Experiodista de Cubadebate critica colapso estatal tras 42 horas de apagón en La Habana

La madre del autor espera cirugía de cabeza suspendida indefinidamente por falta de anestesia; ciudadanos compran para sobrevivir días, no semanas, perdiendo capacidad de planificación.
Cuando pagas por eficiencia privada, la tienes de inmediato; cuando dependes del Estado, te mueres de mengua
Domínguez resume la paradoja del sistema cubano tras resolver un apagón sin ayuda estatal.

Un apagón de 42 horas en La Habana fue solucionado por un ingeniero privado y un electricista jubilado, no por la empresa estatal obligada a garantizar el servicio. La crisis eléctrica cubana alcanza máximos históricos con déficit de 2,000 MW y apagones de hasta 20 horas diarias en algunas zonas durante junio de 2026.

  • Apagón de 42 horas en La Habana resuelto por ingeniero privado e electricista jubilado, no por empresa estatal
  • Déficit de generación eléctrica supera 2,000 MW en junio de 2026; siete de 16 termoeléctricas inoperativas
  • Matanzas registró 85 horas consecutivas sin electricidad entre 14 y 17 de junio
  • Madre del autor espera cirugía suspendida indefinidamente por falta de anestesia

Experiodista de Cubadebate denuncia la ineficiencia estatal tras 42 horas de apagón en La Habana, resuelto por un ingeniero privado y un jubilado, no por la empresa eléctrica estatal.

Eduardo Domínguez pasó 42 horas sin electricidad en su apartamento de La Habana. No fue un apagón aislado en una manzana olvidada, sino un corte que atravesó todo su edificio, que comenzó cuando un cable se quemó en el cuarto de relojes y dejó su hogar completamente a oscuras. Lo que sucedió después lo llevó a escribir en Facebook una crítica que, viniendo de alguien que trabajó como periodista y editor en Cubadebate —el portal oficial del gobierno— resulta particularmente significativa.

Domínguez intentó reportar el daño a través del bot de Telegram de la empresa eléctrica estatal. El sistema no generó número de reporte alguno. Su queja, escribió, cayó en un agujero negro digital. Sus vecinos acumularon lo que él llamó reportes fantasmas: nadie tenía un papel, nadie tenía confirmación de que alguien hubiera recibido su solicitud. Incluso cuando una vecina que se desempeña como diputada a la Asamblea Nacional intervino, el resultado fue el mismo: ningún camión de guardia apareció. El periodista resumió la situación con una frase que captura la paradoja completa: hasta el poder es impotente frente a un cable quemado.

La solución no vino del Estado. El ingeniero jefe de la empresa privada que le había instalado el kit solar lo llamó personalmente ese domingo por la mañana —era Día de los Padres— para diagnosticar el problema a distancia. Identificó el fallo en segundos: una fase caída, el equipo intentando arrancar una máquina de 220 voltios usando solo 110. Había que invertir la conexión de los cables. Un electricista jubilado del edificio vecino ejecutó la reparación con sus propias manos y un alicate, sin brigada, sin orden de trabajo, sin que nadie le pagara por hacerlo.

El contraste que Domínguez trazó en su texto es demoledor. Por un lado, una empresa privada con paneles, cables, repuestos y aseguramientos, cuyo jefe principal se preocupa lo suficiente como para llamar un domingo por la mañana. Por el otro, la empresa eléctrica estatal socialista, obligada por ley a garantizar este servicio público, que no tiene recursos, no aparece, no contesta y no existe. El problema estaba resuelto, pero no por quienes cobran para resolverlo.

Pero el apagón fue solo la superficie de una crisis más profunda. La madre de Domínguez lleva mes y medio esperando una operación en la cabeza por un bulto sin diagnosticar. La cirugía está suspendida indefinidamente por falta de anestesia. Consume paracetamol comprado en el mercado negro y Clonazepam a precio de petróleo. El Día de los Padres se redujo a una videollamada con su hijo, sin poder llevarlo al Acuario Nacional. Hace mucho tiempo que los cubanos dejaron de comprar para semanas, escribió. Hoy compran para sobrevivir dos o tres días. El apagón les robó hasta el derecho a planificar el mañana.

Esta crítica adquiere su verdadero peso en el contexto de la crisis eléctrica que atraviesa Cuba en junio de 2026. El déficit de generación supera los 2,000 megavatios. Siete de las 16 termoeléctricas del país están inoperativas. En algunas zonas, los apagones superan las 20 horas diarias. Matanzas registró 85 horas consecutivas sin electricidad entre el 14 y el 17 de junio. Que un periodista del propio Cubadebate publique en sus redes personales una denuncia tan directa a la inoperancia del Estado —mientras el régimen atribuye la crisis al embargo estadounidense— constituye por sí solo un testimonio sobre la magnitud del colapso institucional.

Domínguez cerró su relato con una reflexión que va más allá del apagón: lo único cierto es que ese fin de semana aprendieron, a golpes, que el Estado los dejó solos. Y que en Cuba la verdadera oscuridad no llega cuando se va la corriente, sino cuando te das cuenta de que la incertidumbre es tu única compañía.

Hasta el poder es impotente frente a un cable quemado
— Eduardo Domínguez, experiodista de Cubadebate
Lo único cierto es que este fin de semana aprendimos, a golpes, que el Estado nos dejó solos
— Eduardo Domínguez
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué un periodista que trabajó para el gobierno publica esto ahora, en sus redes personales?

Model

Porque 42 horas sin luz te quiebran algo. Cuando intentas reportar el daño y el sistema no responde, cuando una diputada no puede resolver un cable quemado, cuando un jubilado con un alicate hace lo que el Estado no puede hacer, algo se rompe en la confianza.

Inventor

¿Cree que esto representa un cambio en cómo los periodistas oficialistas ven al gobierno?

Model

No sé si es un cambio. Pero sí es un quiebre. Domínguez no está escribiendo desde la oposición. Está escribiendo desde adentro, desde la frustración de alguien que conoce el sistema y ve que no funciona.

Inventor

La madre esperando cirugía, el mercado negro de medicinas... ¿eso es parte de la misma crisis?

Model

Es la misma crisis vista desde la vida cotidiana. El apagón es visible, espectacular. Pero la anestesia que falta, el paracetamol que tienes que comprar en la calle, eso es el colapso vivido en silencio, día a día.

Inventor

¿Qué significa que un ingeniero privado llame un domingo por la mañana?

Model

Significa que la eficiencia privada existe en Cuba, pero solo para quienes pueden pagarla. El ingeniero llama porque tiene un cliente que paga. El Estado no llama porque no tiene recursos, no tiene incentivos, no tiene nada.

Inventor

¿Esto cambia algo políticamente?

Model

Un texto en Facebook no cambia nada. Pero cuando alguien que trabajó para Cubadebate escribe esto, cuando dice que el Estado los dejó solos, eso es un síntoma de que algo se está quebrando en la narrativa oficial.

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