Detienen a cinco adolescentes por robo de auto y 12 celulares en La Matanza y CABA

Cinco menores de edad detenidos; múltiples víctimas de robo y asalto en La Matanza y Mataderos.
Menores que roban porque pueden, hasta que los detienen
Refleja la realidad de adolescentes con trayectorias delictivas ya establecidas en La Matanza y Mataderos.
Mark

¿Cómo es que cinco menores logran coordinar una operación que cruza dos jurisdicciones distintas?

Mimi

No es coordinación sofisticada. Es más bien oportunismo. Ven un auto, lo roban, y mientras se mueven hacia otro lado, van asaltando gente que encuentran. La geografía de La Matanza y Mataderos facilita eso: barrios conectados, muchas personas en la calle.

Mark

¿Qué significa que tengan 23 antecedentes entre cinco personas?

Mimi

Que esto no es su primer rodeo. Algunos tienen dos o tres delitos registrados, otros más. El de 16 años ya fue procesado antes. Son menores que ya conocen el sistema, que ya pasaron por comisarías y juzgados.

Mark

¿Por qué la policía tardó en localizarlos?

Mimi

No tardó tanto. La persecución fue rápida. Lo que pasó es que dos se quedaron en el auto y tres escaparon a pie. Eso dividió la operación. La Policía Bonaerense agarró a dos, pero los otros tres cruzaron a CABA antes de que pudieran cercar la zona.

Mark

¿Qué pasa ahora con ellos?

Mimi

Eso depende de la Justicia. Pueden ser imputados como menores, pero con esos antecedentes, probablemente enfrenten medidas más severas. El sistema de menores en Argentina tiene límites sobre lo que puede hacer, pero estos chicos ya están adentro del sistema.

Mark

¿Hay algo que sorprenda en este caso?

Mimi

Lo que sorprende es lo ordinario que se vuelve. Cinco menores, 23 antecedentes, una noche de asaltos. No es una banda organizada. Es menores que roban porque pueden, porque nadie los detiene hasta que los detienen.

  • Un robo de auto en Mataderos encendió la mecha: un grupo de menores armados tomó el vehículo y se lanzó a una cadena de asaltos contra transeúntes en Villa Madero.
  • La persecución policial cruzó jurisdicciones —Bonaerense y Ciudad— hasta cerrar el cerco en las avenidas Cruz y General Paz, donde cayeron dos; los otros tres huyeron a pie hacia Riachuelo.
  • Al registrar a los detenidos y el auto secuestrado, los efectivos recuperaron 12 teléfonos de distintas marcas y dinero en efectivo, parte del botín de una noche entera de robos.
  • El dato que más inquietó a las autoridades no fue el operativo sino el historial: entre los cinco adolescentes sumaban 23 antecedentes por robos, hurtos, lesiones y encubrimiento en solo dos años.
  • Los cinco permanecen bajo custodia mientras la Justicia avanza sin revelar identidades, dejando abierta la pregunta sobre qué caminos llevaron a menores tan jóvenes a trayectorias delictivas ya consolidadas.

En las horas nocturnas que separan Mataderos de La Matanza, cinco adolescentes de entre 14 y 16 años trazaron un recorrido delictivo que terminó en detención y en preguntas sin respuesta fácil. El botín recuperado —doce celulares y dinero en efectivo— es tangible; más difícil de asir es el peso de 23 antecedentes acumulados en apenas dos años por jóvenes que aún no han alcanzado la mayoría de edad. La sociedad observa, una vez más, cómo la violencia y la marginalidad se entrelazan en trayectorias que comenzaron demasiado pronto.

La noche arrancó con una denuncia en Mataderos: un grupo de menores armados había robado un auto en la calle Larrazábal y puesto rumbo a Villa Madero, en La Matanza. Una vez allí, los adolescentes —de 14 a 16 años— no se detuvieron: asaltaron a transeúntes en una sucesión de golpes rápidos, arrebatando celulares y dinero en efectivo a cuanto peatón encontraron a su paso.

La Policía Bonaerense los ubicó y desató una persecución que terminó en las avenidas Cruz y General Paz, donde dos de los ocupantes del vehículo fueron capturados. Los tres restantes escaparon a pie, cruzaron hacia la Ciudad de Buenos Aires y se refugiaron en un edificio del barrio de Riachuelo, donde la Policía de la Ciudad los detuvo poco después.

El balance material del operativo fue claro: 12 teléfonos de distintas marcas recuperados —algunos en poder de los detenidos, otros dentro del auto secuestrado— además de dinero en efectivo cuyo monto no fue precisado. Pero lo que verdaderamente alarmó a las autoridades fue el historial colectivo de los cinco jóvenes: 23 antecedentes registrados entre 2025 y 2026, que incluían robos, hurtos, lesiones y encubrimiento agravado. Uno de ellos, de 16 años, ya había sido procesado meses antes por robo en poblado y en banda.

La Justicia no ha revelado las identidades de los adolescentes ni detalles sobre sus entornos familiares. Los cinco permanecen bajo custodia. Su caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad que las fuerzas de seguridad conocen bien: menores que operan organizados, acumulan antecedentes a velocidad inusitada y protagonizan delitos violentos antes de cumplir los 17 años.

La noche comenzó con un robo de auto en Mataderos y terminó con cinco adolescentes detenidos en dos jurisdicciones distintas, perseguidos a través de barrios porteños y bonaerenses. Los cinco menores, de entre 14 y 16 años, habían iniciado su incursión delictiva en La Matanza, en el partido de Buenos Aires, antes de cruzar hacia la capital federal. Cuando la policía los capturó, llevaban consigo 12 teléfonos celulares de distintas marcas y dinero en efectivo, botín de una serie de asaltos que habían cometido durante la noche.

Todo comenzó cuando personal de la Comisaría Vecinal 9A recibió una denuncia por el robo de un vehículo en la calle Larrazábal al 2200, en Mataderos. Según las fuentes policiales, un grupo de menores armados había tomado el auto y se dirigió hacia Villa Madero, en La Matanza. Una vez allí, iniciaron una ola de asaltos contra transeúntes, despojándolos de sus celulares y dinero. No se trataba de un único delito, sino de una cadena de robos cometidos durante esas horas.

La Policía Bonaerense logró ubicar a los adolescentes y comenzó una persecución que se extendió por varias cuadras. El operativo terminó en las avenidas Cruz y General Paz, donde dos de los ocupantes del vehículo fueron capturados. Sin embargo, los otros tres lograron escapar a pie y cruzaron hacia la Ciudad de Buenos Aires. La Policía de la Ciudad continuó la búsqueda y finalmente los localizó en un edificio del barrio de Riachuelo, donde fueron detenidos.

Durante los registros, los efectivos encontraron que uno de los menores llevaba dos teléfonos móviles y dinero en efectivo en su poder. Dentro del auto secuestrado hallaron más celulares robados. En total, la policía recuperó 12 teléfonos de distintas marcas y modelos, aunque no se especificó la cantidad de dinero incautado. El operativo había logrado recuperar parte del botín de la noche delictiva.

Lo que resultó más preocupante para las autoridades fue el historial de estos cinco menores. Al identificarlos, constataron que entre todos acumulaban 23 antecedentes registrados entre 2025 y 2026. Los delitos en sus expedientes incluían robos, encubrimiento agravado, hurtos y lesiones. Uno de los detenidos, de 16 años, ya había sido procesado en diciembre del año anterior por robo en poblado y en banda, lo que indicaba que no era su primer encuentro con la justicia. Los otros cuatro también tenían sus propios antecedentes, pintando un cuadro de menores con trayectorias delictivas ya establecidas.

Por el momento, la Justicia no ha divulgado las identidades de los adolescentes ni ha proporcionado detalles adicionales sobre sus circunstancias personales o familiares. Los cinco permanecen bajo custodia mientras avanzan los trámites legales. El caso refleja una realidad que preocupa a las fuerzas de seguridad: menores que operan en bandas, cometen delitos violentos y acumulan antecedentes en un período relativamente corto.

Uno de los detenidos, de 16 años, ya había sido procesado en diciembre pasado por robo en poblado y en banda
— Autoridades judiciales
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