Burnham llega a Downing Street como séptimo primer ministro británico en una década de caos político

Siete primeros ministros en diez años: la historia de una nación fracturada
El Reino Unido ha experimentado una inestabilidad política sin precedentes desde el Brexit, con Burnham como el séptimo cambio de liderazgo en una década.
Mark

¿Por qué el Partido Laborista decidió deshacerse de Starmer tan rápidamente después de darle una mayoría tan clara?

Mimi

Porque las encuestas comenzaron a mostrar que se dirigían hacia un colapso electoral. Starmer era visto como frío, indeciso. Cuando perdieron las municipales en mayo, el pánico se apoderó del partido. Pragmatismo puro: mejor cambiar ahora que esperar a una derrota catastrófica.

Mark

¿Qué hace que Burnham sea diferente? ¿Es solo una cuestión de estilo?

Mimi

Burnham promete una ruptura más profunda. No solo quiere gobernar diferente, quiere deshacer cuarenta años de política neoliberal. Habla de devolver poder a las ciudades, de nacionalizar servicios. Es una apuesta más radical que lo que Starmer ofrecía.

Mark

Pero sus promesas suenan vagas. ¿Cómo va a convencer a la gente de que puede entregar resultados?

Mimi

Eso es el riesgo. Tiene los primeros meses para crear un sentido de movimiento, de cambio. Pero cuando llegue el otoño y la gente siga sin poder pagar sus facturas de energía, la paciencia se agotará rápidamente.

Mark

¿Qué significa que sea el séptimo primer ministro en diez años?

Mimi

Significa que el Reino Unido está fracturado. El Brexit abrió una grieta que no se ha cerrado. Cada primer ministro intenta algo diferente, pero nada funciona. Ahora la ultraderecha de Farage está ganando terreno. Burnham hereda un país que ha perdido fe en sus instituciones.

Mark

¿Por qué Mahmood en Economía preocupa tanto a los empresarios?

Mimi

Porque nadie sabe si entiende de economía. Su reputación es por inmigración, por mano dura. Los empresarios preferían a Miliband, aunque no les gustara su obsesión por el clima. Al menos sabían dónde estaba parado. Mahmood es un misterio.

Mark

¿Qué pasa con Thames Water y el mar del Norte? ¿Son decisiones coherentes?

Mimi

Burnham quiere abaratar costos energéticos a cualquier precio. Eso significa más petróleo del mar del Norte, aunque sea contradictorio con la agenda climática. Y nacionalizar Thames Water es populista, pero también pragmático: la compañía está quebrada, alguien tiene que arreglarla.

  • Andy Burnham, 56 años, exalcalde de Mánchester, llega a Downing Street el lunes 20 de julio
  • Séptimo primer ministro británico en diez años desde el Brexit
  • Keir Starmer fue reemplazado tras humillante derrota en elecciones municipales de mayo
  • Thames Water, compañía de aguas con 16 millones de usuarios, será nacionalizada
  • Promete el mayor cambio político en 40 años, enfocado en descentralización y vivienda social

Burnham llega a Downing Street tras ser elegido líder laborista hace dos meses, con promesas de descentralización de poder y enfoque en seguridad laboral y acceso a vivienda. La inestabilidad política británica refleja siete cambios de primer ministro desde 2016, evidenciando la fragmentación política post-Brexit y el avance de la ultraderecha de Nigel Farage.

Andy Burnham se convierte este lunes en el séptimo primer ministro del Reino Unido en diez años, prometiendo el mayor cambio político en 40 años tras el colapso del laborismo bajo Keir Starmer.

Andy Burnham cruzará las puertas de Downing Street el lunes alrededor de las 12.40 de la tarde, hora local, después de una ceremonia en el Palacio de Buckingham donde el rey Carlos III le encargará formar un nuevo Gobierno. El exalcalde de Mánchester de 56 años se convertirá en el séptimo primer ministro británico en una década, un número que por sí solo cuenta la historia de una nación en convulsión política desde que el Brexit lo trastocó todo hace diez años.

Keir Starmer, quien hace apenas dos años rescató al Partido Laborista de catorce años en la oposición y obtuvo una mayoría parlamentaria arrolladora, se despedirá ante las puertas de Downing Street a las 11.15 de la mañana, hora y media antes de que llegue su sucesor. No se cruzarán. Los laboristas, pragmáticos y asustados, decidieron hace poco más de dos meses deshacerse de Starmer cuando las encuestas comenzaron a pronosticar un hundimiento de la izquierda británica y un avance de la ultraderecha de Nigel Farage. La humillante derrota en las elecciones municipales de mayo fue el punto de quiebre. Starmer insiste estos días en que deja el país mejor de lo que lo recibió. Sus propios compañeros de partido no lo creen, o al menos no lo creen lo suficiente como para permitirle continuar.

Burnham promete "el mayor cambio político en este país de los últimos 40 años". Localiza todos los males del Reino Unido en las políticas neoliberales de la década de 1980, cuando Margaret Thatcher centralizó el poder político y privatizó el poder económico. Su mensaje apunta a la devolución de competencias a los gobiernos locales y a poner el bolsillo de los ciudadanos en el centro de todas las decisiones. Lucy Powell, número dos del partido desde octubre de 2025 y una de sus principales aliadas, explicó el domingo por la mañana en la BBC que se trata de dar a la gente normal mayor seguridad en sus empleos, en sus hogares, la posibilidad de comprarse una vivienda y de vivir en un barrio del que se sientan orgullosos. Son promesas genéricas que cabalgan sobre un mensaje de esperanza tan apasionante para los laboristas como ambiguo para el resto.

Burnham ha sido parco en detalles sobre sus futuros ministros o sus primeras decisiones. Solo está claro que James Purnell, su compañero de despacho en los noventa durante su educación política, será su jefe de gabinete. El puesto más importante después del suyo es el de ministro de Economía, el número dos del Gobierno. Varios medios dan por hecho que será Shabana Mahmood, la actual ministra del Interior, cuyo nombramiento ha sorprendido a quienes esperaban que fuera Ed Miliband. Mahmood ha sido popular en el ala derecha del partido por su política de mano dura con la inmigración, pero se desconoce su visión económica, lo que ha inquietado a la comunidad empresarial. Esa misma comunidad respira aliviada al ver que Miliband queda descartado, pues su férrea convicción sobre la prioridad del cambio climático choca con el pragmatismo que Burnham quiere imponer.

Entre las decisiones que anunciará en las próximas semanas está la de flexibilizar la prohibición de extracción petrolífera en el mar del Norte. No habrá nuevas licencias, dice su equipo, pero sí fórmulas para ampliar la producción actual. Burnham quiere abaratar a toda costa unas facturas energéticas que llevan años ahogando a los británicos. Defiende la nacionalización de servicios públicos, como ya hizo con el transporte en Mánchester. Tiene intención de colocar bajo un régimen especial de administración pública a Thames Water, la compañía de aguas que suministra a más de 16 millones de ciudadanos y está hoy en quiebra. También rebajará e impondrá un límite de precio en autobuses urbanos.

Otras medidas requerirán tiempo prolongado. Burnham quiere revolucionar el sector de las ayudas sociales a la dependencia y a las personas mayores, que han sufrido un serio deterioro en la última década. Quiere impulsar la construcción de miles de viviendas sociales para resolver un grave problema que el Reino Unido comparte con muchos otros países europeos. Ya ha anunciado que anulará el proyecto de imponer carnés de identidad a los ciudadanos, una medida que perseguía mayor control de la inmigración irregular pero que ha sido históricamente muy impopular en el Reino Unido desde que Tony Blair intentara algo similar.

Los primeros días de Gobierno pueden resultar fáciles. Basta con transmitir un estilo diferente al de Starmer, a quien se criticaba su frialdad y aparente falta de decisión. La verdadera prueba de fuego llegará cuando termine el verano, el entusiasmo por la novedad se haya desinflado, y el nuevo Gobierno deba ofrecer resultados a una ciudadanía cada vez más impaciente con sus decisiones políticas.

Vamos a poner en marcha el mayor cambio político en este país de los últimos 40 años
— Andy Burnham, al ser proclamado nuevo líder del Partido Laborista
Se trata de dar a la gente normal mayor seguridad en sus empleos, mayor seguridad en sus hogares, la posibilidad de poder comprarse una vivienda
— Lucy Powell, número dos del Partido Laborista
Quer a matéria completa? Leia o original em El País ↗
Fale Conosco FAQ