Cofundador de Anthropic: las humanidades triunfarán sobre STEM en la era de la IA

La IA reduce la barrera técnica; el valor se desplaza hacia el razonamiento humano
Michael Oakes explica cómo la automatización está revaluando qué habilidades el mercado laboral recompensa.
Mark

¿Por qué un cofundador de una empresa de IA de frontera insistiría en que las humanidades son más importantes que STEM? Parece contradictorio.

Mimi

Porque Clark está viendo algo que la industria pasó por alto durante años. Cuando todos se enfocaban en reclutar programadores, él estaba aprendiendo a hacer preguntas sobre narrativas y contextos. Eso resultó ser más útil para pensar en cómo la IA impacta la sociedad.

Luke

Pero espera. Clark dice que observa "potencial debilidad" en empleo de posgrado, pero no especifica en qué industrias ni dice que haya visto despidos directos. Eso es bastante vago para construir una tesis sobre el futuro del empleo.

Mark

Tienes razón. ¿Hay datos concretos de que los empleos STEM estén realmente desapareciendo, o solo predicciones?

Mimi

El informe de Massenkoff y McCrory dice que la IA puede asumir el 94 por ciento de tareas de computación y matemáticas. Eso es un dato. Y el desempleo entre recién graduados está en 5,7 por ciento, más alto que antes de la pandemia.

Luke

Pero eso no prueba que sea por IA. El desempleo de recién graduados podría deberse a muchos factores. Y el 94 por ciento es una capacidad teórica, no lo que está sucediendo ahora en el mercado laboral real.

Mark

Entonces, ¿qué está realmente sucediendo? ¿Las humanidades están ganando terreno o simplemente hay menos empleos en general?

Mimi

Ambas cosas. La matrícula en formación vocacional creció un 16 por ciento. Eso sugiere que los estudiantes están buscando alternativas. Y líderes como Teevan de Microsoft están diciendo explícitamente que necesitan habilidades humanísticas.

Luke

Pero eso también podría ser un argumento de marketing. Las empresas de tecnología dicen que necesitan pensamiento crítico y habilidades blandas, pero ¿realmente están contratando más humanistas?

Mark

¿Hay evidencia de eso?

Mimi

No en el artículo. Lo que hay es que Oakes dice que "la prima del mercado laboral se desplaza" hacia razonamiento crítico. Eso sugiere un cambio en lo que se valora, pero no dice cuántos empleos eso representa.

Luke

Exacto. Hay una brecha entre lo que los líderes dicen que será importante y lo que el mercado laboral está haciendo realmente. Clark está haciendo un argumento sobre el futuro, no describiendo lo que está pasando ahora.

  • La IA puede asumir teóricamente el 94% de las tareas de computación y matemáticas, poniendo en jaque décadas de crecimiento ininterrumpido en el empleo STEM.
  • El desempleo entre graduados universitarios recientes trepó al 5,7%, superando tanto el nivel prepandémico como el promedio general, mientras la matrícula vocacional crece un 16%.
  • Líderes de las propias empresas de IA —incluyendo el creador de Claude Code— advierten que el título de ingeniero de software podría volverse obsoleto en su forma actual.
  • Figuras como Jaime Teevan de Microsoft y Michael Oakes de Case Western Reserve señalan que el pensamiento crítico, la adaptabilidad cultural y el razonamiento humanístico son precisamente lo que las máquinas no pueden replicar.
  • El mercado laboral parece estar desplazando su prima hacia quienes saben qué preguntar y por qué, no solo hacia quienes saben cómo ejecutar.

En un momento en que la inteligencia artificial amenaza con automatizar casi el total de las tareas computacionales, Jack Clark, cofundador de Anthropic y graduado en literatura inglesa, sostiene que las humanidades no son un refugio del pasado sino una brújula para el futuro. Su argumento, presentado en la conferencia Semafor World Economy 2026, invierte una narrativa dominante durante décadas: que el camino al éxito profesional pasaba inevitablemente por la ingeniería y las ciencias exactas. Lo que la economía de la IA comenzará a premiar, sugiere Clark junto a otros líderes tecnológicos, no es la ejecución mecánica del código, sino la capacidad de formular las preguntas correctas y de moverse con soltura entre disciplinas, culturas e historias.

Jack Clark no encaja en el perfil esperado de un cofundador de una empresa de inteligencia artificial. Estudió literatura inglesa y escritura creativa, trabajó como periodista y luego ayudó a fundar Anthropic. En la conferencia Semafor World Economy 2026, Clark argumentó que fue precisamente esa formación la que lo preparó para pensar de manera distinta: entender narrativas, leer contextos históricos y cruzar perspectivas de múltiples disciplinas. "Lo verdaderamente importante es saber qué preguntas hacer", dijo, señalando que esa capacidad de síntesis es lo que falta en una educación puramente técnica.

Su argumento llega cuando el sector STEM muestra grietas visibles. Un informe de investigadores de Anthropic determinó que la IA puede asumir teóricamente el 94% de las tareas vinculadas a computación y matemáticas. Boris Cherny, creador de Claude Code, afirmó este año que "la programación está prácticamente resuelta" y que el título de ingeniero de software comenzará a desaparecer. Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, llegó a advertir que la IA eliminaría la mitad de los empleos administrativos de nivel inicial, aunque luego moderó esa postura.

Los números del mercado laboral refuerzan la preocupación: el desempleo entre graduados recientes alcanzó el 5,7% en junio, muy por encima del 3,6% prepandémico y del 4,1% general. Ante ese panorama, algunos jóvenes migran hacia oficios técnicos —la matrícula vocacional creció un 16% el año pasado— mientras otros combinan empleos parciales o emprenden proyectos propios.

Pero dentro de la propia industria tecnológica crece una corriente contraria. Jaime Teevan, científica jefe de Microsoft, afirmó que la educación humanística será clave para desarrollar habilidades que la IA no puede reemplazar: pensamiento crítico, flexibilidad, capacidad de cuestionar. Michael Oakes, de la Universidad Case Western Reserve, agregó que a medida que la IA reduce la barrera de la ejecución técnica, "la prima del mercado laboral se desplaza hacia una capa humana de razonamiento crítico riguroso". Lo que Clark y estos líderes sugieren es un reordenamiento profundo: no desaparece la programación, sino su versión más mecánica. Y las humanidades, paradójicamente, pueden ser la mejor preparación para una economía dominada por máquinas inteligentes.

Jack Clark no es el cofundador de una empresa de inteligencia artificial que uno esperaría encontrar en una conferencia de tecnología. Su título universitario no dice ingeniería ni informática. Estudió literatura inglesa y escritura creativa, y durante años trabajó como periodista antes de ayudar a fundar Anthropic, una de las compañías más influyentes en el desarrollo de sistemas de IA avanzados. Hace poco, en la conferencia Semafor World Economy 2026, Clark argumentó que precisamente esa formación humanística fue lo que lo preparó para pensar de manera diferente sobre los problemas que enfrenta la industria.

La tesis que Clark presenta es directa: en una economía cada vez más dominada por la inteligencia artificial, las carreras tradicionales en humanidades no solo sobrevivirán sino que ganarán relevancia. Lo que aprendió en las aulas de literatura, explicó, le enseñó a entender narrativas y contextos históricos que resultaron determinantes para comprender cómo la tecnología se desarrolla y hacia dónde se dirige. "Lo verdaderamente importante es saber qué preguntas hacer y tener intuición sobre qué resultaría interesante si se cruzaran distintas perspectivas de múltiples disciplinas", señaló. Esa capacidad de síntesis, de conectar ideas de campos diversos, es lo que Clark considera que falta en una formación puramente técnica.

Su argumento llega en un momento en que el sector STEM muestra grietas visibles. Durante décadas, la matrícula en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas creció sin interrupciones. Entre 2000 y 2015, la inscripción en posgrados de ciencia e ingeniería aumentó más de un tercio, impulsada por la demanda de especialistas en computación. Entre 2013 y 2023, el empleo en sectores STEM creció un 26 por ciento, muy por encima del 9 por ciento registrado en empleos fuera de esos campos. Pero ahora esa trayectoria se está revirtiendo. Un informe publicado este año por investigadores de Anthropic, Maxim Massenkoff y Peter McCrory, determinó que la inteligencia artificial puede asumir teóricamente el 94 por ciento de las tareas vinculadas a computación y matemáticas. Los empleos de programación figuran entre los más expuestos a la automatización.

Los líderes de las propias compañías que desarrollan estas tecnologías han comenzado a advertir sobre el impacto. Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, llegó a afirmar que la IA eliminaría la mitad de los empleos de nivel inicial en el sector administrativo, aunque luego moderó esa postura. Boris Cherny, creador de Claude Code, sostuvo este año que "la programación está prácticamente resuelta" y que "vamos a empezar a ver desaparecer el título de ingeniero de software". Clark reconoció durante la conferencia que observa "una potencial debilidad en el empleo temprano de posgrado en algunas industrias", aunque aclaró que no ha visto evidencia adicional de despidos directamente vinculados a la IA. Aun así, insistió en que la tecnología transformará fundamentalmente cómo funcionan las empresas.

Los números del mercado laboral refuerzan esa preocupación. La tasa de desempleo entre graduados universitarios recientes alcanzó el 5,7 por ciento en junio, según el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, un salto respecto al 3,6 por ciento registrado antes de la pandemia en 2019. Esa cifra también supera el 4,1 por ciento de desempleo general. Ante un mercado laboral debilitado, algunos jóvenes han optado por orientarse hacia oficios técnicos. La matrícula en programas de formación vocacional en universidades comunitarias creció un 16 por ciento el año pasado. Otros han optado por combinar varios empleos de tiempo parcial o emprender proyectos propios.

Pero hay un movimiento contrario ganando tracción, incluso dentro de la industria tecnológica. Jaime Teevan, científica jefe de Microsoft, afirmó este año que la educación humanística será clave para desarrollar habilidades blandas que la IA no puede reemplazar. Teevan enfatizó que habilidades como el pensamiento crítico, la flexibilidad, la adaptabilidad y la capacidad de cuestionar requieren "fricción, hacer cosas difíciles, pensar profundamente". Michael Oakes, vicepresidente ejecutivo de investigación y desarrollo económico de la Universidad Case Western Reserve, agregó que una formación clásica en humanidades será relevante porque desarrolla profesionales capaces de moverse en contextos de matices culturales complejos, algo que la IA no puede replicar. "A medida que la IA reduce la barrera de la ejecución técnica, la prima del mercado laboral se desplaza hacia una capa humana de razonamiento crítico riguroso", explicó Oakes.

Lo que Clark y otros líderes tecnológicos están sugiriendo es un reordenamiento fundamental de lo que la economía valora. No es que la programación desaparezca, sino que la programación rutinaria, la ejecución mecánica de código, será cada vez menos valiosa. Lo que ganará valor es la capacidad de hacer las preguntas correctas, de entender contextos históricos y culturales, de sintetizar ideas de múltiples disciplinas. Para los estudiantes que hoy eligen carrera, el mensaje es claro: las humanidades no son un lujo ni una alternativa a la tecnología. Pueden ser, paradójicamente, la mejor preparación para una economía dominada por máquinas inteligentes.

Lo verdaderamente importante es saber qué preguntas hacer y tener intuición sobre qué resultaría interesante si se cruzaran distintas perspectivas de múltiples disciplinas
— Jack Clark, cofundador de Anthropic
A medida que la IA reduce la barrera de la ejecución técnica, la prima del mercado laboral se desplaza hacia una capa humana de razonamiento crítico riguroso
— Michael Oakes, Universidad Case Western Reserve
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