Descubren dos ordenadores Q1 de 1972 en una casa de Londres: tesoros de la historia informática

Solo tres máquinas de esa clase han sobrevivido hasta hoy
Los dos Q1 encontrados en Londres representan dos tercios de toda la tecnología de esa clase que aún existe en el planeta.
Mark

¿Por qué importa tanto que hayan encontrado estos dos ordenadores específicamente? Hay muchas cosas viejas en las casas.

Mimi

Porque solo existen tres Q1 en todo el mundo. Estos dos representan el 66 por ciento de toda la tecnología de esa clase que ha sobrevivido. Es como encontrar dos de las tres copias de un libro único.

Luke

Pero ¿quién verifica que solo existen tres? ¿Es un registro oficial o es lo que Heritage Auctions cree que es cierto?

Mimi

Es lo que se sabe en los círculos de coleccionistas y museos de tecnología. No hay un registro global de todos los Q1 que alguna vez existieron, así que es una estimación informada, no una certeza absoluta.

Mark

¿Y por qué costaban tanto en 1972? ¿Qué hacían que justificara 82.500 euros?

Mimi

Eran máquinas capaces de hacer lo que antes solo podían hacer sistemas del tamaño de una habitación. Concentraban poder de computación en un escritorio. Eso era revolucionario, pero solo para instituciones y empresas muy grandes.

Luke

Entonces, ¿cuántas personas realmente compraron uno en 1972? Porque si costaba eso, probablemente fueron muy pocas.

Mimi

Exactamente. Probablemente fueron decenas, no miles. Por eso encontrar dos juntos es tan raro.

Mark

¿Qué pasó entre 1972 y hoy? ¿Por qué estos dos terminaron en una casa de Londres?

Mimi

No lo sabemos. El artículo no explica cómo llegaron allí ni quién los guardó durante todos esos años. Solo sabemos que estaban en cajas cuando los encontraron.

Luke

Eso es un agujero importante en la historia. Alguien los compró, los guardó, y luego desapareció de la vista. Esa es una historia en sí misma.

Mimi

Lo es. Y probablemente nunca la sabremos completamente.

  • Tres Q1 sobreviven en el mundo entero, y dos de ellos llevaban décadas olvidados en un trastero de Londres hasta que unos operarios de limpieza los sacaron a la luz en 2023.
  • La rareza extrema de estas máquinas generó una tensión inédita en Heritage Auctions: nunca se había subastado un Q1, por lo que nadie sabía cuánto podían valer realmente.
  • Antes de llegar al martillo, los ordenadores fueron exhibidos en la Universidad de Kingston, donde estudiantes y académicos pudieron contemplar en directo los cimientos de la informática moderna.
  • Las pujas superaron todas las expectativas: el conjunto alcanzó más de 50.000 euros, estableciendo un precio de referencia para tecnología pionera que el mercado nunca antes había tenido que valorar.

En el silencio acumulado de una casa londinense, dos máquinas de 1972 esperaban sin saberlo el momento en que el mundo recordaría su lugar en la historia. Los microordenadores Q1, precursores del ordenador personal tal como hoy lo conocemos, emergieron de entre cajas olvidadas para recordarnos que el futuro siempre tuvo un origen humilde y a menudo invisible. Su hallazgo y posterior subasta por más de 50.000 euros no es solo una anécdota de coleccionismo: es el reconocimiento tardío de una tecnología que abrió el camino cuatro años antes de que Apple pusiera nombre a una revolución.

En 2023, un equipo de vaciado de viviendas en Londres encontró entre cajas acumuladas algo que nadie esperaba: dos microordenadores Q1 fabricados en 1972, acompañados de un modelo posterior Q1 Lite y una impresora complementaria. Dado que solo tres Q1 existen en el mundo, el hallazgo fue inmediatamente reconocido como un acontecimiento extraordinario en la historia de la informática.

El Q1 nació cuatro años antes de que Apple presentara su primer ordenador, y su precio original —el equivalente a más de 82.500 euros— lo mantuvo fuera del alcance del público general. Aun así, representó uno de los primeros intentos serios de concentrar capacidad informática en un equipo de escritorio, sentando las bases de lo que vendría después. Valarie Spiegel, de Heritage Auctions, destacó cómo aquella máquina superó las expectativas de su época y marcó un precedente que la industria seguiría durante décadas.

Antes de la subasta, los dispositivos fueron exhibidos en febrero de 2024 en la Universidad de Kingston, dentro de una exposición dedicada a los primeros ordenadores y consolas. Para el profesor Paul Neve, contar con dos unidades fue una oportunidad única para mostrar a sus alumnos los orígenes reales de la tecnología que hoy da forma a su vida cotidiana.

Cuando llegó el momento de pujar, la ausencia de precedentes convirtió la subasta en un ejercicio de incertidumbre colectiva. El Q1 original con impresora integrada se adjudicó por unos 42.000 euros; el Q1 Lite, por cerca de 9.400; y la impresora complementaria, por aproximadamente 1.300. En conjunto, tres objetos que habían permanecido décadas en el olvido superaron los 50.000 euros, fijando por primera vez un valor de mercado para las máquinas que construyeron el futuro.

En 2023, un equipo de trabajadores de la empresa británica Just Clear se disponía a vaciar una casa en Londres como cualquier otro día. Entre las cajas acumuladas durante años encontraron algo que cambiaría la perspectiva sobre lo que guardaban aquellas paredes: dos microordenadores Q1, reliquias de 1972 que representaban una fracción significativa de toda la tecnología de esa clase que aún existe en el planeta.

Solo tres Q1 han sobrevivido hasta hoy. Los dos hallados en aquella vivienda londinense no llegaban solos: junto a ellos estaba un Q1 Lite, modelo posterior, y una impresora complementaria diseñada para este último. El descubrimiento fue tan extraordinario que Heritage Auctions, la casa de subastas con sede en Dallas, decidió ofrecerlos juntos por primera vez en la historia. Sin precio de reserva establecido, sería el mercado quien determinaría cuánto valían realmente.

Para entender por qué estos aparatos merecían tanta atención, hay que retroceder a 1972. El Q1 fue creado cuatro años antes de que Steve Wozniak y Steve Jobs presentaran el Apple 1, un hecho que lo posiciona como precursor de la era de la computación personal. La máquina utilizaba una arquitectura basada en microprocesadores que permitía concentrar en un equipo de escritorio capacidades que hasta entonces solo existían en sistemas informáticos enormes y costosos. Pero había un problema: cada unidad costaba el equivalente a más de 70.000 libras esterlinas, aproximadamente 82.500 euros. A ese precio, la idea de que alguien pudiera tener uno en casa era prácticamente imposible.

A pesar de esa barrera económica, el Q1 representó uno de los primeros pasos hacia una informática más compacta y accesible. Valarie Spiegel, directora de videojuegos de Heritage Auctions, subrayó precisamente la importancia histórica de aquella tecnología y cómo el Q1 logró superar las expectativas de su época, estableciendo un precedente que la industria informática seguiría durante décadas.

Antes de llegar a la subasta, los dos ordenadores tuvieron una segunda vida pública. En febrero de 2024, fueron exhibidos en la Universidad de Kingston, en Londres, como parte de la exposición titulada Creando el dispositivo todo en uno: mostrando las máquinas que construyeron el futuro. La muestra estaba dedicada a los primeros ordenadores y máquinas de videojuegos, y los Q1 recién descubiertos se presentaron junto a otros ejemplos de tecnología temprana. Para Paul Neve, profesor titular de la Universidad de Kingston, tener acceso a dos unidades era una oportunidad invaluable para enseñar a sus estudiantes cómo eran las máquinas que precedieron a los ordenadores modernos. Neve destacó que los desarrollos informáticos de los años setenta y ochenta sentaron las bases para los equipos que después se utilizarían para trabajar, comunicarse, mejorar la productividad y disfrutar del entretenimiento.

Cuando llegó el momento de la subasta, Sara Balbi, directora general de la oficina londinense de Heritage Auctions, reconoció un desafío fundamental: nunca antes se había subastado un Q1, por lo que no existían registros que permitieran estimar un precio razonable. Las pujas respondieron a esa incertidumbre con cifras que sorprendieron. El Q1 de 1972 con impresora integrada se vendió por 37.179 libras esterlinas, equivalentes a aproximadamente 42.000 euros. El Q1 Lite alcanzó las 8.316 libras, alrededor de 9.400 euros. La impresora complementaria se adjudicó por 1.175 libras, unos 1.300 euros. En total, los tres dispositivos superaron los 50.000 euros, estableciendo un precedente de valor para máquinas que durante décadas habían permanecido olvidadas en un trastero londinense.

El Q1 fue capaz de superar las expectativas de la época y establecer un precedente para la industria informática
— Valarie Spiegel, directora de videojuegos de Heritage Auctions
Los desarrollos informáticos de los años setenta y ochenta sentaron las bases para los equipos que después se utilizarían para trabajar, comunicarse y mejorar la productividad
— Paul Neve, profesor titular de la Universidad de Kingston
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