BlackBerry renueva su imperio: del teléfono icónico al software empresarial

Del teléfono icónico al software que impulsa 275 millones de vehículos
BlackBerry transformó su negocio desde dispositivos de consumo hacia tecnología empresarial, con QNX como su división más prometedora.
Mark

¿Cómo es posible que BlackBerry haya sobrevivido después de perder tan completamente contra el iPhone?

Mimi

No sobrevivió en el negocio en el que era famosa. Tuvo que abandonar completamente los teléfonos de consumo y buscar un nuevo mercado. Encontró que las empresas necesitaban software confiable para automóviles y robótica.

Luke

Pero eso es un mercado completamente diferente. ¿Cuánta gente sabe que QNX viene de BlackBerry?

Mimi

Probablemente muy pocos. Y eso es parte de la estrategia. Ya no venden al consumidor. Venden a fabricantes de automóviles y empresas de robótica.

Mark

Entonces, ¿el crecimiento de QNX es lo que está salvando a la compañía ahora?

Mimi

Exactamente. QNX crece a doble dígito con márgenes superiores al 80%. Es la división que está haciendo que los inversores vuelvan a mirar a BlackBerry.

Luke

Pero los ingresos totales de la compañía cayeron de 853 millones a 534 millones en un año. ¿Eso no es preocupante?

Mimi

Sí, pero eso refleja principalmente la volatilidad del negocio de licencias. QNX está creciendo, pero otras divisiones están decayendo.

Mark

¿Cuál es el potencial real de QNX a largo plazo?

Mimi

Los analistas ven un mercado potencialmente enorme en vehículos autónomos e inteligencia artificial física. QNX ya está en 275 millones de vehículos.

Luke

Aunque hay que notar que todavía está en una fase temprana y enfrenta competencia relevante. No es un futuro garantizado.

Mark

¿Entonces BlackBerry está apostando todo a que la IA física será el próximo gran mercado?

Mimi

Básicamente sí. Es su mejor oportunidad de relevancia después de perder la batalla de los teléfonos.

  • La acción de BlackBerry más que se duplicó en los primeros nueve meses de 2026, impulsada casi exclusivamente por el crecimiento de su división QNX.
  • Los ingresos totales de la compañía cayeron de 853 a 534 millones de dólares en un solo año, revelando la fragilidad de un modelo que aún depende de licencias y venta de patentes.
  • QNX crece a doble dígito con márgenes brutos superiores al 80%, convirtiéndose en el motor que está redefiniendo la rentabilidad de toda la empresa.
  • El auge esperado de la inteligencia artificial física —vehículos autónomos, robots industriales— abre un mercado potencialmente enorme donde QNX ya tiene presencia, aunque enfrenta competencia creciente en una fase aún temprana.

BlackBerry, que alguna vez simbolizó el poder ejecutivo en la palma de la mano, atravesó su propia extinción y emergió transformada: ya no fabrica teléfonos, sino que protege empresas y guía automóviles. Su división QNX, presente en 275 millones de vehículos, encarna una lección antigua sobre la supervivencia: las compañías que no pueden ganar la batalla que conocen a veces descubren, en la derrota, el territorio donde verdaderamente pertenecen.

Hace poco más de una década, BlackBerry era el teléfono que los ejecutivos llevaban colgado al cuello como símbolo de estatus. Cuando Steve Jobs presentó el iPhone en 2008, el suelo se movió bajo la compañía canadiense. En menos de tres años, Apple le arrebató el liderazgo del mercado. BlackBerry intentó resistir con nuevos modelos, pero para 2013 estaba al borde del colapso. En 2016, asumió lo inevitable y dejó de fabricar teléfonos.

Lo que vino después no fue el olvido, sino una reinvención completa. La empresa abandonó el mercado de consumo masivo y se refugió en el mundo empresarial, donde la seguridad y la confianza —los mismos valores que alguna vez vendieron millones de dispositivos— encontraron un nuevo hogar en el software. Su consejero delegado, John Giamatteo, lo resumió con claridad: los principios fundamentales siguen siendo el corazón de la compañía, aunque los productos ya no quepan en la palma de la mano.

Hoy BlackBerry opera en tres frentes: licencias de tecnología móvil, ciberseguridad empresarial y, cada vez más, software operativo para automóviles y robótica bajo la marca QNX. Esta última división es la que está transformando el destino de la compañía: crece a doble dígito, genera márgenes brutos superiores al 80% y ya está instalada en 275 millones de vehículos en todo el mundo.

La caída desde la cúspide sigue siendo brutal en los números. De valer más de 80.000 millones de dólares en bolsa en 2008, la empresa hoy vale alrededor de 5.000 millones. Sus ingresos pasaron de casi 20.000 millones en su época dorada a 534 millones en el ejercicio fiscal de 2025. Y sin embargo, el mercado está apostando por su futuro: el precio de la acción más que se duplicó en los primeros nueve meses de 2026. Los analistas ven en QNX una puerta de entrada al auge de la inteligencia artificial física —vehículos autónomos, robots industriales— y en esa apuesta, la posible resurrección de una compañía que parecía condenada al olvido.

Hace poco más de una década, BlackBerry era sinónimo de poder empresarial. El teléfono con teclado físico y su sistema de mensajería instantánea dominaba los bolsillos de ejecutivos y profesionales en todo el mundo. Algunos lo llevaban colgado del cuello como símbolo de estatus. Pero en 2008, cuando Steve Jobs presentó el iPhone, el terreno se movió bajo los pies de la compañía canadiense. En menos de tres años, Apple le arrebató el liderazgo del mercado de telefonía inteligente. BlackBerry intentó resistir, lanzando nuevos modelos, buscando recuperar terreno. No funcionó. Para 2013, la empresa estaba al borde del colapso financiero. Finalmente, en 2016, asumió lo inevitable: dejó de fabricar teléfonos.

Pero BlackBerry no desapareció. En lugar de convertirse en una nota al pie de la historia tecnológica, la empresa hizo algo más inteligente: se reinventó completamente. Abandonó el mercado de consumo masivo y se dirigió hacia el mundo empresarial, donde la seguridad, la confianza y la innovación —los mismos valores que alguna vez vendieron millones de teléfonos— encontraron un nuevo hogar en el software. John Giamatteo, consejero delegado de la compañía, lo expresó así en una entrevista reciente: aunque los productos ya no caben en la palma de la mano, esos principios fundamentales siguen siendo el corazón de lo que ofrecen.

Hoy, BlackBerry opera en tres frentes. Primero, licencia de tecnología móvil. Segundo, software de ciberseguridad para empresas. Tercero, y cada vez más importante, software operativo para automóviles y robótica. Este último producto se llama QNX, y es donde la compañía está encontrando su nuevo impulso. Los números lo confirman: QNX crece a doble dígito, con márgenes brutos superiores al 80%. Según Jon Ortiz, director de tecnología y medios en Accenture, esta división es la que está transformando la rentabilidad de toda la compañía, mejorando significativamente su generación de caja.

La caída desde la cúspide ha sido vertiginosa. En 2008, BlackBerry valía más de 80.000 millones de dólares en bolsa. Hoy vale alrededor de 5.000 millones, apenas el 6% de su valor máximo. Los ingresos cuentan una historia similar de contracción. En el ejercicio fiscal de 2025, la compañía facturó 534 millones de dólares, comparado con 853 millones el año anterior. Hace quince años, cuando era la reina del mercado de telefonía, sus ingresos alcanzaban los 19.900 millones. El resultado neto es aún más sombrío: en 2011, BlackBerry ganó 3.411 millones de dólares. En 2025, perdió 79 millones. Estas cifras reflejan la volatilidad de un negocio que depende fuertemente de licencias y venta de patentes, ingresos que fluctúan considerablemente de un año a otro.

Y sin embargo, el mercado está apostando por esta transformación. Durante los primeros nueve meses de 2026, el precio de la acción más que se duplicó, pasando de aproximadamente 3 dólares a 8 dólares. La razón es clara: QNX. Los ingresos de esta división crecieron de 203 a 236 millones de euros en un año. El software ya está instalado en 275 millones de vehículos en todo el mundo. Ortiz ve en QNX el futuro de la compañía, especialmente considerando el auge esperado de la inteligencia artificial física: vehículos autónomos, robots industriales, maquinaria capaz de interactuar con el mundo real usando inteligencia artificial. Es un mercado potencialmente enorme, y QNX está posicionado para capturar parte de él. Aunque todavía se encuentra en una fase temprana y enfrenta competencia relevante, los analistas ven en esta apuesta la resurrección de una compañía que parecía condenada al olvido.

Aunque los productos que ofrecemos ya no caben en la palma de la mano, los valores de seguridad, confianza e innovación siguen brillando en nuestro software y servicios
— John Giamatteo, consejero delegado de BlackBerry
QNX está creciendo a doble dígito con márgenes brutos superiores al 80%, mientras BlackBerry ha mejorado significativamente su rentabilidad y generación de caja
— Jon Ortiz, director de tecnología y medios en Accenture
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