En un momento en que la agricultura global se reinventa a través de la tecnología, Costa Rica ha decidido que su industria bananera no quedará atrás. PROCOMER y CORBANA, junto con CIBSA y varias universidades, han puesto en marcha un programa de formación en drones agrícolas, agricultura de precisión y análisis geoespacial para 155 personas, con una inversión que supera los 26 millones de pesos colombianos. La iniciativa no es solo técnica: es una apuesta deliberada por construir talento humano capaz de llevar sostenibilidad, competitividad e innovación al corazón de uno de los sectores export
Costa Rica impulsa capacitación en drones y agricultura de precisión para sector bananero
La competitividad depende cada vez más de la capacidad para formar talento especializado
¿Por qué ahora? ¿Qué cambió en la industria bananera que hace que la capacitación en drones sea urgente?
La agricultura de precisión no es una opción de lujo. Los competidores internacionales ya están usando estas tecnologías. Si Costa Rica no forma el talento ahora, pierde mercado y eficiencia. Es una carrera.
Pero 155 personas es un número pequeño para transformar un sector completo. ¿Cómo se escala esto?
Es cierto que es un inicio. Pero estos 155 son multiplicadores. Los 15 de CIBSA llevan el conocimiento a sus operaciones. Los 140 aspirantes se dispersan por la industria. Y los seis talleres en universidades crean un ecosistema de formación continua.
¿Qué pasa con los que no pueden acceder a esta capacitación? ¿Se crea una brecha?
Es un riesgo real. Por eso la participación de universidades es clave. Abre el acceso más allá de CIBSA. Pero sí, hay una ventana de oportunidad que no todos pueden aprovechar en este momento.
¿Y los agroquímicos? ¿Realmente los drones reducen su uso?
Ese es el potencial. Con monitoreo preciso, detectas plagas antes de que se propaguen. Aplicas tratamientos solo donde los necesitas, no en toda la plantación. Es más eficiente y menos tóxico.
¿Quién se beneficia más: la empresa o el ambiente?
Ambos, pero de formas diferentes. CIBSA mejora rendimiento y reduce costos. El ambiente respira porque hay menos químicos. Los trabajadores ganan porque sus empleos se vuelven más técnicos y mejor remunerados. Es raro encontrar un win-win tan claro.
Der Puls
- La agricultura bananera costarricense enfrenta una presión creciente: modernizarse o perder terreno frente a competidores que ya integran tecnología de precisión en sus operaciones.
- PROCOMER y CORBANA respondieron con un programa de formación técnica que involucra a 155 personas entre colaboradores de empresa y aspirantes a empleo, financiado en un 70% por fondos públicos.
- Veinticinco personas ya están en pleno proceso de certificación como pilotos de sistemas remotos pilotados agrícolas, con exámenes ante la Dirección General de Aviación Civil como parte del recorrido.
- El primer taller de Agricultura de Precisión ya concluyó con 35 estudiantes universitarios, y los talleres de liderazgo en Pococí avanzan durante agosto, marcando un ritmo sostenido de ejecución.
- El horizonte apunta a cultivos mejor monitoreados, detección temprana de plagas y una reducción concreta del uso de agroquímicos, con decisiones agronómicas respaldadas por datos reales.
En un momento en que la agricultura global se reinventa a través de la tecnología, Costa Rica ha decidido que su industria bananera no quedará atrás. PROCOMER y CORBANA, junto con CIBSA y varias universidades, han puesto en marcha un programa de formación en drones agrícolas, agricultura de precisión y análisis geoespacial para 155 personas, con una inversión que supera los 26 millones de pesos colombianos. La iniciativa no es solo técnica: es una apuesta deliberada por construir talento humano capaz de llevar sostenibilidad, competitividad e innovación al corazón de uno de los sectores exportadores más importantes del país.
Costa Rica ha puesto en marcha una transformación tecnológica en su industria bananera. PROCOMER y CORBANA, con el respaldo de CIBSA y varias universidades públicas, lanzaron un programa de formación para 155 personas en operación de drones agrícolas, agricultura de precisión y análisis de datos geoespaciales. La inversión supera los 26 millones de pesos colombianos, con PROCOMER cubriendo el 70% del costo.
El programa parte de una convicción clara: la competitividad agrícola moderna depende de la tecnología. Los participantes —15 colaboradores de CIBSA y 140 aspirantes a empleo— aprenderán a operar drones, interpretar imágenes satelitales y usar software especializado directamente en entornos reales de producción. No se trata de formación teórica desconectada del campo.
La iniciativa ya está en marcha. Veinticinco personas cursan actualmente la certificación en operación de sistemas remotos pilotados (RPAS), entre ellas estudiantes de la Universidad de Costa Rica, el Tecnológico de Costa Rica y la Universidad Nacional. El proceso incluye etapas académicas, exámenes teóricos y evaluaciones prácticas ante la Dirección General de Aviación Civil. Mientras tanto, ya finalizó el primer taller de Agricultura de Precisión en San José, y en agosto avanzan talleres de liderazgo en el Colegio Bilingüe de Pococí.
El programa contempla seis talleres en distintas sedes universitarias. Los resultados esperados incluyen la certificación de 25 pilotos de drones agrícolas y el acceso a herramientas de análisis de datos. Pero el objetivo de fondo es más amplio: mejorar el monitoreo de cultivos, detectar plagas con anticipación y reducir el uso de agroquímicos mediante decisiones basadas en datos reales.
Laura López, de PROCOMER, subrayó que la competitividad exportadora depende de formar talento especializado. Marcial Chaverri, de CORBANA, destacó el impacto esperado tanto en la industria como en las comunidades. Antonio Juárez, de CIBSA, celebró la convergencia entre sector privado, instituciones públicas y academia. Lo que está ocurriendo en Costa Rica es precisamente eso: una alianza deliberada para que el país no quede rezagado en la revolución tecnológica que ya está redefiniendo la agricultura global.
Costa Rica está apostando por una transformación tecnológica en su industria bananera. La Promotora del Comercio Exterior (PROCOMER) y la Corporación Bananera Nacional (CORBANA), junto con la Compañía Nacional de Banano (CIBSA), han puesto en marcha un programa de formación que busca preparar a 155 personas en el manejo de drones agrícolas, agricultura de precisión y análisis geoespacial. La inversión supera los 26 millones de pesos colombianos —aproximadamente 8.465 dólares— de los cuales PROCOMER financiará el 70 por ciento.
El programa responde a una realidad que ya es innegable en la agricultura moderna: la competitividad depende cada vez más de la capacidad de incorporar tecnología en los procesos productivos. Los participantes incluyen 15 colaboradores de CIBSA y 140 aspirantes a empleo que desarrollarán conocimientos en operación de drones, teledetección, sensores, análisis de datos geoespaciales y software especializado. Estos aprendizajes se aplicarán directamente en entornos reales de producción agrícola, no en aulas desconectadas de la realidad del campo.
La iniciativa ya está en movimiento. Veinticinco personas participan actualmente en un curso teórico-práctico para obtener la licencia en operación de sistemas remotos pilotados (RPAS) agrícolas. Entre ellos hay colaboradores de CIBSA y estudiantes de la Universidad de Costa Rica, el Tecnológico de Costa Rica y la Universidad Nacional. El proceso comenzó en abril e incluye una etapa académica rigurosa, exámenes teóricos oficiales y evaluaciones prácticas ante la Dirección General de Aviación Civil. En paralelo, ya concluyó el primer taller de Agricultura de Precisión con 35 estudiantes de la Universidad de Costa Rica en San José, y durante agosto se desarrollan talleres de liderazgo y emprendimiento en el Colegio Bilingüe de Pococí.
La estructura del programa contempla seis talleres en distintas sedes universitarias, con una participación estimada de 30 personas por actividad. Los resultados esperados son concretos: certificación de 25 participantes en operación de drones agrícolas y acceso a herramientas especializadas para análisis de datos. Pero más allá de los números, la formación busca implementar prácticas de monitoreo más eficientes que reduzcan el uso de agroquímicos.
Desde el punto de vista productivo, la tecnología abre posibilidades tangibles. Los drones y herramientas asociadas permitirían mejorar el monitoreo de los cultivos, fortalecer la detección temprana de plagas y enfermedades, optimizar la utilización de insumos y respaldar decisiones agronómicas basadas en datos e imágenes reales. Laura López, gerente general de PROCOMER, lo expresó de manera directa: la competitividad del sector exportador depende cada vez más de la capacidad del país para formar talento especializado, preparado para incorporar tecnología, innovación y sostenibilidad en los procesos productivos.
Marcial Chaverri, gerente general de CORBANA, enfatizó que la iniciativa busca que colaboradores y futuros trabajadores se incorporen a la modernización del sector agrícola costarricense, fortaleciendo tanto la competitividad de la industria como el desarrollo de las comunidades. Antonio Juárez, gerente de Finca de CIBSA, agregó que la colaboración entre instituciones, empresas y el sector académico permitirá avanzar hacia una agricultura más moderna, precisa e innovadora. Lo que está ocurriendo aquí es una convergencia deliberada: el sector privado, las instituciones públicas y la academia trabajando juntas para que Costa Rica no quede rezagada en una transformación tecnológica que ya está redefiniendo la agricultura global.
Bemerkenswerte Zitate
La competitividad del sector exportador depende cada vez más de la capacidad del país para formar talento especializado, preparado para incorporar tecnología, innovación y sostenibilidad en los procesos productivos— Laura López, gerente general de PROCOMER
La colaboración entre instituciones, empresas y el sector académico permitirá avanzar hacia una agricultura más moderna, precisa e innovadora, además de fortalecer la competitividad y sostenibilidad de las operaciones del sector bananero— Antonio Juárez, gerente de Finca de CIBSA