Nutricionista revela técnicas para evitar hinchazón: mastica 15-20 veces y come lentamente

Comer lentamente no es perder tiempo, es invertir en que el cuerpo funcione
La masticación adecuada y las pausas deliberadas transforman cómo el estómago procesa los alimentos.

La hinchazón después de comer, una molestia cotidiana para millones de personas, encuentra su raíz no solo en lo que se lleva al plato, sino en la manera en que se habita el acto de comer. Nutricionistas españolas recuerdan que masticar con conciencia, reducir el ritmo y eliminar hábitos como las bebidas gaseosas son gestos pequeños con consecuencias profundas para la salud digestiva. En el fondo, se trata de una invitación antigua: volver a estar presentes en la mesa.

  • La sensación de pesadez tras las comidas afecta a tantas personas con tanta frecuencia que se ha normalizado como algo inevitable, cuando en realidad es en gran medida prevenible.
  • Comer deprisa, hablar mientras se mastica, beber gaseosas o fumar alrededor de las comidas introduce aire y sobrecarga en el sistema digestivo, desencadenando la inflamación.
  • La nutricionista Blanca B. Martín propone un gesto tan sencillo como dejar los cubiertos sobre la mesa entre bocado y bocado para frenar el ritmo de forma casi automática.
  • Masticar entre quince y veinte veces por bocado y dedicar entre veinte y veinticinco minutos a cada comida son las metas concretas que los expertos señalan como transformadoras.
  • La dietista Liliana Cabo amplía el enfoque: la solución completa incluye actividad física regular, hidratación suficiente y aprender qué alimentos específicos —legumbres, lácteos, azúcares fermentables— afectan a cada persona en particular.

Esa pesadez que aparece casi sin avisar después de comer tiene, en muchos casos, una causa sorprendentemente sencilla: no lo que comemos, sino cómo lo comemos. La nutricionista Blanca B. Martín ha compartido una serie de técnicas prácticas centradas en un principio básico: comer con intención y sin prisa.

Antes del primer bocado, Martín propone crear un espacio mental donde la comida sea el foco, no una tarea más. Su consejo más concreto es dejar los cubiertos sobre la mesa entre bocado y bocado, un freno natural que obliga al cuerpo a esperar y asegura que cada porción sea tragada antes de introducir la siguiente. A esto se suma masticar cada bocado entre quince y veinte veces, lo que permite que los alimentos lleguen al estómago con la consistencia adecuada. Si se respetan estos hábitos, una comida debería durar entre veinte y veinticinco minutos: tiempo invertido, no perdido.

Pero la velocidad es solo una parte del problema. La dietista-nutricionista Liliana Cabo, miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética, señala otros factores: las bebidas gaseosas introducen aire en el sistema digestivo, hablar mientras se come aumenta esa ingesta de aire, y comer en exceso simplemente sobrecarga el estómago. Ciertos alimentos —legumbres, cebollas, productos con azúcares fermentables o lácteos— también pueden ser especialmente problemáticos, aunque la respuesta varía de persona a persona.

La solución completa va más allá de la mesa: actividad física regular, hidratación adecuada y una alimentación equilibrada cierran el círculo. No se trata de renunciar a nada, sino de un reajuste en la forma de relacionarse con la comida: más lentitud, más atención, más respeto por los procesos naturales del cuerpo.

Esa sensación de pesadez y distensión que llega después de comer es algo que muchas personas experimentan casi a diario. Las causas pueden ser variadas, pero una de las más frecuentes y fáciles de corregir tiene poco que ver con lo que comemos y mucho con cómo lo comemos. La nutricionista Blanca B. Martín ha compartido en redes sociales una serie de técnicas prácticas para reducir esa molesta inflamación estomacal, y la mayoría de ellas giran en torno a un principio simple: comer con intención y sin prisa.

Antes de llevar el primer bocado a la boca, Martín sugiere prepararse mentalmente. Bajar el ritmo, respirar profundamente, crear un espacio donde la comida sea el foco principal en lugar de una tarea más que completar entre otras ocupaciones. Uno de los trucos más efectivos que propone tiene que ver directamente con los cubiertos. Dejarlos sobre la mesa entre bocado y bocado funciona como un freno natural. No se trata de una regla arbitraria, sino de un mecanismo que obliga al cuerpo a esperar, a asegurar que cada porción ha sido tragada antes de introducir la siguiente. De esta manera, el ritmo se ralentiza casi sin esfuerzo consciente.

La masticación es donde reside gran parte de la solución. Martín recomienda masticar cada bocado entre quince y veinte veces, un número que puede parecer excesivo a primera vista pero que tiene una lógica clara: permite que los alimentos lleguen al estómago con la consistencia adecuada, facilitando el trabajo del tracto digestivo. Si se respeta esta práctica junto con los otros consejos, una comida debería extenderse entre veinte y veinticinco minutos. No es tiempo perdido. Es tiempo invertido en que el cuerpo pueda procesar lo que recibe sin sobrecarga.

Pero la velocidad es solo una parte del problema. Liliana Cabo, dietista-nutricionista y miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética, señala que existen otros hábitos cotidianos que contribuyen directamente a esa sensación de hinchazón. Las bebidas gaseosas introducen aire en el sistema digestivo. Hablar mientras se come aumenta la ingesta de aire. Comer en exceso simplemente sobrecarga el estómago. Fumar antes o después de las comidas también juega un papel.

Algunos alimentos son particularmente problemáticos para quienes son propensos a la hinchazón. Las legumbres y las cebollas, ricas en fibra no soluble, pueden causar molestias. También los alimentos con azúcares fermentables y ciertos productos lácteos. Identificar cuáles de estos afectan personalmente es clave, porque no todos reaccionan igual ante los mismos alimentos. Lo que causa hinchazón en una persona puede ser perfectamente tolerado por otra.

La solución integral va más allá de la mesa. Cabo enfatiza que además de modificar los hábitos alimentarios problemáticos, es importante añadir actividad física regular a la rutina diaria y asegurar una hidratación adecuada. Una alimentación equilibrada y consciente, rica en fibra pero sin excesos de los tipos que causan fermentación, completa el cuadro. No es un cambio dramático ni requiere renunciar a los alimentos que se disfrutan. Es, más bien, un reajuste en la forma de relacionarse con la comida: más lentitud, más atención, más respeto por los procesos naturales del cuerpo.

Baja el ritmo y haz respiraciones profundas antes de comer
— Blanca B. Martín, nutricionista
Hasta que no he tragado, no pincho un nuevo bocado y me aseguro de bajar también la velocidad
— Blanca B. Martín, nutricionista
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué algo tan simple como masticar más veces puede hacer una diferencia real en cómo se siente el estómago?

Model

Porque cuando masticas adecuadamente, estás preparando el alimento para que el estómago no tenga que trabajar tanto. Si llega hecho puré, la digestión es más eficiente. Si llega en trozos grandes, el estómago se ve obligado a producir más ácido y más movimiento, lo que causa esa sensación de hinchazón.

Inventor

Entonces no es solo psicológico, ¿hay una razón física real?

Model

Completamente física. El estómago tiene un tamaño limitado. Si comes rápido, introduces más volumen en menos tiempo, y además introduces aire. El cuerpo no puede procesar eso con fluidez.

Inventor

¿Y por qué el consejo de dejar los cubiertos sobre la mesa funciona?

Model

Porque obliga una pausa. Sin esa pausa física, la mano vuelve automáticamente a la boca. Es un truco para engañar al impulso de comer rápido.

Inventor

¿Hay alimentos que simplemente no se pueden comer si uno es propenso a la hinchazón?

Model

No necesariamente. Depende de la persona. Algunos no toleran bien las legumbres, otros las digieren sin problema. Lo importante es observar qué te afecta a ti específicamente y ajustar desde ahí.

Inventor

¿Cuánto tiempo toma ver resultados si empiezas a aplicar estos cambios?

Model

Muchas personas notan la diferencia en días. No es algo que requiera semanas. Pero tiene que ser consistente. Un día comiendo lentamente y al siguiente volviendo a los malos hábitos no funciona.

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