El 75% de jóvenes entre 16-24 años usa IA; las universidades crean carreras específicas como la de Salazar en la UCM con alta demanda laboral. Se estima destrucción de 1,7 a 2,3 millones de empleos en 10 años, pero también creación de 1,61 millones de nuevas ocupaciones en sectores TIC.
Carlota Salazar, graduada en el 'boom' de la IA: "Es una carrera en la que ganas sí o sí"
Es una carrera en la que ganas sí o sí
¿Por qué Carlota cambió de carrera en primer año? Parece un riesgo importante.
No fue un riesgo, fue una corrección. Estaba en una clase de cien personas estudiando lo que consideraba demasiado genérico. Una profesora le mencionó que la universidad lanzaría un grado específico en datos e IA. Vio la oportunidad y la tomó.
Pero eso solo funciona si la universidad realmente lanza el programa. ¿Qué hubiera pasado si no lo hacía?
El artículo dice que la UCM fue pionera. ¿Eso significa que otras universidades no ofrecían esto entonces?
Exactamente. Fue pionera, lo que sugiere que en 2022 o 2023 esto era muy nuevo. Ahora es más común, pero entonces era raro.
Entonces Carlota tuvo suerte de estar en una universidad que vio la tendencia antes que otras. ¿Qué pasa con los estudiantes en universidades que no lo hicieron?
El artículo menciona que el 75% de jóvenes entre 16 y 24 años usa IA. ¿Eso significa que todos tienen acceso a formación especializada?
No. Usar una herramienta es diferente a estudiar para trabajar con ella profesionalmente. La mayoría usa IA para buscar información o trabajar, pero pocos se están formando específicamente en ingeniería de datos.
Y aquí está el punto crítico: si 1,61 millones de empleos nuevos se crearán pero requieren "niveles educativos más altos", ¿quién accede a esa formación? ¿Solo los que están en universidades como la Complutense?
¿Carlota siente que está en una posición privilegiada?
No lo dice explícitamente, pero recibe ofertas cada dos semanas. Eso habla por sí solo. Ella dice "ganas sí o sí". Pero el artículo también dice que quienes no están dentro de este mundo enfrentan un mercado laboral más complicado.
Ese es el verdadero titular: mientras algunos jóvenes están en clases de veintitrés personas siendo cazados por empresas, otros están compitiendo por empleos precarios con salarios bajos.
Le Pouls
- El 75% de jóvenes entre 16-24 años usa IA, comparado con 57% entre 25-34 años
- Se estima destrucción de 1,7 a 2,3 millones de empleos en 10 años (2025-2035) por automatización
- Se proyecta creación de 1,61 millones de empleos nuevos en el mismo período, pero con acceso limitado a niveles educativos más altos
- El sector TIC lidera adopción de IA con 58,7%, seguido por servicios (25,7%), industria (17,5%) y construcción (11,4%)
- Carlota Salazar cambió de Ingeniería de Software a Grado en Ingeniería de Datos e IA en la UCM, pasando de clase de 100 a clase de 23 estudiantes
El 75% de jóvenes entre 16-24 años usa IA; las universidades crean carreras específicas como la de Salazar en la UCM con alta demanda laboral. Se estima destrucción de 1,7 a 2,3 millones de empleos en 10 años, pero también creación de 1,61 millones de nuevas ocupaciones en sectores TIC.
Una joven ingeniera de datos e IA cuenta cómo la tecnología está transformando el mercado laboral, con oportunidades masivas para especialistas pero incertidumbre sobre el futuro del empleo tradicional.
Carlota Salazar tenía diecinueve años cuando decidió abandonar su primer curso de Ingeniería de Software en la Universidad Complutense de Madrid. No era que le faltara capacidad para el trabajo técnico —programar, aprender los fundamentos de la informática— sino que algo le faltaba a ella. La clase tenía cien estudiantes. El contenido era sólido pero no la tocaba. Entonces una profesora le habló de una carrera nueva que la universidad estaba a punto de lanzar: Grado en Ingeniería de Datos e Inteligencia Artificial. Era informática, pero reimaginada. Salazar cambió de programa. Ahora, cuatro años después, está en una clase de veintitrés personas, recibiendo ofertas de trabajo cada dos semanas en LinkedIn, y convencida de haber tomado la decisión correcta en el momento exacto.
Lo que Salazar hizo fue surfear una ola que apenas estaba formándose. Los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que el 75% de los jóvenes entre dieciséis y veinticuatro años ya usa inteligencia artificial —comparado con el 57% de personas entre veinticinco y treinta y cuatro años. La brecha no es digital; es de adopción tecnológica. Y mientras la mayoría de estos jóvenes usa la IA para buscar información o trabajar, una parte significativa la consulta para apoyo emocional o compañía. La tecnología se ha metido en todas partes. Las universidades lo vieron venir. La Complutense fue pionera en crear un grado específico dedicado a extraer valor y utilidad de los datos masivos que alimentan estos sistemas. No se necesita máster después, explica Salazar. No hay más que especificar.
Pero mientras Salazar y sus compañeros de clase se preparan para un mercado laboral que los busca activamente, el resto del país enfrenta un futuro más incierto. Un estudio del director de Estudios Financieros de Funcas estima que entre 2025 y 2035 desaparecerán entre 1,7 y 2,3 millones de puestos de trabajo debido a la automatización —aunque en un escenario optimista serían 700.000, y en el peor podrían ser más de 3,5 millones. Los empleados administrativos y técnicos de nivel medio y superior son los más expuestos. España, con una exposición media-alta a la IA comparada con la OCDE, tiene un riesgo de automatización significativamente menor que el promedio global: 5,9% frente al 12%. Pero eso no significa que los trabajos desaparezcan de golpe. Significa que tareas que hoy hacen personas podrían ser ejecutadas por sistemas de inteligencia artificial.
Del otro lado de la ecuación está la creación. El mismo horizonte de diez años podría ver la aparición de 1,61 millones de empleos nuevos, aunque su distribución es desigual y su acceso depende de niveles educativos más altos. Las empresas que ya usan al menos una herramienta de IA muestran una productividad media un 27% superior a las que no la utilizan. El sector TIC lidera la adopción con 58,7%, seguido por servicios, industria y construcción. Las compañías saben que necesitan talento especializado, y están dispuestas a competir por él. Ofrecen prácticas para que los estudiantes se formen con las tecnologías específicas que usan antes de pasar a la plantilla fija. "En general, todos hemos conseguido un lugar para hacer prácticas", dice Salazar. "Es una carrera en la que ganas sí o sí. Al ser algo tan novedoso, las empresas la buscan un montón y tiene una salida laboral segura".
Salazar ha hecho sus prácticas en consultoría, trabajando en gobernanza de datos: asegurar que las empresas apliquen correctamente las leyes de protección de datos españolas y el Reglamento General de Protección de Datos europeo. Cuando una compañía construye un sistema de IA, su clasificación de riesgo depende de su uso. El reconocimiento facial, por ejemplo, está prohibido. Con ese conocimiento, ella y sus colegas guían a los clientes para que entiendan qué están construyendo y qué riesgos conlleva. Es uno de los grandes debates que rodea la tecnología: mientras las empresas usan filtros para evitar que la IA acceda a información privada, hay escepticismo genuino sobre privacidad y transparencia.
Ese escepticismo es más profundo de lo que los números de adopción sugieren. Un 48% de las personas considera que la IA será negativa para la sociedad; un 37% cree que lo será para ellos mismos. Solo el 20% espera un impacto positivo en sus vidas. En las graduaciones de las mejores universidades estadounidenses, estudiantes jóvenes han abucheado a magnates tecnológicos. En un estudio del World Economic Forum, el 44% de los encuestados creía que el uso generalizado de IA resultaría en jornadas laborales más largas, no más cortas.
Desde dentro de la industria, Salazar mantiene una postura crítica sobre el entusiasmo que rodea a la tecnología. "Mucha gente habla de la IA en la lavadora porque tiene una opción inteligente de lavar en treinta minutos en lugar de treinta y cinco. Eso no es así. Es demasiado hype", dice. La IA actual no es una entidad consciente ni una solución mágica; es una herramienta estadística avanzada de reconocimiento de patrones. Seguirá evolucionando, pero llegará un momento en que la burbuja explote y la tecnología deje de estar al alcance de todos. Mientras tanto, Salazar está evaluando ofertas de trabajo para cuando termine su grado. Hay tantas aplicaciones posibles que quería esperar al verano para considerar todas las opciones y descubrir qué sector le atrae más. Para ella, el futuro es abundancia de elección. Para quienes no están dentro de este mundo, el mercado laboral ofrece ofertas temporales, salarios poco competitivos y, muchas veces, condiciones precarias.
Citations marquantes
Mucha gente habla de la IA en la lavadora porque tiene una opción inteligente de lavar en treinta minutos en lugar de treinta y cinco. Eso no es así. Es demasiado hype.— Carlota Salazar, ingeniera de datos e IA
Llegará un momento en el que explote la burbuja y que ya no esté al alcance de todo el mundo.— Carlota Salazar