En medio de una crisis económica que lleva seis años erosionando los cimientos del Estado cubano, el Banco Central de la isla ha dado un paso inédito: autorizar a diez empresas a utilizar criptomonedas para saldar pagos más allá de sus fronteras. Es la primera licencia de este tipo desde que en 2021 Cuba reguló los activos virtuales, y refleja cómo las naciones sometidas a presiones externas buscan, en los márgenes del sistema financiero global, nuevas vías para respirar. La medida es cautelosa, acotada y vigilada, pero abre una grieta en un muro que parecía infranqueable.
Cuba autoriza a diez empresas usar criptomonedas para pagos internacionales
Solo pagos transfronterizos; prohibido operar fuera de plataformas autorizadas
¿Por qué Cuba decide abrir las criptomonedas justo ahora, después de años de regulación restrictiva?
El contexto es crucial. Con seis años de crisis económica, un bloqueo petrolero reciente y sanciones estadounidenses que congelan las transacciones normales, Cuba necesita encontrar caminos alternativos para que sus empresas puedan comerciar internacionalmente.
Pero hay que ser precisos: esto no es una apertura general. Solo diez empresas específicas pueden hacerlo, y solo a través de plataformas con licencia del Banco Central. No es que Cuba haya decidido permitir criptomonedas libremente.
¿Cuál es el riesgo real para el gobierno si lo hace de forma más abierta?
Perder control. Si cualquiera pudiera operar criptomonedas sin supervisión, el Estado no podría rastrear flujos de dinero, y eso es inaceptable para un gobierno que depende del control de divisas.
Exacto. Y también está el riesgo de que las criptomonedas se usen para evadir sanciones de formas que Washington considere ilegales, lo que podría traer represalias aún más severas.
¿Entonces esto realmente resuelve algo para Cuba, o es apenas un parche?
Es un parche, pero un parche inteligente. Permite que empresas específicas, especialmente las de tecnología, accedan a pagos internacionales que de otro modo serían imposibles. Para una empresa de software cubana, esto podría significar la diferencia entre operar o cerrar.
Lo que no sabemos es cuántas de estas diez empresas realmente usarán la autorización, ni cuánto volumen de transacciones representarán. La resolución existe, pero su impacto real dependerá de si funciona en la práctica.
The Pulse
- Cuba lleva seis años atrapada en una crisis económica que ha vaciado las arcas del Estado, impuesto un corralito bancario y dejado a empresas sin acceso fluido al comercio internacional.
- Las sanciones estadounidenses —agravadas por la inclusión de la isla en la lista de patrocinadores del terrorismo y un bloqueo petrolero decretado en enero— han convertido cada transacción internacional en un obstáculo casi insalvable.
- El Banco Central respondió con la resolución 4/2026: diez empresas de sectores tan distintos como la tecnología, la gastronomía y el transporte quedan autorizadas a operar con criptomonedas para pagos transfronterizos.
- Las condiciones son estrictas: solo a través de proveedores con licencia oficial, sin circulación interna, con informes trimestrales obligatorios y revocación inmediata ante cualquier incumplimiento.
- La medida no resuelve la crisis, pero abre un canal alternativo que podría aliviar, al menos parcialmente, el aislamiento financiero que asfixia al comercio exterior cubano.
En medio de una crisis económica que lleva seis años erosionando los cimientos del Estado cubano, el Banco Central de la isla ha dado un paso inédito: autorizar a diez empresas a utilizar criptomonedas para saldar pagos más allá de sus fronteras. Es la primera licencia de este tipo desde que en 2021 Cuba reguló los activos virtuales, y refleja cómo las naciones sometidas a presiones externas buscan, en los márgenes del sistema financiero global, nuevas vías para respirar. La medida es cautelosa, acotada y vigilada, pero abre una grieta en un muro que parecía infranqueable.
El Banco Central de Cuba autorizó esta semana a diez empresas —nueve privadas y una de capital mixto— a realizar pagos internacionales mediante criptomonedas. La resolución 4/2026, publicada en la Gaceta de Cuba, representa la primera licencia de este tipo desde que el gobierno reguló los activos virtuales en 2021, y supone una apertura controlada hacia las monedas digitales en un país que lleva seis años sumido en una crisis económica severa.
Las reglas son precisas y no admiten ambigüedad: las empresas solo podrán operar a través de proveedores autorizados por el Banco Central, el uso de criptomonedas queda restringido a pagos transfronterizos y está expresamente prohibida su circulación dentro del territorio nacional. Cualquier incumplimiento acarrea la revocación inmediata de la autorización. Además, las empresas privadas deberán presentar informes trimestrales detallando montos, tipos de activos y plataformas utilizadas.
Entre las diez autorizadas hay una diversidad sectorial que llama la atención: seis pertenecen al ámbito digital e informático, una a la industria ligera, una al transporte y dos al sector gastronómico. La empresa mixta Productos Sanitarios S.A. Prosa es la única de capital no completamente privado.
El contexto explica la urgencia de la medida. Las sanciones estadounidenses —reforzadas por la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo y un bloqueo petrolero impuesto en enero— han hecho que las transacciones internacionales sean extraordinariamente difíciles. Cuba ya había dado pasos previos en este terreno: en 2021 otorgó licencias a proveedores de servicios financieros virtuales, y en 2022 permitió el uso de plataformas de Bitcoin bajo supervisión oficial. Lo que cambia ahora es que, por primera vez, empresas concretas quedan habilitadas para usar estos activos en el comercio exterior, abriendo una vía que podría aliviar, aunque sea parcialmente, el aislamiento financiero que pesa sobre la isla.
El Banco Central de Cuba acaba de autorizar a diez empresas —nueve privadas y una de capital mixto— para realizar pagos internacionales utilizando criptomonedas. Es la primera licencia de este tipo otorgada desde que en 2021 el gobierno reguló los activos virtuales en la isla. La resolución 4/2026, publicada en la Gaceta de Cuba este martes, marca un nuevo paso en la apertura controlada del país hacia las monedas digitales, aunque con restricciones muy precisas.
Las empresas autorizadas solo podrán operar a través de proveedores de servicios que cuenten con licencia del Banco Central para funcionar en territorio nacional. La normativa es explícita: queda prohibido realizar operaciones directas fuera de las plataformas autorizadas. Quien incumpla estas condiciones enfrentará la revocación inmediata de su autorización. Además, el uso de criptomonedas se limita estrictamente a pagos transfronterizos; no se permite su circulación dentro del país. Las empresas privadas deberán presentar al Banco Central, cada tres meses, un informe detallado de sus operaciones, especificando montos, tipos de activos virtuales utilizados y plataformas empleadas.
Entre las diez empresas aprobadas hay una diversidad sectorial notable. Seis operan en el ámbito digital e informático: Ingenius Tecnologías, Dofleini, Cema Soltec, Pasarela Digital SURL, Ara y DASQOM SURL. Una pertenece a la industria ligera —la empresa mixta Productos Sanitarios S.A. Prosa—, otra al transporte —La Meknica— y dos al sector gastronómico —La Calesa Real y El Asadito.
Esta autorización no surge en el vacío. Cuba lleva seis años sumida en una crisis económica severa que ha agotado los recursos del Estado e impuesto un corralito bancario. Las sanciones estadounidenses, agravadas por la inclusión de la isla en la lista de países patrocinadores del terrorismo, han hecho que las transacciones internacionales sean extraordinariamente difíciles tanto para personas como para empresas. En enero, Estados Unidos impuso además un bloqueo petrolero que profundizó aún más la situación.
La regulación de activos virtuales no es completamente nueva en Cuba. En 2021, el gobierno ya otorgó licencias a proveedores de servicios para operaciones relacionadas con actividades financieras, cambiarias y de cobranzas. En abril de 2022, permitió el uso de plataformas de Bitcoin y otras criptomonedas, siempre bajo supervisión oficial. Lo que cambia ahora es que por primera vez se autoriza a empresas específicas a usar estos activos para transacciones internacionales, ampliando así un canal que podría aliviar, aunque sea parcialmente, las restricciones que pesan sobre el comercio exterior cubano.
Notable Quotes
Las empresas solo podrán operar con activos virtuales a través de proveedores con licencia del Banco Central— Resolución 4/2026, Gaceta de Cuba
El incumplimiento de cualquiera de las condiciones dará lugar a la revocación inmediata de esta autorización— Resolución 4/2026, Gaceta de Cuba