Científicos españoles detectan por primera vez microalga tóxica en aguas de Alicante

Potencial riesgo de intoxicación alimentaria en consumidores de pescado si se acumulan toxinas en especies de gran tamaño, aunque actualmente controlado mediante medidas de prevención.
Para una especie marina, un grado de temperatura es un mundo
Los investigadores explican cómo el calentamiento del Mediterráneo facilita la expansión de especies tropicales hacia nuevas regiones.

En las costas de Dénia y Xàbia, investigadores españoles han confirmado por primera vez la presencia de una microalga tropical productora de toxinas en aguas peninsulares, un hallazgo que no anuncia catástrofe inmediata, sino que revela cómo el calentamiento del Mediterráneo está redibujando silenciosamente los límites de lo posible para muchas especies marinas. La ciencia, en su labor paciente y sistemática, ofrece aquí no una alarma, sino una advertencia temprana: la naturaleza se está reorganizando, y la vigilancia continua es la única respuesta sensata.

  • Por primera vez, una microalga tropical capaz de producir toxinas acumulables en peces grandes ha sido detectada en aguas de la costa peninsular española, marcando un umbral ecológico que no puede ignorarse.
  • La especie Gambierdiscus australes apareció en el 75% de las muestras de primavera y en el 100% de las de otoño de 2023, con concentraciones que, aunque no alarmantes, confirman su establecimiento en la zona.
  • El calentamiento del Mediterráneo actúa como motor silencioso de esta expansión: un solo grado de diferencia en la temperatura del agua puede ser suficiente para que una especie tropical colonice territorios que antes le eran hostiles.
  • Los investigadores aseguran que el pescado comercial permanece seguro gracias a protocolos de análisis previos, pero advierten que la vigilancia a largo plazo es imprescindible para anticipar cualquier cambio en las concentraciones.

Investigadores de la Universidad de Alicante, en colaboración con colegas de Las Palmas de Gran Canaria, han confirmado por primera vez la presencia de Gambierdiscus australes en aguas peninsulares españolas. Este dinoflagelado marino, originario de zonas tropicales, es capaz de producir ciguatoxinas que se acumulan en los tejidos de peces grandes y pueden causar intoxicación alimentaria en quienes los consumen.

El hallazgo surgió de muestreos rutinarios realizados en marzo y septiembre de 2023 a lo largo de doce estaciones en seis zonas del litoral de Dénia y Xàbia. Los resultados fueron elocuentes: la microalga apareció en tres de cada cuatro muestras de primavera y en la totalidad de las de otoño, con concentraciones de entre veinte y ciento cuarenta células por litro. Aunque en 2017 ya se había detectado esta especie en Baleares, su presencia en la costa peninsular constituye un registro inédito para la región.

El investigador principal César Bordehore subraya que no hay motivo para la alarma: las concentraciones detectadas no son preocupantes, y Gambierdiscus australes no es la más tóxica dentro de su género. Además, los protocolos de análisis previos a la comercialización del pescado garantizan que los productos que llegan a los mercados son completamente seguros.

Sin embargo, los científicos advierten que el calentamiento del Mediterráneo está facilitando la expansión geográfica de especies tropicales hacia el norte, y que hace apenas quince años el género Gambierdiscus no estaba presente en esta zona. Por ello, el equipo —que lleva monitoreando más de cuarenta kilómetros de litoral alicantino desde 2010— insiste en la necesidad de mantener una vigilancia continua e informar puntualmente a las administraciones competentes.

Investigadores de la Universidad de Alicante han confirmado por primera vez la presencia de una microalga tropical productora de toxinas en aguas españolas peninsulares. El hallazgo, realizado en colaboración con colegas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, identifica a Gambierdiscus australes en las costas de Dénia y Xàbia, al norte de la provincia de Alicante. Se trata de un dinoflagelado marino capaz de generar ciguatoxinas, sustancias que se acumulan en los tejidos de peces grandes y pueden provocar intoxicación alimentaria en quienes los consumen.

El descubrimiento se produjo durante muestreos rutinarios de fitoplancton llevados a cabo por el Laboratorio Marino de la Universidad de Alicante en Dénia, que forma parte del Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio Ramón Margalef. Los científicos realizaron dos campañas de recolección en marzo y septiembre de 2023, analizando muestras de doce estaciones distribuidas en seis zonas del litoral, tanto en puntos cercanos a la costa como en aguas más alejadas. Los resultados fueron contundentes: la microalga apareció en el 75 por ciento de las muestras recogidas en primavera y en la totalidad de las de otoño, con concentraciones que oscilaban entre veinte y ciento cuarenta células por litro.

Este hallazgo no es completamente aislado. En 2017, un equipo del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria ya había detectado esta especie en aguas de Baleares, pero su presencia en la costa peninsular constituye un primer registro para esta región. El descubrimiento ha merecido la atención de la revista Harmful Algae News, publicación especializada de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO dedicada específicamente a algas tóxicas y proliferaciones algales.

A pesar de la relevancia del hallazgo, los investigadores principales del estudio subrayan que no hay motivo para alarma inmediata. César Bordehore, profesor del Departamento de Ecología de la Universidad de Alicante e investigador principal, enfatiza que las concentraciones de fitoplancton tóxico encontradas en la península no alcanzan niveles preocupantes. Además, la especie australes, dentro del género Gambierdiscus, no es la más tóxica de su grupo. Bordehore señala que existen medidas de prevención bien establecidas para evitar que pescado contaminado llegue a los mercados, basadas en análisis previos de los productos, por lo que el pescado que se distribuye comercialmente permanece completamente seguro.

Los expertos vinculan la aparición de esta microalga tropical en aguas mediterráneas con el aumento de la temperatura marina. Gambierdiscus australes es originaria de aguas tropicales cálidas, y el calentamiento del Mediterráneo está creando condiciones que facilitan la expansión geográfica de muchas especies marinas hacia el norte. Para una especie marina, un incremento de un grado en la temperatura del agua representa un cambio significativo, potencialmente la diferencia necesaria para colonizar nuevas áreas que antes eran demasiado frías para su supervivencia.

Los investigadores subrayan la importancia de mantener una vigilancia continua a largo plazo. Desde 2010, el equipo ha estado analizando más de cuarenta kilómetros de litoral norte de la provincia de Alicante, realizando estudios tanto aplicados como de investigación básica que incluyen parámetros físico-químicos y biológicos. Gracias a esta labor sistemática, los científicos pudieron reanálizar muestras biológicas conservadas desde hace más de una década y confirmar que hace quince años el género Gambierdiscus no estaba presente en la zona de estudio. Bordehore enfatiza que la responsabilidad del equipo es mantener informadas a las administraciones competentes y adoptar las medidas necesarias en cada momento para preservar la seguridad alimentaria, mientras continúan monitoreando cómo evoluciona esta especie en las aguas españolas.

El consumidor puede estar tranquilo, ya que las concentraciones de células de fitoplancton tóxico encontradas en la península no son alarmantes
— César Bordehore, investigador principal del estudio
Para una especie marina, el incremento de un grado de temperatura es un mundo y puede ser la diferencia necesaria para colonizar nuevas áreas
— César Bordehore
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué es importante detectar esta microalga ahora, si dices que las concentraciones no son alarmantes?

Model

Porque estamos viendo cómo el cambio climático está reescribiendo la geografía marina. Hace quince años esta especie no estaba aquí. Ahora está. Eso es el patrón que importa.

Inventor

¿Y si las temperaturas siguen subiendo? ¿Qué pasa entonces?

Model

Entonces probablemente veremos más especies tropicales colonizando aguas que antes eran demasiado frías. Para un pez, un grado de diferencia es la diferencia entre poder vivir aquí o no poder vivir aquí.

Inventor

Pero dijiste que el pescado en el mercado es seguro. ¿Cómo pueden estar seguros si hay toxinas en el agua?

Model

Porque tenemos sistemas de control. Antes de que el pescado llegue a tu mesa, se analiza. Si tiene demasiada toxina, no se vende. El problema sería si esos sistemas fallaran o si dejáramos de vigilar.

Inventor

¿Entonces el verdadero riesgo es dejar de prestar atención?

Model

Exactamente. Por eso el equipo lleva desde 2010 analizando estas aguas. No es paranoia, es diligencia. Necesitamos saber qué está cambiando y cuándo.

Inventor

¿Qué debería hacer un consumidor con esta información?

Model

Nada diferente a lo que hace ahora. Pero sí debería saber que hay gente vigilando. Que hay científicos en Alicante que están mirando el agua, tomando muestras, guardando registros. Eso es lo que mantiene seguro el pescado que comes.

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