Braxton sufrió una parada cardíaca durante una cirugía de cálculos renales en Washington y fue declarado clínicamente muerto antes de despertarse sin daño cerebral. Durante su experiencia cercana a la muerte, describe haber sentido paz absoluta, alegría abrumadora y encuentros con familiares difuntos, ángeles y Jesús en lo que interpreta como el cielo.
Dean Braxton: el hombre que estuvo 105 minutos clínicamente muerto y volvió sin daño cerebral
Todo estaba vivo, eran inteligentes, y estaban contentos de que apareciera
¿Qué te hace creer que lo que experimentaste fue real y no una alucinación del cerebro moribundo?
No fue como un sueño o una alucinación. Fue más real que la realidad en la que vivimos ahora. Todo tenía una claridad, una inteligencia, una intención. Las cosas no solo existían, estaban vivas de una manera que no puedo explicar con palabras.
Mencionas que tu abuela Mary fue la primera en recibirte. ¿Cómo sabías que era ella si nunca la habías visto?
Simplemente lo supe. No fue como reconocer a alguien por su cara. Fue como si su esencia estuviera ahí, y yo la reconociera de una manera que va más allá de lo visual.
Los médicos no esperaban que sobrevivieras. ¿Cómo explicas que tu cerebro no sufriera daño después de más de cien minutos sin oxígeno?
No tengo una explicación médica. Pero sé que algo intervino. Esa voz que me dijo que regresara, esa fue la razón. No fue un accidente biológico.
¿Ha cambiado tu relación con tu familia desde entonces?
Completamente. Ahora entiendo que la familia no es solo una estructura social. Es algo sagrado, algo que importa en un nivel que no podía comprender antes. Eso es lo que más me transformó.
¿Qué dirías a alguien que piensa que estás inventando esta historia?
No intento convencer a nadie. Solo cuento lo que viví. Cada persona tiene que llegar a sus propias conclusiones. Pero sé lo que experimenté, y eso es suficiente para mí.
El Pulso
- Dean Braxton, 68 años, estuvo clínicamente muerto 105 minutos en 2006
- Paro cardíaco causado por infección masiva durante cirugía de cálculos renales en Washington
- Despertó sin daño cerebral después de que los médicos hubieran iniciado trámites de defunción
- Describe encuentros con familiares fallecidos, ángeles y Jesús durante su experiencia
Braxton sufrió una parada cardíaca durante una cirugía de cálculos renales en Washington y fue declarado clínicamente muerto antes de despertarse sin daño cerebral. Durante su experiencia cercana a la muerte, describe haber sentido paz absoluta, alegría abrumadora y encuentros con familiares difuntos, ángeles y Jesús en lo que interpreta como el cielo.
Dean Braxton, de 68 años, estuvo clínicamente muerto 105 minutos tras una intervención quirúrgica fallida en 2006 y relata haber experimentado una visión celestial con familiares fallecidos que transformó su perspectiva sobre la vida.
En 2006, Dean Braxton entró a un quirófano en Washington para una intervención rutinaria de extirpación de cálculos renales. Lo que sucedió después lo catapultaría a una de esas historias que desafían la comprensión médica convencional: ciento cinco minutos clínicamente muerto, y luego, inexplicablemente, de vuelta.
La cirugía salió mal. Una infección masiva se propagó por su cuerpo, desencadenando un paro cardíaco que los médicos no pudieron revertir. Cuando dejaron de intentar reanimarlo, ya estaban preparando los trámites administrativos para trasladar su cadáver. Entonces Braxton despertó. Sin daño cerebral. Sin secuelas neurológicas. Como si nada hubiera pasado, excepto que algo había pasado, algo que él no podía dejar de contar.
Ahora, con 68 años, Braxton ha compartido con el Daily Mail lo que experimentó durante esos minutos que los médicos consideraban irreversibles. No describe oscuridad ni vacío. Describe lo opuesto: una alegría abrumadora, una paz que penetraba todo, una sensación de bienvenida que emanaba de cada cosa a su alrededor. Dice que fue transportado a lo que interpreta como el cielo, un lugar donde la realidad funciona de manera completamente distinta a la que conocemos en la tierra.
En ese reino, Braxton se encontró con sus familiares fallecidos. Su abuela Mary lo recibió primero, seguida por generaciones de antepasados, algunos de los cuales nunca había conocido en vida. Pero lo notable no era solo su presencia. Era la cualidad de todo lo que lo rodeaba. Los árboles estaban vivos, pero no como los árboles del mundo físico. Los animales también. "Sentí que todo estaba vivo, nada estaba muerto", explica. "Estaban vivos, eran inteligentes. Parecía que todo tenía una actitud, una buena actitud, y estaban contentos de que apareciera".
En ese lugar, Braxton también describe encuentros con ángeles, con lo que él identifica como Jesús, y con Dios. Pero el encuentro que más lo transformó fue el de su familia. Dice que no había comprendido hasta ese momento cuán importante era la familia para Dios, cuán centrales eran los lazos familiares en la estructura del universo espiritual. "No sabía lo importante que era hasta que llegué allí. Eso cambió radicalmente mi perspectiva sobre mi propia familia", dice.
Eventualmente, Braxton llegó a lo que describe como "el borde del cielo", un límite que no puede explicar en términos físicos pero que sentía como el punto de no retorno, el lugar donde cruzar significaría abandonar completamente la realidad terrenal. Fue allí donde escuchó una voz. Tres veces le dijo lo mismo: "No es tu hora. Regresa". Braxton no quería irse. Pero la voz insistió.
Su último recuerdo es fragmentario pero vívido: su cuerpo inmóvil, su familia y las enfermeras reunidas alrededor de él en la sala del hospital. Luego su corazón comenzó a latir de nuevo. Los médicos corrieron hacia él. Hicieron todo lo que tenían que hacer. "No esperaban que viviera ni siquiera después de mi regreso", dice Braxton. Pero vivió. Y regresó sin el daño que la medicina esperaría después de más de una hora y media sin oxígeno en el cerebro.
Su historia se suma a un cuerpo creciente de testimonios de personas que han estado al borde de la muerte o clínicamente muertas y han regresado con relatos similares: paz, luz, encuentros con seres queridos, una transformación profunda de la perspectiva sobre la vida. La ciencia aún no tiene una explicación definitiva para estas experiencias cercanas a la muerte. Braxton tiene la suya.
Citas Notables
Eso cambió radicalmente mi perspectiva sobre mi propia familia— Dean Braxton, sobre el impacto de su experiencia cercana a la muerte
No es tu hora. Regresa— La voz que Braxton identifica como Jesús, según su relato