Cierra en Matanzas la 34 edición de la Feria Internacional del Libro

Un espacio donde escritores y público se encuentran y se retroalimentan
Noslen González explicó el propósito central de la feria en medio de las dificultades que enfrenta Cuba.
Mark

¿Por qué insisten en celebrar una feria del libro en momentos tan difíciles para el país?

Mimi

Porque precisamente en esos momentos es cuando la cultura se vuelve más necesaria. No es un lujo, es una forma de mantener viva la conversación, de recordar que hay escritores, historias, ideas que importan.

Mark

¿Qué significa que funcione como espacio de retroalimentación?

Mimi

Que no es un evento de una sola dirección. Los escritores no solo presentan su trabajo; escuchan al público, ven qué resuena, qué preguntas surgen. El público, a su vez, descubre autores que quizá no conocía. Es un diálogo.

Mark

¿Cómo logran hacer esto en condiciones desfavorables?

Mimi

Con voluntad, principalmente. Las autoridades locales, los organizadores, los propios escritores entienden que la feria es importante para la provincia. Todos aportan algo, todos hacen que sea posible.

Mark

¿Qué representa honrar a alguien como Marilyn Bobes en el cierre?

Mimi

Es una forma de decir que la literatura cubana tiene una continuidad, que hay figuras que marcaron el camino y que sus voces siguen importando. Es memoria y reconocimiento al mismo tiempo.

Mark

¿Y terminar con un circo?

Mimi

Es un gesto de que la cultura no es solo lo serio, lo académico. Es también la alegría, el movimiento, la diversidad de expresiones que hacen que una comunidad esté viva.

  • La feria enfrentó el reto de sostenerse en un contexto de dificultades generalizadas en Cuba, convirtiendo cada actividad en un acto de resistencia cultural.
  • La presentación del libro de Rosa Castillo y el homenaje a Marilyn Bobes concentraron la energía del cierre, poniendo el foco en voces literarias que definen la identidad narrativa de la isla.
  • Autoridades provinciales reconocieron abiertamente los obstáculos logísticos, pero subrayaron que el diálogo entre creadores y público fue el verdadero triunfo de la edición.
  • La Compañía de Variedades Circenses La Rueda clausuró la semana con una actuación en la sala José White, transformando el fin de la feria en una celebración colectiva de la cultura matancera.

En Matanzas, Cuba, la 34 edición de la Feria Internacional del Libro y la Literatura cerró sus puertas con la serenidad de quien cumple un deber mayor que las circunstancias: reunir a escritores y lectores en torno a la palabra escrita. En medio de las complejidades que atraviesa el país, el evento reafirmó que la cultura no espera condiciones perfectas para florecer, sino que encuentra en la adversidad su razón más profunda de existir.

La 34 edición de la Feria Internacional del Libro y la Literatura cerró el domingo en Matanzas tras una semana de encuentros literarios marcada por las dificultades que atraviesa Cuba. La jornada final reunió a autores y lectores alrededor de dos momentos centrales: la presentación del libro Abrazando tu ser, de Rosa Castillo, y un coloquio de homenaje a la periodista y narradora Marilyn Bobes, cuya obra ha dejado huella en las letras cubanas.

Noslen González, subdirector provincial de Cultura, reflexionó sobre el significado de sostener la feria en circunstancias adversas. Para él, el evento cumplió su función esencial: ser un espacio de retroalimentación entre escritores y público, un puente entre creadores y lectores que ningún obstáculo logró interrumpir. También destacó el acceso directo que los visitantes tuvieron a las propuestas de autores y casas editoriales de la región, así como el esfuerzo colectivo de quienes hicieron posible la edición.

La clausura llegó con una presentación de la Compañía de Variedades Circenses La Rueda en la sala de conciertos José White, en el corazón de Matanzas. Con ese cierre artístico, la feria reafirmó su lugar como punto de encuentro indispensable para la vida cultural de la provincia, más allá de sus limitaciones logísticas.

La 34 edición de la Feria Internacional del Libro y la Literatura bajó el telón en Matanzas el domingo pasado, cerrando una semana de encuentros literarios en medio de las dificultades que atraviesa Cuba. El evento, que se extendió durante varios días en la provincia occidental, concluyó con actividades que buscaron honrar tanto el trabajo de escritores contemporáneos como figuras históricas de la narrativa cubana.

La jornada final reunió a autores y lectores alrededor de dos momentos centrales. Rosa Castillo, escritora de trayectoria reconocida, presentó su libro Abrazando tu ser ante una audiencia que llegó a conocer de cerca su propuesta literaria. Simultáneamente, la feria dedicó un coloquio de homenaje a Marilyn Bobes, periodista y narradora cubana cuya obra ha dejado huella en las letras de la isla. Estos actos cerraron una programación que buscó tender puentes entre creadores y público lector.

Noslen González, subdirector provincial de Cultura, reflexionó sobre lo que significó sostener la feria en circunstancias adversas. Según su perspectiva, el evento funcionó como un espacio donde escritores y audiencia pudieron encontrarse, intercambiar ideas y retroalimentarse mutuamente. A pesar de los obstáculos que enfrenta el país, la feria logró cumplir esa función de acercamiento cultural que la define.

Durante los días que duró la actividad, los visitantes tuvieron la oportunidad de explorar el trabajo de autores locales y conocer las iniciativas de las casas editoriales que operan en la región. González subrayó que este acceso directo a las propuestas de escritores y editores matanceros fue uno de los logros principales de la edición. Reconoció también el esfuerzo de las autoridades territoriales y de todas las personas que trabajaron para que la feria se realizara, incluso bajo condiciones que no eran las ideales.

La clausura llegó con una nota de color y movimiento. La Compañía de Variedades Circenses La Rueda ofreció una presentación en la sala de conciertos José White, ubicada en el corazón de Matanzas. Este cierre artístico marcó el fin de una edición que, más allá de sus limitaciones logísticas, reafirmó el rol que juega la feria como punto de encuentro para la vida cultural de la provincia.

La feria constituye un espacio de acercamiento entre escritores y sus públicos, propiciando retroalimentación
— Noslen González, subdirector provincial de Cultura
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