En el tercer trimestre de 2026, los ejecutivos más poderosos del mundo tecnológico —entre ellos Mark Stevens de Nvidia, Jayshree Ullal de Arista Networks y Jeff Bezos de Amazon— vendieron colectivamente más de 4.000 millones de dólares en acciones propias, en un período sacudido por dudas sobre el valor real de la inteligencia artificial. Estas desinversiones, aunque enmarcadas en planes rutinarios de liquidez, revelan una tensión antigua y universal: incluso quienes construyen el futuro dudan, en privado, de cuánto vale hoy.
De Stevens a Bezos: los 10 multimillonarios que más vendieron acciones en Q3
Ejecutivos de IA y biotecnología sacaron más de 4.000 millones en un trimestre turbulento
¿Por qué estos ejecutivos vendieron tanto en un trimestre tan turbulento? ¿No es eso una señal de alarma?
No necesariamente. Muchas de estas ventas ocurrieron bajo planes 10b5-1 preacordados, lo que significa que los ejecutivos comunicaron su intención de vender meses antes. Stevens, Ullal y otros no estaban reaccionando al pánico del trimestre; estaban ejecutando planes que ya habían establecido.
Pero eso no responde la pregunta de fondo. ¿Por qué establecieron esos planes? ¿Cuándo los establecieron? El artículo no lo dice. Podría ser que vieran venir la volatilidad.
Es un punto justo. Lo que sí sabemos es que Stevens sigue siendo el segundo mayor accionista individual de Nvidia después de Jensen Huang. Ullal mantiene el 2% de Arista. Estos no son ejecutivos que estén abandonando el barco.
Entonces, ¿cuál es la historia real? ¿Que los líderes tecnológicos están siendo cautelosos con sus valoraciones?
Más bien que están siendo selectivos. Bezos vendió 346 millones en Amazon, pero Amazon acaba de convertirse en la quinta empresa en superar los 3 billones de dólares en capitalización. Rothblatt vendió 314 millones en United Therapeutics justo después de una victoria judicial importante. No es pánico; es gestión de liquidez en momentos estratégicos.
Pero hay un patrón que el artículo no explora completamente. Diez ejecutivos vendieron más de 4.000 millones de dólares. ¿Es eso normal? ¿Cuánto vendieron en trimestres anteriores? Sin ese contexto, no sabemos si esto es extraordinario o rutinario.
Tienes razón. El artículo menciona que los ejecutivos del sector de la IA constituyeron casi la totalidad de los principales vendedores en el segundo trimestre, pero no da números comparativos. Lo que sí es claro es que la IA y la biotecnología dominaron la lista en el tercero.
¿Qué nos dice eso sobre dónde creen que está el dinero ahora?
Que están diversificando. Sí, hay mucha IA en la lista, pero también hay biotecnología, electrodomésticos, empresas espaciales. Sugiere que los ejecutivos ven oportunidades en múltiples sectores, no solo en chips y modelos de lenguaje.
O sugiere que están siendo cautelosos en todos lados. Bezos vende Amazon, Stevens vende Nvidia, Rothblatt vende biotecnología. Todos están sacando dinero. Eso podría interpretarse como una señal de que los ejecutivos piensan que las valoraciones están altas en general.
Der Puls
- Las acciones vinculadas a la IA se desplomaron en julio cuando los mercados comenzaron a cuestionar si las inversiones masivas en el sector tenían sentido real.
- Líderes como Dario Amodei y Sam Altman pidieron frenar el desarrollo de modelos avanzados en septiembre, agitando aún más un trimestre ya convulso.
- Mark Stevens vendió casi 950 millones de dólares en acciones de Nvidia, la empresa símbolo del auge de la IA, mientras sus rivales Intel y AMD la superaban en crecimiento bursátil.
- Bezos, Ullal, Intrator y otros ejecutivos de biotecnología se sumaron a las ventas, configurando un patrón de cautela que trasciende a un solo sector o empresa.
- Aunque muchos mantienen participaciones importantes en sus compañías, el volumen y la concentración de las ventas apuntan a una desconfianza silenciosa sobre las valoraciones actuales.
En el tercer trimestre de 2026, los ejecutivos más poderosos del mundo tecnológico —entre ellos Mark Stevens de Nvidia, Jayshree Ullal de Arista Networks y Jeff Bezos de Amazon— vendieron colectivamente más de 4.000 millones de dólares en acciones propias, en un período sacudido por dudas sobre el valor real de la inteligencia artificial. Estas desinversiones, aunque enmarcadas en planes rutinarios de liquidez, revelan una tensión antigua y universal: incluso quienes construyen el futuro dudan, en privado, de cuánto vale hoy.
El tercer trimestre de 2026 quedará marcado como un momento de nerviosismo colectivo entre la élite tecnológica. Mark Stevens, consejero de Nvidia y segundo mayor accionista individual de la compañía, encabezó las ventas internas con casi 950 millones de dólares en acciones desprendidas. Junto a él, Jayshree Ullal de Arista Networks y Jeff Bezos de Amazon completaron un trío cuyo patrimonio combinado supera los 300.000 millones de dólares.
El telón de fondo explica mucho. En julio, los inversores comenzaron a cuestionar las enormes sumas canalizadas hacia la inteligencia artificial, provocando caídas bruscas en el sector. Aunque anuncios como Muse de Meta y la nueva arquitectura de Nvidia amortiguaron el golpe, las advertencias de Amodei y Altman en septiembre —pidiendo una ralentización en el desarrollo de modelos avanzados— volvieron a sacudir los mercados.
Ullal vendió 446 millones de dólares en acciones de Arista en agosto, empresa que se beneficia del auge de los centros de datos de IA, aunque conserva el 2% de la compañía. Bezos, por su parte, vendió 346 millones en Amazon durante el trimestre, dentro de un plan que contempla deshacerse de hasta 15 millones de acciones valoradas en más de 4.000 millones.
La lista de los diez mayores vendedores internos también incluyó a ejecutivos de biotecnología —BeOne Medicines, United Therapeutics e Illumina— y a figuras como Xuning Wang de SharkNinja o Peter Beck de Rocket Lab, en plena transformación tras acordar la compra de Iridium Communications. En total, estos diez ejecutivos acumularon más de 4.000 millones de dólares en ventas.
Las empresas insisten en que estas operaciones responden a planes rutinarios de gestión de liquidez. Sin embargo, el volumen, la concentración sectorial y el momento elegido sugieren algo más: una cautela deliberada de quienes mejor conocen el valor —y los límites— de lo que han construido.
El tercer trimestre fue un período de nerviosismo en los mercados tecnológicos, y los ejecutivos más poderosos del sector lo sabían. Mark Stevens, consejero de Nvidia, encabezó la lista de vendedores internos de acciones durante estos tres meses, desprendiéndose de más de 946 millones de dólares en participaciones de la empresa de chips que se encuentra en el corazón del auge de la inteligencia artificial. A su lado figuraban Jayshree Ullal, presidenta y CEO de Arista Networks, y Jeff Bezos, fundador de Amazon, tres nombres que juntos acumulan un patrimonio neto de 302.000 millones de dólares.
El contexto de estas ventas es crucial para entender por qué ocurrieron. Las acciones vinculadas a la IA se desplomaron en julio cuando los inversores comenzaron a cuestionar las enormes sumas de dinero que se estaban canalizando hacia el sector. Aunque se recuperaron parcialmente gracias a anuncios como Muse de Meta y la arquitectura de próxima generación de Nvidia, el trimestre estuvo marcado por advertencias cada vez más contundentes de líderes de la industria. Dario Amodei de Anthropic y Sam Altman de OpenAI pidieron a mediados de septiembre una ralentización en el desarrollo de modelos avanzados de IA, lo que generó nuevas turbulencias en los mercados.
Stevens, cuyo patrimonio asciende a 12.200 millones de dólares, vendió 4.236.740 acciones de Nvidia durante el trimestre. Aunque las acciones de la empresa han subido casi un 30% este año, ese crecimiento es menos espectacular que el de competidores como Intel y Advanced Micro Devices, cuyas acciones se han más que triplicado. Wall Street mantiene cierto escepticismo sobre Nvidia a pesar de que sus beneficios siguen creciendo más rápido que su valoración. Stevens sigue siendo el segundo mayor accionista individual de Nvidia después del CEO Jensen Huang, quien ha rebatido públicamente las advertencias sobre los riesgos de la IA.
Jayshree Ullal, una de las mujeres más ricas del mundo con un patrimonio de 8.700 millones de dólares, se deshizo de 2.226.435 acciones de Arista Networks por un valor de 446 millones de dólares en agosto. Las ventas se realizaron conforme a planes de negociación 10b5-1, que permiten a los ejecutivos comunicar con antelación su intención de vender. Arista se está beneficiando del auge de la inteligencia artificial gracias a que la construcción masiva de centros de datos impulsa la demanda de conectividad. A principios de agosto, la empresa pronosticó ingresos de 3.300 millones de dólares para el tercer trimestre, superando las estimaciones de los analistas. Ullal sigue siendo propietaria del 2% de Arista.
La lista de los diez principales vendedores internos revela un patrón más amplio. Aunque los ejecutivos del sector de la IA dominaron las ventas en el segundo trimestre, el tercero también vio cómo ejecutivos de empresas de biotecnología y ciencias de la vida —BeOne Medicines, United Therapeutics e Illumina— vendían acciones a ritmo vertiginoso. Keith Meister, consejero de Illumina, vendió 2.060.202 acciones por 436 millones de dólares. Illumina se incorporó recientemente al índice S&P 500 después de revisar al alza sus previsiones de ingresos y beneficios. Xuning Wang, presidente de SharkNinja, recibió una exención especial del consejo para vender parte de su participación en julio, desprendiéndose de 2.668.200 acciones por 401 millones de dólares. Wang posee aproximadamente el 35% de SharkNinja, el mayor vendedor de pequeños electrodomésticos de cocina de Estados Unidos.
Jeff Bezos, la tercera persona más rica del mundo con una fortuna de 281.000 millones de dólares, vendió 1.209.649 acciones de Amazon por 346 millones de dólares durante el trimestre. Bezos vendió 25 millones de acciones en 2025 y ha continuado con un plan de negociación preacordado este año. En una comunicación presentada en agosto, indicó que tenía previsto vender hasta 15 millones de acciones por un valor superior a 4.000 millones de dólares. Amazon se convirtió recientemente en la quinta empresa en superar los 3 billones de dólares en capitalización bursátil tras dar a conocer sólidos ingresos en su negocio de computación en la nube. Sin embargo, la cotización ha sido volátil este año ante el temor de los inversores a que las empresas estén realizando un gasto excesivo debido al auge de la inteligencia artificial.
Otros vendedores significativos incluyen a Michael Intrator de CoreWeave, un proveedor de potencia de cálculo para sistemas de inteligencia artificial que se ha convertido en un referente del auge de los centros de datos de IA. Intrator y otros directivos vendieron miles de millones de dólares en participaciones. Martine Rothblatt, fundadora de United Therapeutics, vendió 608.000 acciones por 314 millones de dólares a través de un plan 10b5-1 preacordado. Peter Beck, CEO de Rocket Lab, vendió acciones por valor de 286 millones de dólares mientras la empresa espacial experimenta una transformación importante tras acordar la compra de Iridium Communications. Frank Slootman, que dimitió como CEO de Snowflake en 2024, ha estado vendiendo opciones sobre acciones de Snowflake en virtud de un plan preacordado.
En conjunto, estos diez vendedores internos acumularon más de 4.000 millones de dólares en ventas durante el trimestre. Aunque muchos de estos ejecutivos mantienen participaciones significativas en sus empresas —lo que sugiere que no han perdido la confianza en el largo plazo— las ventas masivas reflejan una cautela palpable sobre las valoraciones actuales en el sector tecnológico. Las empresas involucradas han ofrecido explicaciones que enfatizan que estas ventas son parte de planes rutinarios para gestionar la liquidez a lo largo del tiempo, pero el volumen y la concentración en el sector de la IA y la biotecnología sugieren que los líderes empresariales están siendo selectivos sobre cuándo y cuánto efectivo extraen de sus posiciones.
Bemerkenswerte Zitate
No ha habido absolutamente ninguna reducción en los pedidos— Michael Intrator, CEO de CoreWeave, a CNBC el 30 de septiembre
Si no dispone del espectro y de los derechos de aterrizaje necesarios para poder prestar los servicios que necesita, entonces todo ello no sirve de nada— Peter Beck, CEO de Rocket Lab, en entrevista a Bloomberg News en junio