Cómo calmar a una persona furiosa en menos de 90 segundos con tres pasos simples

Cuando reflejas la emoción, los centros emocionales se calman
La neurociencia explica por qué reflejar la experiencia emocional de alguien furioso desactiva su ira y reactiva su capacidad de razonar.
Mark

¿Por qué funciona ignorar las palabras? Parece que estaríamos siendo desatentos.

Mimi

No es desatención. Es reconocer que cuando alguien está furioso, sus palabras no son el mensaje real. El mensaje real está en la emoción que las impulsa. Si te enfocas en las palabras, te enredas en el contenido y pierdes la oportunidad de llegar a la raíz.

Mark

¿Y si la persona se siente aún más ignorada si no responden a lo que dice?

Mimi

Aquí está lo interesante: cuando reflejas su emoción con precisión, se sienten más escuchados que nunca. Porque finalmente alguien está viendo lo que realmente está pasando dentro de ellos, no solo reaccionando a lo que sale de su boca.

Mark

¿Esto funciona con cualquier persona o hay excepciones?

Mimi

Depende del contexto. Pero armado con estas habilidades, puedes navegar personalidades difíciles de manera mucho más sencilla. Lo que cambia es tu capacidad de no reaccionar, no la otra persona.

Mark

¿Qué pasa si tú también estás alterado cuando alguien te ataca?

Mimi

Etiqueta tus propias emociones primero, en silencio. Dite a ti mismo exactamente qué sientes. Te calmarás en segundos. Y cuando estés calmado, puedes entonces reflejar la emoción de la otra persona sin que tu propia furia interfiera.

Mark

¿Es posible que alguien simplemente no quiera ser calmado?

Mimi

La ira suele ser una defensa contra dolor más profundo. Si alguien se resiste a calmarse, probablemente hay algo más antiguo que necesita ser visto. Tu trabajo no es forzar la calma, sino crear el espacio donde sea posible.

  • Técnica de tres pasos: ignorar palabras, leer emociones, reflejar con declaración de 'tú'
  • Douglas E. Noll ha trabajado quince años en desescalada de conflictos en prisiones, Congreso y empresas
  • El etiquetado afectivo calma las emociones propias en cuestión de segundos
  • El programa de desescalada opera en 15 prisiones de California, 1 en Connecticut, 14 en Grecia, y en Nairobi e Italia

La técnica de tres pasos: ignorar palabras, leer emociones y reflejar la experiencia emocional sin usar 'yo' ni hacer preguntas. La neurociencia demuestra que reflejar emociones calma los centros emocionales del cerebro y reactiva la corteza prefrontal rápidamente.

Douglas E. Noll, experto en resolución de conflictos, presenta un método basado en neurociencia para desescalar situaciones emocionales intensas mediante escucha empática y etiquetado de emociones.

Cuando alguien entra en una habitación furioso, la mayoría de nosotros sentimos el impulso de alejarnos o de intentar razonar con ellos, sabiendo de antemano que ninguna de las dos cosas funcionará. Douglas E. Noll ha pasado quince años estudiando exactamente este problema: cómo hablar con personas en estado de agitación emocional sin que su furia nos arrastre a nosotros también. Su respuesta, condensada en un libro llamado 'Desescalar', propone algo que suena casi demasiado simple para ser verdad: tres pasos que pueden cambiar el curso de una conversación tensa en menos de noventa segundos.

Noll no llegó a estas conclusiones en un laboratorio universitario. Su experiencia viene de lugares donde la desescalada no es un ejercicio teórico sino una cuestión de supervivencia. En 2010, junto con su colega Laurel Kaufer, fue invitado a la prisión de mujeres más grande y violenta del mundo para entrenar a reclusas con condenas de cadena perpetua a convertirse en mediadoras y pacificadoras. Lo que comenzó como un proyecto piloto se expandió: hoy el programa opera en quince prisiones de California, una en Connecticut, catorce en Grecia, y tiene iniciativas en Nairobi e Italia. Fueron las propias reclusas quienes pidieron a Noll que escribiera un libro sobre las habilidades que estaban aprendiendo, porque querían compartir esas herramientas con sus familias.

La técnica que Noll enseña descansa en tres movimientos. Primero, ignorar las palabras. Cuando alguien está furioso, lo que dice importa menos que cómo se siente, y entrenar la mente para dejar que las palabras se conviertan en ruido blanco es el primer paso para no sentirse personalmente atacado. Segundo, leer el campo emocional. El cerebro humano puede hacer esto automáticamente si le permitimos hacerlo. Tercero, reflejar esa emoción con una declaración simple que use la palabra 'tú', sin introducir el 'yo' ni formular preguntas. Solo una afirmación clara sobre lo que la otra persona está experimentando.

Lo que hace que esto funcione, según la neurociencia, es casi contrarreintuitivo. Cuando reflejas la experiencia emocional de alguien que está furioso, los centros emocionales de su cerebro comienzan a calmarse y la corteza prefrontal, la región responsable del pensamiento racional, vuelve a activarse rápidamente. El mecanismo exacto aún no se comprende completamente, pero los estudios de escaneo cerebral muestran que algo parecido a prestar tu propia capacidad de procesamiento racional a la otra persona ocurre en ese momento. Las emociones se desactivan, la lógica regresa.

Pero la técnica no solo funciona hacia afuera. Cuando tú mismo estás alterado, el mismo principio aplica en reversa. Etiqueta tus propias emociones en silencio: 'Estoy enfadado y frustrado. No me siento respetado. Me siento ignorado'. La investigación muestra que este acto de nombrar tus propias emociones, conocido como etiquetado afectivo, te calma en cuestión de segundos. Y hay un beneficio secundario: cuando aprendes a etiquetar las emociones de otros, desarrollas una conciencia emocional de ti mismo que antes no tenías.

Noll describe la ira como una banda elástica. Cuando estamos descansados y relajados, podemos estirarnos sin esfuerzo, manejando desacuerdos y frustraciones con calma. Pero cuando estamos agotados y estresados, esa banda pierde elasticidad. Un evento aparentemente insignificante puede hacerla romperse. Cuando alguien descarga su ira en ti, probablemente está en ese estado de falta de elasticidad. Y debajo de esa ira, casi siempre hay algo más profundo: tristezas sin resolver, vergüenza, sentimientos de abandono o rechazo que vienen de la infancia. La ira es el mecanismo de defensa que protege esas heridas más antiguas.

La pregunta que queda es si vale la pena intentar una conversación con alguien que está agitado. La respuesta de Noll es sí, pero solo si aprendes a no alterarte tú mismo en el proceso. Cuando ignoras las palabras y te enfocas en la experiencia emocional, no hay espacio en tu mente para que tu ego se involucre. Tu tarea se vuelve simple: estar presente con lo que la otra persona está sintiendo, sin defensa, sin contraataque. En ese espacio, algo cambia. La furia encuentra un lugar donde ser escuchada, y cuando es escuchada de verdad, comienza a calmarse.

Cuando aprendes a ignorar las palabras y las palabras se convierten en ruido blanco, ya no te sientes provocado
— Douglas E. Noll
Reflejar tus propias emociones a ti mismo, lo que se llama etiquetado afectivo, te tranquiliza en cuestión de segundos
— Douglas E. Noll
Want the full story? Read the original at ABC ↗
Contact Us FAQ