Bomberos de Álava denuncian falta de efectivos y protocolos tras el incendio de Elgea

El incendio de Elgea calcinó aproximadamente treinta hectáreas y requirió la movilización de cuarenta profesionales durante el fin de semana.
Jugar a la ruleta mientras los parques quedan sin gente
López describe el riesgo de movilizar refuerzos sin protocolos que dejan otras zonas desprotegidas.
Mark

¿Por qué es tan importante que haya un protocolo si al final los bomberos saben qué hacer?

Mimi

Porque sin protocolo, no hay previsión. López explica que durante Elgea ya sabían desde la mañana que necesitarían refuerzos, pero algunos no llegaron hasta las 19:00 horas. Un protocolo significa que tienes listas de quién llamar, cuándo llamar, cómo cubrir los parques que quedan vacíos. Sin eso, es improvisación.

Luke

Pero espera. ¿Cuánto tiempo perdieron realmente por esa falta de protocolo? El incendio se controló el domingo y se extinguió el lunes. ¿Esos retrasos fueron decisivos o es más bien un síntoma de un problema estructural más amplio?

Mark

Entiendo. Entonces el verdadero problema es que cuando sacan gente de un parque para ir a Elgea, dejan su zona sin protección.

Mimi

Exactamente. Mientras efectivos de Nanclares y Campezo estaban en Elgea, hubo dos incendios forestales menores que no se pudieron atender hasta que llegaron refuerzos. López lo llama "jugar a la ruleta". Es un dilema: si mandas gente a la emergencia grande, desprotege el resto del territorio.

Luke

Pero ¿cuán graves fueron esos dos incendios menores? El texto dice que fueron de "menor magnitud", pero no da números. ¿Fueron contenidos rápidamente una vez llegaron los refuerzos o causaron daños significativos? Eso importa para entender si el sistema realmente falló o si funcionó, aunque de forma imperfecta.

Mark

¿Y qué dice la administración sobre todo esto?

Mimi

Gurtubai, el diputado responsable, visitó la zona y habló de 1,4 millones de euros en mantenimiento de montes. Pero eso no responde la pregunta de los bomberos, que es sobre personal y protocolos, no sobre dinero para limpiar maleza.

Luke

Aunque hay que notar que Gurtubai tiene un punto: dice que la limpieza de montes públicos es responsabilidad de las juntas administrativas, no de la Diputación. Los vecinos se quejaron de que la zona estaba seca y sin limpiar. Eso es un problema diferente al de los efectivos de bomberos, pero ambos afectan al resultado final.

Mark

¿Entonces qué necesitan realmente los bomberos?

Mimi

López pide un bombero más por turno en cada parque. Eso significaría pasar de tres a cuatro efectivos por turno. Con cuatro, si dos entran en una casa, quedan dos afuera para apoyo. Además, necesitan un protocolo claro para movilizar refuerzos sin dejar zonas desprotegidas.

Luke

Pero el texto no dice cuánto costaría eso. Un bombero más por turno en seis parques, multiplicado por turnos, es una cifra. ¿Es realista? ¿Hay presupuesto? ¿Otros territorios lo hacen así? No lo sabemos. López tiene razón en pedir más gente, pero sin esos números, es difícil evaluar si es una demanda razonable o si hay restricciones presupuestarias reales que la administración no está explicando.

  • Incendio de Elgea: sábado 20:00 h, extinguido lunes 1:30 h, ~30 hectáreas calcinadas
  • Tres efectivos por turno en cada parque; López pide cuatro
  • Diez años de servicio sin protocolo para refuerzos en emergencias extraordinarias
  • Dos incendios forestales menores sin cobertura mientras efectivos estaban en Elgea
  • Cuarenta profesionales participaron en extinción; 1,4 millones euros en mantenimiento de montes

El portavoz de la junta de personal pide un bombero adicional por turno en cada parque para garantizar seguridad en intervenciones ordinarias. Tras diez años de servicio, no existe protocolo para refuerzos en emergencias extraordinarias, lo que causó retrasos en la movilización durante el incendio.

Los bomberos forestales de Álava reclaman más personal y protocolos de refuerzo tras el incendio de Elgea, denunciando que la movilización de unidades deja otras zonas desprotegidas.

El incendio que arrasó la sierra alavesa de Elgea durante el fin de semana dejó al descubierto una grieta profunda en la estructura de respuesta de emergencias de la región. Mientras decenas de bomberos forestales combatían las llamas que se propagaban entre las localidades de Arriola y Narbaiza, otros dos incendios de menor magnitud ardían sin atención en zonas vecinas, simplemente porque no había personal disponible para atenderlos. Esa ausencia no fue accidental. Fue el resultado de un sistema que funciona, según sus propios trabajadores, sin los efectivos ni los protocolos necesarios para hacer frente a situaciones extraordinarias.

Enrique López, portavoz de la junta de personal de los Bomberos forestales de Álava, lleva años pidiendo lo mismo: un bombero adicional por turno en cada uno de los seis parques que cubren el territorio alavés. Actualmente, cada parque cuenta con tres efectivos para situaciones ordinarias. Eso significa que en un incendio doméstico, si dos bomberos entran en la estructura, no queda una pareja de apoyo esperando afuera por si algo sale mal. López lo resume con claridad: cuantas más manos, mejor. Pero la reivindicación va más allá de los números. Lo que realmente falta es un plan.

Después de diez años funcionando como servicio foral, los Bomberos forestales de Álava no tienen un protocolo establecido para movilizar refuerzos en emergencias extraordinarias. No hay listados de trabajadores disponibles, no hay previsión para evitar llamar a personas que al día siguiente deben cubrir una guardia, no hay un sistema claro de cómo y cuándo activar el apoyo de otros parques. Durante el incendio de Elgea, que comenzó el sábado alrededor de las 20:00 horas, ya se sabía desde la mañana que se necesitarían más efectivos. Aun así, algunos refuerzos no llegaron hasta las 19:00 horas. El fuego avanzó durante horas sin la capacidad de respuesta que la situación exigía, alimentado por vientos favorables, hasta que fue controlado en la tarde del domingo y finalmente extinguido el lunes a las 1:30 de la madrugada. Aproximadamente treinta hectáreas quedaron calcinadas.

La movilización de refuerzos desde otros parques—Salvatierra-Agurain, Nanclares y Campezo, además de brigadas llegadas desde Bizkaia y Gipuzkoa—fue necesaria para contener el fuego. Pero esa misma movilización dejó esos parques vulnerables. Mientras sus efectivos estaban desplegados en Elgea, otros dos incendios forestales de menor envergadura no pudieron ser atendidos hasta que llegaron refuerzos adicionales. López lo describe como "jugar a la ruleta". "En Álava hay la manía de dejar sin cubrir las zonas", lamenta. Algunos bomberos expresaron su frustración en redes sociales con un tono más crudo. Una cuenta llamada SOS Suhiltzaileak Araba denunció que no hay "un sistema de llamamiento al refuerzo de los compañeros", que todo es "pura improvisación" y que falta compensación, protocolos y liderazgo claro. "Seguimos sin convenio, sin jefe del servicio", escribieron.

La respuesta desde la administración ha sido parcial. Iñaki Gurtubai, diputado alavés responsable del servicio de Bomberos, visitó la zona el lunes y explicó que se mantenían efectivos vigilando el lugar. Cuando se le preguntó sobre las quejas de vecinos respecto a la falta de limpieza en los montes—un factor que habría podido reducir la propagación del fuego—Gurtubai señaló que esas competencias recaen sobre las juntas administrativas, aunque la Diputación ofrece ayudas para el mantenimiento. Cifró en 1,4 millones de euros el dinero dedicado a esa labor. "Hay un esfuerzo público importante. Merece la pena gastar en prevención aun sabiendo que tenemos un buen sistema de extinción", argumentó.

Pero el incendio de Elgea sugiere que el sistema de extinción, al menos en su estructura operativa, tiene fisuras que van más allá del presupuesto. Cuarenta profesionales participaron en las labores de extinción durante el fin de semana, según datos de SOS Deiak. Fue un despliegue masivo para una región que, según sus propios bomberos, carece de los mecanismos básicos para coordinar ese tipo de respuesta extraordinaria. La pregunta que queda sin responder es si la próxima vez que Álava enfrente una emergencia de esta magnitud, el sistema estará mejor preparado o si volverá a improvisar mientras otras zonas quedan desprotegidas.

Cuantas más manos, mejor
— Enrique López, portavoz de la junta de personal de Bomberos forestales de Álava
En Álava hay la manía de dejar sin cubrir las zonas
— Enrique López
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