Ante la amenaza que El Niño representa para los embalses que sostienen la generación eléctrica colombiana, la CREG ha puesto en marcha un mecanismo transitorio que convierte el ahorro de energía en un acto tanto cívico como económico. A partir del 1 de septiembre, hogares y pequeños comercios serán medidos contra su propio historial de consumo, premiados si reducen y recargados si exceden. Es una apuesta por la conciencia colectiva antes de que el clima obligue a medidas más severas.
Desde el 1 de septiembre: CREG activa programa de ahorro de energía por El Niño
Solo quienes consuman significativamente por encima de su histórico enfrentarán cobros
¿Por qué la CREG decidió activar este programa precisamente ahora, en septiembre?
Porque los pronósticos internacionales muestran una probabilidad del 81% de que El Niño alcance intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre. Es el momento en que el fenómeno tendría mayor impacto sobre los embalses que alimentan las plantas hidroeléctricas.
Pero ¿qué tan confiables son esos pronósticos del 81%? ¿Quién los emite y cuál es el margen de error?
La CREG cita pronósticos internacionales, pero el documento no especifica la fuente exacta ni el margen de incertidumbre. Es un dato importante que quedó sin detallar.
Entiendo que el recargo solo aplica si superas tu meta en más del 10%. ¿Eso significa que la mayoría de usuarios no pagará nada extra?
Exactamente. El sistema está diseñado para permitir cierta flexibilidad. Solo quienes consuman significativamente por encima de su histórico enfrentarán cobros.
Pero aquí hay un problema: ¿qué pasa con los hogares cuyo consumo histórico ya era muy alto? Si alguien siempre ha consumido mucho, su meta será alta, y podría seguir consumiendo excesivamente sin pagar recargo.
Es una limitación real del sistema. La meta se basa en el comportamiento pasado, no en un estándar de eficiencia absoluto.
¿Y los beneficios para quienes ahorren? ¿Cuánto dinero podría recibir un usuario?
No se sabe hasta el final del programa. Depende de cuánto dinero se recaude mediante los recargos. Si en un mercado de comercialización no hay consumos excesivos, no hay dinero para distribuir, aunque haya gente que ahorró.
Eso es un riesgo importante. Un usuario podría reducir su consumo en 15% esperando un beneficio, pero si sus vecinos también ahorran y nadie paga recargos, el beneficio podría ser mínimo o nulo.
Cierto. La primera factura será pedagógica, sin cobros, lo que da tiempo para entender el mecanismo. Pero la incertidumbre sobre el monto del beneficio es real.
Der Puls
- El fenómeno de El Niño tiene un 81% de probabilidad de alcanzar intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre, poniendo en riesgo los embalses que generan la mayor parte de la electricidad del país.
- La CREG activó desde el 1 de septiembre un programa de seis meses que establece metas individuales de consumo basadas en el historial de cada usuario, creando una presión personalizada para ahorrar.
- Quienes superen su meta en más del 10% pagarán recargos de entre el 30% y el 70% sobre los kilovatios excedentes, según su estrato o si son pequeños negocios.
- Los usuarios que ahorren más del 10% recibirán su parte de una bolsa acumulada con los recargos cobrados, aunque el monto exacto solo se conocerá al cierre del programa.
- La primera factura será pedagógica —sin cobros adicionales— para que los colombianos entiendan las reglas antes de que entren en vigor las penalizaciones.
- Hospitales, usuarios con equipos médicos, municipios afectados por el terremoto del 10 de agosto y otros grupos vulnerables quedan excluidos del esquema.
Ante la amenaza que El Niño representa para los embalses que sostienen la generación eléctrica colombiana, la CREG ha puesto en marcha un mecanismo transitorio que convierte el ahorro de energía en un acto tanto cívico como económico. A partir del 1 de septiembre, hogares y pequeños comercios serán medidos contra su propio historial de consumo, premiados si reducen y recargados si exceden. Es una apuesta por la conciencia colectiva antes de que el clima obligue a medidas más severas.
Colombia enfrenta una convergencia delicada: la demanda eléctrica en máximos históricos y un fenómeno de El Niño que, con probabilidad del 81%, podría golpear con intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026, reduciendo los aportes de agua a los embalses hidroeléctricos. Para anticiparse al deterioro, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) activó el 1 de septiembre un programa transitorio de seis meses dirigido a hogares y pequeños comercios.
El mecanismo opera en dos direcciones. Cada usuario recibe una meta individual calculada a partir de su consumo durante los últimos doce meses. Si supera esa meta en más del 10%, paga un recargo —del 30% al 70% según estrato o tipo de usuario— únicamente sobre los kilovatios que excedan ese umbral. Si la reduce en más del 10%, acumula derecho a un beneficio económico que se distribuirá al finalizar el programa, proporcional al ahorro logrado. La directora ejecutiva de la CREG, Adriana María Jiménez, subrayó que no se trata de un aumento tarifario, sino de un instrumento temporal establecido por la Resolución CREG 101 120 de 2026.
La primera factura tendrá carácter pedagógico: los excesos no generarán cobros, pero los ahorros sí quedarán registrados. Las metas reconocen diferencias regionales y de composición del hogar; una vivienda en Santa Marta no será comparada con una en Bogotá. Quienes no tengan historial suficiente recibirán una meta de referencia basada en la mediana de su categoría y zona, sin bajar del consumo mínimo de subsistencia.
Quedan excluidos del programa hospitales, colegios, organismos de emergencia, usuarios con equipos médicos eléctricos, quienes tengan medidores prepago o servicio suspendido, y los usuarios de municipios afectados por el terremoto del 10 de agosto de 2026. Los propietarios de vehículos eléctricos, en cambio, no tienen excepción: si la carga del vehículo eleva su consumo por encima del 110% de la meta, quedarán sujetos al recargo.
El programa podría prorrogarse más allá de los seis meses iniciales dependiendo de cómo evolucionen las condiciones climáticas. XM, el Ministerio de Minas y Energía y la Superintendencia de Servicios Públicos acompañarán el monitoreo. Su éxito dependerá de cuántos colombianos decidan ahorrar antes de que El Niño convierta la escasez en una realidad inevitable.
Colombia enfrenta una amenaza climática que podría comprometer su suministro eléctrico justo cuando la demanda alcanza máximos históricos. El fenómeno de El Niño, con una probabilidad del 81% de alcanzar intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026, amenaza con reducir los aportes de agua a los embalses que alimentan las plantas hidroeléctricas del país. Ante este escenario, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) activó a partir del 1 de septiembre un programa transitorio de seis meses diseñado para modificar voluntariamente los patrones de consumo en hogares y pequeños comercios.
La estrategia funciona mediante dos mecanismos complementarios: un recargo económico para quienes consuman significativamente por encima de su consumo histórico, y un incentivo para los usuarios que logren reducir su gasto eléctrico. Adriana María Jiménez, directora ejecutiva de la CREG, explicó que la lógica es preventiva: reducir la presión sobre el sistema antes de que las condiciones climáticas se deterioren. La CREG enfatizó que esto no constituye un aumento de tarifa, sino un mecanismo temporal establecido mediante la Resolución CREG 101 120 de 2026.
Cada usuario recibirá una meta individual de consumo calculada a partir de su comportamiento durante los últimos doce meses. El sistema permite cierta flexibilidad: solo se aplica un recargo cuando el consumo supera en más del 10% la meta asignada, y ese recargo se calcula únicamente sobre los kilovatios hora que excedan ese umbral. Por ejemplo, si la meta de un hogar es 180 kilovatios hora, puede consumir hasta 198 sin pagar recargo adicional. Solo los kilovatios consumidos por encima de 198 estarán sujetos al cobro. El porcentaje del recargo varía según el estrato socioeconómico: 30% para estratos 1, 2 y 3; 50% para estratos 4, 5 y 6, y 70% para pequeños negocios.
La primera factura bajo este esquema tendrá carácter pedagógico. Durante ese ciclo inicial, los consumos excesivos no generarán cobros, pero los ahorros sí serán contabilizados. Esta decisión busca que los usuarios comprendan cómo funciona el mecanismo antes de que comiencen a aplicarse las penalizaciones económicas. La CREG también aclaró que la meta no será un promedio nacional uniforme. Reconoce que el clima regional, el número de personas en el hogar y los hábitos de consumo varían significativamente. Una vivienda en Santa Marta no será comparada directamente con una en Bogotá. Si un usuario no cuenta con suficiente historial de consumo, se le asignará una meta de referencia calculada a partir de la mediana de usuarios en su categoría y zona geográfica, pero nunca por debajo del consumo mínimo de subsistencia.
Los usuarios que reduzcan su consumo en más del 10% recibirán un beneficio económico, pero con una particularidad importante: el valor exacto no se conocerá mes a mes. Los recargos pagados por quienes consumen en exceso se acumularán en una bolsa correspondiente a cada comercializador. Al finalizar los seis meses, esos recursos se distribuirán entre los beneficiarios proporcionalmente a su índice de ahorro. El resultado aparecerá como saldo a favor en la factura siguiente, y si el monto es superior al valor de una factura, el remanente continuará aplicándose en los recibos posteriores.
La CREG estableció excepciones para ciertos usuarios cuya naturaleza de actividad o condiciones especiales los hacen inadecuados para el programa. Hospitales, instituciones educativas, organismos de emergencia, estaciones de policía y colegios quedan excluidos. También están fuera del programa las personas que dependan de equipos eléctricos por razones médicas, usuarios con medidores prepago, aquellos con servicio suspendido, y los usuarios regulados ubicados en municipios afectados por el terremoto del 10 de agosto de 2026. Esta última excepción busca evitar que hogares enfrentando las consecuencias de la emergencia sísmica tengan que asumir las condiciones de este esquema de consumo.
Un aspecto que generó clarificación fue el tratamiento de los vehículos eléctricos. La resolución no penaliza específicamente su uso, pero tampoco distingue el destino de la electricidad consumida. Un hogar que cargue un vehículo eléctrico podría superar su meta individual y quedar sujeto al mecanismo de cobro si sobrepasa el 110% de su consumo histórico. Las facturas de energía mostrarán información adicional: la meta individual, el ahorro reconocido o consumos excedentes, el valor del eventual recargo o saldo a favor, y el comportamiento general del consumo, permitiendo a los usuarios verificar su desempeño frente a la meta asignada.
El programa durará inicialmente seis meses, pero la CREG dejó abierta la posibilidad de prorrogarlo. Una vez finalice el primer ciclo, las autoridades evaluarán si es necesario extenderlo según la evolución de las condiciones climáticas y energéticas del país. XM, operador del Sistema Interconectado Nacional, tendrá un papel central en el monitoreo, acompañado por la CREG, el Ministerio de Minas y Energía y la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios. El éxito del programa dependerá de cuántos usuarios logren reducir voluntariamente su consumo antes de que El Niño imponga restricciones más severas al sistema eléctrico.
Bemerkenswerte Zitate
Los pronósticos internacionales contemplan una probabilidad de hasta 81% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026— Adriana María Jiménez, directora ejecutiva de la CREG
El programa no representa un aumento de la tarifa de energía. Se trata de un mecanismo temporal que busca modificar los patrones de consumo durante un periodo de riesgo para el sistema eléctrico— CREG