Durante una década, investigadores colombianos demostraron que el melanoma ungueal —un cáncer que avanza en silencio bajo la uña, confundido a menudo con hematomas o infecciones— puede eliminarse sin amputar el dedo. La cirugía micrográfica de Mohs, al retirar el tumor capa por capa y verificar microscópicamente cada margen, ofrece una precisión que la medicina convencional no había aplicado sistemáticamente a esta enfermedad. En 36 pacientes seguidos por cinco años, ninguno presentó recurrencia ni muerte asociada al melanoma, recordándonos que la ciencia, cuando se atreve a cuestionar lo esta
Cirugía de Mohs elimina melanoma ungueal sin amputar el dedo en estudio colombiano
Hoy sabemos que es posible conservar el dedo y ofrecer un tratamiento oncológicamente seguro
¿Por qué el melanoma ungueal es tan difícil de diagnosticar?
Porque las lesiones se parecen a otras cosas mucho más comunes: un golpe, una infección por hongos, un traumatismo. Los pacientes no ven algo alarmante, los médicos tampoco siempre lo ven. Pasa un año, a veces más, antes de que alguien diga: esto es cáncer.
¿Y eso cambia todo?
Cambia el pronóstico, sí. Pero el estudio muestra algo importante: incluso con ese retraso, si el tumor está limitado a la uña, la cirugía de Mohs puede controlarlo sin amputar.
¿Qué hace diferente a la cirugía de Mohs?
Trabaja por capas. Extrae un poco, mira al microscopio, verifica que no queden células tumorales, extrae otro poco. Es lento, pero es preciso. La cirugía convencional simplemente saca todo de una vez.
¿Cuál es el costo de esa precisión?
Tiempo quirúrgico, principalmente. Pero el beneficio es que conservas el dedo. Dos de cada tres pacientes en el estudio eliminaron el cáncer en una sola intervención.
¿Por qué hay más mujeres afectadas?
Eso todavía no está claro. Podría ser por prácticas cosméticas, por traumatismos repetitivos en el trabajo, o por factores biológicos. El estudio abre la pregunta pero no la responde.
¿Qué viene ahora?
Más instituciones necesitan adoptar esta técnica. Y los patrones que identificaron —tres perfiles de pacientes— podrían permitir personalizar el tratamiento. No todos necesitan la misma intervención.
Le Pouls
- El melanoma ungueal se diagnostica tarde porque sus lesiones imitan hematomas o infecciones por hongos, permitiendo que el tumor avance sin control durante meses o años.
- Durante décadas, la amputación del dedo fue la única respuesta médica disponible, privando a los pacientes de funcionalidad y calidad de vida sin que existiera evidencia sólida de que era la única opción.
- La cirugía de Mohs irrumpe como alternativa al extirpar el tumor por capas y analizar microscópicamente cada borde antes de cerrar, garantizando que no queden células cancerosas.
- El 100% de los 36 pacientes quedó libre de tumor, dos de cada tres lo lograron en una sola intervención, y en cinco años de seguimiento no hubo recurrencias ni muertes por melanoma.
- Los investigadores colombianos llaman ahora a más instituciones de la región a adoptar esta técnica, argumentando que conservar el dedo y eliminar el cáncer son objetivos que ya no se contradicen.
Durante una década, investigadores colombianos demostraron que el melanoma ungueal —un cáncer que avanza en silencio bajo la uña, confundido a menudo con hematomas o infecciones— puede eliminarse sin amputar el dedo. La cirugía micrográfica de Mohs, al retirar el tumor capa por capa y verificar microscópicamente cada margen, ofrece una precisión que la medicina convencional no había aplicado sistemáticamente a esta enfermedad. En 36 pacientes seguidos por cinco años, ninguno presentó recurrencia ni muerte asociada al melanoma, recordándonos que la ciencia, cuando se atreve a cuestionar lo establecido, puede devolver no solo la salud sino también la integridad del cuerpo.
Durante diez años, investigadores del Hospital Universitario Nacional de Colombia siguieron a 36 pacientes con melanoma ungueal y llegaron a una conclusión que sacude la práctica médica convencional: amputar el dedo ya no tiene que ser la única salida.
El melanoma ungueal es una de las formas más agresivas del cáncer de piel y es especialmente frecuente en poblaciones latinoamericanas. Su peligro comienza en el retraso: las lesiones se confunden con hematomas o infecciones por hongos, lo que permite que la enfermedad avance sin ser detectada. El dermatólogo oncólogo Héctor Camilo Pérez Cely señala que incluso con un año de retraso en el diagnóstico, la intervención correcta puede mantener el dedo intacto si el tumor permanece limitado al aparato ungueal.
El estudio, publicado en Dermatologic Surgery, empleó la cirugía micrográfica de Mohs, una técnica que retira el tumor por capas y analiza microscópicamente todos los bordes quirúrgicos antes de reconstruir la zona. Esa precisión permite preservar la mayor cantidad posible de tejido sano, algo imposible con la extirpación convencional.
Los resultados son contundentes: el 100% de los pacientes quedó con márgenes libres de tumor, no hubo recurrencias ni muertes asociadas al melanoma en cinco años, y dos de cada tres personas eliminaron el cáncer en una sola intervención. El 83% requirió márgenes menores de seis milímetros, conservando así la funcionalidad del dedo afectado.
El equipo también identificó que el 78% de los pacientes fueron mujeres, lo que abre interrogantes sobre factores ambientales y traumatismos repetitivos. A partir de esos datos, los investigadores definieron tres perfiles clínicos que podrían orientar tratamientos más personalizados en el futuro.
Pérez Cely concluye con un llamado directo: pocas instituciones en la región conservan la falange en estos casos, y eso debe cambiar. Los resultados de una década demuestran que eliminar el cáncer y preservar la calidad de vida del paciente son, al mismo tiempo, un objetivo completamente alcanzable.
Durante una década, investigadores del Hospital Universitario Nacional de Colombia siguieron a 36 pacientes diagnosticados con melanoma ungueal —un cáncer de piel que crece debajo o alrededor de la uña— y llegaron a una conclusión que desafía la práctica médica convencional: amputar el dedo ya no tiene que ser la única salida.
El melanoma ungueal es una de las formas más agresivas del cáncer de piel. En la mayoría de los casos se presenta como melanoma lentiginoso acral, un subtipo que también afecta las palmas y plantas de los pies, y que es más frecuente en poblaciones latinoamericanas que en las europeas. El problema comienza mucho antes de que se diagnostique: las lesiones se confunden fácilmente con hematomas, infecciones por hongos o simples traumatismos, lo que permite que la enfermedad avance sin control. El dermatólogo oncólogo Héctor Camilo Pérez Cely, investigador del hospital y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, señala que incluso cuando el diagnóstico llega con un año de retraso, la intervención quirúrgica correcta puede mantener el dedo intacto si el tumor permanece limitado al aparato ungueal. Durante muchos años, estos tumores se trataban únicamente mediante amputación. Hoy, en casos seleccionados, es posible conservar la funcionalidad del dedo y ofrecer un tratamiento oncológicamente seguro.
El estudio, publicado en la revista especializada Dermatologic Surgery, utilizó la cirugía micrográfica de Mohs, una técnica que funciona de manera radicalmente distinta a la cirugía convencional. En lugar de extirpar el tumor de una sola vez, Mohs lo retira por capas y analiza microscópicamente todos los bordes quirúrgicos antes de concluir el procedimiento. Esto permite verificar que no permanecen células tumorales antes de reconstruir la zona intervenida. El resultado es una precisión quirúrgica que preserva la máxima cantidad posible de tejido sano.
Los números hablan por sí solos. El cien por ciento de los 36 pacientes quedó con márgenes libres de tumor. Durante los cinco años de seguimiento, no se registraron recurrencias ni muertes asociadas con el melanoma. Dos de cada tres personas eliminaron completamente el cáncer en una sola intervención. El 83 por ciento requirió márgenes quirúrgicos menores de seis milímetros, lo que permitió conservar una mayor cantidad de tejido sano y la funcionalidad del dedo afectado. Estos resultados convierten al estudio en una de las investigaciones latinoamericanas con mayor tiempo de seguimiento sobre esta enfermedad.
El equipo también identificó patrones clínicos que podrían personalizar el tratamiento en el futuro. El 78 por ciento de los pacientes fueron mujeres, una tendencia que abre interrogantes sobre el posible papel de factores ambientales, como algunas prácticas cosméticas, o de los traumatismos repetitivos. Los investigadores determinaron tres perfiles de pacientes según la edad, el sexo, el tipo de lesión y su localización anatómica. Estos hallazgos facilitarían la selección de estrategias terapéuticas más personalizadas.
Pérez Cely enfatiza que pocas instituciones en la región conservan la falange en estos casos. Su llamado es a que más equipos se animen a implementar esta cirugía. No se trata únicamente de extirpar el cáncer, sino también de preservar la calidad de vida de quienes lo padecen. Los resultados de una década de seguimiento sugieren que ese objetivo es completamente alcanzable.
Citations marquantes
Durante muchos años estos tumores se trataron mediante amputación; hoy sabemos que, en casos seleccionados, es posible conservar el dedo y ofrecer un tratamiento oncológicamente seguro— Héctor Camilo Pérez Cely, dermatólogo oncólogo del HUN
No se trata únicamente de extirpar el cáncer, sino también de preservar la calidad de vida de quienes lo padecen— Héctor Camilo Pérez Cely