O se aprueba tal como está o se rechaza. Esa no es una opinión, sino la realidad.
En el último tramo de su mandato, la Comisión Permanente del Congreso peruano aprobó el martes 14 de julio un crédito suplementario de S/ 9,596 millones destinado a obras públicas, trabajadores CAS, docentes y pequeñas empresas. La votación, ajustada al mínimo indispensable con diecisiete votos a favor, se realizó sin debate por la presión del calendario institucional: al día siguiente se instalaría el nuevo Parlamento. El episodio revela cómo la urgencia política puede comprimir los espacios de deliberación democrática, convirtiendo decisiones de gran alcance en actos de pura supervivencia legislativa.
- La aprobación dependió de un solo voto de último momento: el legislador Elvis Vergara cambió su abstención a favor cuando el margen mínimo aún no estaba garantizado.
- Semanas de fricciones entre la Comisión de Presupuesto y el Ministerio de Economía y Finanzas retrasaron reiteradamente la sesión, que se postergó tres veces en un mismo día.
- El presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, cerró la puerta al debate: cualquier modificación al texto habría reiniciado negociaciones imposibles de concluir antes de la instalación del nuevo Parlamento.
- El crédito beneficia a trabajadores CAS con pagos progresivos de gratificaciones y CTS, a docentes con bonos extraordinarios y a pequeñas empresas a través del programa Impulso MYPERÚ.
- El Congreso saliente logró transferir el financiamiento antes de ceder el paso al nuevo Parlamento, pero el proceso dejó expuesta la tensión estructural entre el Legislativo y el Ejecutivo sobre el gasto público.
La Comisión Permanente del Congreso aprobó el martes 14 de julio un crédito suplementario de S/ 9,596 millones con una votación mínima: diecisiete a favor, cuatro abstenciones y cinco en contra. El margen se alcanzó apenas, gracias al cambio de voto de último momento del legislador Elvis Vergara de Acción Popular, quien pasó de abstenerse a respaldar la medida.
El dinero no se limita a infraestructura. La norma contempla el pago progresivo de gratificaciones y CTS para trabajadores CAS, bonos extraordinarios para docentes y personal del servicio militar, el pago de sentencias judiciales en Educación y capital para pequeñas empresas a través del programa Impulso MYPERÚ. El Ejecutivo había presentado el proyecto a mediados de junio, y la Comisión de Presupuesto lo respaldó el 30 de junio con veintiocho votos a favor.
Lo que debía ser un trámite ágil se convirtió en una cadena de postergaciones. La sesión prevista para el 9 de julio fue suspendida por desacuerdos entre la Comisión de Presupuesto, presidida por Alejandro Soto, y el Ministerio de Economía y Finanzas sobre la evaluación de propuestas parlamentarias. El 14 de julio, fecha definitiva, la sesión se reprogramó tres veces en el mismo día —mediodía, 4:30 de la tarde, 9 de la noche— en parte porque el sistema informático del Congreso no cargaba los documentos a tiempo.
Cuando llegó el momento de votar, el presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, descartó el debate: al día siguiente se instalaría la Junta Preparatoria del nuevo Parlamento, y cualquier modificación al texto obligaría a reabrir negociaciones con el Ministerio de Economía y Finanzas sin tiempo suficiente para concluirlas. La medida se sometió a votación tal como estaba, sin posibilidad de enmiendas.
Incluso congresistas que no obtuvieron todo lo que pedían optaron por respaldarla. Waldemar Cerrón, de Perú Libre, votó a favor a pesar de que el texto no incluyó fondos para la Carretera Central solicitada por su bancada, argumentando que el beneficio para trabajadores CAS y docentes justificaba el apoyo. El Congreso saliente cerró así uno de sus últimos actos legislativos, dejando como saldo no solo el financiamiento aprobado, sino también una imagen nítida de cómo la presión del calendario puede reducir la deliberación democrática a una formalidad.
La Comisión Permanente del Congreso de la República votó el martes 14 de julio para aprobar un crédito suplementario de S/ 9,596 millones destinado a financiar el año en curso. La votación fue ajustada: diecisiete legisladores respaldaron la medida, cuatro se abstuvieron y cinco votaron en contra. El margen mínimo requerido se alcanzó apenas, con el legislador Elvis Vergara de Acción Popular cambiando su voto de abstención a aprobación en el último momento.
El dinero no se destina únicamente a obras públicas. La norma también contempla el pago progresivo de gratificaciones y compensación por tiempo de servicios (CTS) para los trabajadores bajo el régimen de Contrato Administrativo de Servicios (CAS), bonos extraordinarios para docentes y personal del servicio militar, el pago de sentencias judiciales en el sector Educación, e inyección de capital para las pequeñas y medianas empresas a través del programa Impulso MYPERÚ. El Ejecutivo presentó el proyecto a mediados de junio, y la Comisión de Presupuesto lo aprobó el 30 de junio con amplio respaldo: veintiocho votos a favor y uno en contra.
Lo que debería haber sido un trámite rápido se convirtió en una maratón de postergaciones. La Comisión Permanente tenía programado debatir la medida el jueves 9 de julio, pero fue suspendida. Las discrepancias entre la Comisión de Presupuesto, presidida por Alejandro Soto, y el Ministerio de Economía y Finanzas generaron fricción sobre los detalles de los proyectos de inversión. Soto explicó que su comisión había elaborado y consensuado el dictamen, pero que existían desacuerdos con el ministerio respecto a cómo se evaluarían las propuestas parlamentarias.
El martes 14 de julio finalmente se fijó como fecha definitiva, pero incluso ese día enfrentó retrasos. La sesión estaba programada para el mediodía, luego se movió a las 4:30 de la tarde, y finalmente se reprogramó para las 9 de la noche. Eduardo Castillo, secretario de la Comisión de Presupuesto, explicó que el sistema informático del Congreso estaba demasiado lento para cargar los documentos y anexos. Pidió que la votación se reanudara alrededor de las 7:30 de la noche para que los legisladores tuvieran tiempo de revisar el material. Fernando Rospigliosi, presidente del Congreso, aceptó el pedido.
Pero cuando llegó la hora de votar, Rospigliosi dejó clara la realidad política: no había más tiempo para debate. Explicó que al día siguiente, miércoles 15 de julio, se instalaría la Junta Preparatoria del nuevo Parlamento, lo que hacía imposible seguir postergando. Advirtió que cualquier modificación al texto obligaría a reiniciar negociaciones con el Ministerio de Economía y Finanzas, algo que ya no era viable dentro del cronograma. "Si sufre alguna modificación, volvería nuevamente a la negociación con el Ministerio de Economía y Finanzas, y ya no habría tiempo para más", enfatizó. Por eso sometió la medida a votación sin permitir debate: o se aprobaba tal como estaba o se rechazaba.
Waldemar Cerrón, congresista de Perú Libre, respaldó la iniciativa a pesar de que no incluyó fondos para la Carretera Central que su bancada había solicitado. Su apoyo se basó en que la medida beneficia a los trabajadores CAS y a los docentes. Con esa votación ajustada de diecisiete a favor, el Congreso saliente logró aprobar el financiamiento antes de que se instalara el nuevo Parlamento. Los trabajadores CAS recibirán el pago progresivo de sus gratificaciones y CTS; los docentes obtendrán bonos extraordinarios; y las pequeñas empresas accederán a recursos para reactivación. Pero el proceso dejó en evidencia las tensiones entre el Legislativo y el Ejecutivo sobre cómo gastar el dinero público, y cómo la presión del calendario puede cercenar el debate democrático.
Notable Quotes
Hemos tenido sucesivas postergaciones. Mañana se instala la Junta Preparatoria del nuevo Congreso, así que este tema se vota ahora: o se aprueba tal como está o se rechaza.— Fernando Rospigliosi, presidente del Congreso
La Comisión de Presupuesto ha elaborado y consensuado el dictamen, pero tenemos algunas discrepancias con el MEF respecto a los proyectos de inversión.— Alejandro Soto, presidente de la Comisión de Presupuesto
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué fue tan ajustada la votación si la Comisión de Presupuesto lo había aprobado casi por unanimidad?
Porque en la Comisión Permanente hay legisladores de diferentes bancadas con prioridades distintas. Algunos querían que el dinero fuera a otros proyectos, como la Carretera Central. El margen mínimo sugiere que hubo resistencia real, no solo formalidades.
¿Qué pasó con todo ese tiempo perdido entre el 9 y el 14 de julio?
Conflictos técnicos y políticos. El Ministerio de Economía y Finanzas tenía objeciones sobre cómo se distribuiría el dinero en inversiones específicas. Eso no se resuelve en una tarde. Pero al final, el calendario político ganó: el nuevo Congreso se instalaba al día siguiente.
¿Fue justo que no hubiera debate en la votación final?
Depende de cómo lo mires. Rospigliosi argumentó que cualquier cambio requeriría renegociar con el ministerio, lo que era imposible. Pero también es cierto que los legisladores votaron sin poder discutir públicamente el contenido final. Fue una decisión pragmática, no democrática.
¿Quién se beneficia realmente con estos S/ 9,596 millones?
Los trabajadores CAS obtienen lo que les debe el Estado: gratificaciones y CTS. Los docentes reciben bonos. Las pequeñas empresas acceden a créditos para reactivarse. Son sectores que han estado esperando. Pero también es dinero que podría haber ido a otras prioridades que quedaron fuera.
¿Qué significa que Elvis Vergara haya cambiado su voto?
Que fue decisivo. Sin su cambio de abstención a sí, la votación no habría alcanzado los diecisiete votos mínimos. Sugiere que hubo negociación de último minuto, o que algo en el texto final lo convenció.