Dos naciones del Pacífico, unidas desde hace años por un tratado comercial, reconocen que los acuerdos entre países son organismos vivos que deben crecer con el tiempo. Durante la visita del presidente surcoreano Lee Jae Myung a Chile, ambos gobiernos acordaron iniciar un proceso formal de modernización de su tratado de libre comercio, admitiendo que las realidades del comercio global —tecnología, servicios digitales, cadenas de suministro— han superado los términos originales del pacto. Es el reconocimiento, compartido por dos economías abiertas al mundo, de que quedarse quieto equivale a ret
Chile y Corea del Sur acuerdan modernizar su tratado de libre comercio
Los tratados comerciales deben evolucionar para adaptarse a nuevas realidades
¿Por qué ahora? ¿Qué cambió que hace que ambos países sientan urgencia de modernizar?
Los tratados comerciales envejecen. Cuando se negoció el original, el comercio digital era marginal, las cadenas de suministro eran diferentes, y sectores enteros que hoy son cruciales ni existían. Corea del Sur ve oportunidades en tecnología verde y servicios digitales que el tratado actual no contempla bien.
¿Cuál es el riesgo de no hacerlo?
Quedarse con reglas viejas es como intentar navegar con un mapa de hace quince años. Los competidores de ambos países están negociando tratados más modernos con otros socios. Si Chile y Corea del Sur no actualizan, se quedan fuera de las nuevas dinámicas.
¿Quién gana más con esto?
Probablemente ambos, pero de formas distintas. Chile accede a tecnología y mercados sofisticados. Corea del Sur asegura acceso a recursos naturales y una posición más fuerte en América Latina. Pero los ganadores reales serán los sectores específicos que logren reducir aranceles o barreras.
¿Cuánto tiempo toma esto?
Meses, posiblemente años. Hay que consultar a empresas, analizar cada sector, negociar cada punto. No es algo que se resuelve en una visita presidencial, aunque esa visita es lo que lo pone en movimiento.
¿Hay riesgo de que fracase?
Siempre. Si los intereses sectoriales entran en conflicto, o si las prioridades políticas cambian, el proceso puede estancarse. Pero el hecho de que ambos presidentes lo hayan acordado públicamente crea presión para que avance.
O Pulso
- El tratado bilateral ha funcionado como ancla comercial, pero sus cláusulas envejecidas ya no reflejan el ritmo de la economía global del siglo XXI.
- La visita del presidente surcoreano a Santiago convirtió una inquietud técnica en un compromiso político de alto nivel, dándole urgencia al proceso.
- Sectores como servicios digitales, tecnología verde e inversión industrial emergen como los terrenos donde el nuevo acuerdo deberá abrirse paso.
- Equipos técnicos de ambos países deberán ahora traducir la voluntad política en negociaciones concretas, un proceso que puede extenderse meses o años.
- Chile ve en Corea del Sur una palanca para diversificar su economía; Corea del Sur ve en Chile una puerta estratégica hacia América Latina y sus recursos naturales.
Dos naciones del Pacífico, unidas desde hace años por un tratado comercial, reconocen que los acuerdos entre países son organismos vivos que deben crecer con el tiempo. Durante la visita del presidente surcoreano Lee Jae Myung a Chile, ambos gobiernos acordaron iniciar un proceso formal de modernización de su tratado de libre comercio, admitiendo que las realidades del comercio global —tecnología, servicios digitales, cadenas de suministro— han superado los términos originales del pacto. Es el reconocimiento, compartido por dos economías abiertas al mundo, de que quedarse quieto equivale a retroceder.
El presidente surcoreano Lee Jae Myung llegó a Chile con un argumento que pocos podrían rebatir: los tratados comerciales que no evolucionan terminan limitando a quienes los firmaron. Durante su visita, ambos mandatarios acordaron abrir un proceso de análisis profundo para modernizar el tratado de libre comercio que vincula a sus países, reconociendo que el mundo ha cambiado demasiado desde que ese pacto fue negociado.
El acuerdo original ha sido un pilar de la relación bilateral, pero las nuevas tecnologías, los servicios digitales, la economía verde y las cadenas de suministro globales han reconfigurado el comercio internacional de maneras que el texto vigente simplemente no contempla. Mantenerlo sin actualización, coinciden ambos gobiernos, es una forma de quedarse atrás.
Para Chile, cuya economía depende en buena medida del comercio exterior, estrechar lazos con una potencia tecnológica e industrial como Corea del Sur abre posibilidades de diversificación real. Para Corea del Sur, Chile es un socio confiable en América Latina y un proveedor de recursos naturales estratégicos. La relación tiene lógica para ambos lados.
Lo que sigue es el trabajo técnico: negociadores de los dos países deberán revisar cada sección del tratado, consultar a los sectores empresariales y construir un nuevo marco que sea mutuamente beneficioso. El proceso no será rápido, pero el compromiso ya está sobre la mesa. Ambas naciones han decidido que su relación comercial merece una inversión en su propio futuro.
El presidente de Corea del Sur llegó a Chile con un mensaje claro: los acuerdos comerciales que funcionaron hace una década necesitan respirar aire nuevo. Durante su visita, Lee Jae Myung y el mandatario chileno acordaron poner en marcha un proceso de análisis profundo para modernizar el tratado de libre comercio que vincula a ambas naciones, un pacto que ha estado en vigor pero que, según los funcionarios, requiere adaptarse a las realidades económicas actuales.
El tratado bilateral entre Chile y Corea del Sur ha sido un pilar de la relación comercial entre los dos países, pero los tiempos han cambiado. Las dinámicas del comercio internacional, las nuevas tecnologías, los patrones de inversión y las cadenas de suministro globales se han transformado significativamente desde que el acuerdo original fue negociado. Ambos gobiernos reconocen que mantener un tratado sin actualizar sus términos es quedarse atrás en un mundo que se mueve rápido.
Lo que hace relevante este acuerdo es que no se trata simplemente de una declaración de intenciones. Los dos países han comprometido recursos y tiempo para estudiar específicamente qué aspectos del tratado necesitan evolucionar. Esto implica identificar sectores donde hay oportunidades de expansión, revisar cláusulas que pueden haber quedado obsoletas, y considerar cómo nuevas áreas de comercio—desde servicios digitales hasta tecnología verde—pueden integrarse en el marco existente.
Para Chile, un país cuya economía depende significativamente del comercio exterior, la modernización del tratado con Corea del Sur representa una oportunidad estratégica. Corea del Sur es una potencia tecnológica e industrial, y fortalecer los lazos comerciales con una economía tan dinámica puede abrir puertas en sectores donde Chile busca diversificarse. Por su parte, Corea del Sur ve en Chile un socio confiable en América Latina, una puerta de entrada a la región y un proveedor de recursos naturales que su economía necesita.
El énfasis del presidente surcoreano en que los tratados deben evolucionar no es retórica vacía. Es un reconocimiento de que los acuerdos comerciales estáticos se vuelven restrictivos. Un tratado que no permite flexibilidad para incorporar nuevas realidades termina limitando el potencial de ambas economías. La modernización podría significar la reducción de aranceles en sectores específicos, la facilitación de inversión en nuevas industrias, o la creación de mecanismos para resolver disputas comerciales de manera más ágil.
Lo que viene ahora es el trabajo técnico. Equipos de negociadores de ambos países tendrán que sentarse a analizar cada sección del tratado, escuchar a los sectores empresariales sobre dónde ven oportunidades, y construir un nuevo marco que sea beneficioso para ambas partes. Este proceso no es rápido—modernizar un tratado comercial puede tomar meses o incluso años—pero el compromiso ya está sobre la mesa. Chile y Corea del Sur han decidido que su relación comercial merece invertir en su futuro.
Citações Notáveis
El tratado de libre comercio debe evolucionar— Presidente surcoreano Lee Jae Myung