En un mundo donde la energía sigue siendo el pulso de la economía global, el petróleo superó los US$101 por barril el jueves, arrastrando consigo los temores inflacionarios que los mercados asiáticos y occidentales creían haber comenzado a domesticar. Las bolsas de Asia retrocedieron siguiendo a Wall Street, mientras la Reserva Federal —recién estrenada en su nuevo ciclo de alzas— recordaba a los inversores que la estabilidad es siempre provisional. En este cruce de tensiones geopolíticas, política monetaria y expectativas corporativas, los mercados buscan una narrativa que aún no termina de e
Bolsas asiáticas caen mientras petróleo supera US$101 y aviva temores inflacionarios
La inflación persistente complica el panorama justo cuando suben las tasas
¿Por qué el petróleo por encima de US$101 genera tanta preocupación en los mercados de acciones?
Porque el petróleo caro se filtra en toda la economía. Aumenta los costos de transporte, energía, producción. Eso presiona la inflación, y cuando la inflación sube, los bancos centrales suben las tasas de interés para contenerla. Tasas más altas hacen que los bonos sean más atractivos que las acciones, así que los inversores venden acciones.
Pero espera. ¿Cuánto de ese aumento de US$101 fue por las tensiones con Irán y cuánto por la tormenta? El artículo dice que ambas cosas ocurrieron, pero no cuantifica el impacto de cada una.
Buena pregunta. ¿Entonces la Reserva Federal ya está en modo de restricción?
Acaba de empezar. Subieron un cuarto de punto en septiembre, el primer aumento desde julio de 2023. Pero los funcionarios están sugiriendo que probablemente habrá más subidas este año porque la inflación sigue por encima del objetivo.
El artículo dice que los funcionarios ven "señales de renovada fortaleza económica", pero también dice que muchos apoyan la subida como "precaución" ante presión inflacionaria. Eso suena como que no están completamente seguros de dónde está la economía.
¿Y las acciones tecnológicas? Parecen estar bajo presión.
El índice de semiconductores de Filadelfia cayó 1,2%. Samsung reportó ganancias récord pero no alcanzó las estimaciones. Es el síntoma de que los inversores están dudando si el auge de la inteligencia artificial puede seguir justificando las valoraciones altas.
Aunque el artículo también dice que Bloomberg Intelligence proyecta un aumento de ganancias del S&P 500 de más del 24% en la próxima temporada. Así que hay una brecha entre lo que los números podrían mostrar y lo que los inversores están dispuestos a pagar ahora.
¿Qué pasa con Francia y el Banco Central Europeo?
Francia tiene tensiones fiscales que podrían llevar a una confrontación seria con el BCE. Es el tipo de riesgo geopolítico que suma incertidumbre cuando ya hay preocupaciones por inflación y tasas de interés.
Pero el artículo no explica qué son exactamente esas "tensiones fiscales" de Francia. Solo dice que el Ministerio de Finanzas afirmó que no modificaría su estrategia de emisión de bonos. Eso es una declaración defensiva, pero no nos dice cuál es el problema real.
Il Polso
- El crudo Brent rompió la barrera de US$101 impulsado por amenazas de ataque a Irán y una tormenta que interrumpió producción en Estados Unidos, reavivando la inflación como amenaza central.
- El MSCI Asia Pacífico cedió 0,3% con caídas en Japón y Corea del Sur, y Samsung no logró convencer al mercado pese a registrar ganancias récord que quedaron por debajo de las expectativas.
- La Reserva Federal elevó las tasas por primera vez desde 2023 y sus funcionarios anticipan otro aumento este año, complicando el panorama para activos de riesgo en todo el mundo.
- El dólar alcanzó su nivel más alto desde junio y el índice de semiconductores de Filadelfia cayó 1,2%, señalando que el sector tecnológico absorbe con especial dureza el endurecimiento monetario.
- Los mercados ahora miran hacia la temporada de resultados empresariales, donde se proyecta un crecimiento de ganancias del S&P 500 superior al 24%, preguntándose si eso será suficiente para sostener valoraciones elevadas bajo presión macro.
En un mundo donde la energía sigue siendo el pulso de la economía global, el petróleo superó los US$101 por barril el jueves, arrastrando consigo los temores inflacionarios que los mercados asiáticos y occidentales creían haber comenzado a domesticar. Las bolsas de Asia retrocedieron siguiendo a Wall Street, mientras la Reserva Federal —recién estrenada en su nuevo ciclo de alzas— recordaba a los inversores que la estabilidad es siempre provisional. En este cruce de tensiones geopolíticas, política monetaria y expectativas corporativas, los mercados buscan una narrativa que aún no termina de escribirse.
Los mercados asiáticos abrieron a la baja el jueves, contagiados por el retroceso de Wall Street y amplificados por una preocupación que ya no podía ignorarse: el petróleo. El índice MSCI Asia Pacífico cedió 0,3%, con descensos en Japón y Corea del Sur, mientras China retomaba operaciones tras su período de feriado. Samsung Electronics, pese a reportar ganancias récord, no logró satisfacer las expectativas de los analistas y sus acciones oscilaron sin dirección clara.
El verdadero detonante fue el crudo Brent, que subió 1% hasta US$101,20 por barril. Dos factores convergieron: reportes de que la Casa Blanca había pedido al Pentágono opciones de ataque contra Irán antes de las elecciones de mitad de mandato, y una tormenta que interrumpió parte de la producción estadounidense. Ese salto energético reactivó los temores inflacionarios justo cuando la Reserva Federal acababa de subir las tasas por primera vez desde 2023, llevándolas al rango de 3,75%–4% con unanimidad entre sus 19 funcionarios.
En Nueva York, el S&P 500 y el Nasdaq 100 cayeron 0,2%, mientras el índice de semiconductores de Filadelfia retrocedió 1,2% y el dólar tocó su nivel más alto desde junio. Las minutas de la Fed revelaron que muchos funcionarios respaldaron el alza como precaución ante una inflación que no cede, y el analista David Russell de TradeStation advirtió que es probable otro aumento antes de que termine el año.
Mientras tanto, el yen se mantuvo estable cerca de 158 por dólar, y los operadores también vigilaban las tensiones fiscales de Francia, que amenazaban con provocar una confrontación entre el BCE y los mercados de deuda. El Ministerio de Finanzas francés descartó cambios en su estrategia de emisión de bonos.
Con todo este telón de fondo, la atención se desplazaba hacia la próxima temporada de resultados. Bloomberg Intelligence proyecta un crecimiento de ganancias por acción del S&P 500 superior al 24%, pero la pregunta que flotaba sobre los mercados era si ese número bastaría para sostener valoraciones elevadas frente a la inflación persistente, las tasas más altas y las tensiones geopolíticas que no dan tregua.
Los mercados asiáticos abrieron a la baja el jueves, siguiendo el retroceso de Wall Street y amplificando las preocupaciones que ya acechaban a los inversores globales. El índice MSCI Asia Pacífico cedió 0,3%, con caídas notables en Japón y Corea del Sur, mientras que los mercados de China continental reanudaban operaciones tras un período de cierre. La presión no fue uniforme: Samsung Electronics fluctuó entre ganancias y pérdidas después de reportar ganancias récord, aunque los números no alcanzaron las expectativas de los analistas.
El verdadero motor de la volatilidad fue el petróleo. El crudo Brent subió 1% hasta rondar los US$101,20 por barril, impulsado por dos factores convergentes. Primero, reportes indicaban que la Casa Blanca había solicitado al Pentágono que preparara opciones de ataque contra Irán que pudieran ejecutarse antes de las elecciones de mitad de mandato. Segundo, una tormenta interrumpió parte de la producción estadounidense. Ese movimiento al alza en los precios energéticos reactivó los temores inflacionarios que los mercados habían intentado contener, complicando el panorama para los inversores justo cuando la Reserva Federal acababa de subir las tasas de interés por primera vez desde 2023.
En Nueva York, tanto el S&P 500 como el Nasdaq 100 cayeron 0,2% durante la sesión anterior, mientras que el índice de semiconductores de Filadelfia sufrió una caída más pronunciada de 1,2%. El dólar, medido por el indicador Bloomberg Dollar Spot, alcanzó su nivel más alto desde junio. Estos movimientos reflejaban una reconfiguración de las expectativas de los inversores: la inflación persistente y los precios energéticos elevados complicaban la narrativa de estabilización que los mercados habían comenzado a construir.
La Reserva Federal había actuado el mes anterior con unanimidad entre sus 19 funcionarios, elevando el rango objetivo para la tasa de referencia en un cuarto de punto, hasta situarlo entre 3,75% y 4%. Fue el primer aumento desde julio de 2023, y los responsables de la política monetaria lo justificaron observando señales de renovada fortaleza económica. Las minutas de esa reunión de septiembre mostraban que muchos funcionarios respaldaban la medida como precaución ante una mayor presión inflacionaria. David Russell, analista de TradeStation, señaló que es probable que haya otra subida de tasas este año, dado que la política monetaria actual no es muy restrictiva y la inflación sigue por encima del objetivo de la Fed.
Los funcionarios también evaluaron las condiciones financieras y concluyeron que, incluso después del aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo, el entorno seguía siendo favorable al crecimiento. Las acciones habían repuntado y los diferenciales de los bonos corporativos se mantenían estrechos, lo que sugería que los mercados aún no habían internalizado completamente el riesgo de una política monetaria más restrictiva.
En Asia, el yen se mantuvo estable alrededor de 158 unidades por dólar. Las minutas de la Fed también aclararon que la intervención japonesa de finales de julio para respaldar el yen fue llevada a cabo por el Departamento del Tesoro estadounidense y no involucró fondos propios de la Reserva Federal. Mientras tanto, los operadores también monitoreaban las tensiones fiscales de Francia, que amenazaban con llevar al Banco Central Europeo a su confrontación más aguda con los mercados desde la crisis de deuda de la eurozona. El Ministerio de Finanzas francés afirmó que no modificaría su estrategia de emisión de bonos.
La atención de los mercados se dirigía ahora hacia la próxima temporada de resultados empresariales, en busca de indicios de que el crecimiento de las ganancias pudiera justificar las valoraciones elevadas en un contexto de riesgos macroeconómicos crecientes. Bloomberg Intelligence proyectaba que las ganancias por acción del S&P 500 aumentarían más del 24% en la próxima temporada de presentación de resultados. La pregunta que flotaba sobre los mercados era si ese crecimiento sería suficiente para sostener los precios actuales, o si la combinación de inflación persistente, tasas de interés más altas y tensiones geopolíticas terminaría por erosionar la confianza de los inversores.
Citazioni salienti
Es probable que este año haya otra subida de tasas de interés, ya que la política monetaria actual no es muy restrictiva. Con una inflación superior al objetivo y la mayoría de los indicadores de actividad económica sólidos, la estabilidad de precios es el principal mandato de la Reserva Federal.— David Russell, TradeStation