En agosto de 2026, Colombia cerró una licitación de largo plazo que adjudicó 995 megavatios de energía solar y 100 megavatios de almacenamiento en baterías, con contratos de 15 años que comenzarán en 2030. El proceso, administrado por la Bolsa Mercantil de Colombia, responde a una vulnerabilidad histórica: la dependencia de la hidroelectricidad en un país donde fenómenos como El Niño pueden desestabilizar el suministro. Más allá de los números, la subasta revela que el sector privado ya ve en los sistemas híbridos solar-batería no una apuesta experimental, sino una infraestructura necesaria pa
Colombia adjudica 995 MW de energía solar y 100 MW en almacenamiento en baterías
El mercado está hambriento de almacenamiento en baterías
¿Por qué Colombia necesitaba específicamente este almacenamiento en baterías ahora?
El país ha sufrido crisis de suministro cuando El Niño reduce las lluvias y baja el nivel de los embalses. Las baterías permiten guardar energía solar durante el día para usarla en la noche o en días nublados. Es un colchón contra la volatilidad climática.
¿Qué significa que el Producto 4 quedara desierto por superar el límite de competencia?
Significa que llegaron tan pocas ofertas que el mercado no era competitivo. Cuando hay pocos competidores, los precios suben. El regulador fijó un límite: si la concentración es demasiada, rechaza la ronda. Prefiere esperar a que más empresas se animen a participar.
¿Por qué la energía puramente solar fue más barata que la solar con baterías?
Las baterías son caras. Agregar almacenamiento a un proyecto solar aumenta el costo de capital. Pero también aumenta el valor: esa energía se puede entregar cuando se necesita, no solo cuando hay sol. El mercado pagó más por esa flexibilidad.
¿Qué tan significativo es que haya ofertas por 15.400 MWh cuando solo se adjudicaron 100 MW?
Muy significativo. Muestra que el mercado está hambriento. Hay empresas dispuestas a invertir en almacenamiento en Colombia. Los reguladores vieron eso y pensaron: hay demanda real aquí, podemos hacer más convocatorias así.
¿Qué pasa si El Niño llega antes de 2030?
Esa es la brecha. Estos proyectos no operan hasta enero de 2030. Hasta entonces, Colombia sigue dependiendo de lo que tiene: hidroelectricidad, algo de térmica, y espera que llueva. Por eso el país también está buscando otras soluciones a corto plazo.
El Pulso
- Colombia enfrenta una urgencia estructural: su red eléctrica, dominada por la hidroelectricidad, es vulnerable a sequías cada vez más severas e impredecibles.
- La licitación se desarrolló en dos jornadas distintas: una para sistemas híbridos solar-baterías a 315,87 COP/kWh, y otra para fotovoltaica pura a 246,13 COP/kWh, reflejando la complejidad técnica del proceso.
- No todo salió según lo planeado: el Producto 4 quedó sin asignación por exceder el umbral de competencia, y el Producto 1 fue descartado antes de la subasta por falta de interés.
- Las ofertas de almacenamiento superaron los 15.400 MWh diarios, una cifra que sorprendió a las autoridades y evidencia un mercado privado con apetito real por los esquemas híbridos.
- Los contratos adjudicados cubrirán apenas el 3% de la demanda eléctrica regulada, pero la señal política y de mercado que emiten apunta hacia un modelo que se replicará en futuras convocatorias.
En agosto de 2026, Colombia cerró una licitación de largo plazo que adjudicó 995 megavatios de energía solar y 100 megavatios de almacenamiento en baterías, con contratos de 15 años que comenzarán en 2030. El proceso, administrado por la Bolsa Mercantil de Colombia, responde a una vulnerabilidad histórica: la dependencia de la hidroelectricidad en un país donde fenómenos como El Niño pueden desestabilizar el suministro. Más allá de los números, la subasta revela que el sector privado ya ve en los sistemas híbridos solar-batería no una apuesta experimental, sino una infraestructura necesaria para la resiliencia energética de la nación.
Colombia cerró en agosto su licitación de energía a largo plazo con un resultado que consolida su giro hacia las renovables: 995 megavatios de capacidad solar y 100 megavatios en almacenamiento por batería. La adjudicación busca blindar el suministro eléctrico frente a fenómenos climáticos como El Niño, que históricamente han puesto en riesgo la estabilidad de la red.
La Bolsa Mercantil de Colombia administró el proceso en dos jornadas. La primera se centró en sistemas híbridos solar-baterías, cerrando con 390 MWh diarios asignados a 315,87 pesos por kilovatio-hora. La segunda jornada adjudicó 4.174 MWh diarios de energía fotovoltaica pura a una tarifa menor: 246,13 pesos por kilovatio-hora. No todos los productos encontraron comprador: el Producto 4 fue rechazado por superar el umbral de competencia permitido, y el Producto 1 fue descartado antes de la subasta por falta de interés.
El Ministerio de Minas y Energía confirmó contratos de 15 años con inicio el 1 de enero de 2030. La capacidad adjudicada atenderá cerca del 3% de la demanda eléctrica regulada, una cifra modesta, pero la verdadera relevancia está en otra parte: los oferentes presentaron propuestas de almacenamiento que superaron los 15.400 MWh diarios, una señal contundente de que el mercado privado confía en los sistemas híbridos.
Para un país que depende históricamente de la hidroelectricidad y enfrenta sequías cada vez más impredecibles, esta licitación no es un hito aislado. Es el precedente que probablemente convertirá el almacenamiento en componente estándar de las próximas convocatorias, transformando la resiliencia energética de excepción en norma.
Colombia cerró en agosto su licitación de energía a largo plazo con un resultado que refuerza la apuesta del país por las fuentes renovables: 995 megavatios de capacidad solar y 100 megavatios en sistemas de almacenamiento por batería. La adjudicación responde a una necesidad estratégica clara: blindar el suministro eléctrico contra los golpes que traen fenómenos climáticos como El Niño, que históricamente han puesto en riesgo la estabilidad de la red.
La Bolsa Mercantil de Colombia administró el proceso en dos días de subasta, cada uno enfocado en esquemas distintos. En la primera jornada, los oferentes se disputaron lo que llamaron Producto 3: una combinación de paneles solares y baterías diseñada para garantizar suministro tanto en horas diurnas como al atardecer. Ese segmento cerró con 390 megavatios-hora asignados cada día, a un precio promedio de 315,87 pesos colombianos por kilovatio-hora. La segunda sesión fue para tecnología puramente fotovoltaica, sin almacenamiento: aquí se adjudicaron 4.174 megavatios-hora diarios a una tarifa más baja, de 246,13 pesos por kilovatio-hora.
No todos los productos ofrecidos encontraron comprador. El Producto 4 quedó sin asignación porque las ofertas que llegaron superaron el umbral de competencia permitido, fijado en 40%. El Producto 1, orientado a proyectos que comenzarían operaciones en 2035, fue descartado antes de la subasta por falta de interés en el mercado. Estos rechazos no empaña el resultado general: el Ministerio de Minas y Energía confirmó que toda la energía adjudicada estará bajo contrato por 15 años, con inicio de operaciones el 1 de enero de 2030.
La magnitud de esta nueva capacidad es modesta en términos de cobertura nacional: atenderá aproximadamente el 3% de la demanda eléctrica regulada del país. Pero lo que importa es la señal que envía. Los oferentes presentaron propuestas de almacenamiento que superaron los 15.400 megavatios-hora diarios, una cifra que sorprendió a las autoridades por su amplitud. Eso sugiere que el mercado ve futuro en los sistemas híbridos, en la combinación de generación solar con baterías que permitan guardar energía para usarla cuando el sol no brilla.
Esta licitación sienta un precedente. Colombia ha identificado que existe disponibilidad real en el sector privado para construir y operar estos esquemas complejos. Las próximas convocatorias probablemente replicarán este modelo, integrando almacenamiento como componente estándar en lugar de excepcional. Para un país que depende históricamente de la hidroelectricidad y que enfrenta sequías cada vez más impredecibles, la diversificación hacia solar con respaldo de batería no es un lujo: es infraestructura de resiliencia.
Citas Notables
El Ministerio de Minas y Energía confirmó que la totalidad de las obligaciones contractuales tendrán una vigencia de 15 años, con fecha de inicio fijada para el 1 de enero de 2030.— Ministerio de Minas y Energía de Colombia