En el otoño político de 2026, Mark Carney salió de las urnas canadienses con una autoridad renovada, como quien cruza un umbral y encuentra el camino más despejado de lo esperado. Las elecciones parciales del 1 de septiembre, modestas en geografía pero significativas en simbolismo, confirmaron que su mensaje ha encontrado eco entre los ciudadanos. En la historia larga de las democracias, estos momentos intermedios suelen ser los que revelan la verdadera temperatura de un liderazgo.