Los lanzamientos violan resoluciones de la ONU y representan una amenaza regional, según funcionarios de Japón, Corea del Sur y EE.UU. La Administración Biden minimiza las pruebas como "costumbre" mientras mantiene apertura al diálogo, aunque Pionyang condiciona respuestas al cese de "políticas hostiles".
Corea del Norte lanza misiles balísticos en segundo ensayo de la semana
Poco ha cambiado en el Gobierno de Corea del Norte
¿Por qué importa que sean misiles balísticos específicamente y no solo "proyectiles"?
Porque los misiles balísticos están explícitamente prohibidos por resoluciones de la ONU. Los de corto alcance del fin de semana anterior, técnicamente, no violan esas prohibiciones. Esto es diferente.
Pero espera—¿confirmó alguien definitivamente que eran balísticos, o es lo que presumen? El comunicado dice "presuntamente".
Funcionarios de Japón, Corea del Sur y EE.UU. lo confirmaron. Un alto funcionario estadounidense lo confirmó específicamente a CNN.
Bien. Entonces es confirmado. Pero la inteligencia estadounidense aún estaba analizando qué tipo exacto era.
¿Qué está tratando de lograr Corea del Norte con esto?
Según los expertos, mejora tecnológica, respuesta a los ejercicios conjuntos, y enviar un mensaje a Washington sobre sus capacidades.
¿Eso es especulación de expertos o está documentado en acciones previas?
Es análisis de expertos, pero el patrón es claro: lanzaron misiles de corto alcance el fin de semana después de que EE.UU. y Corea del Sur realizaran ejercicios. Esto es una escalada deliberada.
¿Qué dice Biden al respecto?
Dice que "poco ha cambiado". Sus funcionarios lo minimizan como "costumbre".
Pero también dicen que Biden está abierto al diálogo. ¿Eso es consistente?
Aparentemente sí, según ellos. Pero Corea del Norte condiciona cualquier respuesta al cese de lo que llama "políticas hostiles".
¿Cuál es el siguiente paso?
Jake Sullivan discutirá la política con Japón y Corea del Sur la próxima semana. Suga visitará Washington el próximo mes. Todo está en movimiento, pero sin dirección clara aún.
Il Polso
- Dos misiles balísticos lanzados el jueves desde Hamgyong del Sur
- Segundo lanzamiento en una semana; primero desde que Biden asumió el cargo
- Proyectiles recorrieron 450 kilómetros con altitud máxima bajo 100 kilómetros
- Violan resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU
- Corea del Norte condiciona respuesta al cese de "políticas hostiles" estadounidenses
Los lanzamientos violan resoluciones de la ONU y representan una amenaza regional, según funcionarios de Japón, Corea del Sur y EE.UU. La Administración Biden minimiza las pruebas como "costumbre" mientras mantiene apertura al diálogo, aunque Pionyang condiciona respuestas al cese de "políticas hostiles".
Corea del Norte disparó al menos dos misiles balísticos, el segundo lanzamiento en una semana y el primero desde que Biden asumió la presidencia, en medio de tensiones diplomáticas con Washington.
Corea del Norte disparó al menos dos misiles balísticos el jueves, marcando el segundo ensayo en una semana y el primero de este tipo desde que Joe Biden asumió la presidencia en enero. Los proyectiles fueron lanzados desde la provincia de Hamgyong del Sur hacia el mar de Japón, recorriendo aproximadamente 450 kilómetros con una altitud máxima inferior a los 100 kilómetros, según confirmaron funcionarios de Japón, Corea del Sur y Estados Unidos.
Los lanzamientos ocurren en un momento de profunda incertidumbre diplomática entre Pionyang y Washington. El primer ministro japonés, Yoshihide Suga, convocó de inmediato una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad Nacional, calificando los disparos como una "amenaza para la seguridad y la paz en la región" que viola resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Japón confirmó que los misiles no cayeron en territorio nipón ni en su zona económica exclusiva. Corea del Sur también reunió su Consejo de Seguridad Nacional para analizar los datos del lanzamiento junto con Washington.
Desde la capital estadounidense, un alto funcionario confirmó a CNN que se trataba efectivamente de dos misiles balísticos, aunque la inteligencia aún estaba determinando el tipo exacto de arma y su alcance final. El Comando del Pacífico del Ejército de EE.UU. emitió un comunicado señalando que los disparos "ponen de relieve la amenaza que representa el programa de armas ilícitas" de Corea del Norte para la región y la comunidad internacional. Sin embargo, la Administración Biden adoptó un tono más contenido. El presidente declaró que "poco ha cambiado" en el Gobierno norcoreano, mientras que funcionarios de su equipo restaron importancia a las pruebas, describiéndolas como algo "de costumbre" y subrayando que los misiles del fin de semana anterior —cuando Corea del Norte lanzó múltiples proyectiles de corto alcance— no violaban técnicamente las prohibiciones de la ONU.
Este segundo lanzamiento en siete días refleja una escalada deliberada. Según Vipin Narang, experto en asuntos nucleares del Instituto Tecnológico de Massachusetts, las pruebas de misiles balísticos permiten a Corea del Norte mejorar su tecnología, responder proporcionadamente a los ejercicios militares conjuntos de EE.UU. y Corea del Sur, y demostrar a Washington que está modernizando su arsenal. Los disparos del fin de semana anterior fueron una reacción directa a esos ejercicios bilaterales, que Pionyang considera una provocación.
La posición de la Administración Biden permanece en construcción. El asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, está programado para discutir la cuestión la próxima semana con sus homólogos de Japón y Corea del Sur, mientras que la Casa Blanca ha informado que la revisión de su política hacia Corea del Norte se encuentra en "etapas finales". No obstante, Choe Son-hui, primera viceministra de Exteriores de Corea del Norte, señaló que aunque la Casa Blanca ha intentado recientemente iniciar contactos, Pionyang no responderá hasta que Washington abandone sus "políticas hostiles", incluida la realización de ejercicios militares con Seúl.
La hermana del líder norcoreano, Kim Yo-jong, intensificó el tono al condenar los ejercicios conjuntos, advirtiendo a la Administración Biden que debería abstenerse de "causar hedor a pólvora" si desea "dormir en paz". Mientras tanto, el secretario de Estado Antony Blinken, durante su visita a Seúl junto con el secretario de Defensa Lloyd Austin —el primer viaje al extranjero de altos funcionarios de la Administración Biden—, acusó a Corea del Norte de cometer "abusos sistemáticos y generalizados" contra su propio pueblo y reafirmó el compromiso estadounidense con la desnuclearización. El primer ministro japonés, Suga, ha anunciado que discutirá a fondo estas cuestiones con Biden durante su próxima visita a Washington el mes siguiente.
Citazioni salienti
Representan una amenaza para la seguridad y la paz en la región y violan las resoluciones de la ONU— Yoshihide Suga, primer ministro de Japón
Pionyang no responderá hasta que Washington abandone sus políticas hostiles hacia la nación asiática— Choe Son-hui, primera viceministra de Exteriores de Corea del Norte