Un peso en crédito hipotecario para vivienda usada podría multiplicarse hasta 4,8 veces en crecimiento económico, según investigación de centros de pensamiento. Solo 35% de viviendas en Colombia acceden a deuda hipotecaria y la venta promedio tarda 18 meses, comparado con 2 semanas en otros países.
Crédito hipotecario para vivienda usada: el multiplicador económico que Colombia necesita
900 mil millones de pesos atrapados en ladrillo que no fluyen
¿Cómo es posible que un peso se multiplique 4,8 veces? Eso suena a que alguien está contando el mismo dinero varias veces.
No es que el dinero se multiplique mágicamente. Lo que el estudio mide es el efecto en cascada. Cuando alguien obtiene un crédito hipotecario, usa ese dinero para comprar una casa usada. El vendedor recibe ese dinero y lo gasta en otras cosas—reparaciones, educación, negocios. Esos gastos generan ingresos para otros, que a su vez gastan. Es el efecto multiplicador clásico de la economía.
Pero ese multiplicador de 4,8 depende de supuestos sobre cómo la gente gasta ese dinero. ¿Cuáles son esos supuestos? ¿Está documentado en el estudio completo o solo en el comunicado de prensa?
Es una pregunta justa. El comunicado no detalla la metodología completa. Lo que sí sabemos es que ANIF y Colombia Fintech lo presentaron como resultado de un estudio, pero los detalles técnicos no están en el artículo.
Y si solo el 35% de las viviendas acceden a hipoteca, ¿eso significa que el 65% está fuera del sistema?
Exactamente. Eso quiere decir que hay 900 mil millones de pesos en viviendas que no están siendo usadas como activos financieros. La gente no puede acceder a crédito usando su casa como garantía.
Aunque hay que ser cuidadoso: eso no significa que todas esas viviendas deberían tener hipoteca. Algunas están pagadas, algunas están en manos de personas que no quieren endeudarse. El 35% podría ser cercano al óptimo en algunos contextos.
¿Y por qué tarda 18 meses vender una casa en Colombia cuando en otros países tarda dos semanas?
Hay varios factores: procesos legales más lentos, menos transparencia en el mercado, menos plataformas digitales, menos competencia entre intermediarios. Es un mercado poco eficiente.
Pero también hay que notar que esos 18 meses podrían incluir casas que nunca se venden. Si estamos midiendo solo las que se venden, el promedio podría ser diferente.
¿Qué pasó con Mi Casa Ya que lo suspendieron?
Era un programa de subsidios para vivienda nueva. Cuando se suspendió, muchos compradores se retiraron, muchas construcciones se cancelaron. El sector constructor perdió impulso.
Y eso es importante porque muestra que el sector constructor está en problemas reales, no solo por falta de demanda sino por cambios en política pública. El mercado de vivienda usada podría ser una válvula de escape, pero no es lo mismo que reactivar la construcción.
Le Pouls
- Cada peso de crédito hipotecario para vivienda usada podría generar 4,8 pesos de crecimiento económico
- Solo el 35% de viviendas en Colombia acceden a deuda hipotecaria
- La venta de vivienda usada tarda 18 meses en Colombia versus 2 semanas en otros países
- La participación del sector constructor en el PIB cayó de 12,4% en 2015 a 9,5% en 2025
- 480 mil personas salieron del mercado de crédito formal en 2025
Un peso en crédito hipotecario para vivienda usada podría multiplicarse hasta 4,8 veces en crecimiento económico, según investigación de centros de pensamiento. Solo 35% de viviendas en Colombia acceden a deuda hipotecaria y la venta promedio tarda 18 meses, comparado con 2 semanas en otros países.
Estudio de ANIF y Colombia Fintech indica que cada peso de crédito hipotecario para vivienda usada genera multiplicador de 4,8 pesos en crecimiento económico, pero Colombia enfrenta barreras de liquidez y acceso.
El presidente Abelardo De La Espriella tiene una meta clara: que la economía colombiana crezca 6% anual. Un sector está levantando la mano para ayudar a lograrlo, y no es el que muchos esperarían. Se trata de la compra de vivienda usada, un mercado que permanece en gran medida dormido pero que, según un estudio reciente, podría ser un multiplicador económico de proporciones considerables.
La investigación conjunta del centro de pensamiento ANIF y Colombia Fintech presenta un hallazgo que suena casi demasiado bueno para ser verdad: por cada peso que se moviliza a través de crédito hipotecario para la compra de una casa de segunda mano, la economía podría crecer hasta 4,8 pesos. Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, lo expresó con claridad: en Colombia hay más de 900 mil millones de pesos atrapados en ladrillo, en viviendas que sus dueños poseen pero no pueden convertir en liquidez. Si ese capital pudiera fluir, el multiplicador económico sería cercano a 4,8 pesos por cada peso prestado. La magnitud de esa cifra invita a la reflexión sobre lo que significaría para una economía que lleva años desacelerada.
Actualmente, la participación del sector hipotecario en el PIB colombiano ronda el 5%, una cifra que palidece frente a la de otros países. En Estados Unidos, el sector representa aproximadamente el 50% del PIB anual, mientras que en Chile alcanza el 26%. Esa brecha no es meramente estadística; refleja una diferencia fundamental en cómo se moviliza el capital y cómo las familias acceden a recursos. Colombia, según Santos, sigue siendo un país de ahorradores que enfrenta dificultades inmensas para convertir esos ahorros en liquidez a través del mercado de vivienda.
El problema es tangible y bien documentado. Mientras que en otros países la venta de una vivienda usada tarda en promedio dos semanas, en Colombia el proceso se extiende a casi 18 meses. Esa demora no es un inconveniente menor; es un obstáculo que desalienta tanto a vendedores como a compradores y que mantiene el capital inmóvil. Más revelador aún es que solo el 35% de las viviendas existentes en el país acceden a una deuda hipotecaria. El resto permanece fuera del sistema financiero formal, sin poder servir como colateral para otros créditos o como puente hacia mayor inclusión financiera.
Santos propuso una solución que apunta hacia la modernización: impulsar normas que permitan la entrada de nuevos actores que, a través de la tecnología, ofrezcan acceso digital e inmediato a hipotecas. Eso permitiría que las personas conviertan un activo que ya poseen—su vivienda—en recursos líquidos sin los trámites que hoy toman meses. Paralelamente, pidió que se establezcan políticas de inclusión financiera, como la expansión del sistema de pagos inmediatos Bre-B, para que más colombianos se integren al ecosistema financiero formal. La cifra que subraya la urgencia es preocupante: 480 mil personas salieron del mercado de crédito formal en 2025.
Desde la ANIF, José Ignacio López agregó otra dimensión al problema. El sector constructor ha estado perdiendo terreno durante casi una década. En 2015, su participación en el PIB era del 12,4%; para 2025 había caído al 9,5%. La suspensión del programa Mi Casa Ya agravó la situación: el desistimiento de viviendas VIS llegó al 15%, el 30% de las unidades VIS terminadas permanecen sin vender, y el 70% de las unidades VIS canceladas nunca se completaron. López enfatizó que aunque no se debe elegir entre vivienda nueva o usada, el país necesita enfocarse en el mercado de vivienda usada como una solución ante la desaceleración del sector constructor.
Los beneficios de ampliar el acceso a crédito hipotecario van más allá del crecimiento económico inmediato. López señaló que cuando los hogares colombianos acceden a vivienda y a crédito hipotecario, ese activo funciona como colateral que abre puertas a otros tipos de crédito: productivo, de emprendimiento, de consumo. Se genera un relacionamiento con el sector financiero que expande la inclusión más allá del crédito hipotecario inicial. Además, el acceso a seguros de vivienda se vuelve más probable, algo que el terremoto del 10 de agosto demostró que es crítico.
La invitación de los expertos es clara: el Gobierno Nacional y el sector bancario deben trabajar juntos para acelerar el acceso a crédito hipotecario, tanto para vivienda nueva como usada. No se trata de una propuesta ideológica sino de una lectura pragmática de cómo reactivar una economía que ha estado desacelerada durante años. El multiplicador de 4,8 pesos por cada peso prestado no es una promesa mágica; es el resultado de un análisis que sugiere que hay capital atrapado esperando ser liberado, y que las herramientas para hacerlo—tecnología, regulación, inclusión financiera—ya existen o pueden crearse rápidamente.
Citations marquantes
Un peso movilizado a través de crédito hipotecario en esos más de 900 mil millones de pesos en ladrillo genera un multiplicador de cerca de 4,8 pesos en crecimiento de la economía— Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech
Cuando los hogares colombianos tienen acceso a vivienda y crédito hipotecario, ese activo sirve como colateral para acceder a crédito productivo, de emprendimiento y de consumo— José Ignacio López, presidente de ANIF