Brasil: Supremo y Congreso chocan por derechos indígenas tras aprobación exprés del marco temporal

Aproximadamente 250 tierras indígenas en disputa están en riesgo de ser perdidas por pueblos ancestrales si se aplica el criterio del 'marco temporal', afectando sus derechos territoriales y subsistencia.
El Supremo es el último guardián de la constitución
Profesor de derecho explica por qué el Congreso no puede legislar sobre lo que la Corte acaba de rechazar.
Mark

¿Por qué el Congreso aprobó esto tan rápido si sabía que el Supremo acababa de rechazarlo?

Mimi

Porque los ruralistas tienen los números en el Congreso. Quisieron actuar antes de que Lula pudiera intervenir, antes de que la decisión del Supremo se consolidara en la opinión pública.

Luke

Pero espera, ¿qué tan vinculante es realmente la decisión del Supremo? ¿Puede el Congreso simplemente legislar sobre lo que el Supremo rechazó?

Mimi

Teóricamente no. El Supremo es el guardián de la constitución. Pero el Congreso está probando los límites, apostando a que Lula vete y luego ellos presionen con una enmienda constitucional.

Mark

¿Y si Lula no veta?

Mimi

Entonces vuelve al Supremo, probablemente. Y el Supremo casi seguro lo declara inconstitucional de nuevo.

Luke

Entonces esto es un juego político, no una resolución real del problema.

Mimi

Exactamente. Es un pulso entre poderes. Los ruralistas quieren cambiar las reglas del juego porque no les gusta la decisión que tomó el Supremo.

Mark

¿Cuántas tierras están realmente en riesgo?

Mimi

Alrededor de 250 de las 750 reservas existentes. Eso afecta a miles de personas.

Luke

Pero eso es un número que circula en los reportes. ¿Está verificado? ¿Quién lo dice?

Mimi

Es lo que reportan las fuentes sobre tierras en disputa. No es un número que dispute nadie en el debate público.

Mark

¿Qué pasa con los indígenas mientras se resuelve esto?

Mimi

Viven en incertidumbre. Sus territorios siguen siendo disputados. La decisión del Supremo les dio esperanza, pero ahora esa esperanza está en suspenso.

  • El Senado aprobó el marco temporal el miércoles de manera expedita
  • La Corte Suprema rechazó el mismo criterio una semana antes con 9 votos de 11
  • Aproximadamente 250 tierras indígenas en disputa están en riesgo
  • Lula debe decidir si sanciona o veta la ley
  • Los ruralistas preparan una enmienda constitucional como alternativa

El Senado aprobó expeditivamente el criterio del 'marco temporal' que requiere que pueblos indígenas prueben su presencia en tierras antes de 1988 para mantenerlas. La Corte Suprema rechazó hace una semana este mismo criterio con 9 votos de 11, argumentando que muchos indígenas fueron desplazados durante la dictadura militar.

El Congreso brasileño aprobó una ley sobre el 'marco temporal' que limita derechos indígenas, rechazada días antes por la Corte Suprema, abriendo un conflicto constitucional que ahora depende del veto presidencial de Lula.

El miércoles por la noche, el Senado brasileño aprobó a toda velocidad una ley que establece el criterio del "marco temporal" para reconocer tierras indígenas. La votación fue expedita: primero pasó por la Comisión de Constitución y Justicia, y poco después fue incluida sin aviso previo en el orden del día del plenario, donde obtuvo aprobación con holgura. El texto, impulsado por la poderosa bancada ruralista conocida como "buey, Biblia y bala", determina que los pueblos ancestrales pueden ser expulsados de sus territorios en proceso de demarcación si no demuestran que se encontraban en ellas antes de 1988.

La ironía es brutal: apenas una semana antes, la Corte Suprema había rechazado ese mismo criterio. En una sesión histórica, nueve de los once jueces del Supremo Tribunal Federal votaron en contra del marco temporal, argumentando que muchos indígenas fueron desplazados de sus tierras durante la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985. La decisión desató celebraciones entre los pueblos originarios, que expresaron su alivio con cánticos y bailes. Ahora, el Congreso ha intentado legislar lo que la máxima corte acaba de declarar inconstitucional.

El conflicto afecta directamente a aproximadamente 250 tierras en disputa de las 750 reservas existentes en el país. Para los ruralistas y ganaderos que dominan el Congreso, el marco temporal resolvería infinitas disputas territoriales y contribuiría a pacificar el campo, permitiendo que nuevas tierras se destinen al agronegocio. Para los indígenas, apoyados por el Partido de los Trabajadores del presidente Lula, la medida es un retroceso devastador. Sostienen que fueron desplazados sistemáticamente durante décadas, especialmente en la dictadura, por lo que en muchos casos les sería imposible probar su presencia en 1988.

Ahora la decisión recae en Lula. El presidente debe elegir entre sancionar la ley o vetarla. Si la sanciona, probablemente será impugnada nuevamente ante el Supremo, donde casi con certeza será declarada inconstitucional de nuevo. Si la veta, el proyecto regresa al Congreso, que puede aceptar o rechazar su veto. Varios analistas predicen que Lula, quien ha hecho de la preservación ambiental una de sus banderas políticas, probablemente vetará la ley. La Asociación de Pueblos Indígenas de Brasil ya ha pedido públicamente su veto, denunciando el proyecto como "genocida".

Wallace Corbo, profesor de derecho en la Fundación Getulio Vargas, fue claro en su análisis: el proyecto "contraría frontalmente una decisión y una interpretación del Supremo sobre la Constitución". Agregó que "el STF es el último guardián de la constitución" y que "no cabe al Congreso nacional, por medio de una legislación, alterar derechos reconocidos en el texto constitucional". El presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, intentó minimizar la tensión, asegurando que la aprobación no representa un "enfrentamiento" sino que es "natural" que el poder legislativo opine sobre el tema.

Anticipando un posible veto presidencial o un nuevo rechazo del Supremo, los ruralistas ya están promoviendo en paralelo una propuesta de enmienda constitucional para fijar el marco temporal sin necesidad de aprobación presidencial. Las enmiendas constitucionales son más difíciles de aprobar, requieren el apoyo de tres quintas partes de diputados y senadores, pero tienen la ventaja de que no necesitan la sanción del presidente. La analista Eliane Cantanhêde explicó el trasfondo ideológico: "Detrás de esto hay una cuestión ideológica: el Tribunal Supremo toma decisiones más de vanguardia, y la bancada 'BBB', que es 'buey, biblia y bala', intenta garantizar retrocesos". Lo que comenzó como un choque entre poderes se perfila como una batalla prolongada sobre quién tiene la última palabra en materia de derechos indígenas en Brasil.

El STF es el último guardián de la constitución. No cabe al Congreso nacional, por medio de una legislación, alterar derechos reconocidos en el texto constitucional
— Wallace Corbo, profesor de derecho en la Fundación Getulio Vargas
Detrás de esto hay una cuestión ideológica: el Tribunal Supremo toma decisiones más de vanguardia, y la bancada 'BBB' intenta garantizar retrocesos
— Eliane Cantanhêde, analista política
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