Correos en Sancti Spíritus usa ambulancias y guaguas escolares para distribuir periódicos

Periódicos en ambulancias, combustible que no existe
La falta de gasolina obliga a Correos a usar vehículos médicos y escolares para distribuir la prensa escrita en Sancti Spíritus.
Mark

¿Cómo es posible que Correos use ambulancias para repartir periódicos? ¿No hay vehículos de reparto disponibles?

Mimi

No hay combustible. Correos tiene asignado recoger los periódicos cada martes en Santa Clara, pero sin gasolina no puede hacer ese viaje. Entonces piden prestados vehículos de otros organismos.

Luke

Pero espera, ¿esos vehículos médicos y escolares tienen combustible? ¿O simplemente están menos utilizados?

Mimi

La fuente no lo especifica. Solo dice que Correos se apoya en ellos. Probablemente sean vehículos que ya están en circulación y pueden desviarse ocasionalmente.

Mark

¿Cuánto tiempo de retraso estamos hablando en promedio?

Mimi

Uno o dos días es lo más común, según el director adjunto. Pero ha habido casos donde los periódicos no llegan en toda una semana.

Luke

¿Y cuántas veces ha pasado eso? Dice "muy pocas veces", pero eso es vago. No sabemos si es una vez al mes o una vez al año.

Mimi

Tienes razón. El reconocimiento es importante, pero los números específicos no están ahí. Lo que sí es claro es que esto refleja un problema más grande: la industria de prensa escrita cubana está en crisis estructural.

Mark

¿Desde cuándo?

Mimi

Desde marzo de este año, los periódicos nacionales solo se imprimen una vez por semana. Los periódicos provinciales dejaron de imprimirse completamente.

Luke

¿Y eso es permanente o temporal?

Mimi

La fuente sugiere que es estructural. Habla de deterioro tecnológico, escasez de insumos y limitaciones financieras que no han sido revertidas. No suena a algo que vaya a cambiar pronto.

  • La falta de combustible impide que Correos de Sancti Spíritus recoja los periódicos cada martes en Santa Clara, rompiendo el único eslabón que conecta la imprenta con los lectores.
  • Para no detener por completo la distribución, la empresa recurre a ambulancias, autobuses escolares y vehículos prestados de otros organismos que tampoco tienen recursos de sobra.
  • Los retrasos se acumulan en cascada: un día perdido en la recogida se convierte en uno o dos días adicionales de espera para los lectores, y en casos extremos los ejemplares no llegan en toda la semana.
  • Desde marzo de 2026, Granma y Juventud Rebelde ya solo se imprimen una vez por semana con ocho páginas, y los periódicos provinciales desaparecieron del formato impreso por completo.
  • La crisis no es logística ni coyuntural: la industria poligráfica cubana arrastra escasez crónica de insumos, tecnología deteriorada y un colapso financiero que ninguna medida ha logrado revertir.

En Sancti Spíritus, Cuba, las ambulancias y los autobuses escolares han asumido el papel que debería corresponder a los vehículos de Correos: llevar la prensa escrita desde Santa Clara hasta los lectores de los municipios. Lo que parece una anécdota de ingenio improvisado revela, en realidad, el estado terminal de una industria que ya no puede sostenerse con sus propios medios. La crisis del combustible no es la causa, sino el espejo más reciente de un sistema de prensa escrita que opera en emergencia permanente.

En Sancti Spíritus, distribuir periódicos se ha convertido en un ejercicio de improvisación permanente. Correos de la provincia admite abiertamente que, ante la falta de combustible, debe apoyarse en ambulancias, autobuses escolares y vehículos de otros organismos para trasladar la prensa escrita desde Santa Clara hasta los municipios espiritanos.

Yoelvis Espinosa Cabrera, director adjunto de Correos, explicó que la empresa tiene asignada la recogida de periódicos cada martes en el Poligráfico de Santa Clara. El problema surge cuando no hay combustible para hacer ese viaje: la recogida se pospone y el efecto se propaga hacia abajo. Los lectores reciben sus ejemplares con uno o dos días de retraso, y en casos excepcionales los periódicos quedan pendientes hasta el siguiente ciclo semanal.

Lo que ocurre en Sancti Spíritus es síntoma de una crisis más amplia. Desde el 2 de marzo de este año, Granma y Juventud Rebelde se imprimen una sola vez por semana, los martes, con apenas ocho páginas. Los periódicos provinciales dejaron de circular en formato impreso por completo. Las autoridades atribuyen estos cambios a la falta de papel, combustible y recursos financieros.

Pero el fondo del problema es estructural. La industria poligráfica cubana acumula años de escasez crónica de insumos, tecnología de impresión deteriorada sin posibilidad de reemplazo y un déficit financiero persistente. Que las ambulancias deban repartir periódicos no es una solución de emergencia: es la señal de que todo el sistema de prensa escrita funciona con recursos prestados de sectores que tampoco tienen suficiente.

En Sancti Spíritus, la distribución de periódicos se ha convertido en un acto de improvisación. Correos de la provincia reconoce abiertamente que la falta de combustible ha obligado a la empresa a depender de ambulancias, autobuses escolares y vehículos de otros organismos para llevar la prensa escrita desde Santa Clara hasta los lectores de los municipios. Lo que debería ser un proceso rutinario se ha fragmentado en una cadena de retrasos que pueden extenderse uno, dos o incluso más días.

Yoelvis Espinosa Cabrera, director adjunto de Correos en Sancti Spíritus, explicó el funcionamiento actual del sistema. La empresa tiene asignado recoger los periódicos cada martes en el Poligráfico de Santa Clara. Una vez que los ejemplares llegan a territorio espirituano, comienza el verdadero desafío: trasladarlos a los diferentes municipios. Como Correos carece de combustible suficiente para sus propios vehículos, la entidad se apoya en medios de transporte ajenos. Entre los recursos utilizados están guaguas de transporte escolar, vehículos disponibles de otras empresas e incluso coches médicos. Solo después de que los periódicos alcanzan cada municipio, los carteros locales proceden al reparto habitual.

El cuello de botella es claro: cuando no hay combustible para hacer el viaje hasta Santa Clara, la recogida debe posponerse. Esto genera un efecto cascada. Si la recogida se atrasa un día, los periódicos llegan con uno o dos días de retraso a manos de los lectores. Espinosa reconoció que en ocasiones excepcionales, los ejemplares no llegan durante toda la semana y quedan pendientes hasta el siguiente ciclo de distribución. Sin embargo, matizó que estos casos extremos no son lo habitual. Según su descripción, lo más frecuente es que cuando ocurre un atraso, este se limite a uno o dos días adicionales, típicamente entre miércoles y jueves.

Esta situación de Sancti Spíritus es síntoma de una crisis más profunda que afecta a toda la industria de la prensa escrita cubana. Desde el 2 de marzo de este año, los principales periódicos nacionales Granma y Juventud Rebelde redujeron drásticamente su circulación: ahora se imprimen una sola vez por semana, los martes, con solo ocho páginas. Los periódicos provinciales dejaron de circular en formato impreso completamente. Las autoridades atribuyeron estos cambios a la falta de papel, combustible y recursos financieros.

Pero el problema trasciende estas limitaciones inmediatas. La industria poligráfica cubana arrastra una crisis estructural profunda. La escasez de insumos es crónica, la tecnología de impresión se ha deteriorado sin poder ser reemplazada, y las limitaciones financieras persisten sin que las autoridades hayan logrado revertir la tendencia. La distribución de periódicos en ambulancias y guaguas escolares no es una solución temporal; es un síntoma de que el sistema de prensa escrita opera en condiciones de emergencia permanente, donde cada eslabón de la cadena depende de recursos prestados de otros sectores que tampoco están en abundancia.

Ese caso se ha dado, pero no es lo cotidiano. Lo cotidiano es que el día que se atrase, no se atrase tantos días: miércoles, jueves, más tardar, es lo que casi siempre ocurre.
— Yoelvis Espinosa Cabrera, director adjunto de Correos en Sancti Spíritus
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