En un mundo donde cada palabra de un banquero central puede mover continentes financieros, los mercados asiáticos encontraron alivio el jueves cuando el gobernador de la Reserva Federal, Christopher Waller, insinuó que las tasas podrían mantenerse estables si la inflación seguía cediendo. Lo que comenzó como una señal en Washington se tradujo en ganancias modestas desde Seúl hasta Tokio, con el yen recuperando terreno perdido y el dólar retrocediendo a mínimos de meses. La certeza, sin embargo, sigue siendo provisional: el viernes traerá datos de empleo que podrían reescribir el guion antes de
Bolsas asiáticas suben con menor expectativa de alza de tasas de la Fed
La intervención se materializa en expectativas significativas de política monetaria
¿Por qué un comentario de un gobernador de la Fed genera este tipo de movimiento en los mercados asiáticos?
Porque Waller básicamente dijo que la Fed está abierta a no subir tasas si la inflación sigue bajando. Eso cambió las probabilidades de un aumento en septiembre del 70% al 50% en cuestión de horas.
Pero ¿qué tan confiables son esas probabilidades de los swaps? ¿Son predicciones reales o solo apuestas de operadores?
Son apuestas de operadores, es verdad. Pero son apuestas informadas, con dinero real en juego. El punto es que el mercado cambió su expectativa.
¿Y por qué el yen fue el ganador más claro?
Porque los operadores comenzaron a apostar más fuerte en que el Banco de Japón subiría tasas. Un yen más fuerte beneficia a Japón a largo plazo, así que eso tiene sentido.
Aunque hay que notar que el yen ya había sido objeto de intervención oficial hace poco más de un mes. ¿Cuánto de este movimiento es expectativa genuina y cuánto es especulación sobre más intervención?
Esa es la pregunta del millón. Upadhyaya sugiere que la intervención se está transformando en expectativas reales sobre política monetaria, pero es difícil separar los dos.
¿Qué pasa ahora?
Todo depende del informe de empleo del viernes y de los próximos datos de inflación. Si el empleo es fuerte o la inflación se mantiene alta, el mercado podría girar nuevamente.
Y vale la pena notar que los datos del jueves fueron mixtos: el desempleo estuvo en línea con estimaciones, pero los servicios crecieron más rápido de lo visto en seis meses. Eso no es una señal clara en ninguna dirección.
El Pulso
- La probabilidad de un alza de tasas de la Fed en septiembre se desplomó del 70% al 50% en cuestión de horas tras las declaraciones de Waller, sacudiendo los cálculos de riesgo en toda la región asiática.
- El yen protagonizó el movimiento más dramático de la jornada al apreciarse un 2%, su mayor avance en más de un mes, revirtiendo semanas de descenso gradual y reavivando apuestas sobre el Banco de Japón.
- El dólar tocó su nivel más bajo desde mayo y el rendimiento del bono del Tesoro a dos años cayó tres puntos básicos, señalando que los mercados de deuda ya están reposicionándose ante un escenario de pausa.
- La fortaleza del sector servicios estadounidense y la solidez del mercado laboral mantienen a los operadores en guardia, conscientes de que un dato de empleo robusto el viernes podría invertir todo el optimismo acumulado.
En un mundo donde cada palabra de un banquero central puede mover continentes financieros, los mercados asiáticos encontraron alivio el jueves cuando el gobernador de la Reserva Federal, Christopher Waller, insinuó que las tasas podrían mantenerse estables si la inflación seguía cediendo. Lo que comenzó como una señal en Washington se tradujo en ganancias modestas desde Seúl hasta Tokio, con el yen recuperando terreno perdido y el dólar retrocediendo a mínimos de meses. La certeza, sin embargo, sigue siendo provisional: el viernes traerá datos de empleo que podrían reescribir el guion antes de que la tinta seque.
Los mercados asiáticos abrieron el jueves con un tono claramente alcista, heredado de una noche positiva en Wall Street donde el S&P 500 registró su mejor sesión en un mes. El catalizador fue Christopher Waller, gobernador de la Reserva Federal, quien señaló su disposición a mantener las tasas sin cambios si la inflación continuaba bajando. El índice MSCI Asia-Pacífico avanzó un 0,3%, liderado por el mercado surcoreano.
El cambio más significativo no fue en las bolsas sino en las expectativas: la probabilidad de un alza de tasas en septiembre cayó del 70% al 50% en un solo día. El rendimiento del bono del Tesoro a dos años retrocedió hasta el 4,34% y el dólar tocó su nivel más bajo desde mayo. El oro se mantuvo firme cerca de los 4.475 dólares la onza.
El verdadero protagonista fue el yen, que se apreció un 2% —su mayor avance en más de un mes— cotizando en torno a 155,85 por dólar. Los operadores aumentaban sus apuestas sobre alzas del Banco de Japón, transformando lo que había comenzado como intervención cambiaria en expectativas concretas de cambio de política monetaria. Paresh Upadhyaya, de Pioneer Investments, sugirió que el Banco de Japón probablemente subiría tasas en septiembre y luego podría acelerar el ritmo de futuras alzas.
Waller fue explícito: apoyaría mantener la tasa actual si la inflación avanzaba hacia el objetivo del 2%, pero subiría si los precios repuntaban. El índice de gastos de consumo personal se situaba en el 3,7% en julio, bajando desde el 4,1% de mayo. Krishna Guha, de Evercore, calificó la postura como basada en datos, aunque advirtió que la decisión de septiembre seguía siendo ajustada.
Los datos del jueves fueron mixtos: las solicitudes de desempleo se ajustaron a las estimaciones, pero el sector servicios creció al ritmo más rápido en seis meses. En otros mercados, el bitcoin superó los 81.000 dólares antes de retroceder, y el petróleo subió un 0,5% impulsado por tensiones con Irán. Con todo en equilibrio precario, la atención se desplazó al informe de empleo no agrícola del viernes, que podría redefinir el escenario antes de la reunión de septiembre de la Fed.
Los mercados asiáticos despertaron el jueves con un impulso alcista que reflejaba un cambio fundamental en las expectativas sobre la política monetaria estadounidense. El índice MSCI para Asia-Pacífico avanzó un 0,3%, con el mercado surcoreano liderando las ganancias, después de que Christopher Waller, gobernador de la Reserva Federal, señalara su disposición a mantener las tasas de interés sin cambios si la inflación continuaba su trayectoria descendente. Esas palabras resonaron en Wall Street la noche anterior, donde el S&P 500 registró su mejor sesión en un mes y el Nasdaq 100 subió un 1,2%, estableciendo el tono para una jornada de menor volatilidad en los mercados globales.
Lo que cambió fue la probabilidad que los operadores asignaban a un aumento de tasas en septiembre. A principios de la semana, los swaps de tasas de interés reflejaban una probabilidad del 70% de que la Fed subiría un cuarto de punto. Para el jueves, esa cifra había caído a aproximadamente el 50%, un giro significativo que alteró los cálculos de riesgo en toda la región. El rendimiento de los bonos del Tesoro a dos años, que se mueve en sincronía con las expectativas sobre tasas cortas, cayó tres puntos básicos hasta el 4,34%. El dólar, que había dominado los mercados durante meses, tocó su nivel más bajo desde mayo, mientras que el oro mantuvo sus ganancias, cotizando alrededor de los 4.475 dólares la onza.
Pero el verdadero protagonista de la sesión fue el yen japonés. La moneda se apreció aproximadamente un 2%, su mayor avance en más de un mes, revirtiendo un descenso gradual que había durado semanas. El yen cotizaba en torno a 155,85 por dólar después de haber alcanzado 155,30 en la sesión anterior. Los operadores aumentaban sus apuestas sobre aumentos de tasas del Banco de Japón y permanecían atentos a cualquier señal de intervención oficial para fortalecer aún más la divisa. Este movimiento fue particularmente notable porque llegaba después de semanas de escepticismo sobre la efectividad de las intervenciones previas de Tokio y Washington en el mercado cambiario, realizadas poco más de un mes antes.
Las declaraciones de Waller ofrecieron una lectura optimista sobre la trayectoria de la inflación estadounidense. El índice de precios del componente de gastos de consumo personal del PIB, la medida preferida de la Fed, se situaba en el 3,7% en julio, bajando desde el 4,1% de mayo. Waller fue explícito: estaba dispuesto a apoyar el mantenimiento de la tasa oficial en su nivel actual si la inflación continuaba avanzando hacia el objetivo del 2% de la Fed. Pero también dejó clara una línea roja: si la inflación se disparaba, consideraría una subida de tasas. Krishna Guha, analista de Evercore, interpretó los comentarios como una postura basada en datos que reflejaba optimismo sobre los desarrollos recientes de precios, aunque advirtió que la decisión de septiembre seguía siendo ajustada y dependería del próximo paquete de datos de inflación.
Los datos económicos del jueves pintaron un cuadro mixto. Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo de la semana que terminó el 29 de agosto se ajustaron a las estimaciones, sin sorpresas al alza o a la baja. Pero el sector de servicios estadounidense creció en agosto al ritmo más rápido de los últimos seis meses, impulsado por mayor demanda y un repunte de la actividad empresarial. Esa fortaleza subyacente en la economía fue lo que mantuvo a los operadores vigilantes, conscientes de que un dato de empleo fuerte el viernes podría cambiar el cálculo.
En otros mercados, el bitcoin superó los 81.000 dólares, aunque luego retrocedió ligeramente. El petróleo crudo estadounidense subió un 0,5% hasta 91,85 dólares por barril en las primeras operaciones del viernes, impulsado por anuncios de nuevos ataques de Irán contra bases estadounidenses, aunque ese movimiento fue parcialmente contrarrestado por un aumento menor de lo esperado en los precios del crudo insignia de Arabia Saudí.
Paresh Upadhyaya, estratega de Pioneer Investments, vio en el movimiento del yen una materialización de expectativas sobre política monetaria. Sugirió que el Banco de Japón probablemente subiría tasas en septiembre pero luego abriría la puerta a una posible aceleración en el ritmo de futuras alzas. Lo que había comenzado como intervención oficial en el mercado cambiario se estaba transformando en expectativas significativas sobre cambios en la política monetaria japonesa.
Ahora la atención se centraba en el informe de empleo no agrícola del viernes. Los mercados se inclinaban cada vez más hacia un mantenimiento de tasas en la reunión de septiembre de la Fed, pero esa inclinación podría revertirse rápidamente si los datos de inflación resultaban más persistentes de lo esperado o si el mercado laboral mostraba una fortaleza inesperada.
Citas Notables
Si seguimos avanzando hacia nuestro objetivo del 2%, estoy dispuesto a apoyar que la tasa de interés oficial se mantenga en su nivel actual. Pero si la inflación se dispara, consideraría una subida de tasas.— Christopher Waller, gobernador de la Reserva Federal
Reiteramos nuestra previsión de que es más probable que la Fed mantenga las tasas a que las suba en septiembre, aunque consideramos que es una decisión ajustada y que dependerá del próximo paquete de datos de inflación.— Krishna Guha, Evercore