La fragilidad en personas mayores es reversible: estudios demuestran que programas de ejercicio multicomponente pueden restaurar robustez en dos tercios de pacientes nonagenarios. Muchos síntomas como lentitud, pérdida de fuerza o cambios cognitivos se asumen erróneamente como envejecimiento normal, retrasando diagnósticos y tratamientos que preservan autonomía.
Cristina Alonso: la clave no es vivir 100 años, sino mantener la autonomía
La fragilidad no es una sentencia inevitable
¿Por qué insiste tanto Alonso en que la fragilidad es reversible? ¿No es un poco optimista?
No, porque lo respaldan ensayos clínicos controlados. El estudio de Casas-Herrero y Cadore con nonagenarios es bastante contundente: dos tercios de los participantes pasaron de frágiles a robustos en cuatro semanas.
Pero ¿qué significa "reversible" exactamente? ¿Vuelven a la capacidad que tenían a los 60? ¿O simplemente mejoran dentro de su rango actual?
Mejoran dentro de su rango actual. El punto es que la fragilidad no es una puerta de un solo sentido. Puedes intervenir.
¿Y por qué entonces tantos médicos no lo saben? ¿Por qué se asume que la lentitud es normal?
Porque en las facultades de Medicina españolas apenas hay formación en geriatría. Alonso dice que los graduados salen con 10 a 15 horas.
Eso es un número que ella da. ¿Es un estudio sistemático o una observación de su experiencia?
Parece ser su observación. Pero el punto es válido: si los médicos no aprenden a diferenciar enfermedad de envejecimiento normal, los pacientes no reciben intervenciones que podrían preservar su autonomía.
¿Y Galicia qué está haciendo diferente?
Alonso está liderando un cambio de modelo en el Hospital de Pontevedra: pasar de medicina centrada en la enfermedad a medicina centrada en capacidad funcional.
¿Es un cambio que ya está implementado o es una propuesta?
Está en marcha. Pero el alcance real, cuántos pacientes, cuáles son los resultados medibles, eso no está detallado en lo que tenemos.
¿Entonces Galicia es un laboratorio o una solución?
Un laboratorio. Alonso dice que lo que Galicia haga bien hoy, España lo necesitará mañana.
Il Polso
- Esperanza de vida en España: 84,01 años en 2024
- Programa de ejercicio multicomponente revirtió fragilidad en 66,7% de pacientes nonagenarios
- Médicos españoles reciben 10-15 horas de formación en geriatría en facultades de Medicina
- Cristina Alonso dirige la Unidad de Geriatría del Hospital de Pontevedra
La fragilidad en personas mayores es reversible: estudios demuestran que programas de ejercicio multicomponente pueden restaurar robustez en dos tercios de pacientes nonagenarios. Muchos síntomas como lentitud, pérdida de fuerza o cambios cognitivos se asumen erróneamente como envejecimiento normal, retrasando diagnósticos y tratamientos que preservan autonomía.
Una geriatra española destaca que la clave no es vivir más años sino mantener la capacidad funcional y retrasar la fragilidad mediante actividad física y buenos hábitos.
España envejece, y los números lo confirman: la esperanza de vida al nacer llegó a 84,01 años en 2024, según el Instituto Nacional de Estadística. Pero Cristina Alonso, geriatra y especialista en fragilidad, plantea una pregunta que importa más que cualquier cifra de longevidad. No se trata de cuántos años viviremos, sino en qué condiciones los viviremos. "En realidad, envejecer no lo podemos parar", explica en el podcast Vivir 100 años de la Cadena SER. "Pero sí que está claro que, según cómo vivimos, envejecemos".
Alonso, que fue presidenta de la Sociedad Española de Medicina Geriátrica y actualmente dirige la Unidad de Geriatría del Hospital de Pontevedra, rechaza el concepto de "envejecer menos". La clave, dice, está en "mantenernos mejor". Define la fragilidad como ese estadio donde la capacidad intrínseca se erosiona, el paso previo a la discapacidad. Pero aquí viene lo importante: la fragilidad no es una sentencia. Estudios clínicos controlados de alto nivel han demostrado que programas simples de actividad física pueden revertirla. Un ensayo clínico aleatorizado de Casas-Herrero y Cadore, publicado en Age, lo prueba: un programa de ejercicio multicomponente de cuatro semanas en pacientes nonagenarios logró restaurar la robustez física en el 66,7% de los participantes.
El problema, según Alonso, es que confundimos enfermedad con envejecimiento normal. "Ser muy lento, tener limitaciones, eso no es envejecimiento normal", advierte. Esa confusión tiene consecuencias reales: muchas personas mayores no reciben la atención que necesitan porque sus síntomas se descartan como inevitables. El dolor, la lentitud al caminar, la pérdida de fuerza, las caídas, las limitaciones sensoriales, incluso ciertos cambios cognitivos se asumen como parte del proceso. "Si damos por sentado que determinados cambios cognitivos forman parte del envejecimiento, podemos retrasar el diagnóstico y las intervenciones que ayudan a preservar la autonomía y la calidad de vida", lamenta.
La Organización Mundial de la Salud define el envejecimiento saludable desde una perspectiva funcional: mantener la capacidad para seguir haciendo aquello que da sentido a la vida. Una alimentación adecuada, actividad física y entornos sociales favorables reducen el riesgo de enfermedad y dependencia. Pero para que esto sea posible, los médicos necesitan formación. Alonso denuncia que en las facultades de Medicina españolas, los graduados salen con apenas 10 a 15 horas de formación en geriatría. Sin embargo, hay un dato esperanzador: cuando hay formación en geriatría, más médicos eligen la especialidad.
Desde Pontevedra, Alonso ha puesto en marcha un cambio de modelo en la atención a las personas mayores. El objetivo es pasar de una medicina centrada en la enfermedad a una medicina centrada en la capacidad funcional. Como ella misma lo resume: "Lo que Galicia haga bien en envejecimiento hoy, España lo necesitará mañana". Galicia se convierte así en laboratorio de un enfoque que podría replicarse en el resto del país, donde la pregunta sobre cómo vivir esos años adicionales se vuelve cada vez más urgente.
Citazioni salienti
Envejecer no lo podemos parar, pero según cómo vivimos, envejecemos— Cristina Alonso, geriatra
Lo que Galicia haga bien en envejecimiento hoy, España lo necesitará mañana— Cristina Alonso