Cancelan crucero con casi 3.000 pasajeros en Lisboa por brote de coronavirus

Casi 3.000 pasajeros tuvieron que interrumpir sus vacaciones y fueron repatriados; 68 personas contagiadas, principalmente tripulantes, fueron puestas en cuarentena en hoteles de Lisboa.
Casi 3.000 pasajeros vieron interrumpido su viaje a mitad del recorrido
El AIDAnova fue cancelado en Lisboa tras detectarse 68 casos de coronavirus, principalmente entre la tripulación.
Mark

¿Cómo es posible que un brote se detecte tan tarde en un crucero, cuando ya hay casi 3.000 personas a bordo?

Mimi

Los controles rutinarios funcionan, pero en un espacio cerrado como un barco, el virus se propaga rápido. Detectaron una quincena de casos el miércoles, pero para el lunes ya eran 68. En un crucero, la velocidad de contagio es exponencial.

Mark

¿Por qué la mayoría de los contagios fueron entre la tripulación y no entre los pasajeros?

Mimi

La tripulación comparte espacios más reducidos, trabaja en turnos largos, y muchos viven en camarotes pequeños. Los pasajeros tienen más movilidad y espacios privados. Es la geografía del barco la que explica dónde se concentra el virus.

Mark

¿Qué significa que la mayoría fuera asintomática?

Mimi

Significa que muchas personas estaban contagiadas sin saberlo. Eso es lo peligroso: el virus viajaba sin síntomas visibles. Por eso la decisión de cancelar fue correcta, aunque drástica.

Mark

¿Qué pasó con los pasajeros que ya habían pagado por el crucero completo?

Mimi

Fueron repatriados en avión desde Lisboa. Perdieron sus vacaciones, pero evitaron estar atrapados en un barco con un brote activo. Es un costo humano real, aunque invisible en los números oficiales.

Mark

¿Por qué el barco no se quedó en el puerto hasta resolver la situación?

Mimi

Porque un crucero vacío es un problema logístico y económico enorme. Además, mantener a la tripulación contagiada a bordo no era seguro. Lo más práctico fue desembarcar a todos y dejar que el barco se fuera.

  • 68 casos de COVID-19 confirmados a bordo —60 de ellos entre tripulantes— forzaron la cancelación abrupta de un crucero con destino a las Islas Canarias.
  • Casi 3.000 pasajeros, la mayoría alemanes, se encontraron de repente varados en Lisboa con su equipaje apilado en los muelles y sus vacaciones convertidas en una evacuación.
  • Los primeros pasajeros positivos fueron trasladados en autobús al aeropuerto antes del amanecer; los contagiados fueron enviados a hoteles de la capital portuguesa para cumplir cuarentena.
  • Las autoridades portuguesas subrayaron que los infectados eran asintomáticos o presentaban síntomas leves, conteniendo la alarma sanitaria sin poder evitar el caos logístico.
  • El AIDAnova quedó varado y vacío en el puerto, a la espera de zarpar entre el 4 y el 5 de enero, una vez completada la evacuación total de pasajeros y tripulación.

En los primeros días de 2022, el crucero AIDAnova ancló en Lisboa no como escala de placer, sino como punto final de un viaje truncado. Un brote de coronavirus entre su tripulación obligó a la naviera AIDA Cruises a desembarcar a casi 3.000 pasajeros, en su mayoría alemanes, antes de que pudieran alcanzar las Islas Canarias. El incidente recordó, una vez más, que la pandemia seguía imponiendo sus propias rutas sobre las trazadas por los hombres.

El AIDAnova llegó a Lisboa el lunes con 2.844 pasajeros y 1.353 tripulantes, con rumbo previsto hacia Madeira y las Islas Canarias. Lo que debía ser una escala rutinaria se convirtió en el final del viaje: los controles sanitarios a bordo habían comenzado a revelar contagios de coronavirus desde el miércoles anterior, y para el lunes el número ascendía a 68 casos confirmados, 60 de ellos entre el personal de tripulación.

La naviera AIDA Cruises tomó la decisión de suspender la travesía por razones de seguridad sanitaria. Antes del amanecer del lunes, los primeros pasajeros positivos fueron trasladados en autobús al aeropuerto de Lisboa; el resto de los viajeros siguió el mismo camino durante la tarde. Los contagiados, en su mayoría asintomáticos o con síntomas leves según confirmó la jefa de la policía marítima local, fueron alojados en hoteles de la capital para guardar cuarentena.

Durante los días previos a la evacuación, los pasajeros no infectados pudieron recorrer Lisboa en un paréntesis tan inesperado como agridulce. El equipaje de casi 3.000 personas se acumuló en los muelles como testimonio silencioso de la interrupción. La directora general de Salud de Portugal, Graça Freitas, había descrito la evolución como positiva el 31 de diciembre, pero la escalada posterior de casos hizo inevitable la cancelación total. Las autoridades previeron que el buque, que opera muy por debajo de su capacidad máxima de 5.200 personas, podría zarpar de nuevo entre el 4 y el 5 de enero.

El AIDAnova atracó en Lisboa el lunes con casi 3.000 pasajeros a bordo, la mayoría alemanes, esperando continuar hacia las Islas Canarias. En cambio, se convirtió en el punto final de un viaje que nunca terminaría como estaba planeado. Un brote de coronavirus detectado durante controles rutinarios obligó a la compañía naviera AIDA Cruises a cancelar la travesía a mitad del recorrido y desembarcar a todos los viajeros en el puerto portugués.

El buque alemán transportaba 2.844 pasajeros y 1.353 miembros de la tripulación cuando llegó a Lisboa procedente de La Coruña, en el noroeste de España. El itinerario original incluía una escala en Madeira antes de arribar a Canarias. Pero el miércoles, cuando comenzaron a detectarse los primeros contagios, los planes cambiaron. Para el lunes, el número de casos confirmados había alcanzado 68, con 60 de ellos concentrados entre el personal de la tripulación. Según Diogo Vieira Branco, jefe de la policía marítima de Lisboa, la mayoría de los contagiados presentaba síntomas leves o eran completamente asintomáticos.

La decisión de suspender el viaje se tomó por razones de seguridad sanitaria, según explicó un portavoz de AIDA Cruises a la agencia AFP. Los primeros pasajeros positivos fueron trasladados en autobús hacia el aeropuerto de Lisboa antes del amanecer del lunes. El resto de los viajeros seguiría el mismo camino durante la tarde. Mientras tanto, los contagiados fueron alojados en hoteles de la capital portuguesa para cumplir cuarentena.

Durante los días que permanecieron en Lisboa antes de la evacuación, los pasajeros no infectados tuvieron la oportunidad de recorrer la ciudad. Fue un paréntesis inesperado en lo que debería haber sido un crucero de placer. El equipaje de casi 3.000 personas se acumuló en los muelles, testimonio físico de una interrupción abrupta.

La directora general de Salud de Portugal, Graça Freitas, había confirmado públicamente el 31 de diciembre que se habían detectado casos de coronavirus en el barco, aunque en ese momento describió la evolución como positiva. Lo que sucedió después, sin embargo, fue la escalada de contagios que llevó a la cancelación total. El crucero, con capacidad para 5.200 personas pero operando por debajo de esa cifra, se quedaría vacío en el puerto. Las autoridades portuguesas indicaron que la nave podría zarpar entre el 4 y el 5 de enero, una vez completada la evacuación de pasajeros y tripulación.

La mayoría de los contagiados presentaba síntomas leves o eran completamente asintomáticos
— Diogo Vieira Branco, jefe de la policía marítima de Lisboa
La decisión se tomó por razones de seguridad sanitaria de huéspedes y tripulación
— Portavoz de AIDA Cruises
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