Derrumbe en mina de oro boliviana mata a cinco mineros artesanales a 4.000 metros de altura

Cinco mineros artesanales, todos mayores de edad entre 23 y 25 años, murieron aplastados por derrumbe de tierra en mina de oro en Bolivia.
Una porción del cerro cedió y los aplastó bajo tierra
Descripción del coronel Fernando Benítez sobre cómo murieron los cinco mineros en el derrumbe de Amayapampa.
Mark

¿Por qué estos cinco hombres estaban en esa mina si no eran empleados regulares?

Mimi

Porque sus comunidades rurales cercanas dependen del paqoma para vivir. Es una práctica tradicional autorizada, pero es también la única forma que tienen de generar ingresos. La mina produce oro a gran escala, pero ellos recogen lo que queda.

Mark

¿Qué es exactamente el paqoma?

Mimi

Es la recolección de minerales residuales. Después de que las operaciones formales extraen lo que quieren, quedan restos. Las personas de las comunidades vecinas entran con herramientas básicas a buscar esos restos. Sin infraestructura, sin protección, sin nada.

Mark

¿Esto sucede frecuentemente en Bolivia?

Mimi

Constantemente. Setenta y tres mineros murieron solo en Potosí este año. La mayoría en operaciones gestionadas por cooperativas o mineros individuales donde no hay medidas de seguridad. Este derrumbe es parte de un patrón.

Mark

¿Qué edad tenían las víctimas?

Mimi

Entre 23 y 25 años. Hombres jóvenes de comunidades rurales. Todos mayores de edad, pero sin experiencia formal, sin capacitación en seguridad, sin equipamiento.

Mark

¿Cómo murieron exactamente?

Mimi

Por asfixia tras aplastamiento. Una porción del cerro cedió y los enterró bajo tierra. Las autoridades están investigando por qué colapsó, pero el resultado es que cinco personas quedaron atrapadas bajo toneladas de tierra.

Mark

¿Hay algo que pueda cambiar esto?

Mimi

Eso depende de si Bolivia decide priorizar la seguridad minera sobre la producción. Mientras el paqoma sea la única opción para las comunidades rurales, seguirá habiendo muertes.

  • Cinco jóvenes mineros artesanales murieron asfixiados por aplastamiento cuando una porción del cerro colapsó sobre ellos mientras realizaban la práctica del paqoma en Amayapampa, Potosí.
  • Ninguno de los fallecidos era empleado formal: provenían de comunidades rurales donde recoger minerales residuales con herramientas básicas es la única fuente de ingresos disponible.
  • Las autoridades policiales confirmaron los hechos y abrieron una investigación, pero el patrón ya es conocido: ausencia total de infraestructura de seguridad en operaciones gestionadas por cooperativas e individuos.
  • Solo en 2025, Potosí acumula 73 muertes en incidentes mineros, evidenciando que este derrumbe no es una excepción sino la expresión más reciente de una crisis sistémica sin resolver.
  • Las investigaciones continúan mientras el paqoma persiste como práctica autorizada y necesaria para comunidades que no tienen otra alternativa económica viable.

En las entrañas de una montaña andina a más de cuatro mil metros de altitud, cinco hombres jóvenes de entre 23 y 25 años encontraron la muerte bajo el peso de la tierra que buscaban trabajar. El derrumbe ocurrido en la mina de Amayapampa, Potosí, no es solo una tragedia individual: es el reflejo de una crisis estructural en la minería artesanal boliviana, donde la subsistencia y el riesgo extremo conviven como si fueran inseparables. En lo que va de 2025, setenta y tres mineros han perdido la vida en esa misma región, recordándonos que la montaña cobra un precio que las comunidades rurales siguen pagando en silencio.

El viernes pasado, cinco hombres jóvenes entraron a una mina de oro en Amayapampa, una localidad en las alturas de Potosí, Bolivia, y no regresaron. Tenían entre 23 y 25 años y realizaban el paqoma, una práctica tradicional y oficialmente autorizada que consiste en recolectar minerales residuales que las operaciones formales dejan atrás. No eran empleados de ninguna empresa: eran trabajadores de subsistencia, armados con herramientas rudimentarias, provenientes de comunidades rurales donde esa labor representa la diferencia entre comer y no comer.

Una porción del cerro cedió en el interior de la excavación y los enterró. La causa oficial de muerte fue asfixia por aplastamiento. El coronel Fernando Benítez, comandante de la Policía de Potosí, confirmó que todos eran adultos y que fueron hallados dentro de la mina. Las autoridades abrieron una investigación para determinar las causas exactas del colapso, aunque el contexto ya lo explica en gran medida: sin protección, sin infraestructura adecuada, sin medidas de seguridad.

Amayapampa se encuentra a unos 578 kilómetros al sur de La Paz y alberga uno de los yacimientos auríferos más importantes de la región andina. Aun así, sigue siendo un lugar donde la precariedad laboral es la norma. Este derrumbe no es un hecho aislado: en lo que va de 2025, setenta y tres mineros han muerto en incidentes mineros solo en Potosí, la mayoría en operaciones gestionadas por cooperativas o individuos donde la seguridad brilla por su ausencia.

Lo que queda después de la tragedia es una pregunta sin respuesta fácil: cuántas muertes más serán necesarias antes de que la seguridad minera deje de ser una promesa incumplida en Bolivia.

En las alturas de Potosí, a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar, cinco hombres jóvenes entraron a una mina de oro el viernes pasado y no salieron vivos. Trabajaban en Amayapampa, una localidad en uno de los yacimientos auríferos más grandes de la región andina, realizando lo que se conoce como paqoma: la recolección de minerales residuales, una práctica tradicional que cuenta con autorización oficial pero que ocurre en condiciones de extrema precariedad.

Los cinco mineros tenían entre 23 y 25 años. No eran empleados regulares de ninguna empresa formal. Provenían de comunidades rurales cercanas a la mina, donde la extracción de restos de mineral con herramientas básicas representa una forma de subsistencia. Según el informe de la policía boliviana, la causa de sus muertes fue asfixia por aplastamiento. Una porción del cerro cedió en el interior de la mina, desprendiendo una gran cantidad de tierra que los enterró.

El coronel Fernando Benítez, comandante de la Policía de Potosí, confirmó que todos eran adultos y que fueron encontrados dentro de la mina. El coronel Fernando Barrientos, comandante regional, agregó que se desprendió una cantidad significativa de tierra en el interior de la excavación. Las autoridades abrieron una investigación para determinar las causas exactas del colapso, pero el patrón es claro: trabajadores sin protección, sin infraestructura adecuada, sin medidas de seguridad.

Este derrumbe no es un incidente aislado. Es parte de una crisis más amplia en la minería boliviana. Solo en Potosí, durante lo que va de 2025, setenta y tres mineros han perdido la vida en incidentes mineros. La mayoría de estos accidentes ocurren en operaciones gestionadas directamente por mineros individuales o por cooperativas, donde la precariedad laboral es la norma y las medidas de seguridad brillan por su ausencia.

La mina de Amayapampa se encuentra a unos 578 kilómetros al sur de La Paz. A pesar de su magnitud y su nivel de producción, sigue siendo un lugar donde personas de comunidades vecinas practican el paqoma como única alternativa económica. Extraen con las manos y herramientas rudimentarias lo que las operaciones formales dejan atrás. Es trabajo de subsistencia en un ambiente hostil, a una altitud donde el aire es delgado y los riesgos son enormes.

Las investigaciones continúan, pero lo que ya se sabe es suficiente: cinco hombres jóvenes murieron aplastados en una montaña, realizando un trabajo que sus comunidades necesitaban que hicieran, en un país donde la seguridad minera sigue siendo una promesa incumplida.

Cinco personas, todas mayores de edad, fueron encontradas dentro de la mina. La causa de la muerte es asfixia por aplastamiento. Asumimos que el cerro cedió en alguna porción y los aplastó.
— Coronel Fernando Benítez, comandante de la Policía de Potosí
Gran cantidad de tierra se desprendió en el interior de la mina y los aplastó. Estamos investigando las causas del accidente.
— Coronel Fernando Barrientos, comandante regional
Contáctanos FAQ