El dolor nunca se irá, aunque aprenda a convivir con él
A lo largo de 2025, la periodista Carme Chaparro atravesó uno de los años más duros de su vida: una enfermedad grave que la alejó de las pantallas y la llevó al quirófano en dos ocasiones, y la muerte de su padre en mayo. Su balance de fin de año, compartido con sobriedad en redes sociales, no busca el consuelo fácil sino nombrar con honestidad el peso del dolor y la gratitud hacia quienes permanecieron. En la historia larga de quienes ejercen la palabra en público, hay momentos en que esa misma palabra se vuelve hacia adentro, y este es uno de ellos.
- Los médicos le advirtieron sin rodeos: parar o morir, un ultimátum que en marzo la obligó a abandonar su puesto en Informativos Telecinco y solicitar la baja médica.
- Dos hospitalizaciones en apenas quince días, diez pastillas diarias, cansancio crónico y una piel reseca por la medicación dibujaron una cotidianidad muy alejada del foco televisivo.
- En mayo, mientras aún lidiaba con el tratamiento, murió su padre, convirtiendo lo que ya era un año difícil en algo que ella misma describe como lo más importante y lo más doloroso.
- Chaparro confirmó en noviembre sus dos intervenciones quirúrgicas y reconoció que la recuperación seguía siendo lenta y complicada, sin revelar aún el nombre de su enfermedad.
- Al cerrar el año, su mensaje en redes fue sin filtros: pérdida, culpa, agotamiento, pero también la red de familia y amigas que la sostuvo cuando las fuerzas fallaron.
Carme Chaparro cerró 2025 de una manera que poco se parece a los años anteriores de su carrera. En marzo dejó Informativos Telecinco para enfrentarse a una enfermedad que la llevó al hospital en dos ocasiones separadas por apenas quince días. Lo que parecía una pausa se convirtió en una baja prolongada y en una recuperación que aún no ha concluido.
En octubre, antes de una de sus intervenciones quirúrgicas, describió su día a día con precisión: diez pastillas diarias, un cansancio que no cedía, la piel castigada por la medicación. Los médicos habían sido directos: tenía que parar o se moría. A ese desgaste físico se sumó en mayo la muerte de su padre, un golpe que atravesaría todo el año.
En noviembre confirmó públicamente las dos operaciones y reconoció que la recuperación era lenta y complicada, aunque subrayó que estaba en buenas manos. Su presencia pública desde marzo había sido escasa, muy distinta a la visibilidad que siempre caracterizó su trabajo en televisión.
Al cerrar el año compartió en redes un carrusel de imágenes con una fotografía junto a su padre y un mensaje sin concesiones: la pérdida de él era lo más importante del año, un dolor que no desaparecerá aunque aprenda a convivir con él. También reconoció haber perdido la salud, haber querido luchar sin tener fuerzas, y haberse sentido culpable por ello.
El balance incluyó también las sombras de algunas personas que fallaron y el calor de quienes permanecieron: su familia, su marido, sus amigas. Y quedó en pie el compromiso que expresó en octubre: cuando tenga fuerzas, contará su experiencia para ayudar a otras personas que atraviesen algo parecido.
Carme Chaparro cerró el 2025 con un balance que poco tiene que ver con los años anteriores de su carrera consolidada como periodista y escritora. En marzo se apartó de la primera línea de Informativos Telecinco, donde había construido su trayectoria profesional, para enfrentarse a una enfermedad que la obligaría a ingresar en el hospital en dos ocasiones separadas apenas por quince días. Lo que comenzó como una pausa se convirtió en una baja médica prolongada, en una recuperación lenta y dolorosa que aún no ha terminado.
En octubre, cuando aún estaba a la espera de una intervención quirúrgica, Chaparro concedió una entrevista en la que describió con precisión cómo era entonces su cotidianidad. Tomaba diez pastillas diarias. La medicación la adormecía, le provocaba un cansancio constante, le resecaba la piel. Los médicos le habían advertido con claridad: tenía que parar o se moría. Así de directo fue el ultimátum que la llevó a solicitar la baja. Pero a ese desgaste físico se sumó un golpe que atravesaría todo el año: en mayo murió su padre.
La periodista confirmó públicamente sus dos intervenciones quirúrgicas en noviembre, cuando explicó que seguía de baja y que la recuperación era lenta y complicada. "Está siendo muy lento, doloroso y complicado. Pero estoy en las mejores manos", declaró entonces, sin revelar aún el nombre de su enfermedad. Su presencia pública desde marzo había sido intermitente, medida, muy diferente a la visibilidad que caracterizaba su trabajo en televisión.
Al cerrar el año, Chaparro compartió en redes sociales un carrusel de imágenes que incluía una fotografía junto a su padre. El mensaje que acompañaba esas imágenes fue directo, sin filtros: "Este año he perdido a mi padre. Es lo más importante. El dolor nunca se irá, aunque aprenda a convivir con él". Esa frase fijaba el eje de su reflexión de fin de año, situando la pérdida como el acontecimiento central de 2025, por encima incluso de su propio proceso médico.
En ese mismo texto hizo referencia a su estado físico. "También he perdido otras cosas que duelen. La salud. Y la salud de otros", escribió, reconociendo el desgaste acumulado de meses de tratamiento y baja. La reflexión incluía también una confesión de agotamiento: "He querido luchar pero me han faltado las fuerzas. Y me he sentido culpable". Sin entrar en diagnósticos específicos, el mensaje apuntaba a un proceso largo que aún continúa en marcha.
El balance no fue solo dolor. Chaparro también hizo referencia a las ausencias y a los apoyos que la sostuvieron. Sobre algunas personas escribió: "Me han fallado y herido de manera asquerosa". Pero frente a eso, destacó a quienes permanecieron: "Mi familia, mi marido, mis amigas. Esas personas que te sostienen". Un cierre sobrio, sin concesiones, centrado en lo vivido y en lo que permanece.
En aquella entrevista de octubre, cuando aún estaba a la espera de la operación, Chaparro había expresado su intención de contar su experiencia una vez tuviera fuerzas. "Me puedan curar o no, tengo muchas ganas de contarlo y ayudar a otras personas que están enfermas igual que yo", había dicho entonces. Hoy, tras las operaciones y con la recuperación aún en marcha, ese compromiso sigue presente. El 2025 queda atrás como un punto de inflexión en su vida personal y profesional, pero la historia de Chaparro no ha terminado.
Notable Quotes
Está siendo muy lento, doloroso y complicado. Pero estoy en las mejores manos— Carme Chaparro, en noviembre sobre su recuperación
Me puedan curar o no, tengo muchas ganas de contarlo y ayudar a otras personas que están enfermas igual que yo— Carme Chaparro, en octubre antes de su intervención
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo se vuelve a la vida pública después de un año como este?
No sé si se vuelve. Creo que se aprende a vivir de otra manera. El dolor no desaparece, solo aprendes a llevarlo contigo.
Mencionó que se sentía culpable por no poder luchar más. ¿Culpable de qué exactamente?
De no poder estar donde estaba antes. De no poder trabajar, de no poder estar presente para otros mientras ella misma estaba cayendo. La culpa viene de creer que deberías poder con todo.
¿Por qué decidió compartir esto públicamente en lugar de mantenerlo privado?
Porque hay otras personas viviendo lo mismo en silencio. Si ella cuenta su experiencia, quizá alguien se sienta menos solo. Eso fue lo que dijo: quería ayudar.
La enfermedad y la muerte de su padre ocurrieron casi en paralelo. ¿Cómo se procesa algo así?
No se procesa. Se sobrevive. Y luego, cuando tienes un poco más de aire, empiezas a entender qué pasó. Pero mientras está sucediendo, solo estás en modo supervivencia.
¿Cree que volverá a Informativos Telecinco?
No sé. Lo que importa ahora es la recuperación. El trabajo vendrá después, si viene. Pero no es lo urgente.