Musk invirtió 38 millones en OpenAI hace una década creyendo que era un proyecto benéfico, pero ahora acusa a Altman de enriquecerse injustamente tras la asociación con Microsoft. OpenAI contraataca argumentando que Musk busca sabotear a un competidor por envidia y que fue el propio Musk quien impulsó la transformación a empresa lucrativa.
Comienza el juicio entre Elon Musk y Sam Altman por el futuro de OpenAI
¿Queremos sentar un precedente legal donde está bien saquear una organización benéfica?
¿Por qué Musk espera hasta 2024 para demandar si se marchó de OpenAI en 2018? ¿Qué cambió?
El cambio fue exponencial. Cuando se fue, OpenAI era una startup experimental. Luego llegó ChatGPT en 2022, la asociación con Microsoft, y de repente la empresa valía decenas de miles de millones. Musk vio cómo sus 38 millones iniciales se convirtieron en algo que él creía que debería haber permanecido como bien público.
Pero OpenAI dice que Musk mismo impulsó el cambio a empresa lucrativa. ¿Hay evidencia de eso?
Eso es lo que ambos lados afirman, y es precisamente lo que el jurado tendrá que decidir. Los documentos filtrados muestran que Brockman ya pensaba en enriquecerse en 2017, pero eso no prueba que Musk lo haya animado.
¿Por qué importa si OpenAI es benéfica o lucrativa? ¿No produce los mismos resultados de investigación?
Para Musk, la estructura legal determina a quién beneficia el valor creado. Una organización benéfica debe servir al público. Una empresa lucrativa sirve a los accionistas. Es la diferencia entre crear algo para la humanidad y crear algo que enriquece a unos pocos.
¿Cree que Musk realmente donaría esos 150.000 millones o es solo retórica?
Reuters cita fuentes cercanas a Musk diciendo que lo haría. Pero también está el hecho de que recuperar el control de OpenAI le daría una ventaja competitiva masiva para xAI. Ambas cosas pueden ser verdaderas.
¿Qué pasa si gana Musk? ¿Puede realmente obligar a OpenAI a volver a ser benéfica?
Ese es el precedente que preocupa a OpenAI. Si un tribunal falla que una empresa debe revertir su estructura legal por haber traicionado su misión original, eso cambiaría cómo funcionan todas las startups tecnológicas que comienzan como proyectos sin fines de lucro.
¿Por qué el juicio es en Oakland y no en San Francisco?
Pura casualidad. Los casos se asignan al azar en la zona. Oakland es más pequeña, más deprimida, menos glamorosa. Pero eso también significa menos distracción mediática constante, aunque ya hay protestas programadas.
El Pulso
- Musk invirtió 38 millones de dólares en OpenAI hace una década
- Reclama 150.000 millones de dólares en daños a OpenAI y Microsoft
- El juicio se celebra en Oakland, California, no en San Francisco
- Testigos incluyen a Satya Nadella de Microsoft y Shivon Zilis de Neuralink
- Documentos filtrados muestran que Brockman consideraba enriquecerse en 2017
Musk invirtió 38 millones en OpenAI hace una década creyendo que era un proyecto benéfico, pero ahora acusa a Altman de enriquecerse injustamente tras la asociación con Microsoft. OpenAI contraataca argumentando que Musk busca sabotear a un competidor por envidia y que fue el propio Musk quien impulsó la transformación a empresa lucrativa.
Comienza en Oakland el juicio que enfrenta a Elon Musk contra Sam Altman y OpenAI, donde el empresario reclama 150.000 millones de dólares alegando que la empresa traicionó su misión sin ánimo de lucro al asociarse con Microsoft.
En un juzgado modesto del edificio Ronald V. Dellums en Oakland, California, comienza esta semana uno de los litigios más observados del año tecnológico: Elon Musk contra Sam Altman y OpenAI. La ciudad, con apenas 440.000 habitantes y situada frente a San Francisco, se convertirá en el centro de atención de la industria global mientras se debate el futuro de la empresa que redefinió la inteligencia artificial. En juego hay 150.000 millones de dólares en daños reclamados por Musk, además de una pregunta más profunda sobre qué debería ser OpenAI.
La disputa tiene raíces profundas. Hace una década, cuando OpenAI apenas comenzaba, Musk aportó aproximadamente 38 millones de dólares de su fortuna personal. Según su versión de los hechos, lo hizo creyendo que participaba en un proyecto benéfico destinado a ayudar a la humanidad, no a enriquecer a sus fundadores. Incluso fue Musk quien sugirió que Sam Altman liderara la iniciativa. Pero en 2018 decidió marcharse del proyecto, una decisión que ahora lo persigue. Lo que vino después transformó todo: OpenAI creó ChatGPT en 2022, se asoció con Microsoft y se convirtió en una de las empresas más valiosas del mundo. Para Musk, esa transformación fue una traición. Sostiene que Altman y otros líderes violaron la confianza original, desviaron la misión de la organización hacia el lucro personal y convirtieron a OpenAI en lo que describe como una filial de facto de Microsoft, diseñada para maximizar ganancias corporativas en lugar de beneficiar a la humanidad.
La respuesta de OpenAI es contundente. Sus portavoces argumentan que Musk está motivado por la envidia y que busca sabotear a un competidor directo: su propia empresa de inteligencia artificial, xAI. Además, aseguran que fue el propio Musk quien impulsó el cambio de una organización benéfica a una empresa lucrativa. En redes sociales, OpenAI declaró estar lista para defender su caso ante un jurado de ciudadanos californianos, confiada en que tanto la verdad como la ley están de su lado. Musk, por su parte, ha respondido con mensajes en X donde juega con el nombre de Altman, llamándolo "Scam" (timo), y plantea una pregunta que considera fundamental: si se permite que alguien saquee una organización benéfica, ¿qué precedente se establece para todas las donaciones benéficas en Estados Unidos?
Los documentos filtrados del caso revelan tensiones que se remontan años atrás. En páginas del diario de Greg Brockman, cofundador de OpenAI, de 2017, aparecen reflexiones sobre cómo deshacerse de Musk y preguntas sobre si la oportunidad lo llevaría financieramente a los mil millones de dólares. Estos fragmentos, presentados como prueba en el juicio, ilustran cómo la relación entre los fundadores se deterioró mientras la empresa crecía.
El juicio promete ser extraordinario en varios aspectos. La selección del jurado, que comenzó el lunes, requiere nueve miembros y la juez Yvonne Gonzalez Rogers convocó al triple de candidatos de lo habitual, según reportes de CNN. Los testigos incluirán a figuras de primer nivel: Satya Nadella, presidente ejecutivo de Microsoft, también demandada en el caso; Shivon Zilis, ejecutiva de Neuralink y miembro de la junta de OpenAI, quien es madre de al menos cuatro hijos de Musk; y Tasha McCauley, ingeniera en robótica que participó en el breve intento de 2023 de destituir a Altman, cuando ella y otros dos miembros de la junta asumieron temporalmente el control de la empresa.
Lo inusual del caso se extiende incluso a su ubicación. Oakland es una ciudad pequeña, golpeada por la violencia, el desempleo y la crisis de opioides, que ha perdido símbolos en años recientes, desde negocios locales hasta su equipo de fútbol americano, los Raiders, que se mudaron a Las Vegas. La elección de Oakland sobre San Francisco o ciudades del Área de la Bahía como Palo Alto o Mountain View fue simplemente al azar, resultado del sistema de asignación de casos en la zona. Aun así, ya se han convocado protestas para los primeros días del juicio.
Mientras el juicio avanza, la pregunta central permanece: ¿debería OpenAI ser una entidad sin ánimo de lucro? Musk no solo busca los 150.000 millones en daños, que según Reuters tiene intención de donar a organizaciones benéficas, sino también que OpenAI vuelva a su estructura original sin fines de lucro y que tanto Altman como Brockman abandonen sus puestos. Lo que suceda en las próximas semanas en Oakland podría establecer precedentes legales significativos sobre cómo se gobiernan las organizaciones benéficas en el sector tecnológico.
Citas Notables
Estamos deseando defender nuestro caso ante los tribunales, donde tanto la verdad como la ley están de nuestro lado. Esta demanda siempre ha sido un intento infundado y motivado por la envidia de sabotear a un competidor.— Portavoces de OpenAI
La fundé, la financié, contraté a personas con talento clave y les enseñé todo lo que sé sobre cómo hacer que una startup tenga éxito por el bien público. Entonces me robaron la organización benéfica.— Elon Musk