México lleva siete años persiguiendo una subasta de espectro 5G sin lograrlo
Después de siete años de intentos fallidos, México da su paso más concreto hacia el 5G: la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones abrió consulta pública para subastar 240 bloques de espectro industrial en la banda de 2.3 GHz, destinados a redes privadas en 60 polos productivos del país. La decisión de excluir a Telcel y AT&T —los dos gigantes que concentran más del 20% del espectro nacional— no es solo técnica; es una apuesta deliberada por abrir el mercado a voces que hasta ahora no han tenido frecuencia propia. En el fondo, lo que se disputa no es solo el espectro, sino la promesa aún incumplida de que el nearshoring y la Industria 4.0 transformen de verdad la economía mexicana.
- México carga con siete años de subastas 5G prometidas y nunca concretadas, lo que convierte este proceso en una prueba de credibilidad institucional para la CRT.
- La exclusión de Telcel y AT&T —que juntas controlan casi el 60% del espectro celular concesionado— sacude el tablero y redefine quiénes pueden competir en este nuevo nicho industrial.
- Altán Redes, Telefónica/OXIO y posibles operadores locales del sur del país emergen como los grandes beneficiados potenciales de una licitación diseñada para romper la concentración histórica.
- La consulta pública de veinte días hábiles marca el inicio de un calendario ajustado: manifestaciones de interés el 3 de agosto y primeras concesiones proyectadas para después del 19 de noviembre.
- El espectro subastado apunta a sectores como manufactura avanzada, logística, semiconductores y aeroespacial, industrias que necesitan redes privadas robustas para competir en la era del nearshoring.
México lleva siete años persiguiendo una subasta de espectro 5G sin lograrlo. Este viernes, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones dio el paso más serio hasta ahora: abrió a consulta pública las bases de una licitación de espectro industrial que podría cambiar esa historia.
La CRT propone subastar hasta 240 bloques en la banda de 2.3 GHz, con concesiones de diez años de vigencia. El regulador identificó 60 polos industriales como zonas de cobertura potencial, aunque el gobierno muestra interés especial en 14 territorios que van desde Campeche hasta Sonora. El objetivo es habilitar redes privadas de quinta generación para sectores como manufactura avanzada, logística, automoción, semiconductores, farmacéutica y minería, permitiéndoles aprovechar el Internet de las cosas y la Industria 4.0 en el contexto del nearshoring, una promesa que en México ha sido más narrativa que realidad.
Lo más llamativo es quién quedó fuera. La CRT excluyó a Telcel y AT&T por superar el umbral del 20% de tenencia espectral nacional: Telcel controla el 33.51% de las frecuencias celulares concesionadas y AT&T el 26.21%. Esa exclusión abre la puerta a Altán Redes, Telefónica y su comprador OXIO, además de posibles nuevos operadores locales. Según versiones de la industria, ya hay empresarios del sur del país interesados en pujar por lotes en su región.
Si el calendario se cumple, el proceso de licitación formal arrancará el 3 de agosto y las primeras concesiones podrían entregarse después del 19 de noviembre. Esta es la primera de tres subastas 5G que la CRT planea realizar este año. Después de tanto tiempo de fracasos, México podría estar finalmente ante su primera subasta 5G real.
México lleva siete años persiguiendo una subasta de espectro 5G sin lograrlo. Este viernes, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones abrió a consulta pública las bases de su primer intento serio: una licitación de espectro industrial que podría cambiar eso.
La CRT propone subastar hasta 240 bloques de espectro radioeléctrico en la banda de 2.3 GHz, cada uno con un ancho de banda de 10 megahertz. Las concesiones tendrían una vigencia de diez años. El regulador ha identificado 60 polos industriales distribuidos por todo el país como posibles zonas de cobertura, aunque el gobierno muestra particular interés en 14 de ellos: territorios en Campeche, Chihuahua, Durango, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala y Veracruz.
El objetivo es claro: impulsar redes privadas de quinta generación para sectores productivos específicos. La CRT busca que empresas de logística, transporte, agroindustria, manufactura avanzada, automoción, tecnologías de la información, electrónica, semiconductores, dispositivos médicos, farmacéutica, aeroespacial, energía, metalurgia, textil y minería puedan acceder a tecnologías como el Internet de las cosas y servicios en la nube. En teoría, esto permitiría que esos sectores aprovechen la Industria 4.0 en el contexto del nearshoring, una narrativa que hasta ahora ha sido más promesa que realidad en México.
La CRT está abierta a entregar concesiones con coberturas de hasta 200 kilómetros cuadrados, aunque reconoce que en la práctica estas redes celulares cubrirán complejos de 0.5 a 1.5 kilómetros cuadrados, el tamaño típico de parques industriales o puertos. El regulador aún no ha anunciado el valor mínimo de referencia para cada lote; ese dato llegará después de que termine la consulta pública de veinte días hábiles que comienza este viernes.
Lo más notable es quién quedó fuera. La CRT excluyó a Telcel y AT&T de esta primera subasta por su concentración espectral. Según las prebases de la licitación, Telcel controla el 33.51% de todas las frecuencias para servicios celulares concesionadas en el país, mientras que AT&T tiene el 26.21% del espectro ya asignado. Ambas compañías superan el umbral del 20% de tenencia espectral nacional en ciertas bandas asignadas previamente para servicios de telecomunicaciones móviles, lo que las inhabilita para participar. (Estos números contrastan con datos del Banco de Información de Telecomunicaciones, que no se actualiza desde hace diez meses y muestra a Telcel con 46.78% y AT&T con 36.68%, aunque esas cifras son menos confiables.)
La exclusión abre la puerta a otros actores. Altán Redes, Telefónica y su comprador OXIO podrían valorar la compra de este espectro si encaja en sus planes de negocio. El regulador ha señalado en mesas de trabajo que este espectro es una oportunidad para que nuevos operadores locales o proveedores especializados ingresen al mercado de redes privadas en México, un nicho de negocio emergente que ya genera interés a nivel mundial. Según versiones de la industria, ya hay empresarios del sur mexicano interesados en pujar por lotes en esa región.
Si todo avanza según lo planeado, la CRT abrirá el proceso de licitación el lunes 3 de agosto, cuando los interesados presenten su manifestación de interés. Las primeras concesiones podrían entregarse después del 19 de noviembre. Esta es la primera de tres subastas 5G que la CRT tiene previsto realizar este año; las otras dos serán para servicios masivos y cobertura social. Después de siete años de fracasos, México finalmente podría tener su primera subasta 5G.
Notable Quotes
La CRT indicó que el valor mínimo de referencia para cada lote se presentará una vez concluida la consulta pública de 20 días hábiles— Comisión Reguladora de Telecomunicaciones
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué México tardó tanto en hacer esto? Siete años es mucho tiempo.
Porque las subastas anteriores se enredaron en disputas legales, cambios regulatorios y falta de claridad sobre qué se estaba subastando. La CRT es nueva en el rol de regulador; antes había otra autoridad. Este es su debut.
¿Y por qué empezar con redes industriales y no con el 5G masivo que todos conocen?
Porque es más controlable. Las redes industriales son privadas, localizadas, para casos de uso específicos. El 5G masivo es más complejo políticamente y afecta a más gente. Empezar aquí permite que la CRT demuestre que puede hacer una subasta sin que todo se derrumbe.
Entiendo la exclusión de Telcel y AT&T por concentración, pero ¿eso no los deja fuera de un mercado que podría ser importante?
Probablemente no les importa mucho. Ambas ya tienen espectro en bandas similares para hacer exactamente esto. La pregunta real es si van a esperar la subasta de 5G masivo, donde sí pueden participar, o si creen que las redes privadas industriales no valen la pena.
¿Quién se beneficia realmente de esto?
Las empresas de manufactura, logística, automoción. Alguien en una fábrica de semiconductores en Guanajuato podría tener su propia red 5G privada para conectar máquinas, sensores, robots. Eso es lo que la CRT está vendiendo. Y Altán o OXIO podrían convertirse en proveedores de esas redes.
¿Qué pasa si nadie puja?
Entonces México sigue sin una subasta 5G concretada. Pero la CRT ha hablado con la industria. Hay interés. No es garantizado, pero no parece un fracaso anunciado.