Se hallaron cuatro tumbas con panoplias completas de guerreros ibéricos, incluyendo falcatas, lanzas, escudos y elementos de bronce de gran valor. El pebetero con rostro femenino atribuido a Tanit y los platillos de balanza sugieren conexiones comerciales y religiosas de la élite enterrada.
Descubierta una necrópolis ibérica excepcional en La Albufereta de Alicante
Una familia militar enterrada aparte porque su rango lo exigía
¿Por qué esta necrópolis en particular? ¿Qué la hace excepcional cuando ya hay otros yacimientos ibéricos en Alicante?
La excepcionalidad está en la concentración y la calidad. Cuatro tumbas, pero cada una con una panoplia completa de guerrero, con bronces ricos, con objetos que hablan de comercio y de religión foránea. No es un cementerio ordinario.
El pebetero de Tanit me intriga. ¿Qué significa que una diosa fenicia esté en una tumba ibérica del siglo III?
Significa que estas personas no vivían aisladas. Tanit era adorada en el mundo púnico, en Cartago. Su presencia aquí sugiere que esta familia tenía conexiones, quizá comerciales, quizá religiosas, con ese mundo. O al menos lo respetaba lo suficiente como para incluirlo en sus rituales funerarios.
Y los platillos de balanza. ¿Eso es inusual en una tumba?
Muy inusual. No son armas, no son adornos. Son herramientas de comercio. Sugieren que esta familia no solo guerreaba, sino que también negociaba, que su poder venía de dos fuentes: la militar y la mercantil.
La ubicación separada, a trescientos metros del cementerio principal. ¿Eso es un acto de exclusión o de honor?
Probablemente ambas cosas. La separación marca diferencia, estatus. Pero no es un castigo, es una distinción. Dicen: esta familia es de otro nivel, merece su propio espacio sagrado.
¿Qué nos dirá el estudio completo que aún no sabemos?
Probablemente cómo se relacionaban con el Tossal de Manises, qué papel jugaban en la estructura militar bárquida, si viajaban, de dónde venían sus objetos. Cada pieza es un documento que aún no hemos aprendido a leer completamente.
O Pulso
- Cuatro tumbas con panoplias completas de guerreros ibéricos del siglo III a.C.
- Pebetero con rostro femenino atribuido a la diosa Tanit en perfecto estado de conservación
- Platillos de balanza y ponderales que evidencian actividad comercial de la élite
- Ubicación separada a trescientos metros del área principal de enterramientos
Se hallaron cuatro tumbas con panoplias completas de guerreros ibéricos, incluyendo falcatas, lanzas, escudos y elementos de bronce de gran valor. El pebetero con rostro femenino atribuido a Tanit y los platillos de balanza sugieren conexiones comerciales y religiosas de la élite enterrada.
Excavaciones en La Albufereta sacan a la luz una necrópolis ibérica del siglo III a.C. con armas de guerreros, un pebetero de la diosa Tanit y ajuares funerarios que revelan una familia militar de alto estatus vinculada al Tossal de Manises.
En un solar privado de La Albufereta, en Alicante, las máquinas de construcción hicieron lo que los arqueólogos llevan años esperando que suceda en esa zona: sacaron a la luz una necrópolis ibérica que no figuraba en los registros conocidos. El hallazgo ocurrió durante obras de excavación supervisadas por la empresa Arquealia, contratada por el promotor inmobiliario conforme exige la ley autonómica para cualquier intervención en áreas de vigilancia arqueológica. Lo que emergió del suelo fue un cementerio familiar de excepcional importancia, datado en el último tercio del siglo III antes de Cristo, que los expertos ya vinculan con la presencia militar bárquida en el sudeste peninsular.
La necrópolis contiene cuatro tumbas, cada una de ellas un depósito de la vida guerrera ibérica. Los arqueólogos Jesús Moratalla y Gabriel Segura, directores de la intervención, documentaron panoplias completas: falcatas y cuchillos, lanzas y jabalinas de distintos tipos, escudos, bocados de caballo, espuelas. Pero el armamento no fue lo único. Los ajuares incluyen un conjunto extraordinariamente rico de elementos de bronce destinados al adorno y la vestimenta: fíbulas, piezas de enganche y ornamentación. Dos de las tumbas contenían platillos de balanza, esos pequeños instrumentos de pesaje que hablan de comercio, de transacciones, de una familia cuya riqueza no era solo marcial sino también mercantil. En una de ellas aparecieron además varios ponderales, las pesas que acompañaban a esas balanzas.
Entre los hallazgos destaca un pebetero modelado en forma de cabeza femenina, conservado en estado prácticamente perfecto, que los expertos atribuyen a la diosa Tanit. Su presencia en una tumba ibérica del siglo III sugiere conexiones religiosas y comerciales que trascienden lo puramente local. Junto a él, los arqueólogos encontraron una rueda de carro, un fragmento de escultura ibérica identificado como la pezuña de un cérvido tallada en piedra, y un conjunto de treinta pequeños vasos que probablemente se utilizaron en un banquete colectivo, quizá un ritual funerario que reunía a la comunidad alrededor de los muertos.
Lo que distingue esta necrópolis es su ubicación y su composición. Está emplazada a trescientos metros al sudoeste del área principal de enterramientos de La Albufereta, separada deliberadamente del resto. Esa distancia no es accidental. Los arqueólogos interpretan que marca un estatus diferenciador, que esta familia militar fue enterrada aparte porque su rango lo exigía. No eran guerreros corrientes, sino miembros de una gens, un linaje de élite cuya posición en la sociedad ibérica quedaba reflejada tanto en la calidad de sus armas como en la riqueza de sus adornos y en los objetos de prestigio que los acompañaban en la muerte.
La datación y los objetos hallados apuntan hacia un momento específico de la historia ibérica: la conquista bárquida de las tierras del sudeste español. Los expertos vinculan esta necrópolis con el Tossal de Manises, el asentamiento ubicado sobre las ruinas de la romana Lucentum, cuya fundación ya ha sido asociada por otros investigadores con el contexto bélico de la época bárquida. La presencia de armas de guerra, de elementos de comercio, de objetos religiosos de procedencia foránea, todo ello sugiere que esta familia no era solo local, sino que formaba parte de una estructura militar y comercial más amplia, la de los bárquidas que controlaban el territorio en ese momento.
José Manuel Pérez Burgos, jefe del área de Patrimonio Integral del Ayuntamiento de Alicante, ha calificado el yacimiento como excepcional, destacando que contiene piezas que merecen publicación científica y exposición pública. Todo el material excavado ha pasado a custodia municipal, almacenado en los depósitos del Museo de la Ciudad. Moratalla y Segura están actualmente redactando la memoria científica de la intervención, un documento que probablemente añadirá capas de comprensión sobre quiénes fueron estas personas, cómo vivieron, cómo comerciaban, cómo se preparaban para la guerra. La Albufereta, ese espacio entre las ruinas romanas y la playa moderna, sigue guardando secretos que las obras de construcción, supervisadas adecuadamente, pueden revelar.
Citações Notáveis
Un yacimiento excepcional con piezas muy interesantes que merecen una publicación científica y su futura exposición pública— José Manuel Pérez Burgos, jefe de Patrimonio Integral del Ayuntamiento de Alicante
Este hallazgo nos va a permitir conocer mejor la rica historia de Alicante y se suma a otros importantes yacimientos iberos ya descubiertos en nuestra ciudad— Nayma Beldjilali, concejala de Cultura