Colombia Fintech pide acelerar desmonte del 4x1.000 que califica como "barbaridad"

Millones de colombianos quedan atrapados en esquemas de préstamo informal de alto riesgo ("gota a gota") con tasas de usura que alcanzan 666%, perpetuando ciclos de pobreza y exclusión financiera.
El gota a gota es la única forma de acceder a financiamiento para millones
Santos describe cómo la exclusión financiera fuerza a colombianos pobres hacia prestamistas informales con tasas de hasta 666%.
Mark

¿Por qué tres millones de colombianos sin acceso al crédito formal es un problema tan grave que merece ser llamado "barbaridad"?

Mimi

Porque cuando alguien necesita dinero y no puede acceder al sistema formal, no desaparece la necesidad. Termina en el gota a gota, donde paga tasas de 666% para empresas. Eso no es un problema de finanzas personales, es un problema de exclusión sistemática.

Luke

Pero ¿de dónde salen esos números de 3 millones? ¿Es un censo o una estimación de Colombia Fintech? Porque si es una estimación del sector que quiere más regulación favorable, necesitamos saber eso.

Mark

Santos dice que el nuevo Gobierno tiene "voluntad decidida" de incentivar la industria. ¿Qué tan real es eso después de solo 40 días?

Mimi

Aprobó dos licencias importantes que estaban estancadas: Revolut y un nuevo banco internacional. Eso es acción, no solo palabras. Pero 40 días es muy poco para saber si es sostenible.

Luke

Exacto. Dos licencias en 40 días puede ser eficiencia o puede ser que esos procesos ya estaban casi listos. ¿Cuánto de esto es nuevo Gobierno y cuánto es inercia del anterior? No lo sabemos.

Mark

¿El 4x1.000 es realmente un obstáculo para las fintech o es un impuesto que el sector quiere eliminar porque le afecta directamente?

Mimi

Probablemente ambas cosas. Sí afecta al sector, pero también afecta a cualquier transacción financiera. Si quieres que más gente use el sistema formal, un impuesto que grava cada movimiento de dinero es un desincentivo.

Luke

Pero Santos no da números sobre cuánto cuesta el 4x1.000 a los usuarios finales o cuánto lo reduce. Dice que es una "barbaridad" pero no explica el impacto real en la inclusión financiera.

Mark

¿Puede Bre-B realmente convertirse en la plataforma de pagos que Santos describe, o es demasiado ambicioso?

Mimi

Bre-B ya funciona para lo básico. Escalar a que toda nómina estatal pase por ahí requeriría cambios legales y operacionales enormes. Pero si funciona, sería un cambio radical en cómo el Estado distribuye dinero.

Luke

Y eso es un "si" muy grande. Santos habla como si fuera inevitable, pero no menciona los obstáculos técnicos, legales o políticos reales. ¿Quién se opone? ¿Cuál es el verdadero bloqueador?

Mark

¿El gota a gota desaparecerá si se regula la tasa de usura?

Mimi

Probablemente no completamente. Pero si el crédito formal es más accesible y más barato, menos gente tendría que recurrir a prestamistas informales. Es una cuestión de oferta y demanda.

Luke

Pero Santos mismo dice que el gota a gota es tan rentable para lavar activos que colombianos lo están exportando a otros países. Eso sugiere que no es solo un problema de acceso al crédito formal, es un problema criminal. La regulación financiera no resuelve eso.

  • Tres millones de colombianos no pueden acceder a un préstamo formal, y el 79% sigue operando en efectivo, lo que los deja a merced del 'gota a gota' con tasas de hasta 666%.
  • El impuesto 4x1.000 actúa como freno estructural al sistema financiero, y Colombia Fintech lo califica de 'barbaridad' que debe desmontarse de forma gradual y urgente.
  • La tasa de usura, pensada como protección, funciona en la práctica como una barrera que excluye a los más pobres del crédito formal y los condena al préstamo informal.
  • El nuevo Gobierno desbloqueó en 40 días la licencia de Revolut y aprobó el ingreso de un banco internacional, señales que Santos interpreta como voluntad política real de transformar el sector.
  • El modelo 'gota a gota' ya se exporta a Ecuador y México, y Santos advierte que sin cambios legislativos y educación financiera, el Estado seguirá siendo cómplice silencioso de su expansión.

En Colombia, millones de personas siguen atrapadas entre un sistema financiero que las excluye y prestamistas informales que las explotan. Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, lleva al debate público una paradoja antigua: las reglas diseñadas para proteger a los ciudadanos —la tasa de usura, el impuesto 4x1.000— terminan empujándolos hacia los márgenes más peligrosos de la economía. Por primera vez en años, dice Santos, hay un Gobierno dispuesto a escuchar que la inclusión financiera no es un ideal abstracto, sino una condición de dignidad.

Gabriel Santos tomó la palabra en el Latam Fintech Market 2026 con una cifra que resume una crisis silenciosa: tres millones de colombianos están fuera del crédito formal. No es una abstracción estadística. Es la historia de personas que, cuando necesitan dinero, terminan en manos de prestamistas informales que cobran tasas de hasta 666% anual. Ese sistema, conocido como 'gota a gota', no solo perpetúa la pobreza: ya se exporta a otros países y sirve como mecanismo de lavado de activos.

Como presidente de Colombia Fintech, Santos ha encontrado en el nuevo Gobierno un interlocutor distinto. En apenas 40 días, el ejecutivo desbloqueó la licencia de Revolut y aprobó el ingreso del segundo banco internacional más grande del mundo. Para Santos, eso es evidencia de voluntad política genuina, algo que, según él, faltaba antes.

Pero las licencias no son suficientes. El verdadero nudo está en la tasa de usura: mientras el techo legal de intereses no se ajuste a la realidad de los colombianos informales, el sistema seguirá excluyendo a quienes más lo necesitan. Un reporte negativo en una central de riesgo equivale, en la práctica, a una sentencia de exclusión permanente. Santos lo describe como una vulnerabilidad impuesta por las propias reglas del juego.

El impuesto 4x1.000 es otro obstáculo que Santos quiere ver desaparecer. Ha tenido conversaciones que califica de 'fructíferas' con el Gobierno sobre un desmonte gradual, y el Congreso ya promueve proyectos de ley en esa dirección. La apuesta es desmantelar lo que Santos llama el 'laberinto kafkiano tributario' en el que quedó Colombia.

En paralelo, Santos impulsa una visión más ambiciosa para Bre-B, la plataforma de pagos del Estado: que todo subsidio y toda nómina pública pasen por ella, escalando su alcance de forma agresiva. Y frente al desafío fiscal del país, su propuesta es clara: no aumentar impuestos a las empresas existentes, sino expandir el sector financiero para que Colombia crezca más, genere más recaudo y encuentre en la inclusión su mejor política económica.

Gabriel Santos se paró frente a un auditorio en el Latam Fintech Market 2026 con un número que no podía ignorarse: tres millones de colombianos quedaron fuera del crédito formal. No es una cifra abstracta. Significa que casi una de cada diez personas en el país no puede acceder a un préstamo bancario, no importa cuánto lo necesite. El 79% de los colombianos sigue pagando con efectivo. Y cuando alguien sin acceso al sistema financiero necesita dinero, no tiene muchas opciones. Termina en manos de prestamistas informales, los que cobran tasas de interés que rondan el 382% para personas y el 666% para empresas. Esos números no son errores tipográficos. Son la realidad del "gota a gota", ese sistema de préstamo informal que crece cada año en Colombia y que Santos describe como la cara más violenta de la exclusión.

Como presidente de Colombia Fintech, Santos ha estado en conversaciones con el nuevo Gobierno sobre cómo desbloquear estas barreras. Dice que el cambio sustancial es que ahora existe voluntad política genuina. El Gobierno anterior, explica, no tenía malicia pero sí desconocimiento. Este es diferente. Entiende que incentivar la industria fintech significa promover competencia, innovación e inclusión. En apenas 40 días, el Gobierno ya desbloqueó la licencia de Revolut y aprobó el ingreso de un nuevo banco internacional, el segundo más grande del mundo. Para Santos, eso es evidencia de que algo se está moviendo.

Pero el verdadero obstáculo, según él, es más profundo que las licencias. Es la tasa de usura. Mientras exista un techo legal de intereses que no se ajuste a la realidad de los colombianos pobres e informales, el sistema seguirá excluyendo a quienes más lo necesitan. Un reporte negativo en una central de riesgo funciona casi como una sentencia de exclusión permanente. La gente no entiende por qué no puede acceder a crédito, pero el sistema está diseñado precisamente para que no puedan. Santos lo ve como una condición extrema de vulnerabilidad impuesta por las reglas del juego.

Otro obstáculo que Santos quiere ver desaparecer es el impuesto 4x1.000, que califica directamente como "barbaridad". Ha tenido conversaciones "fructíferas" con el Gobierno sobre desmontarlo de manera gradual y progresiva. El Congreso también está promoviendo proyectos de ley en ese sentido. Santos cree que el momento es positivo, que hay un Gobierno decidido a simplificar lo que él llama el "laberinto kafkiano tributario" en el que quedó Colombia. Discusiones que antes estaban vedadas ahora podrían operativizarse.

Sobre el "gota a gota", Santos es claro: no desaparecerá por decisión de los bancos o las fintech. Requiere que los políticos cambien, que tengan la valentía de dar discusiones difíciles y de acompañar a los ciudadanos en educación financiera. El problema es tan grave y tan rentable para quienes lo operan que colombianos ya están exportando el modelo a Ecuador y México. Es un mecanismo perfecto para lavar activos. Mientras el Estado siga permitiendo de manera subrepticia que exista, seguirá creciendo.

Sobre la competencia en el sector financiero, Santos ve movimiento. Más jugadores entrando al mercado significa más bancos compitiendo entre sí, lo que debería traducirse en mejor bienestar para los ciudadanos. Pero hay un proyecto más ambicioso: Bre-B, la plataforma de pagos del Gobierno. Ya funciona para transferencias entre personas y pagos a comercios, pero Santos cree que debe escalar agresivamente. El Estado colombiano debería ser el gran pagador a través de Bre-B. Todo subsidio, toda nómina estatal, debería pasar por esa plataforma. Eso requiere levantar los topes y establecer reglas más claras para que los participantes no puedan manipularlos artificialmente.

En cuanto al desafío fiscal del país, Santos propone un camino que no requiere aumentar impuestos a las empresas existentes. Un sector financiero más competitivo, incluyente e innovador puede ser el catalizador del crecimiento económico. Si Colombia crece más y mejor, habrá más impuestos sin necesidad de subirlos. Es la propuesta que está haciendo al Gobierno: no aprietes más, expande. Y en esa expansión, las fintech y los neobancos tienen un rol central que jugar.

El gota a gota es una realidad ineludible para millones de colombianos hoy. Es la única forma de acceder a un financiamiento que necesitan.
— Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech
Un sector financiero más competitivo, incluyente e innovador es el catalizador de esa expansión económica.
— Gabriel Santos, sobre cómo las fintech pueden resolver el desafío fiscal sin aumentar impuestos
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