Una zona peatonal sin vehículos donde sabes qué está pasando
En junio de 2026, la Ciudad de México abrirá sus puertas al mundo con el peso de una responsabilidad histórica: garantizar que el fútbol y la celebración convivan con el orden y la protección. Más de once mil elementos de seguridad —policías, militares, marinos y voluntarios— tejerán un escudo invisible alrededor del Estadio Ciudad de México, el Zócalo y las dieciséis alcaldías. Es el operativo más coordinado que la capital haya desplegado para un evento civil, y en él se juega algo más que la seguridad de los asistentes: se juega la imagen de México ante el mundo.
- Recibir a más de 82 mil personas por partido en el Estadio Ciudad de México exige un nivel de control que la ciudad nunca antes había ensayado a esta escala.
- El Zócalo, corazón simbólico de la nación, se convertirá en un festival masivo con 60 mil visitantes diarios, transformando el centro histórico en un perímetro de vigilancia permanente.
- La estrategia de 'Última Milla' elimina los vehículos del entorno del estadio y canaliza a los asistentes por 60 accesos controlados, creando una ciudad dentro de la ciudad con sus propias reglas de entrada.
- Nueve dependencias distintas —desde la policía capitalina hasta la Marina— deberán actuar como un solo organismo durante 39 días consecutivos, un desafío de coordinación tan grande como el propio torneo.
- Si el operativo funciona, México proyecta capacidad y modernidad; si falla, las consecuencias se medirán en titulares internacionales y en la confianza perdida ante millones de ojos.
La Ciudad de México se prepara para recibir al mundo en junio de 2026 con un operativo de seguridad sin precedentes: más de once mil doscientos elementos —policías capitalinos, militares, marinos y personal de emergencia— distribuidos en tres puntos neurálgicos: el Estadio Ciudad de México, el Zócalo y los espacios públicos de las dieciséis alcaldías.
Pablo Vázquez Camacho, secretario de Seguridad Ciudadana, describió el esquema como un tejido coordinado entre instancias federales y locales. De los once mil doscientos diecinueve elementos totales, nueve mil ciento noventa y cuatro serán policías de la ciudad, respaldados por más de mil vehículos, a los que se sumarán efectivos de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional, la Marina y voluntarios de la Cruz Roja.
El estadio será el corazón de la operación. Allí se disputará el partido inaugural y otros cuatro encuentros, con más de 82 mil asistentes por fecha. El operativo contempla siete mil setecientos ocho elementos y seiscientos ochenta y dos vehículos, organizados en tres componentes: control del perímetro, vigilancia en accesos y regulación de movilidad. La pieza más visible será la 'Última Milla': una zona peatonal sin vehículos que rodea el estadio, con sesenta accesos donde solo podrán ingresar personas con boleto, vehículos acreditados o residentes con código QR. En cada filtro se confiscarán armas, materiales inflamables, alcohol y objetos voluminosos.
El Zócalo, por su parte, albergará el FIFA Fan Festival del 11 de junio al 19 de julio, con 60 mil visitantes esperados cada día. Bajo el Plan Kukulkán, tres mil cuatrocientos once elementos y trescientos treinta y nueve vehículos vigilarán el recinto, apoyados por las cámaras del C5 y filtros de revisión de mochilas.
Más allá de estos dos epicentros, las dieciséis alcaldías organizarán Festivales Futboleros con transmisiones públicas. Las autoridades también habilitarán rutas alternas en avenidas principales, estacionamientos de intercambio y ciclovías. Durante los treinta y nueve días del torneo, lo que está en juego no es solo la seguridad de los asistentes, sino la imagen de México ante el mundo entero.
La Ciudad de México se prepara para recibir al mundo en junio de 2026, y con esa responsabilidad viene un despliegue de seguridad sin precedentes. Las autoridades capitalinas anunciaron esta semana un operativo que movilizará a más de once mil elementos —policías, militares, marinos y personal de emergencia— distribuidos estratégicamente en tres puntos neurálgicos: el Estadio Ciudad de México, el Zócalo y espacios públicos en las dieciséis alcaldías.
Pablo Vázquez Camacho, secretario de Seguridad Ciudadana de la capital, explicó que el esquema funciona como un tejido coordinado entre instancias federales y locales. De los once mil doscientos diecinueve elementos totales, nueve mil ciento noventa y cuatro serán policías de la ciudad, respaldados por más de mil vehículos. A ellos se sumarán efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional, la Marina y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, además de voluntarios de la Cruz Roja Mexicana.
El Estadio Ciudad de México será el corazón de la operación. Allí se jugará el partido inaugural y otros cuatro encuentros, con una asistencia que superará las ochenta y dos mil personas en cada ocasión. Para proteger ese perímetro, se desplegarán siete mil setecientos ocho elementos y seiscientos ochenta y dos vehículos. El operativo se divide en tres componentes: control del perímetro, vigilancia en accesos y regulación de movilidad. Lo más visible será la estrategia de "Última Milla", una zona peatonal sin vehículos que rodea el estadio, delimitada al norte por Avenida Santa Úrsula, al sur por Circuito Azteca y Anillo Periférico, al oriente por Calzada de Tlalpan y al poniente por Avenida del Imán.
Esta zona contará con sesenta accesos en total: dieciocho completamente peatonales, doce semipeatonales y treinta vehiculares. Solo podrán entrar personas con boleto, vehículos acreditados o residentes de la zona que cuenten con un código QR emitido por la alcaldía de Coyoacán. En cada acceso habrá filtros de revisión donde se confiscarán armas, materiales inflamables, bebidas alcohólicas, sustancias ilícitas, objetos voluminosos y equipo profesional de grabación. Los patrullajes serán constantes, y habrá protocolos de evacuación listos para activarse ante cualquier incidente.
Mientras tanto, el Zócalo será transformado en el FIFA Fan Festival del once de junio al diecinueve de julio. Las autoridades esperan que sesenta mil personas visiten el lugar cada día. Allí se desplegarán tres mil cuatrocientos once elementos y trescientos treinta y nueve vehículos bajo lo que llaman el Plan Kukulkán. El Zócalo tendrá sus propios cinturones de seguridad, filtros de acceso, revisión de mochilas y vigilancia mediante las cámaras del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano. Patrullajes a pie y monitoreo constante completarán el esquema.
Más allá de estos dos epicentros, la ciudad entera participará. Las dieciséis alcaldías albergarán Festivales Futboleros con transmisiones públicas de partidos y actividades recreativas. Para estos eventos se desplegarán doscientos noventa y uno elementos y setenta y cinco vehículos. Las autoridades también han planeado rutas alternas en avenidas principales como Periférico, Insurgentes, Universidad, División del Norte y Miramontes para evitar congestiones. Habrá estacionamientos de intercambio, zonas de ascenso y descenso para taxis, espacios para plataformas digitales y ciclovías habilitadas.
El operativo representa una coordinación sin precedentes entre dependencias que rara vez trabajan juntas de manera tan integrada. Durante los treinta y nueve días que durará el torneo, la ciudad mantendrá operativos de apoyo vial, atención de emergencias y monitoreo en zonas de alta afluencia. Lo que está en juego no es solo la seguridad de los asistentes, sino la imagen de México ante el mundo.
Notable Quotes
El dispositivo se desarrollará en coordinación con instancias federales y locales, además de cuerpos de emergencia— Pablo Vázquez Camacho, secretario de Seguridad Ciudadana de CDMX
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué necesita la ciudad desplegar casi once mil elementos para un torneo de fútbol?
Porque en cinco partidos en el Estadio Ciudad de México van a entrar más de ochenta y dos mil personas por evento. Eso es una multitud. Suma el Zócalo con sesenta mil diarios durante casi dos meses, y tienes millones de puntos de contacto donde algo podría salir mal.
¿Qué hace diferente esta operación de otras que ha hecho la ciudad?
La escala y la coordinación. Aquí no es solo policía capitalina. Entran militares, marinos, guardias nacionales. Todos bajo un mismo plan. Es raro ver eso funcionando en México.
¿Qué es exactamente la "Última Milla"?
Una zona sin autos alrededor del estadio. Solo peatones. Controlas quién entra, revisas bolsas, confiscas lo peligroso. Es como crear un perímetro donde sabes qué está pasando en cada momento.
¿Y si hay una emergencia dentro del estadio?
Tienen protocolos de evacuación listos. Patrullajes constantes, vigilancia preventiva. No es perfecto, pero está pensado.
¿Qué preocupa más: la seguridad o la movilidad?
Ambas están conectadas. Si el tráfico colapsa, la gente se frustra, se aglomera. Por eso las rutas alternas, los estacionamientos de intercambio, las ciclovías. La seguridad incluye que la gente pueda llegar sin caos.
¿Cree que funcione?
Depende de si todos los que participan —policías, militares, alcaldes, operadores de transporte— realmente coordinan. En el papel se ve bien. En la práctica, eso es lo que se verá en junio.