Descubren cómo el cáncer desactiva la inmunoterapia mediante las mitocondrias

El tumor convierte sus propias defensas en su aliado
Cuando la exposición a interferones se prolonga, el cáncer usa las mitocondrias para silenciar el sistema inmunitario.
Mark

¿Por qué es importante entender cómo el cáncer se vuelve resistente a la inmunoterapia?

Mimi

Porque millones de pacientes reciben estos tratamientos y muchos no responden. Si sabemos exactamente cómo el tumor apaga nuestras defensas, podemos diseñar formas de mantener esas defensas activas.

Luke

Pero espera, ¿esto es específico del melanoma o funciona en otros tipos de cáncer?

Mimi

Los experimentos fueron en melanoma, pero el mecanismo mitocondrial es fundamental en muchas células, así que probablemente sea más amplio.

Luke

Probablemente. Pero no sabemos aún. ¿Y ese 90 por ciento de remisión en ratones, cuánto tiempo duró?

Mark

Esa es una buena pregunta. ¿Fue permanente o temporal?

Mimi

El estudio dice que no volvieron a reproducirse, pero tienes razón en ser cauteloso. Los ratones no son humanos, y los tumores en ratones se comportan diferente.

Luke

Exacto. Y bloquearon la prostaglandina E2 directamente. En un paciente real, ¿hay un fármaco que haga eso de forma segura?

Mimi

Aún no. Ese es el siguiente paso. Pero ahora saben dónde apuntar.

Mark

¿Cuánto tiempo crees que tardará en llegar a los pacientes?

Mimi

Años, probablemente. Primero más estudios en animales, luego ensayos clínicos. Pero es un mapa claro hacia algo que podría funcionar.

Luke

Y si funciona, cambiaría cómo tratamos la resistencia a la inmunoterapia.

Mimi

Exactamente. En lugar de cambiar de droga, podrías combinar dos que juntas mantienen el sistema inmune funcionando.

  • La inmunoterapia, uno de los mayores avances contra el cáncer, falla en muchos pacientes porque los tumores aprenden a usar las propias defensas del cuerpo como arma de protección.
  • Cuando los interferones actúan de forma prolongada, las mitocondrias de las células tumorales se dañan y filtran ADN mitocondrial que desencadena la producción masiva de prostaglandina E2, un potente supresor inmunitario.
  • En modelos de ratón con melanoma resistente a tratamientos convencionales, bloquear esa prostaglandina E2 permitió que el sistema inmune eliminara los tumores de forma completa en el 90% de los casos.
  • El equipo del Instituto Salk ahora trabaja para traducir estos resultados en terapias combinadas que unan inmunoterapias existentes con inhibidores de prostaglandina E2 para uso en pacientes humanos.

Durante años, la medicina oncológica ha convivido con una paradoja inquietante: las mismas proteínas que el cuerpo despliega para combatir el cáncer pueden, con el tiempo, convertirse en sus cómplices. Investigadores del Instituto Salk en California han descifrado este enigma al descubrir que la exposición prolongada a los interferones daña las mitocondrias tumorales, desencadenando una cadena molecular que produce un escudo químico capaz de silenciar al sistema inmunitario. El hallazgo, publicado en Science, no solo explica por qué fracasan muchas inmunoterapias, sino que señala un camino concreto para revertir esa resistencia.

Los oncólogos llevan años desconcertados ante una paradoja: los interferones, proteínas que el cuerpo produce para combatir el cáncer, a veces terminan favoreciendo al tumor. Un equipo del Instituto Salk en California acaba de revelar el mecanismo detrás de este fenómeno, y la respuesta apunta a las mitocondrias, las estructuras celulares responsables de generar energía.

Cuando la exposición a los interferones se prolonga durante semanas o meses, el material genético mitocondrial comienza a filtrarse fuera de su estructura. Esa fuga desencadena una reacción en cadena que culmina en la producción masiva de prostaglandina E2, una sustancia que actúa como escudo químico alrededor del tumor, silenciando al sistema inmunitario que debería destruirlo.

Para validar el hallazgo, el equipo bloqueó la producción de prostaglandina E2 en ratones con melanoma resistente a la inmunoterapia convencional. Los resultados fueron contundentes: en el 90% de los casos, los tumores desaparecieron por completo y no volvieron a crecer. Gerald Shadel, autor principal del estudio publicado en Science, señaló que este descubrimiento responde una pregunta fundamental que los investigadores se hacían desde hacía años.

El hallazgo abre una vía prometedora: si los tumores resistentes utilizan esta ruta mitocondrial para desactivar las defensas del cuerpo, bloquearla podría restaurar la efectividad de tratamientos como los fármacos anti-PD1. Los investigadores ya trabajan en terapias combinadas que podrían aplicarse en pacientes humanos.

Los oncólogos llevan años enfrentándose a un enigma frustrante: los interferones, esas proteínas que el cuerpo produce para activar sus defensas contra el cáncer, a veces terminan ayudando al tumor a crecer. Un equipo de investigadores del Instituto Salk en California acaba de revelar por qué ocurre esta paradoja, y el hallazgo apunta directamente a las mitocondrias, las pequeñas estructuras dentro de nuestras células que generan la energía que necesitamos para vivir.

La inmunoterapia moderna ha transformado el tratamiento del cáncer al entrenar al sistema inmunitario para reconocer y atacar las células tumorales. Cuando el cuerpo detecta un tumor, libera interferones que reclutan células T y B para la batalla. Funciona bien, al menos al principio. Pero cuando esa exposición a los interferones se prolonga durante semanas o meses, algo extraño sucede: el tumor encuentra la manera de convertir esas mismas defensas en su aliado.

Los investigadores expusieron células de melanoma a interferones de tipo I y tipo II en el laboratorio, tanto en períodos cortos como prolongados. Cuando la exposición era breve, las mitocondrias se comportaban normalmente. Pero cuando se extendía en el tiempo, algo se rompía. El material genético mitocondrial, conocido como ADNmt, comenzaba a filtrarse fuera de sus estructuras y hacia el interior de la célula. Esa fuga desencadenaba una reacción en cadena que culminaba en la producción masiva de una sustancia llamada prostaglandina E2, un potente supresor del sistema inmunitario que actúa como un escudo químico alrededor del tumor.

Para confirmar sus hallazgos, el equipo trasplantó células de melanoma en ratones y observó que la exposición crónica al interferón tipo II aceleraba el crecimiento tumoral. Luego hicieron algo más: bloquearon la producción de esa prostaglandina E2 en ratones con melanoma resistente a la inmunoterapia convencional. Los resultados fueron contundentes. En el 90 por ciento de los casos, los tumores desaparecieron por completo y no volvieron a crecer. El sistema inmunitario, liberado del escudo químico, recuperó su capacidad para destruir las células cancerosas.

Gerald Shadel, profesor de Ciencias Biomédicas en Salk y autor principal del estudio, explicó que durante años los investigadores se preguntaban cómo los interferones podían pasar de ser anticancerígenos a favorecer el crecimiento del tumor. Este descubrimiento, publicado en la revista Science, ofrece una respuesta fundamental. Melissa Johnson, investigadora del equipo, señaló que la exposición crónica al interferón es un factor importante en la resistencia a la inmunoterapia, particularmente a los fármacos anti-PD1 que se usan actualmente en clínica.

El hallazgo abre una puerta promisoria hacia nuevas estrategias terapéuticas. Si los tumores resistentes a la inmunoterapia están usando esta vía mitocondrial para silenciar las defensas del cuerpo, entonces bloquear esa vía podría restaurar la efectividad de los tratamientos existentes. Los investigadores ahora buscan traducir estos resultados de laboratorio a tratamientos combinados que podrían aplicarse en pacientes humanos, combinando inmunoterapias convencionales con inhibidores de la prostaglandina E2 para evitar que el cáncer desactive sus propias defensas.

La razón por la que los interferones, que inicialmente son anticancerígenos, pueden volverse pro-cáncer ha sido una gran incógnita en este campo
— Gerald Shadel, profesor de Ciencias Biomédicas en Salk
La exposición crónica al interferón es un factor importante en la resistencia a la inmunoterapia
— Melissa Johnson, investigadora del Instituto Salk
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