El difunto necesitaba la capacidad de hablar en la otra vida
En la costa noroeste de Egipto, donde el Mediterráneo antiguo tejía rutas entre civilizaciones, arqueólogos han desenterrado en Marina Alamin un cementerio de 44 tumbas que guarda, entre sus ofrendas, 24 lenguas de oro colocadas en la boca de los difuntos para acompañarlos al más allá. El hallazgo, que data de hace más de dos mil años, recuerda que bajo la arena no solo duermen los muertos, sino también las ciudades que los amaron. Lo que fue silencio durante milenios está a punto de convertirse, una vez más, en un lugar de encuentro entre el pasado y los vivos.
- Veinticuatro piezas de oro halladas dentro de bocas de difuntos revelan una práctica funeraria de profunda carga simbólica: garantizar la voz del alma en el mundo de los muertos.
- Once tumbas talladas a ocho metros de profundidad en la roca y cámaras selladas desde la antigüedad muestran una sofisticación constructiva que desafía la imagen de un sitio menor.
- La mezcla de arquitectura egipcia y helénica, junto a una estatua de Afrodita y un ataúd de granito, evidencia una ciudad cosmopolita donde culturas del Mediterráneo se entrelazaban.
- La diversidad de las tumbas —desde las más elaboradas hasta las más simples— sugiere una sociedad estratificada que compartía, sin embargo, rituales comunes ante la muerte.
- El Ministerio de Turismo planea abrir el yacimiento al público, transformando más de dos mil años de silencio bajo la arena en un nuevo destino cultural en la Costa Norte de Egipto.
Bajo capas de arena acumuladas durante milenios en la costa noroeste de Egipto, arqueólogos egipcios han sacado a la luz un cementerio antiguo en Marina Alamin que reescribe la historia de una ciudad portuaria olvidada. El Ministerio de Turismo y Antigüedades anunció el descubrimiento de 18 cementerios con 44 tumbas, confirmando que este sitio fue uno de los centros más prominentes del Mediterráneo hace más de dos mil años.
El hallazgo que más ha capturado la atención es un conjunto de 24 piezas de oro colocadas dentro de la boca de algunos difuntos, conocidas como la lengua de oro, un elemento central en las creencias funerarias del antiguo Egipto. Una de ellas tiene la forma del Ojo de Horus, símbolo protector de la cosmología egipcia. Entre los demás objetos funerarios se encuentran cerámica, jarrones, altares de piedra caliza, una estatua incompleta que probablemente representa a Afrodita y un ataúd de granito.
Las tumbas mismas hablan de una sociedad sofisticada: once fueron talladas en la roca a una profundidad media de ocho metros, con cámaras internas selladas que no habían sido abiertas desde la antigüedad. Siete más fueron construidas en piedra caliza en la superficie. La convivencia de estructuras egipcias y helénicas retrata una ciudad cosmopolita que conectaba Egipto con el mundo mediterráneo.
Descubierto en 1986, el sitio revela ahora su verdadera magnitud. El ministro Sharif Fathi destacó que el hallazgo permite reevaluar el papel histórico de Marina Alamin como centro civil y cultural. El Ministerio planea proteger el yacimiento y abrirlo al público, añadiendo un nuevo destino de turismo cultural a la Costa Norte de Egipto, una región que pronto volverá a recibir visitantes después de más de dos mil años de silencio.
En la costa noroeste de Egipto, bajo capas de arena que llevaban miles de años acumulándose, arqueólogos egipcios han sacado a la luz un cementerio antiguo que cuenta historias de una ciudad portuaria olvidada. El Ministerio de Turismo y Antigüedades anunció esta semana el descubrimiento de 18 cementerios en Marina Alamin, un yacimiento que combina arquitectura egipcia y helénica en sus estructuras. En total, los excavadores han identificado 44 tumbas que refuerzan la importancia de este sitio como uno de los centros más prominentes del Mediterráneo hace más de dos mil años.
Lo que hace singular este hallazgo es lo que los antiguos dejaron dentro de las tumbas. Entre los objetos funerarios rescatados hay cerámica completa, jarrones, platos, altares de piedra caliza y cuencas. Pero el descubrimiento que más ha capturado la atención es un conjunto de 24 piezas de oro que fueron colocadas dentro de la boca de algunos difuntos. Estas piezas, conocidas como la lengua de oro, representan un elemento central en las creencias funerarias del antiguo Egipto. Una de ellas tiene la forma del Ojo de Horus, uno de los símbolos protectores más significativos en la cosmología egipcia antigua.
Las tumbas mismas revelan la sofisticación de quienes las construyeron. Mohamed Abdel-Badii, jefe del Sector Arqueológico Egipcio del Consejo Supremo de Arqueología, explicó que once de las tumbas fueron talladas completamente en la roca, alcanzando una profundidad media de ocho metros. Siete tumbas adicionales fueron construidas en piedra caliza en la superficie. Algunas de estas estructuras estaban tan bien selladas que contenían cámaras internas cerradas con placas de piedra que no habían sido abiertas desde la antigüedad.
Entre los hallazgos más notables está un altar de piedra caliza diseñado para ofrendas de sacrificio, cuya fachada arquitectónica imita la llamada puerta falsa, un elemento característico de la arquitectura funeraria egipcia. Los arqueólogos también desenterraron una estatua de mármol incompleta que probablemente representa a la diosa Afrodita, y una tumba de piedra caliza que contiene la figura de un hombre sentado sosteniendo un pájaro, junto con lo que parecen ser lágrimas de cristal. Estos objetos, junto con un ataúd de granito, pintan un cuadro de rituales funerarios complejos y de una población con acceso a recursos considerables.
El sitio de Marina Alamin fue descubierto en 1986, pero las excavaciones recientes han revelado su verdadera magnitud. Sharif Fathi, Ministro de Turismo y Arqueología, señaló que el hallazgo representa una adición científica importante que contribuye a comprender la identidad cultural de los habitantes de la antigua Marina y a reevaluar su papel histórico como centro civil y cultural que unía Egipto con el mundo mediterráneo. Las tumbas superficiales encontradas junto a las más elaboradas sugieren una diversidad social significativa en la población, mientras que un pozo de agua descubierto en el sitio influyó en la arquitectura funeraria durante las épocas helenística y romana.
El Ministerio tiene planes de proteger el yacimiento y prepararlo para la apertura al público, lo que añadiría un nuevo producto de turismo cultural a la región de la Costa Norte, conocida principalmente por su turismo costero. Marina Alamin, que fue una de las ciudades más prominentes del Mediterráneo antiguo, está a punto de volver a recibir visitantes después de más de dos mil años de silencio bajo la arena.
Notable Quotes
Este hallazgo representa una importante adición científica y arqueológica que contribuye a comprender la identidad cultural de los habitantes de la antigua ciudad de Marina— Sharif Fathi, Ministro de Turismo y Arqueología de Egipto
Algunas tumbas están tan bien preservadas que dentro de ellas se encontraron agujeros enterrados y cerrados con placas de piedra que no se habían abierto desde tiempos antiguos— Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué la lengua de oro es tan importante en este descubrimiento? ¿Qué nos dice sobre cómo veían la muerte?
La lengua de oro era un objeto ritual. Los antiguos creían que el difunto necesitaba la capacidad de hablar en la otra vida, de comunicarse con los dioses. Colocar oro en la boca era una forma de asegurar eso. Es un acto de cuidado hacia los muertos, una inversión en su existencia futura.
Pero había 24 piezas. ¿Eso significa que 24 personas recibieron este tratamiento?
Probablemente. O tal vez algunas tumbas contenían más de una pieza. Lo que importa es que no era algo que todos recibieran. Esto sugiere que solo ciertos miembros de la comunidad tenían acceso a este ritual, lo que refleja jerarquía social.
¿Qué nos dice la mezcla de arquitectura egipcia y griega sobre Marina Alamin?
Que era un lugar de encuentro real. No era una ciudad puramente egipcia ni puramente griega. Era un puerto donde dos mundos se tocaban, comerciaban, se influenciaban mutuamente. La arquitectura es el registro físico de esa convivencia.
¿Por qué el Ministerio quiere abrir esto al turismo?
Porque es dinero, pero también porque es memoria. Estos sitios pueden desaparecer si no se protegen y se valorizan. El turismo cultural es una forma de mantener vivo el interés en quiénes fuimos, de recordar que estas ciudades fueron importantes.
¿Qué queda por descubrir en Marina Alamin?
Probablemente mucho. Apenas estamos comenzando. Cada tumba abierta genera nuevas preguntas. ¿Quiénes eran estas personas? ¿Cómo vivían? ¿Qué comerciaban? Los objetos nos dan pistas, pero la historia completa aún está enterrada.