Cada ciudad que crece también envejece, y sus arterias de transporte exigen atención antes de que el silencio forzado sea peor que el planeado. Durante el fin de semana del 11 y 12 de enero de 2026, seis estaciones de la Línea B del Metro de la Ciudad de México cerraron para mantenimiento preventivo y correctivo, dejando a miles de usuarios reorganizando su domingo entre filas, autobuses gratuitos y el doble del tiempo habitual de viaje. La incomodidad fue real, pero también lo fue la comprensión: mantener lo que nos mueve es, al final, una forma de cuidado colectivo.
Cierre de Línea B genera filas de hasta 150 personas en estaciones del Metro
Es preferible que se haga el mantenimiento en fin de semana
¿Por qué cerraron precisamente estas seis estaciones y no otras?
Fueron las que necesitaban mantenimiento preventivo y correctivo en el tramo elevado de la Línea B. El director del Metro lo anunció el viernes.
¿Pero qué tipo de mantenimiento exactamente? El comunicado dice "preventivo y correctivo" pero no especifica qué se reparó o qué se previno.
¿Fue una sorpresa para los usuarios o sabían que iba a pasar?
El director lo anunció el viernes, así que tuvieron algunos días de aviso. Pero eso no evitó que el domingo hubiera filas de 150 personas.
Cierto, pero no sabemos cuánta gente vio ese anuncio en redes sociales. Es posible que muchos usuarios simplemente llegaran a la estación sin saber que estaba cerrada.
¿Los autobuses gratuitos fueron suficientes?
Habilitaron cinco autobuses. Los pasajeros esperaban entre cinco y diez minutos para abordar, así que técnicamente funcionó, aunque tardaban el doble en llegar a su destino.
Cinco autobuses para filas de 150 personas es una proporción apretada. No sabemos si algunos usuarios simplemente se fueron o si esperaron toda la mañana.
¿Qué dijeron los usuarios sobre todo esto?
Demetrio Muñoz, al menos, dijo que le parecía bien que hicieran el mantenimiento en fin de semana en lugar de entre semana. Agradeció que se hiciera así.
Ese es un testimonio, pero solo uno. No sabemos qué pensaban los otros 149 en la fila. Es posible que otros estuvieran molestos pero no hablaron con el diario.
El Pulso
- Hasta 150 personas se acumularon frente a la estación Villa de Aragón buscando autobuses sustitutos, convirtiendo una mañana de domingo en un ejercicio de paciencia urbana.
- El tramo cerrado —de San Lázaro a Bosques de Aragón— es uno de los corredores más transitados de la ciudad, y su ausencia se sintió de inmediato en la movilidad de decenas de miles de personas.
- La RTP desplegó cerca de cinco autobuses gratuitos, pero la espera de hasta diez minutos y un trayecto que duplicaba el tiempo normal del Metro dejaron en evidencia la fragilidad del transporte alterno.
- Policías dirigían el flujo a gritos en las escaleras mientras los pasajeros se organizaban en fila única hacia los camiones estacionados frente al Tecnológico Nacional de México.
- Muchos usuarios, como Demetrio Muñoz, eligieron ver el lado pragmático: el fin de semana, con menos demanda laboral, es el momento menos dañino para intervenir la infraestructura.
- El lunes, el Sistema de Transporte Colectivo confirmó la reanudación total del servicio, cerrando un cierre que, según sus propósitos, cumplió su cometido.
Cada ciudad que crece también envejece, y sus arterias de transporte exigen atención antes de que el silencio forzado sea peor que el planeado. Durante el fin de semana del 11 y 12 de enero de 2026, seis estaciones de la Línea B del Metro de la Ciudad de México cerraron para mantenimiento preventivo y correctivo, dejando a miles de usuarios reorganizando su domingo entre filas, autobuses gratuitos y el doble del tiempo habitual de viaje. La incomodidad fue real, pero también lo fue la comprensión: mantener lo que nos mueve es, al final, una forma de cuidado colectivo.
El domingo por la mañana, cientos de pasajeros rodeaban la estación Villa de Aragón del Metro formando filas de hasta 150 personas. No era un colapso imprevisto: era la consecuencia de un cierre programado de seis estaciones de la Línea B —desde San Lázaro hasta Bosques de Aragón— para trabajos de mantenimiento preventivo y correctivo en el tramo elevado durante todo el fin de semana.
La Red de Transporte de Pasajeros habilitó cerca de cinco autobuses gratuitos para llevar a los usuarios desde Villa de Aragón hasta la estación Morelos. Los pasajeros esperaban entre cinco y diez minutos para abordar, mientras policías gritaban instrucciones desde las escaleras: "Sigan avanzando, una sola fila, por favor". El trayecto que el Metro cubre en doce minutos tomaba ahora veinticinco en autobús —el doble del tiempo habitual.
El director del Metro, Adrián Rubalcava, había anunciado el viernes en redes sociales las estaciones afectadas: San Lázaro, Flores Magón, Romero Rubio, Oceanía, Deportivo Oceanía y Bosque de Aragón. A pesar de las molestias, varios usuarios mostraron comprensión. Demetrio Muñoz lo resumió con claridad: prefería el mantenimiento en fin de semana, cuando hay menos gente en tránsito laboral, antes que arriesgarse a un accidente por infraestructura descuidada.
El lunes, el Sistema de Transporte Colectivo confirmó la reanudación completa del servicio en la Línea B. El cierre temporal había cumplido su propósito: preservar una de las líneas más transitadas de la ciudad, aunque a costa de un domingo más lento para quienes dependen de ella.
El domingo por la mañana, cientos de pasajeros se aglomeraban en los alrededores de la estación Villa de Aragón del Metro, formando filas que llegaban a alcanzar 150 personas. No era un día de caos ordinario: era el resultado de un cierre programado de seis estaciones de la Línea B que se extendía desde San Lázaro hasta Bosques de Aragón, cerradas durante el fin de semana para trabajos de mantenimiento preventivo y correctivo en el tramo elevado.
La Red de Transporte de Pasajeros habilitó aproximadamente cinco autobuses de manera gratuita para trasladar a los usuarios desde Villa de Aragón hasta la estación Morelos, y en algunos casos hasta donde el servicio del Metro se había reanudado. Los pasajeros esperaban entre cinco y diez minutos para poder abordar estos vehículos, que se formaban en fila a las afueras del Tecnológico Nacional de México. Los policías gritaban instrucciones a quienes bajaban por las escaleras: "Sigan avanzando, una sola fila, por favor. No se detengan".
El trayecto que normalmente el Metro cubre en poco más de doce minutos tomaba ahora veinticinco minutos en autobús, según constató el diario a las once y media de la mañana. Era el doble del tiempo habitual, una demora significativa para miles de personas que dependían de este corredor de transporte. El director del Metro, Adrián Rubalcava, había anunciado el viernes a través de redes sociales que las estaciones San Lázaro, Flores Magón, Romero Rubio, Oceanía, Deportivo Oceanía y Bosque de Aragón permanecerían cerradas durante sábado y domingo.
A pesar de las molestias, muchos usuarios expresaron comprensión por la necesidad del mantenimiento. Demetrio Muñoz, uno de los pasajeros, señaló que prefería que los trabajos se realizaran durante el fin de semana, cuando hay menos gente desplazándose por trabajo. "Es preferible, sobre todo sábado y domingo, que no hay tanta gente por el trabajo, que se haga el mantenimiento y no estemos expuestos a un accidente que pueda pasar", comentó. Los usuarios reconocían que aunque el inconveniente era real, el beneficio de mantener la infraestructura en condiciones seguras justificaba la espera.
El lunes, el Sistema de Transporte Colectivo informó que el servicio completo se reanudaba en la Línea B del Metro. El cierre de fin de semana había cumplido su propósito: mejorar las condiciones de una de las líneas más transitadas de la ciudad, aunque temporalmente afectara la movilidad de decenas de miles de pasajeros que dependían de este corredor para sus desplazamientos.
Citas Notables
Es preferible, sobre todo sábado y domingo, que no hay tanta gente por el trabajo, que se haga el mantenimiento y no estemos expuestos a un accidente que pueda pasar— Demetrio Muñoz, usuario del Metro