente formas de mantener la producción en marcha.
La Pasiega, una fábrica de pastas que data de antes de la Revolución, fue la primera parada. Hoy funciona al 80 por ciento de su capacidad, produciendo diez toneladas diarias de pasta que se venden tanto en moneda extranjera como en pesos cubanos, además de abastecer dietas para niños enfermos. La empresa está en proceso de convertirse en una microempresa estatal para ganar autonomía. Luego visitó Cítricos Caribe, una empresa exportadora e importadora que trae insumos agrícolas al país e importa frutas frescas y procesadas, carbón vegetal y miel. Esta compañía, que forma parte del Grupo Empresarial Agrícola, ha sido reconocida como Vanguardia Nacional. La tercera parada fue la Ronera Occidental, productora de marcas como Legendario, Herencia y Don Diego, que ha sufrido paralizaciones de más de ocho horas diarias por falta de electricidad y está instalando sistemas de energía renovable para autoabastecerse.
Díaz-Canel, acompañado por los ministros de Industria Alimentaria y Agricultura, insistió en que el sistema empresarial cubano debe aprovechar las 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas recientemente. Las normas jurídicas que las respaldan se publicarán próximamente, pero el presidente enfatizó que las empresas deben prepararse ahora para aplicarlas con responsabilidad. Habló de cambios concretos: descentralizar la aprobación de precios mayoristas y minoristas hacia las propias empresas, permitir que decidan cómo usar las ganancias después de impuestos, autorizar que fijen sus propias escalas salariales, y eliminar intermediarios en importaciones y exportaciones. También mencionó la capacidad de gestionar directamente el combustible que necesitan.
Un tema que el presidente subrayó con énfasis fue la responsabilidad social. Las empresas no solo deben aumentar salarios con sus ganancias, sino también invertir en vivienda, alimentación y otros estímulos para sus trabajadores. Díaz-Canel fue claro: las compañías tienen obligaciones con sus jubilados, con los vulnerables, con los jóvenes. Pero el corazón de su mensaje fue la participación de los trabajadores. Insistió en que deben sentirse parte de la empresa desde el momento en que se confecciona el plan anual, hasta en la distribución de utilidades. Habló del sentido de pertenencia, del respeto que merecen los trabajadores, y de la necesidad de que el sistema empresarial transite hacia un nuevo momento.
Las tres empresas visitadas encarnan los desafíos que enfrenta Cuba. La Pasiega mantiene viva una tecnología antigua mediante innovaciones constantes. Cítricos Caribe ha demostrado madurez empresarial adaptándose a un escenario económico que cambia rápidamente. La Ronera Occidental está invirtiendo en paneles solares y sistemas renovables para no depender de un suministro eléctrico que simplemente no llega. Todas operan bajo el peso del bloqueo, todas buscan alternativas. El mensaje presidencial fue que la autonomía empresarial, acompañada de responsabilidad social y participación de los trabajadores, es la herramienta que tienen para salir adelante. Las normas que lo harán posible llegarán pronto, pero la verdadera prueba será cómo las empresas las apliquen cuando el papel se convierta en realidad.
Notable Quotes
Las empresas deben aprovechar las oportunidades que brindan las transformaciones económicas para desatar con agilidad las fuerzas productivas— Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de Cuba
Los trabajadores deben participar en la toma de decisiones, desde la confección del plan hasta en la distribución de utilidades— Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante el recorrido
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el presidente visitó específicamente estas tres empresas y no otras?
Porque representan sectores clave: alimentos, agricultura y bebidas alcohólicas. Son empresas que generan divisas o abastecen necesidades internas, y todas enfrentan restricciones severas. Son ejemplos de dónde las transformaciones económicas podrían tener más impacto inmediato.
¿Qué significa realmente "autonomía empresarial" en el contexto cubano?
Significa que las empresas pueden tomar decisiones sobre precios, salarios, uso de ganancias e importaciones sin esperar aprobación de ministerios. Es un cambio radical respecto al sistema anterior, donde casi todo requería autorización central.
¿Los trabajadores realmente participarán en decisiones, o es solo retórica?
El presidente fue muy específico: desde la confección del plan anual hasta la distribución de utilidades. Pero la diferencia entre lo que se dice y lo que sucede en una fábrica es enorme. Todo dependerá de cómo los directivos implementen esto.
¿Por qué tanta insistencia en responsabilidad social?
Porque si las empresas solo usan ganancias para aumentar salarios de directivos o invertir en maquinaria, los trabajadores y comunidades no ven beneficio. El presidente está diciendo que la riqueza debe distribuirse, no concentrarse.
¿Qué tan urgente es esto?
Muy urgente. El bloqueo y el cerco petrolero están asfixiando la economía. Las empresas necesitan flexibilidad para sobrevivir. Sin estas transformaciones, muchas podrían cerrar en los próximos meses.
¿Qué sucede cuando se publiquen las normas jurídicas?
Comienza la verdadera prueba. Las empresas tendrán que demostrar que pueden usar esta autonomía responsablemente, sin caer en corrupción o desigualdad. Y el gobierno tendrá que confiar en que lo harán.