Descubren restos del Hospital del Espíritu Santo de 450 años bajo Santuario Santa Rosa

Se encontraron restos humanos enterrados en el antiguo hospital, algunos directamente en el terreno y otros en estructuras tipo nicho, reflejando prácticas funerarias de la época virreinal.
Un edificio que había desaparecido del paisaje urbano permaneció oculto bajo la ciudad
Los restos del Hospital del Espíritu Santo sobrevivieron bajo tierra durante más de un siglo, protegidos por la ausencia de construcciones modernas.
Mark

¿Por qué importa tanto encontrar un hospital que desapareció hace más de cien años?

Mimi

Porque Lima está construida en capas. Este hospital no solo atendía enfermos; fue un espacio donde convivían la medicina, la religión, la educación y el comercio. Ver sus muros, sus entierros, sus azulejos, es ver cómo funcionaba la ciudad virreinal desde adentro.

Luke

Pero ¿cuánto sabemos realmente sobre quién fue enterrado ahí y por qué? Los arqueólogos dicen que los restos pueden revelar información sobre enfermedades, pero eso requiere análisis que aún no se han hecho.

Mimi

Exacto. Por eso Noelia Roa insiste en que lo primero es investigar y documentar adecuadamente. Los huesos pueden contar historias sobre la salud de los marineros, su dieta, sus condiciones de vida.

Mark

¿Y esos azulejos valencianos? ¿Qué nos dicen sobre el hospital?

Mimi

Que tenía recursos. Esos azulejos eran importados, caros. Aparecen en otras casas y iglesias importantes de Lima. Sugieren que el hospital no era un lugar marginal, sino una institución con poder económico.

Luke

Aunque no sabemos si los pagaron o si fueron donados. Bogdanovich menciona que podría haber sido una donación, pero eso es especulación que requiere documentación histórica adicional.

Mark

¿Qué pasa ahora con estos restos? ¿Se van a convertir en un museo?

Mimi

Prolima quiere integrarlos al Santuario de Santa Rosa y al espacio público. Pero Noelia Roa advierte que no todos los hallazgos arqueológicos necesariamente deben ser espacios turísticos. Primero hay que conservarlos bien.

Luke

Y eso es un desafío real. Los muros de adobe se deterioran con el ambiente. Han puesto capas de sacrificio para protegerlos, pero mantener esto expuesto a largo plazo requiere recursos y estrategia.

Mark

¿Qué conexión hay con Santa Rosa de Lima?

Mimi

Vivía en la misma manzana y acudía al hospital para atender enfermos. El espacio que hoy ocupa el Santuario formaba parte de un sector urbano donde coexistían la iglesia y el hospital del Espíritu Santo con los espacios religiosos vinculados a Santa Rosa.

Luke

Pero eso está documentado históricamente. Lo nuevo es poder ver físicamente dónde estaban esos espacios, qué materiales usaban, cómo se organizaban. Eso es lo que la arqueología añade a lo que ya sabíamos por documentos.

  • Hospital del Espíritu Santo fundado en 1575 por comerciante griego Miguel de Acosta
  • Inicialmente atendía marinos, pilotos y trabajadores portuarios; luego se expandió a otros sectores
  • Hallazgos incluyen muros de piedra y adobe, entierros humanos en nichos, azulejos valencianos del siglo XVIII y piso empedrado con flor de seis pétalos
  • El sitio albergó posteriormente la Escuela Nacional de Ingenieros, antecedente directo de la actual Universidad Nacional de Ingeniería

El hospital fue fundado en 1575 por comerciante griego Miguel de Acosta, inicialmente para atender marinos y trabajadores portuarios, expandiéndose luego a otros sectores de la sociedad virreinal. Los hallazgos incluyen la entrada de la iglesia con muros de piedra y adobe, entierros humanos en nichos, azulejos importados del siglo XVIII y un piso empedrado con diseño decorativo de flor de seis pétalos.

Excavaciones arqueológicas bajo el Santuario Santa Rosa de Lima identificaron restos del Hospital del Espíritu Santo fundado en 1575, incluyendo muros, entierros humanos, azulejos valencianos y un piso decorado con flor de seis pétalos.

Bajo las piedras del Santuario de Santa Rosa de Lima, a metros de donde los limeños caminan cada día, yacían los restos de un hospital que desapareció hace más de un siglo. Las excavaciones arqueológicas realizadas por Prolima sacaron a la luz los vestigios del Hospital del Espíritu Santo, fundado en 1575 por Miguel de Acosta, un comerciante de origen griego que vio en la ciudad portuaria una necesidad urgente: un lugar donde atender a los marinos, pilotos y trabajadores del mar que llegaban constantemente al Callao. Lo que comenzó como una institución especializada en la salud de los hombres del puerto terminó expandiéndose, con el tiempo, para servir a distintos sectores de la sociedad virreinal, permaneciendo activo hasta los primeros años de la República.

Lo que los arqueólogos encontraron bajo el nivel actual de la ciudad cuenta una historia de capas superpuestas. La entrada de la antigua iglesia emergió del suelo: dos muros laterales construidos con piedra, ladrillo y adobe unidos con calicanto, la técnica de mortero de la época. Debajo de un piso de ladrillos pasteleros descubrieron entierros humanos, algunos depositados directamente en la tierra y otros colocados dentro de estructuras rectangulares a manera de nichos. Estos cuerpos, enterrados en el espacio sagrado de la capilla, reflejan una práctica común en el Virreinato: las iglesias y conventos eran lugares de entierro, especialmente para quienes morían bajo cuidado hospitalario. Los restos óseos pueden revelar mucho más de lo que sus posiciones sugieren: dieta, salud dental, enfermedades comunes entre los marineros que acudían al hospital. Esa información permanece aún por extraerse.

Entre los materiales recuperados hay piezas que hablan de conexiones comerciales y poder económico. Se encontraron azulejos valencianos del siglo XVIII, cada uno de veintiuno por veintiuno centímetros, decorados con motivos vegetales. Estos azulejos importados aparecen también en otros edificios históricos de Lima: la casa de la familia Prado, la iglesia de San Sebastián, el camarín del Santísimo en el Sagrario. Su presencia en el hospital sugiere una inversión considerable, quizá una donación de algún benefactor cuya identidad permanece en la documentación sin explorar. Pero el hallazgo más llamativo fue el piso empedrado frente al antiguo ingreso: elaborado con canto rodado, presenta una flor de seis pétalos dentro de un círculo, con fragmentos de huesos de animales en las puntas. Los artesanos de la época utilizaban vértebras de animales para introducir elementos blancos en sus diseños de piedra. Ese piso pudo ser simplemente decorativo, o pudo portar un significado iconográfico religioso que aún requiere investigación.

El Hospital del Espíritu Santo no fue un edificio estático. Durante la época virreinal albergó actividades educativas: enseñanza de matemática, pilotaje y cosmografía. En la República, se convirtió en el Colegio de Educandas del Espíritu Santo Madama Nussard, luego en el Museo Nacional, y después en la Escuela Nacional de Ingenieros. Esa última conexión es especialmente significativa: la actual Universidad Nacional de Ingeniería tiene sus raíces directas en este lugar. Las fotografías más antiguas de la Escuela de Ingenieros muestran el claustro del antiguo hospital. Durante las excavaciones aparecieron las bases de una de las columnas de ese claustro desaparecido. Cuando el hospital fue trasladado al Hospital de Bellavista en el Callao en los primeros años de la República, sus retablos, incluido el mayor, fueron llevados en 1868 a la iglesia de Santo Cristo de las Maravillas en Barrios Altos. El edificio desapareció del paisaje urbano, incorporado a las transformaciones de Lima asociadas a la apertura de la avenida Tacna.

Lo que permitió la supervivencia de estos restos bajo tierra fue, paradójicamente, el olvido. Sobre el lugar no pasaron tuberías de agua o desagüe, ni se levantaron edificaciones modernas con cimentaciones profundas capaces de destruir las estructuras antiguas. El suelo protegió lo que la ciudad había olvidado. Ahora, los equipos de Prolima realizan trabajos de conservación sobre los muros de adobe y ladrillo, los pisos y los vestigios de pintura mural, respetando sus materiales y técnicas originales. Han colocado nuevas hiladas de adobe sobre los muros antiguos, funcionando como una "capa de sacrificio" para que el deterioro ambiental afecte primero al material moderno y no a las estructuras históricas. El objetivo es integrar estos restos al área del Santuario de Santa Rosa y al espacio público donde fueron encontrados, aunque la decisión de convertirlo en un espacio turístico dependerá de las condiciones de conservación y de una estrategia que combine la exposición con la educación patrimonial. Lo que está claro es que Lima, la ciudad de los reyes, tiene mucho más que ofrecer bajo sus calles de lo que cualquiera podría imaginar caminando sobre ellas.

Este nuevo descubrimiento nos recuerda que Lima, la ciudad de los reyes, es un lugar que tiene muchísimo que ofrecer
— Luis Martín Bogdanovich, gerente de Prolima
Los espacios modifican sus funciones, se pueden subdividir, pueden desaparecer, se construyen otros encima, pero siempre va a quedar evidencia arqueológica de esas transformaciones
— Noelia Roa, arqueóloga y museóloga
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