Cirugía cerebral despierta preserva emociones y memoria durante extirpación de tumores

El paciente Marcel experimenta episodios transitorios de llanto durante la estimulación cerebral, pero la técnica busca evitar daño permanente a funciones cognitivas críticas.
Queremos preservar aquello que le permite seguir siendo quien es
El Dr. Martín-Fernández redefine el éxito quirúrgico más allá de la supervivencia.
Mark

¿Por qué es importante preservar las emociones y la memoria durante una cirugía cerebral? Parece que lo fundamental es extirpar el tumor.

Mimi

Claro que extirpar el tumor es fundamental. Pero piensa en qué significa vivir después. Si pierdes la capacidad de reconocer emociones en los rostros de las personas que amas, o si pierdes tus recuerdos autobiográficos, técnicamente sobreviviste, pero dejaste de ser quien eras.

Luke

Espera. ¿Cuántos pacientes han sido tratados con esta técnica? El artículo solo menciona a Marcel.

Mimi

Es un buen punto. El artículo no proporciona números sobre cuántos pacientes han sido tratados o cuáles son los resultados a largo plazo.

Mark

¿Y cómo sabe el cirujano que está realmente preservando esas funciones? ¿Hay seguimiento después de la cirugía?

Mimi

Durante la operación, el paciente realiza pruebas en tiempo real. Si la estimulación eléctrica altera su capacidad de reconocer emociones, los cirujanos lo detectan inmediatamente y cambian de estrategia. Pero tienes razón en preguntar sobre el seguimiento.

Luke

Exacto. Sabemos qué sucede en el quirófano. No sabemos qué sucede seis meses después. ¿Recuperan completamente esas funciones? ¿Hay déficits que emergen después?

Mimi

El artículo no lo especifica. Lo que sí sabemos es que el Dr. Martín-Fernández ha desarrollado un modelo que actualiza continuamente el mapeo cerebral mientras opera, adaptándose a la respuesta funcional del paciente.

Mark

¿Es esta técnica disponible en otros hospitales, o es exclusiva del Hospital Ruber Internacional?

Mimi

El artículo no lo aclara. Parece ser el trabajo de un especialista específico, pero no sabemos si otros neurocirujanos la están utilizando o si se está enseñando en otros centros.

Luke

Y eso es importante, porque si solo existe en un lugar, su impacto es limitado, sin importar cuán innovadora sea.

Mark

¿Qué pasa con los pacientes cuyo tumor está en una región donde no se puede hacer cirugía despierta?

Mimi

Buena pregunta. El artículo no aborda eso. Hay tumores en ubicaciones donde mantener al paciente despierto y realizando pruebas cognitivas sería imposible o demasiado riesgoso.

  • Marcel, 32 años, sometido a cirugía despierta para extirpar tumor en precúneo derecho
  • Dr. Jesús Martín-Fernández desarrolló modelo de mapeo cognitivo multimodal en tres fases
  • Técnica preserva emociones, memoria autobiográfica y reconocimiento emocional, no solo lenguaje y movimiento
  • Mapeo se actualiza continuamente durante la operación según respuesta funcional del paciente

La cirugía despierta va más allá de preservar lenguaje y movimiento: busca mantener funciones cognitivas superiores esenciales para autonomía y calidad de vida. El Dr. Jesús Martín-Fernández utiliza un modelo dinámico que actualiza continuamente el mapeo cerebral mientras opera, adaptándose a la respuesta funcional del paciente.

Un neurocirujano español desarrolla técnica de mapeo cognitivo multimodal que permite extirpar tumores cerebrales mientras preserva emociones, memoria e identidad del paciente mediante estimulación eléctrica y pruebas en tiempo real.

Marcel tiene 32 años y está despierto en el quirófano. Mientras los cirujanos trabajan dentro de su cráneo, él observa rostros en una tableta y nombra lo que ve: inseguridad, vergüenza, miedo. No es un ejercicio de psicología. Es cirugía de precisión extrema. En algún lugar de su precúneo derecho, donde convergen las redes más complejas del cerebro, crece un tumor. Los médicos lo van a extirpar. Y mientras lo hacen, Marcel sigue siendo Marcel.

Esta es la promesa de la técnica que el Dr. Jesús Martín-Fernández ha desarrollado en el Hospital Ruber Internacional de Madrid. Durante décadas, la cirugía cerebral despierta ha tenido un objetivo claro: preservar el lenguaje y el movimiento. Los cirujanos estimulaban áreas del cerebro con corriente eléctrica de baja intensidad, pedían al paciente que hablara o moviera una mano, y trazaban un mapa de lo que no podían tocar. Era un enfoque que funcionaba, pero que dejaba algo fuera. Dejaba fuera la capacidad de reconocer una sonrisa. Dejaba fuera el recuerdo de quién eres. Dejaba fuera las conexiones que te mantienen vivo como persona.

Martín-Fernández decidió ir más lejos. Su modelo de mapeo cognitivo multimodal funciona en tres fases y parte de una premisa fundamental: el cerebro no es un conjunto de áreas aisladas, sino una red dinámica que cambia mientras se opera. Durante la intervención de Marcel, el equipo no solo le pidió que contara o moviera una extremidad. También le presentaron pruebas de reconocimiento emocional diseñadas específicamente para el quirófano. Cuando la estimulación eléctrica alteraba su capacidad de identificar emociones, o cuando provocaba episodios transitorios de llanto, los cirujanos sabían que habían encontrado una red cerebral crítica. Entonces cambiaban de estrategia. Protegían esa zona.

"Nuestro objetivo ya no es únicamente que el paciente pueda hablar o mover una mano después de la cirugía", explica Martín-Fernández. "Queremos preservar aquello que le permite seguir reconociendo a las personas, comprender las emociones de los demás, mantener sus relaciones y conservar su proyecto de vida". Es una redefinición de lo que significa una cirugía exitosa. No es solo sobrevivir. Es seguir siendo quien eres.

Lo que distingue este enfoque es su capacidad de adaptación continua. El cerebro cambia funcionalmente mientras se opera. Un mapa trazado al principio de la intervención se vuelve obsoleto a medida que avanzan los minutos. Por eso Martín-Fernández actualiza el mapeo en tiempo real, permitiendo que la estrategia quirúrgica evolucione junto con la respuesta del paciente. Cada intervención se planifica de forma individualizada según la ubicación del tumor y las capacidades que resultan prioritarias para esa persona específica. Para algunos pacientes, las pruebas se centran en el lenguaje. Para otros, en la memoria, la atención, las funciones ejecutivas o el reconocimiento de emociones.

Esta personalización tiene una consecuencia práctica: permite maximizar la extirpación del tumor sin comprometer las funciones cerebrales que determinan la autonomía, las relaciones personales y el proyecto de vida del paciente. Marcel salió del quirófano sin el tumor. Y salió siendo Marcel. Eso es lo que esta técnica promete: no solo vivir más, sino vivir como uno mismo.

Nuestro objetivo ya no es únicamente que el paciente pueda hablar o mover una mano después de la cirugía. Queremos preservar aquello que le permite seguir reconociendo a las personas, comprender las emociones de los demás, mantener sus relaciones y conservar su proyecto de vida.
— Dr. Jesús Martín-Fernández
Lo que el paciente nos cuenta y cómo reacciona a las pruebas es la guía para saber hasta dónde podemos llegar.
— Dr. Jesús Martín-Fernández
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